Los problemas de conectividad de los Nexus 4 y 5

A poco que me conozcáis sabréis que adoro la familia de dispositivos Nexus fabricados bajo las directrices de Google. A día de hoy poseo un smartphone Nexus 4, una tablet Nexus 7 (2012) y un recientemente adquirido Nexus Player.

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El Nexus 4 ha sido mi teléfono habitual desde que lo compré hace ya un par de años directamente a Google y desde entonces no me ha dado más que alegrías y satisfacciones… hasta hace poco. Todo iba muy bien hasta que hace ya unos meses llegó vía OTA la actualización a Android 5.1 la cual nos trajo a multitud de usuarios de este teléfono (y me consta que a los del Nexus 5 también) un importante fallo que a día de hoy todavía no ha sido corregido. De hecho, desde hace algún tiempo vengo usando un Motorola Moto G de 2ª generación por culpa del dichoso bug que ahora os detallaré.

En esencia la cosa consiste en que si estamos conectados a una red WiFi durante un tiempo más o menos prolongado (casa, oficina, etc) y salimos de su alcance, el teléfono no es capaz de conectarse por si mismo a la red de datos de nuestro proveedor de telefonía quedándonos por tanto aislados en lo que a conectividad de datos se refiere (llamadas y SMS funcionan con normalidad, eso sí). Esto se nota en que en el icono de cobertura de red aparece un signo de exclamación en lugar del modo de conexión pertinente (3G, H+, E, G…) pero si no sacamos el teléfono del bolsillo no nos percataremos del tema.

Error conexion

Las consecuencias para el usuario son que cuando éste sale de casa o de la oficina no va a recibir correos, mensajes instantáneos, actualizaciones de twitter ni ningún tipo de información hasta que no reinicie la conexión de datos. Y, claro, cuando hacemos esto nos llegan de golpe y porrazo todas los notificaciones correspondientes a todo aquello que no nos ha llegado mientras estábamos sin conexión (esperemos que no fuera nada urgente).

Por cierto, ya aprovecho para comentaros que para volver a conectarnos a la red de datos podemos hacer cualquiera de estas tres cosas:

  1. Activar y desactivar el modo avión
  2. Reiniciar el teléfono
  3. Entrar a la configuración de los APN (opciones – uso de datos – ajustes avanzados – APN)

Sea como sea, esto no es de recibo, ya que el usuario no tiene por qué estar preocupándose de si entra o sale del alcance de las redes WiFi que tenga configuradas en su teléfono. Se supone que si llevamos el móvil encima estamos contactados al mundo. Y el caso es que pese a que los usuarios ya vamos por la actualización a la versión de Android 5.1.1 el famoso bug sigue ahí por el momento sin que Google haya dicho ni una palabra del asunto.

Os aseguro que me causa un verdadero cabreo salir de casa, al cabo de una hora sacar el teléfono del bolsillo y descubrir el puñetero signo de exclamación (!) que hasta la aparición de este molesto bug siempre asociaba a la saga de videojuegos “Metal Gear Solid”.

Os dejo a continuación dos enlaces a sendos hilos de foros en los que se habla del tema para que veáis que no es una cosa de dos o tres usuarios; sino que es un problema bastante extendido y generalizado entre los poseedores de los Nexus 4 y 5.

Problemas de conexión con Android 5.1.1

Nexus 5 – Android 5.1 – Intermittent data connection issue

No soy experto en programación de móviles ni mucho menos, pero entiendo que si el problema surge a partir de la actualización 5.1 es por algún cambio realizado en el módulo de radio correspondiente a esta versión y los programadores deberían de ser capaces de saber “por dónde van los tiros” gracias a la cantidad de información que los usuarios estamos aportando. Además, al ser un problema tan extendido entre los Nexus 4 y 5 debería de ser motivo suficiente para que Google se pusiera manos a la obra y arreglara este error que tantas críticas le está suponiendo de un tiempo a esta parte.

Por descontado, lo único que pretendo con este artículo pretendo aportar mi granito de arena para hacer presión a los encargados del desarrollo del sistema operativo de los móviles Nexus; no vaya a ser que por ser las versiones 4 y 5 unos dispositivos con algún tiempo ya en el mercado los dejen olvidados y supongan que vamos a renovar unos terminales que, por lo demás, funcionan estupendamente.

De hecho, los rumores que corren sobre los próximos teléfonos de la familia Nexus los hacen sumamente apetecibles; pero tengo supeditada la adquisición de uno de ellos a que Google corrija este error del que hoy os hablo, ya que no hacerlo me generaría una gran desconfianza en la marca y su atención a los usuarios.

Review: OUYA

Como no sólo de fotografía vive el hombre, hoy os contaré que llevaba meses siguiéndole la pista a la microconsola OUYA y que por fin me he hecho con ella. En mi andadura por los videojuegos, que comenzó allá por 1987 con un ZX Spectrum +2, he jugado a cientos de títulos y por mis manos han pasado decenas de máquinas de todo tipo y condición. Sin embargo, desde hace unos años pocas cosas de este mundillo han conseguido captar mi atención como lo ha hecho esta pequeña máquina a la que hoy me gustaría dedicar unos párrafos.

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Además de sus diminutas dimensiones, lo más llamativo de OUYA es que fue financiada a través de una plataforma de crowfunding, siendo todo un éxito y recaudando varias veces la cantidad inicial que el desarrollador necesitaba para echar a andar el proyecto. Del mismo modo, otra cosa que la diferencia de las consolas “al uso” es que cualquier persona con conocimientos de programación puede crear aplicaciones para ella y prueba de esto que os digo es la cantidad de software de desarrolladores independientes existe para OUYA a día de hoy.

Indicaros que la consola está disponible en España desde finales de marzo del presente año y que tiene un precio oficial de 99 €. Ahora mismo, si os hacéis con ella en la cadena de tiendas Game (que es donde la compré yo) os regalarán un vale de 10 € para descargaros juegos y aplicaciones en la tienda online de OUYA. Ignoro si en otras tiendas también regalan ese vale o es una promoción exclusiva de Game.

DISEÑO

He de reconocer que el diseño de OUYA me encanta por minimalista, sobrio y elegante. Se trata de un cubo metálico gris mate de 7,5 cm de arista con las esquinas redondeadas en su parte inferior y cuya cara superior posee un único botón de encendido y apagado. En el frontal está grabado el nombre de la consola y en el propio botón de encendido (que se ilumina con un LED blanco cuando la máquina está funcionando) aparece el logo de esta. Un aspecto sencillo, sin estridencias y tremendamente zen que a mí particularmente me parece delicioso.

OUYA II

En la parte trasera se encuentran los conectores para audio/vídeo (HDMI), datos (USB, microUSB y Ethernet) y alimentación eléctrica. Si levantamos la consola para mirarla por debajo veremos una pequeña rejilla circular que sirve para tomar aire fresco del exterior y así refrigerar sus componentes electrónicos internos que se reducen a una minúscula placa electrónica con un disipador de calor sobre el integrado principal y un pequeño ventilador sobre éste. Si os pica la curiosidad, podéis ver al detalle cómo es internamente esta máquina en el despiece publicado por Ifixit hace unos meses.

Si bien la consola como tal me encanta (recuerdo que el primer día que la tuve en la mano no podía dejar de mirarla desde todos sus ángulos) el mando es un poco el “patito feo” del conjunto: aunque su diseño recuerda al de los mandos de la familia Xbox, pronto comprobaremos que su construcción y su tacto no son tan refinados como el de estos.

Para empezar, el mando necesita dos pilas AA para funcionar, situándose estas en las zonas laterales del mismo, de tal modo que hay que levantar la carcasa magnética que hay a cada lado para poder insertarlas. Esto es una de las mayores pegas que le encontré a Wii en su momento; aunque reconozco que llevo ya bastantes horas de uso de la OUYA y todavía no he tenido que cambiarlas, de modo que parecen tener una buena autonomía. Sigue sin convencerme el uso de pilas en un mando de videoconsola a estas alturas de la película; pero al menos parece que con OUYA no voy a tener que invertir mis ahorros en acciones de Duracell.

OUYA IV

Deciros a grandes rasgos sobre el mando que éste posee dos “setas” analógicas, una cruceta digital, cuatro botones de disparo, cuatro gatillos en su parte posterior, un botón de sincronismo con la consola y una zona táctil por la que podemos deslizar nuestro dedo para controlar un cursor en pantalla. Su conexión es a través de bluetooth, no dispone de vibración ni de acelerómetros y podemos conectar un máximo de cuatro mandos a la videoconsola simultaneamente.

El transformador de corriente es un poco grande si estamos habituados a los que vienen con los móviles o las consolas portátiles. Comentar que da 12 Vcc a su salida y que la consola conectada a un vatímetro no ha consumido más de 7 W siempre y cuando no tengamos conectado un disco duro USB a su parte posterior, en cuyo caso el consumo aumenta ligeramente en función del dispositivo conectado.

Comentar también que en la caja de la consola se incluye un cable HDMI, ya que es un detalle no muy habitual incluso en consolas que triplican el precio de esta OUYA. No es una maravilla ni es demasiado largo, pero nos puede sacar del apuro si no tenemos uno a mano.

Por cierto, si os gusta leer los manuales de los gadgets electrónicos que compráis con OUYA lo lleváis claro, porque lo único que se incluye es una página impresa con los tres pasos que hay que dar para encender la consola por primera vez.

Y ya que hablamos del primer arranque, lo único que podréis hacer en ese momento es conectar la consola a Internet para que ella misma se ponga a descargar el último firmware disponible e instalarlo. Un proceso que en teoría se podría hacer a través de WiFi perfectamente pero por mi experiencia (y la de muchas otras personas) es recomendable hacerlo a través de cable Ethernet si no queréis desesperaros en el intento.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

El hardware de Ouya va acorde al precio de la máquina, y es que básicamente lleva componentes muy similares a los que vais a encontrar en cualquier tablet o smartphone de gama media. Tened en cuenta que se trata de una consola que funciona con Android 4.1, que está diseñada exclusivamente para ejecutar juegos y material audiovisual y que ni siquiera cuenta con pantalla propia, de modo que ese precio de 99€ tampoco es que sea un milagro de la naturaleza.

Metiéndonos en datos más técnicos, el corazón de esta pequeña máquina es un chip Nvidia Tegra 3 (modelo T33) con 1 GB de memoria RAM tipo DDR3 y 8 GB de memoria ROM para almacenamiento de datos y aplicaciones. Su salida HDMI es capaz de enviar 1920 x 1080 pixels a la TV y además del puerto Ethernet cuenta con conexiones inalámbricas mediante WiFi y Bluetooth.

OUYA V

Si queremos ampliar esos 8 GB de capacidad de almacenamiento tendremos que emplear el puerto USB situado en la parte trasera, en el cual podréis conectar un pendrive o un disco duro externo. Si además de para jugar tenéis pensado emplear la OUYA como reproductor multimedia os recomiendo que invirtais en un almacenamiento amplio (preferiblemente de tipo flash por el tema del consumo) y lo dejéis siempre conectado a la consola.

En funcionamiento la consola es muy sigilosa. Al ser el ventilador la única parte móvil de esta, sólo apreciaremos un leve zumbido cuando éste entra en acción debido a que la temperatura en el interior de la máquina ha subido del valor prefijado por el fabricante. Por cierto, me gustaría comentar que no he tenido ningún tipo de problema debido a sobrecalentamientos o similares hasta el momento. Digo esto porque una vez leí en el foro de OUYA que un usuario se quejaba de que al cabo de unos minutos de uso la consola se bloqueaba y no se podía ni tocar el cuerpo de la misma de lo caliente que estaba. Cuando días después puso una fotografía de su OUYA resulta que el tío no había quitado los plásticos transparentes que protegen las entradas y salidas de aire de la consola y de ahí que se calentara de aquella manera. Por tanto, si la consola alcanza una temperatura muy elevada está claro que se bloqueará; pero por lo que he podido comprobar, con un uso normal no hay problemas de este tipo.

El único pero que le pongo a OUYA en funcionamiento es el escaso rango de alcance del WiFi integrado. A no ser que estemos en la misma habitación donde tengamos situado el router, la conexión a Internet se convierte en algo lento, tedioso y con continuos cortes. Con un cable Ethernet todo va como la seda; pero eso penaliza la movilidad de la consola.

FUNCIONALIDAD

Si alguno de los presentes está leyendo este artículo buscando una comparación con las actuales consolas de sobremesa puede dejar de leer y buscar por otro rincón de Internet, ya que aquí no lo encontrará. La filosofía de OUYA es muy diferente a la de Xbox One, PS4 o WiiU, ya que para empezar, a excepción de Final Fantasy III, no encontrará en la tienda de aplicaciones títulos de renombre ni de compañías conocidas; siendo casi todos ellos de pequeños desarrolladores independientes en los que prima la imaginación por encima de los aspectos técnicos.

Si sois unos primerizos en el mundillo de los videojuegos, seguramente OUYA no es vuestra consola, ya que exceptuando algunos títulos punteros como Shadowgun, la mayoría son aventuras gráficas, remakes de juegos clásicos (hay una versión de Another World realmente espectacular), puzzles y arcades muy simplones. Y digo esto porque a día de hoy la gente espera de las consolas unos gráficos hiperrealistas, sonido multicanal, árboles modelados con varios millones de polígonos… y esto es algo que en OUYA no vais a encontrar (al menos de momento).

OUYA III

Los que, como yo, más apreciarán las bondades de esta pequeña máquina son los que crecieron con ordenadores de 8 bits en los que las bandas sonoras de los videojuegos consistían en poco más que un pi-po-pi-pi-po repetido hasta la saciedad y un muñeco creado con una docena de pixels que saltaba y se agachaba según se le acercaban unos cuadrados de colores que, se suponía, eran las balas enemigas.

Para esas personas OUYA representa una vuelta a los orígenes y a la esencia misma de los videojuegos. Los que ya estamos cansados de ver siempre lo mismo, de que la jugabilidad se diluya en los datos técnicos y de que todos los años las grandes firmas saquen títulos basados en los mismos patrones vemos en OUYA un soplo de aire fresco en el que la gente puede crear sus propios títulos y distribuirlos a través de internet.

TÍTULOS DISPONIBLES

Los títulos de OUYA se adquieren a través de la tienda online de la consola. Muy al estilo de las tiendas de aplicaciones de Android e iOS, aunque con un aspecto muy simplificado. A día de hoy tenéis 775 títulos disponibles para esta minúscula consola, si bien poco a poco esta cifra va aumentando.

Algo que gusta mucho en la filosofía de OUYA es que en teoría todo título disponible es gratuito o al menos tiene una demo para probarlo antes de decidirnos a comprar la versión completa. Aun así, en la práctica hay algunos títulos (pocos, eso sí) que no disponen de esa versión de evaluación y, por tanto, si queremos jugarlos tendremos que soltar la pasta correspondiente.

En cuanto a los precios de los juegos, la gran mayoría se mueve entre 1 euro y 5 euros. Hay unos cuantos que son completamente gratuitos y algunos que cuestan unos 15 euros; pero en general son precios bastante asequibles. Eso sí, el principal problema de esto es que aunque la consola funciona bajo Android 4.1 sólo puede ejecutar los juegos comprados en su propia tienda online, no existiendo posibilidad de cross-buying. Es decir, que si ya habíamos pagado por jugar a Shadowgun en nuestra tablet o móvil Android, nos va a tocar volver a pasar por caja si queremos tenerlo en OUYA.

ouya

Comentar también que hay disponibles unos cuantos títulos multijugador; pero no penséis que detrás de OUYA hay una comunidad de usuarios tipo Xbox Live o Playstation Network. En este caso tenemos que volver a la metodología clásica (época del Quake 3 y similares) de abrir una partida dentro del propio juego y esperar a que otros jugadores se unan a ella, dependiendo este protocolo de cómo lo haya implementado el programador del título de turno.

Además de los videojuegos, OUYA juega en dos campos más. Por un lado el multimedia, y es que hay disponibles aplicaciones para reproducción de audio y vídeo tan buenas como XBOX Media Center o mi adorado VLC. Esto hace que ese pequeño cubo que podemos colocar junto a la TV del salón sin que desentone se convierta en un reproductor de películas y discos que podemos manejar cómodamente sentados en el sofá.

Por otro lado tenemos disponibles para OUYA emuladores para casi todas las consolas de 8 y 16 bits además de Playstation y Dreamcast. Precisamente gracias a este último estoy rejugando a esa de arte llamada Shenmue casi como en la máquina original. He de reconocer que hay algunos fallos gráficos cuando aparecen texturas superpuestas y tirones puntuales en algunas secuencias con gran carga poligonal; pero para aquellos que disfrutamos con Dreamcast, el emulador Reicast es una muy agradable sorpresa que además funciona realmente bien.

VEREDICTO

Para finalizar este análisis, voy a recalcar la idea que he intentado transmitiros a lo largo de todos los párrafos anteriores: OUYA no está en la órbita de las consolas que venden en los centros comerciales. Se trata de una especie de experimento dirigido a un público algo peculiar y que ya empieza a estar algo quemado de la fórmula habitual de los videojuegos que se ha ido repitiendo una y otra vez en la última década.

Si veis a OUYA desde esa perspectiva os encantará, la disfrutaréis y perdonaréis sus múltiples fallos. Sin embargo, si seguís empeñados en buscar en OUYA una máquina de bajo coste a la que jugar a los FIFA, Gran Turismo, Call of Duty, Los Sims, Need for Speed y similares, no tardará en acabar cogiendo polvo en alguna estantería.

OUYA I

Lo Mejor

  • Diseño fantástico
  • Precio (99 €)
  • Emuladores y remakes clásicos
  • Juegos de bajo precio y con posibilidad de prueba

Lo Peor

  • Conexión por WiFi muy lenta
  • Mando a pilas y de tacto algo tosco
  • Bastantes títulos de dudosa calidad
  • Tienda de aplicaciones propia sin posibilidad de cross-buying

El lanzamiento del Nexus 4: pólvora mojada

Soy usuario de los servicios de Google desde hace muchos años. Creé mi cuenta de Gmail en 2004 gracias a una invitación de mi hermano y desde entonces toda mi comunicación personal “digital” se ha basado en ella por parecerme una herramienta mucho más integrada, fiable y potente que las ofrecidas por la competencia.

Dell Inspiron Mini 10

La evolución de Android

Como aficionado a la tecnología seguí con atención y curiosidad los primeros pasos de Android durante 2009 en aquellas primitivas versiones que ya apuntaban maneras y que han ido madurando hasta la actual Jelly Bean. Parecía imposible plantarle cara a Apple y su sistema iOS pero el tiempo ha demostrado que Android es sistema tan versátil y capaz como el de Cupertino. He visto crecer a Android desde que era poco más o menos que un experimento corriendo sobre un prototipo hasta la popularización que ha tenido en los últimos meses con todo tipo de dispositivos basados en este software y he de decir que la evolución ha sido increíble.

En cualquier caso, viendo lo que prometía este sistema operativo, desde hace aproximadamente dos años y medio poseo un Samsung Galaxy S con sistema Android 2.3.4 al que desde hace poco más de un mes acompaña un Nexus 7 con su Android 4.2.1 con el que estoy encantado.

Del Nexus 7 me gusta especialmente la duración de su batería, la fluidez del sistema operativo al no llevar ninguna capa propia del fabricante así como la política de actualizaciones directa por parte de Google. También su precio es un aspecto rompedor para un producto de este tipo que ha contribuido a potenciar su presencia en un mercado que ahora mismo está en plena expansión.

Precisamente por todos estos motivos tengo muy claro que mi próximo móvil volverá a llevar Android. Concretamente será uno de la gama Nexus y más concretamente el recién lanzado Nexus 4, que es precisamente de lo que quiero hablar en esta entrada.

Lanzamiento fantasma

Al igual que mucha gente, intenté en vano hacerme con un Nexus 4 cuando salió al mercado hace poco más de un mes (el 13 de Noviembre, exactamente) pero debido al caos que sacudió ese día la web de Google Play con miles de personas tratando de hacerse con uno de estos dispositivos simultáneamente y agotando todas las unidades disponibles en apenas quince minutos me fue imposible renovar mi ya veterano Galaxy S.

Nexus4agotado

Era previsible que la demanda inicial iba a ser altísima debido a las características del teléfono y su “bajo” precio (lo entrecomillo porque no dejan de ser trescientos eurazos) pero lo que es inadmisible, y más en una empresa como Google, es que después de tanto tiempo sigamos con el producto agotado y sin saber cuándo se va a reponer el stock de este modelo en nuestro país.

Yo me estoy resistiendo a hacerme con un Samsung Galaxy SIII o algún modelo similar por los dos motivos que os comentaba anteriormente, pero no me parece ni medio normal que miles de clientes queramos adquirir un producto comercializado por una gran empresa y un mes después del lanzamiento todavía no tengamos ni la más mínima noticia del asunto.

No es de recibo que Google no de ni siquiera previsiones de reposición de stock y que incluso haya gente que consiguió adquirir su teléfono el día de lanzamiento y todavía no lo haya recibido; como tampoco es de recibo que el único comunicado oficial haya sido para echar las culpas a LG, que es la empresa que fabrica el teléfono como tal. Al fin y al cabo Google es la que vende el teléfono desde su propia web y empleando su logística interna, de modo que culpar a LG de este descontrol es algo muy poco elegante y que está fuera de lugar. Seguro que si el lanzamiento hubiera sido un éxito ya se encargaría Google de no sacar a relucir el nombre de LG por ninguna parte.

Pese a todo sé que antes o después acabaré haciéndome con un Nexus 4 porque ese es el móvil que quiero por muy diversos motivos y de ahí no hay quien me apee, pero Google ha de tener claro que con este desastroso lanzamiento ha perdido muchos clientes potenciales y, a la vez, ha dañado el prestigio que tenía hasta ahora; pues no ha sabido prever una situación que estaba cantada. Como siempre, dentro de unas semanas la situación se estabilizará y el ratio de oferta y demanda se acercará a la unidad permitiendo comprar el teléfono a todos los que estamos interesados en él, pero para entonces se habrán dejado de vender muchos miles de dispositivos.

Nexus 4

El poder de la información

Google sabe perfectamente lo que buscamos en internet (Google Ads es una prueba de ello) y un simple vistazo a Google Trends muestra que en los días previos al lanzamiento muchos andábamos buscando cualquier información del dispositivo que pudiéramos encontrar, de modo que los encargados de marketing de la empresa sabían perfectamente que la demanda del dispositivo iba a ser tremenda.

¿Por qué entonces tan sólo se pusieron a la venta unos pocos miles de dispositivos? ¿No hubiera sido más lógico haber planeado mejor el lanzamiento para poder cubrir la demanda y más siendo en las fechas previas a Navidad? Tal vez el poco tiempo que separó la presentación del teléfono de la fecha de lanzamiento (un par de semanas aproximadamente) pudo tener algo que ver, pero el caso es que Google apostó por romper el mercado al colocar un precio de 300 y 350 euros a las dos versiones existentes del Nexus 4 y ya se imaginarían que eso iba a provocar una avalancha de peticiones como ya ocurrió en su momento con el Nexus 7.

Salida

Por supuesto que no soy ningún experto en marketing, pero creo que la jugada que ha hecho Google (apuntar muy alto y disparar con pólvora mojada) le pasará factura si en el futuro piensa seguir comercializando sus propios dispositivos, ya que en ese campo parece quedar claro que su gran rival Apple le lleva siglos de ventaja.

Por descontado, todo mi apoyo a Google y su estrategia de introducir en el mercado dispositivos de gama alta a precio de gama media porque así conseguirán que los fabricantes no nos cobren 700 euros por unos dispositivos que nos les cuesta más de 200 euros fabricarlos; pero si anuncias algo a bombo y platillo has de ser capaz de aguantar el tipo cuando llegue la hora de lanzar el producto y no desentenderte de los clientes que han decidido confiar en ti.

Google street view

Los que ya me conocéis un poco sabréis que me gusta mucho cómo hace las cosas Google: productos como Gmail, Google Earth, Google Reader, Google Maps o Google Translate nos facilitan mucho las pequeñas tareas cotidianas y hacen de la informática algo sencillo de usar y fiable.

Dentro de todo al abanico de posibilidades que Google nos brinda, me gustaría hoy centrarme en Google Maps; y más concretamente en una característica absolutamente espectacular: Google Street View.

¿Qué es Google Street View?

Google Street View es una demostración de poder de la empresa que cada dos por tres revoluciona Internet y al mismo tiempo una muestra más de que lo que un día nos parece ciencia-ficción a la semana siguiente se convierte en una realidad palpable.

Si Google Maps se convirtió en nuestro atlas particular y Google Earth nos permitió volar virtualmente sobre cualquier punto de la tierra (bueno, y de la Luna y de Marte), desde mayo de 2007 con Google Street View vamos a poder pasear por las calles de una gran cantidad de ciudades de todo el mundo; pues básicamente se trata de una recreación fotográfica de sus calles y sus edificios de tal modo que podremos movernos por sus rincones como si realmente estuviéramos allí.

¿Cómo se hizo todo esto?

Pues el “truco” está en que Google ha repartido coches equipados con cámaras de 360º en el techo y una unidad GPS por las calles y carreteras de medio mundo, de tal modo que toda imagen captada está georeferenciada inequivocamente en un punto del globo terráqueo.

Luego hubo que juntar todos esos datos, enlazar unas fotografías con las adyacentes y marcar los trazados de las calles recorridas por los coches de tal modo que pudiéramos movernos de unas a otras como si estuviéramos realmente en el lugar.

Para que os hagáis una idea de lo que pretendía el proyecto inicial os pongo a continuación el vídeo que Google lanzó para anunciar que el nuevo servicio se ponía en marcha en nuestro país. Actualmente el sistema ha avanzado técnicamente, pero el concepto inicial sigue intacto.

Polémicas varias

Obviamente, Street View ha sido objeto de duras críticas por suponer una amenaza a la privacidad de las personas que aparecen en las fotografías tomadas por la empresa. Para evitar situaciones embarazosas, Google emplea un algoritmo que automáticamente emborrona las caras de las personas y las matrículas de los coches; pero aun así alguna que otra imagen curiosa sí que han tomado las cámaras montadas en los coches, hasta el punto que hay alguna web que se dedica a recopilarlas. Algunos ejemplos a continuación:

¿Para que es útil Google Street View?

Supongo que ya habréis imaginado unas cuantas utilidades para esta aplicación (además de que el vídeo anterior ya nos da unas cuantas pistas) pero me gustaría comentaros las dos principales por las que yo la empleo.

La primera es que si voy a ir a un lugar que no conozco puedo recorrer virtualmente la zona y que así “me suene” una vez que estoy allí. En las últimas presentaciones a las que he asistido, lo que he hecho el día anterior ha sido posicionarme en la salida de metro más cercana y a través del paseo virtual caminar hasta el lugar de destino. Una vez realizado esto, llegada la hora de la presentación no tuve dudas en ningún momento sobre por dónde debía ir.

Por otra parte, Google Street View también me ha venido muy bien para recorrer virtualmente algunos lugares por los que hace años que no paso: Manresa, León, El Puerto de Santa María… o incluso echar un vistazo a las calles de Oropesa del Mar o a la carretera que cruza el pueblo de Almajano (Soria).

Esto último era imposible hasta hace apenas unos días, porque antes de la última actualización sólo estaban disponibles grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao; pero como os digo, desde hace apenas unos días podemos recorrer casi todos los rincones de la geografía española con esta genial aplicación.

Aplicación que, además de ejecutarse en el ordenador de casa, viene implementada en las últimas revisiones de firmware de los iPhone y los iPod Touch, por lo que ya os podéis imaginar las posibilidades que esto da; pero, si me lo permitís, eso será algo de lo que hablaremos otro día  😉

Por supuesto, en los planes de Google está implementar Street View en los teléfonos equipados con sistema operativo Android, de tal modo que al estar siempre conectados a Internet mediante 3G y poseer un chip GPS en su interior sería posible emplear las imágenes en un software de navegación que nos mostraría en pantalla la misma imagen que veremos a través del parabrisas del coche, facilitando por tanto la identificación del entorno considerablemente.

No sé dónde estará la tecnología dentro de una década; pero en estos últimos meses está avanzando a una velocidad de vértigo, ¿no creéis?

iGoogle

iGoogle

En casa tengo tres ordenadores: un sobremesa que empleo para edición de vídeo y fotografías, un portil Toshiba un poco antiguo pero que uso para todo en general y mi pequeño Asus EeePC 701 que me sirve para escribir sentado cómodamente en el sofá del salón o ver las noticias mientras desayuno.

Sin embargo había un pequeño problema: realizar ciertas tareas era un verdadero descontrol, pues empleo los tres ordenadores más o menos regularmente y mantenerlo todo sincronizado conseguía que estuviera mandándome cosas de un lado a otro por la red de casa o directamente en pendrives.

El ejemplo más claro es el correo electrónico: lo miraba siempre en el sobremesa, pues en él tenía instalado Mozilla Thunderbird, que a su vez también era mi lector de RSS. Sin embargo, no siempre estaba delante de ese ordenador, por lo que si miraba la cuenta de Gmail a través de la web en otro ordenador ocurría que luego al abrir el Thunderbird me volvían a aparecer como no leídos los correo que había leído online. No sé si he sabido explicar bien el problema, pero creo que he podido transmitiros en parte el galimatías que esto supone en el día a día.

Otro ejemplo (tal vez más claro) sea el redactar documentos. Más de una vez he comenzado a redactar algo en Open Office en un ordenador y me lo he tenido que mandar por e-mail para continuarlo, por ejemplo, en el EeePC 701 más tarde. Podría haber trabajado en red, dejando el documento en una carpeta compartida del ordenador y editándolo desde cualquiera de los otro dos, pero eso me obligaría a tener el ordenador que haría de servidor permanentemente encendido, lo que no deja de ser un despilfarro energético que no estoy dispuesto a realizar.

Pues bien, al final di con una solución bastante simple: emplear iGoogle para todas esas tareas cotidianas que os comento y alguna que otra más. Es cierto que el fin último de Google es dominar el mundo al igual que pretende Microsoft, pero no sé por qué, del mismo modo que Steve Ballmer y compañía se han ganado una antipatía generalizada con el paso de los años, la gente de Google suele tener una imagen bastante más positiva. Cosas del marketing, supongo…

Pero bueno, vamos a lo que quería contaros, que no es otra cosa que el uso que le doy a este interesante servicio. iGoogle consiste en la “centralización” de los diversos servicios online que ofrece google en una página de inicio encabezada por el conocido buscador como podéis ver en la siguiente captura.

captura iGoogle

A través de una interface basada en pestañas podremos personalizar cada una de ellas con diversos elementos como lector de RSS (Google Reader), suite ofimática online (Google Docs), lector de correo (Gmail), marcadores de Internet, titulares de diferentes diarios, previsiones meteorológicas, calendarios con recordatorios, mapas…

Seguro que más de uno ha empleado estos servicios por separado más de una vez. No hay en iGoogle nada nuevo ni especialmente revolucionario; pero es que el potencial que posee consiste en que lo tenemos todo en la misma pantalla del navegador, por lo que definiendo a iGoogle como nuestra página de inicio, de un simple vistazo podemos estar al día de la información que consideramos relevante y a un click de cualquier página que visitemos con frecuencia.

En mi caso particular empleo iGoogle como página de inicio en todos mis ordenadores con una configuración de tres pestañas:

Principal: Gmail, Google Reader, titulares de El País, previsión meteorológica, Google Docs y post-it para recordatorios.

Consulta: Google Maps, diccionario RAE, traductor Google y búsqueda en Wikipedia

Chat: el chat de Google (Gtalk)

Esto es lo que yo suelo emplear habitualmente, pero las diversas pestañas (se pueden crear tantas como se desee) se pueden personalizar como al usuario le venga en gana; tanto en la distribución como en el contenido. De hecho, hay cientos de complementos diseñados incluso por los propios usuarios y que van desde “el chiste del día” hasta una calculadoras o conversores de divisas.

A mí me ha parecido una aplicación más que interesante que me ha facilitado mucho esas pequeñas cosas que hacemos cada día. Por ejemplo, ahora las reviews para ultimONivel las escribo en Google Docs y así puedo continuar escribiéndolas desde cualquier ordenador sabiendo que con grabar los cambios puedo seguir mi trabajo en cualquier momento y lugar sin preocuparme de más.

Ah, claro, se me olvidaba comentar que para emplear iGoogle hay que tener un perfil en algún servicio de Google, pues ya sabréis que la misma cuenta de Gmail o sirve para cualquier servicio asociado con la empresa (Youtube incluído). Es algo completamente gratuito que podéis activar o desactivar a voluntad en cualquier momento mediante el enlace que aparece en la parte superior derecha de la pantalla.

En definitiva, un modo de trabajar en Internet con comodidad y que me ha facilitado algunas tareas. Si tenéis una cuenta en Google os sugiero que lo probéis porque para dar marcha atrás siempre hay tiempo, pero yo creo que lo más seguro es que os acabe gustando tanto como a mí.

Traducción automática del blog a idioma inglés

Breve apunte para comentaros que he colocado un icono en la parte inferior de la columna de la derecha que enlaza a una traducción automática a idioma inglés del blog al completo realizada mediante Google Translate. La mayor ventaja de emplear este sistema es que no sólo la portada aparece traducida, sino que cualquier enlace en el que pulséis llevará a una versión de su contenido en la lengua de Shakespeare.

traduccion

Digo esto porque el otro día estuve leyendo unos textos en polaco (todo tiene su explicación, ya lo veréis dentro de unos días  😉 ) y me di cuenta de que las traducciones que hace Google son bastante naturales, por lo que tras probar un poco con algunos artículos de este blog he creído que puede ser una buena idea colocar un enlace en el lateral por si cae por aquí algún angloparlante que no se apañe demasiado bien con el español.

Y una vez dicho esto, vuelvo a mi presentación del proyecto de fin de carrera, que ya la tengo casi completamente terminada y voy a empezar con los ensayos generales.

Google celebra los 25 años del Tetris

Me encantan esos pequeños homenajes que Google hace en fechas señaladas. Si hace poco nos sorprendía con lo del segundo 1234567890, hoy me encuentro con que el logo del buscador hace referencia al vigesimoquinto aniversario del videojuego más universal: el Tetris.

googletetris

La verdad es que es un tema que me toca muy de lleno porque en su momento disfruté de su primera versión en mi humilde Spectrum y a día de hoy sigo echando una partida de vez en cuando a la que, para mí, es la mejor versión que existe: el Tetris DX para Gameboy / Gameboy color.

¡Larga vida al Tetris!  😉

Ese pequeño milagro llamado Google Earth

Aunque seguro que la mayoría de vosotros ya lo conocéis, hoy me apetece hablaros de Google Earth: un software que podemos descargar en unos minutos y que nos va a permitir conocer con nuestros propios ojos cualquier rincón de nuestro planeta.

Descubrí Google Earth hace ya un tiempo. Siempre me gustó ver mapas a muy diferentes escalas, y de hecho tengo los mapas del Instituto Geográfico Nacional de los lugares a los que viajo habitualmente para planear rutas a pie o en bicicleta. El problema es que los mapas están bastante alejados de la realidad, pues en ellos todo está representado mediente gráficos esquemáticos, quedando fuera de ellos cosas como los coches aparcados, las zonas en obras, el color de los tejados de las casas… y todo ello sin contar con que un mapa recoge con detalle una limitada zona de terreno (detalle y extensión son inversamente proporcionales en cualquier mapa del tipo que sea).

Sin embargo, un buen día llegó hasta mí la noticia del desarrollo de Google Earth: un programa para el ordenador creado por la omnipresente Google con el que se puede visitar cualquier parte del mundo con un nivel de detalle variable en cada zona pero en general más que aceptable. Todo ello basado en fotografías de satélite que cubrían la práctica totalidad de la geografía terrestre.

Google Earth se basa en una sencilla interfaz con la que podremos “mover” el mundo a nuestro antojo. Como si de una pelota se tratara podemos “agarrar” el terreno y desplazarnos con él donde queramos. También podemos variar nuestra altura, nuestro ángulo de cámara… (si alguien ha jugado a Black & White en PC ya sabe a lo que me refiero) y además no se limita a mostrar un terreno plano sin más, pues mediante el uso de los motores Direct 3D u OpenGL las montañas, los valles y las zonas en cuesta se mostrarán tal y como son en la realidad. Google Earth es la experiencia virtual más parecida a volar en helicóptero por nuestros parajes favoritos.

Comentar también que lo mejor de Google Earth es que es completamente gratuíto en su versión más básica (básica, sí, pero que nos permite visitar virtualmente todo el mundo). Luego hay dos versiones de pago: una bastante asequible a la que podemos conectar módulos GPS y otra bastante cara que está destinada a fines educativos.

También es de gran importancia la participación de la comunidad en los elementos que aparecen sobre la superficie de esta “tierra virtual”: fotografías geoposicionadas, referencias, lugares curiosos… y todo esto seleccionable a través de capas, por lo que sólo veremos lo que queramos ver y nada más. Ah, por cierto, os recomiendo que activéis los edificios en 3D, pues la mayoría de ellos tienen un nivel de detalle muy alto y permiten reconocer al instante los lugares más emblemáticos de cada ciudad. Si los tenéis activados os recomiendo visitar la ciudad de Tokio en Japón, pues hay tal cantidad de ellos recreados que casi abruma (aunque en Madrid también hay unos cuantos… 😉 )

Bueno, no voy a teorizar mucho más sobre el tema, pues el movimiento se demuestra andando y lo mejor es que si no conocéis Google Earth os paseis por la web, os lo descargueis (está disponible en versiones para Windows, Mac y Linux) y empecéis a trastear con él. Ya veréis el vicio que es andar buscando esos lugares que conocemos sólo a ras de suelo para poder observarlos a vista de pájaro.