Rincones: Hita (Guadalajara)

Aunque es verdad que hace unos años ya estuve de visita en la localidad de Hita aquello fue una excursión de apenas unas horas en la que vimos la feria medieval que se monta allí en algún momento del verano. Sin embargo esta vez fui con mi chica a pasar un par de días en una casa rural y, desde allí, hacer alguna excursión a uno de los pueblos cercanos que forman parte de la arquitectura negra de esta región.

Lo primero que he decir es que este pueblo, situado en la falda de una montaña, tiene unas vistas preciosas. Tuvimos la suerte (o el acierto) de que desde la ventana de la casa que alquilamos disfrutábamos de un paisaje completamente despejado de infinitos campos que se extendían más allá de donde llega la vista.

Hita (II)

Levantarse de la cama y contemplar estos paisajes es una experiencia de lo más agradable que le hace a uno olvidarse de las prisas de la gran ciudad y que, desde aquí, os recomiendo al 100%.

Hita es un pueblo tranquilo que posee algún elemento destacable. Uno de ellos es el llamado “palanque”, que es el lugar donde se celebra el festival medieval del que os hablaba al principio de esta entrada y en el que también tienen lugar algunos eventos taurinos, ya que en esta zona de España hay varias ganaderías que se dedican a criar a estos animales.

Hita (VI)

Hita (III)

Otro de los elementos arquitectónicos a destacar en Hita es el arco que da entrada a la plaza del pueblo, ya que por su parte exterior cuenta con unas almenas muy llamativas que nos retrotraen a épocas pasadas. En todo caso, puesto que esta entrada ya la retraté por su parte exterior en su momento, en esta ocasión he preferido captar su imagen desde la cara interior (mucho menos conocida) para resaltar el paisaje que se ve por las tardes a través de ella.

Hita (V)

Y hablando del atardecer, comentaros que en la pequeña plaza que hay fuera del arco de entrada se encuentra un banco estratégicamente situado desde el cual podemos contemplar una bonita puesta de sol si estamos allí en el momento adecuado.

Hita (IV)

Como os decía, en Hita vais a encontrar principalmente dos cosas: tranquilidad y buenas vistas. Obviamente a esto contribuye que el tiempo acompañó bastante, ya que no es lo mismo disfrutar de este lugar en un día como el que se refleja en estas fotografías que con un tiempo lluvioso, frío y dominado por la niebla.

En cualquier caso, mi chica y yo nos hemos propuesto volver por allí el próximo verano, ya que la casa en la que estuvimos cuenta con piscina y barbacoa y nos quedamos con las ganas de disfrutar de estas dos cosas.

Hita (I)

Sea como sea, Hita fue nuestro punto de partida para ir a visitar un pueblo relativamente cercano y que nos gustó mucho pero del que ya os hablaré en la próxima entrada.

¡Nos leemos!

Excursión al mercado medieval de Hita (Guadalajara)

Siempre me ha gustado mucho el ambiente que se respira en los mercados medievales: todos los años asisto al que se realiza en Alcalá y me lo paso como un enano haciendo fotografías mientras recorro unas calles que en esos días presentan un aspecto radicalmente distinto.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, cuando el pasado domingo mi amigo Joe me comentó que había un mercado de esas características montado en el pueblo de Hita (Guadalajara), no tardé demasiado en coger mi cámara e allí junto con él y con mi hermana dispuestos los tres a pasar una tarde de lo más agradable. Al final, tras más de 100 fotografías disparadas a lo largo de la tarde, he seleccionado casi una treintena que ilustrarán esta entrada:

Al pueblo se llega tras un rato de autovía y unos kilómetros de carretera serpenteante y muy malamente asfaltada. De repente, en medio de una gran llanura se levanta un pico en cuyas faldas están las casas de la ciudad conocido por ser de aquí el famoso arcipreste de Hita.

Hita

Las calles en cuesta ofrecen multitud de vistas bastante espectaculares: hasta más allá de donde la vista es capaz de alcanzar se divisan campos y pequeñas elevaciones del terreno que dan lugar a un paisaje de lo más alcarreño. Además, ya que estábamos por estas tierras, cuando abandonamos el pueblo aprovechamos para dar una vuelta por los alrededores en busca de cosas curiosas (¡y vaya si las encontramos!).

Vistas desde la parte alta de Hita

Mi hermana y Joe reponiendo energías

Con respecto al mercado, hay que reconocer que está montado en un marco incomparable: la puerta que da acceso al centro de Hita parece el decorado de una película; pero no: es de auténtica piedra y lleva ahí desde hace siglos. A mí la verdad es que me impresionó bastante tanto por sus dimensiones como por su perfecta conservación.

Las puertas de Hita

El otro lado de la puerta

Y bueno, recorriendo las calles del centro nos encontramos con las cosas típicas de los mercados medievales: puestos de muy diversos géneros, gente disfrazada, una montón de sillas vacías dispuestas a acoger al público de una obra de teatro que se iba a representar… y claro, no podía perder la oportunidad de fotografiar todo eso y alguna que otra cosilla más.

El cazador cazado que estaba cazando a otro cazador

Dos damiselas

Joe a punto de ser guillotinado

La cofradía del calimotxo

Cadenas en el aire

Lo mejor del ser humano

Los caballeros ya no son lo que eran

Farol a pleno sol

Extasis acuático

Sillas vacías (I)

Por cierto, con las sillas me “cebé” bastante, pues formo parte de un curioso grupo de Flickr llamado “empty seats”, y aquello era como un oasis para cualquiera de sus miembros  😛

Sillas vacías (II)

Sillas vacías (III)

Luego estuvimos un rato en las gradas de una especie de teatro medieval (que me perdonen los historiadores; pero nunca se me ha dado muy bien describir este tipo de cosas) esperando a que comenzara un desfile de grupos vestidos para la ocasión, pero como al final la cosa empezaba demasiado tarde me entretuve un rato haciendo fotografías a la gente que había por allí y nos marchamos.

¡¡Papá, cómprame pipas!!

Buscando

Viento

Contemplando los dominios

Al salir nos encontramos con la sorpresa de que el desfile había comenzado ya por las calles de Hita y se dirigía hacia el teatro, así que en cierto modo pudimos ver el desfile; y bastante más cerca que si nos hubiéramos quedado en las gradas.

Colorido medieval

Acoso

A continuación nos marchamos ya de Hita. A mí me gustó mucho el pueblo así como todo lo que había montado referente al mercado medieval. Además, tiene una ventaja, y es que no está tan lleno como el que montan en Alcalá, pues la última vez que estuve apenas se podía caminar y lo único que podía hacer era dejarme arrastrar por la masa de gente que ocupaba cada centímetro cuadrado del centro. En Hita al menos podías moverte sin ningún tipo de agobio.

Eso sí, antes de tomar de nuevo la autovía nos dirigimos por un camino cercano al pueblo de Ciruelas, donde hay una gran finca llena de toros donde tuve la oportunidad de fotografiar a algunos de estos animales que, vistos de cerca, imponen mucho respeto.

Toros (I)

Toros (V)

Toros (II)

Toros (III)

Toros (IV)

Y así terminó nuestra excursión a Hita y sus alrededores. A modo de balance se puede decir que lo pasamos más que bien, hizo un tiempo magnífico y además rompimos la monotonía de una tarde en la que, de otro modo, ninguno de los tres hubiéramos hecho gran cosa.

¡Tenemos que repetir más a menudo este tipo de cosas, que las tenemos un poco abandonadas!  😉