Retratos con focales largas y aperturas grandes

Las aperturas grandes y las distancias focales largas son dos bienes muy preciados para realizar retratos. Conjugando ambos factores podremos realzar las facciones de la persona retratada así como fundir el fondo de la imagen resaltando el sujeto principal de nuestra fotografía, aportando con ello un toque de profesionalidad a nuestras imágenes.

Retrato

Hasta ahora os he mostrado algunos ejemplos realizados con objetivos de 35 y 50 mm ambos de apertura f/1.8; y aunque de amplitud de diafragma no vamos mal, la distancia focal se queda un poco corta para el retrato puro y duro, lo que da lugar a ciertas deformaciones en caso de realizar tomas en las que la cara del sujeto ocupe la mayor parte del encuadre. Además, en tales casos nos veremos obligados a echarnos encima de la persona retratada, lo que restará naturalidad al posado.

Una focal fija de 85 o 105 mm de apertura generosa es un caso clásico de objetivo “retratero” por excelencia ya que aplana las facciones, permite un buen desenfoque y nos va a hacer trabajar a una distancia prudencial del sujeto. De todos modos, cada vez son más los fotógrafos que optan por la polivalencia de un teleobjetivo de apertura f/2.8 constante para realizar este tipo de fotografías.

Nikkor 80-200 f/2.8 en soledad

Precisamente para poner a prueba en tales circunstancias a mi Nikkor AF 80-200mm f/2.8D me he animado a lanzarme a la calle acompañado de mi hermano y así tener la ocasión de disparar algunas fotografías que os puedan dar idea del rendimiento de un objetivo de este tipo para la realización de retratos y de paso repasar algunos conceptos básicos a aplicar a esta disciplina.

Por cierto, ya que hablamos de retratos, aprovecho para comentaros que lo más habitual es realizar estos en formato vertical; si bien el horizontal puede ser igual de válido o, ya puestos, también los podemos hacer en diagonal si nos sentimos especialmente creativos. De cualquier modo, he optado por el mencionado formato vertical en los tres ejemplos que os voy a poner a continuación para que veáis que el resultado obtenido es bastante natural y se adapta mejor a la morfología humana.

1. Retrato de cuerpo entero

El retrato de cuerpo entero es uno de los que más agradece el uso de aperturas amplias. Al tener que situarnos a cierta distancia del sujeto o emplear una distancia focal más corta va a ser complicado conseguir un desenfoque acusado del fondo debido a que la profundidad de campo será más grande si se incrementa la distancia al sujeto o disminuye la distancia focal del objetivo. Por tanto, si queremos compensar ese menor desenfoque de los fondos causado por la combinación de los dos factores anteriores no nos quedará más remedio que emplear una apertura generosa (que es el tercer factor que influye sobre la PDC).

Retrato cuerpo entero

Distancia focal: 200 mm. Apertura: f/3.2. Distancia al sujeto: 14.1 metros.

Las columnas de la calle Mayor de Alcalá de Henares todavía son identificables, pero están mucho más desenfocadas que si hubiéramos empleado un objetivo con apertura máxima a esta distancia focal de, por ejemplo, f/5.6 como le ocurre a mi Nikon 55-200 VR. De todos modos, para maximizar la nitidez de la imagen he decidido emplear una apertura de f/3.2 para realizar esta fotografía, por lo que podríamos haber desenfocado todavía un poco más el fondo en caso de haber bajado hasta f/2.8 (bueno, tampoco mucho, pues la diferencia es de apenas un tercio de paso).

2. Retrato de medio cuerpo

El retrato de medio cuerpo es otro clásico de la fotografía “social”. En este caso nos vamos a situar algo más cerca del motivo a retratar, por lo que la PDC se reducirá y el fondo de la imagen se fundirá hasta el punto de quedar prácticamente irreconocible gracias al bokeh que originará cada punto de luz situado en la lejanía.

Apmomp (retrato de medio cuerpo)

Distancia focal: 200 mm. Apertura: f/2.8. Distancia al sujeto: 7 metros.

En este caso he optado por emplear la mayor apertura posible para centrar así la atención sobre mi hermano. Podríamos haber potenciado un poco más la nitidez de la imagen si hubiéramos cerrado el diafragma un par de tercios de paso, pero aun así creo que el resultado es bastante presentable.

3. Retrato clásico

El formato más clásico de retrato (y el que la mayoría de nosotros asociamos con esta denominación) es aquel en el que el rostro del sujeto ocupa la mayor parte del encuadre. Lo principal en este formato es centrar la atención en la mirada del retratado, y de ahí que la nitidez del primer plano sea uno de los puntos más importantes de la fotografía junto con el desenfoque lo más acusado posible del fondo.

Apmomp (retrato vertical)

Distancia focal: 145 mm. Apertura: f/2.8. Distancia al sujeto: 3.5 metros.

En este caso he empleado una distancia focal ligeramente inferior a la de los dos casos anteriores para así maximizar la nitidez (en los objetivos de focal variable la zona más nítida suele estar en torno a la parte central del recorrido) pese a emplear la máxima apertura disponible. Como podéis ver, el fondo es totalmente irreconocible; pero aun así, en caso de que hubiéramos querido potenciar más ese desenfoque deberíamos de habernos situado algo más lejos y haber estirado la distancia focal hasta los 200 mm aunque eso hubiera implicado una ligera merma en la nitidez general del primer plano.

Los dos factores clave (a nivel técnico)

Como veis, un zoom largo de apertura constante puede ser un instrumento realmente poderoso para realizar retratos. Un 50mm a máxima apertura nos puede servir para realizar un retrato de cuerpo entero sin problemas con un buen desenfoque del fondo, pero para cosas más cercanas se nos va a quedar un poco corto. Ya sabéis que las distancias focales largas tienden a comprimir los planos, y de ahí que nos vengan tan bien para fotografiar personas. Realizar un retrato clásico con un angular hará que la nariz y la barbilla de nuestro sujeto aparezcan más grandes de lo que son del mismo modo que las orejas aparentarán ser más pequeñas; dando lugar a una caricatura más que a un retrato como tal.

En cuanto a la apertura, disponer de un diafragma amplio nos va a permitir difuminar el fondo hasta el punto de que el espectador se va a olvidar completamente del mismo para centrar toda su atención en el sujeto retratado. Además, en caso de disponer de una luz tenue para realizar las fotografías (algo muy recomendable para retratar personas) nos va a permitir mantener unos tiempos de exposición breves que darán lugar a imágenes sin rastro de trepidación.

Apmomp (retrato horizontal)

Aun así, esto de lo que hoy os he hablado se refiere exclusivamente a la parte técnica de los retratos, que es la más sencilla de todas. Mucho más complicado es saber extraer la esencia de cada persona retratada y ser capaz de expresarla en una sola imagen. Para eso no hay apertura ni técnica que valga, porque las fotografías no se hacen; se sienten.

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El difícil equilibrio entre resolución y sensibilidad en los sensores digitales

Cuando hace unos días me explayaba sobre el tema de la sucesión de la D90 os comenté que en lugar de elevar la resolución del sensor que equipará la nueva cámara preferiría que los ingenieros de Nikon se centraran en potenciar la calidad de imagen y la contención del ruido a sensibilidades elevadas.

Tal vez alguno de vosotros sé esté preguntando por qué no podemos tener las dos cosas, de modo que he pensado en escribir este artículo para tratar de explicaros de una forma sencilla el motivo por el cual a la hora de diseñar el sensor de una cámara digital hay que buscar un compromiso entre resolución y sensibilidad al no ser posible (al menos con los medios actuales) tener ambas cosas a la vez.

Recordando cómo capta la luz el sensor de la cámara

La tienda de Alcalá

En su momento ya hablamos sobre el modo en el que están dispuestos los fotocaptores que conforman la superficie del sensor y que son los encargados de transformar la luz incidente en impulsos eléctricos; así que hoy vamos a hablar a un nivel más general para ver de qué depende la generación de ruido en la imagen final.

Aunque luego se aplicarán algoritmos de reducción de ruido ya sea en la propia cámara o en nuestro programa de edición de imágenes habitual para generar la imagen, vamos a hablar sobre los datos “en bruto” para comprender qué es lo que capta exactamente el sensor y por qué aparece ruido en esos datos.

El ruido en la imagen

La generación del ruido en una u otra cámara empleando la misma sensibilidad ISO depende fundamentalmente del tamaño de los fotocaptores que conforman la superficie del sensor. Parámetro que podemos estudiar mediante la densidad de pixels (vamos a adoptar el criterio de que un fotocaptor es un píxel) por centímetro cuadrado o directamente por el tamaño del mismo expresado en micrómetros (μm); y puesto que creo que es más descriptivo imaginar un cuadrado de un centímetro de lado emplearé la primera forma para hacer las comparaciones necesarias.

Una ducha

Vamos a ver la densidad de fotocaptores en diversos tipos de sensores para luego tratar de explicar de dónde proviene el ruido generado:

  • Sensor Full Frame (36 x 24 mm) de 12 Mpixels: 1.4 MP / cm²
  • Sensor Nikon DX (24 x 16 mm) de 6 Mpixels: 1.6 MP / cm²
  • Sensor Full Frame de 24 Mpixels: 2.8 MP / cm²
  • Sensor Canon APS-C (22 x 15 mm) de 10 Mpixels: 3.1 MP / cm²
  • Sensor Nikon DX de 12 Mpixels: 3.3 MP / cm²
  • Sensor 4/3 (17 x 13 mm) de 12 Mpixels: 5.1 MP / cm²
  • Sensor Canon APS-C de 18 Mpixels: 5.4 MP / cm²
  • Sensor de 1/2.33″ (6.1 x 4.6 mm; habitual en compactas) de 14 Mpixels: 50 MP / cm²

Como veis, la diferencia en el número de pixels embutidos en un centímetro cuadrado puede llegar a ser notable entre unos sensores y otros; y puesto que cuanto más baja sea la densidad de fotocaptores mejores resultados vamos a obtener, no parece una buena idea de cara a la calidad final de la imagen fabricar sensores de pequeño tamaño con una resolución desmesurada (es lo que está ocurriendo con algunas cámaras compactas de reciente aparición). No va a ser lo mismo tener 1.4 millones de fotocaptores en un área del tamaño de la uña del dedo meñique a meter cincuenta millones de ellos en la misma superficie.

Una comparación clarificadora

Podéis imaginar que cada fotocaptor es un pozo en el que se meten los fotones cuando se abre el obturador de la cámara y así la electrónica interna puede saber cuánta luz alcanza la superficie del sensor sin más que contar el número de fotones que han caído en el pozo. Evidentemente, cuanto mayor sea el diámetro de este pozo más fotones se van a introducir en él y más precisa será la medida de la luz así como la fidelidad de la fotografía con respecto a lo que ven nuestros ojos.

Patio trilingüe (VII)

Cuando en la imagen obtenemos un tono negro puro es porque no se ha introducido ni un sólo fotón en el pozo correspondiente, mientras que cuando tenemos una zona de la foto quemada (completamente blanca) es porque los pozos correspondientes han superado su capacidad máxima de guardar fotones y se han “desbordado”. Cualquier tono intermedio entre el blanco y el negro viene dado por la cantidad de fotones que han entrado en el pozo durante la exposición de la fotografía.

Por cierto, me gustaría aprovechar para comentaros que este tema fue tratado más en profundidad en el artículo que habla sobre el derecheo del histograma, ya que dicha técnica se basa precisamente en el modo de funcionamiento de los conversores A/D que son, precisamente, los circuitos electrónicos encargados de contar los fotones como os comentaba en el párrafo anterior.

Continuando con la explicación, lo que sucede cuando se cierra el obturador es que se cuentan los fotones de cada pozo y esa cifra pasa a la electrónica de la cámara que mediante otra serie de parámetros (balance de blancos, nitidez, espacio de color…) conformará la imagen final. Si estamos empleando el ISO base de la cámara la cifra se mantiene intacta para calcular los valores de luminosidad en la imagen final, pero si estamos empleando una sensibilidad superior la cifra se multiplicará por el factor correspondiente de tal modo que estaremos amplificando digitalmente la señal digital de la cuenta de los fotones. Si la ISO base de la cámara es 200, usando una sensibilidad de 400 estaremos multiplicando por dos. Si empleamos ISO 3200 estaremos multiplicando por 16…

Puntos

La importancia del tamaño del fotocaptor

Pues bien, imaginad que tenemos una de esas cámaras en las que el tamaño de los fotocaptores es bastante amplio (el mejor caso posible de los que hemos visto antes es un sensor FF de 12 Mpixels). Para seguir con nuestra metáfora vamos a imaginar que en cada uno de esos pozos caben 100 fotones. Del mismo modo, vamos a imaginar que el minúsculo sensor de una compacta de 14 Mpixels se compone de pozos tan pequeños que en cada uno de ellos entra un máximo de 5 fotones. Es evidente que no es lo mismo cubrir una misma superficie de terreno con pocos pozos pero muy amplios (sería el caso de un sensor con una densidad de pixels baja, donde cada pozo sería como una piscina) o con muchos de ellos pero de un tamaño muy reducido (que es lo que sucede con los sensores de pequeño tamaño y mucha resolución, donde los pozos son en realidad cubos).

Como podréis suponer, la precisión a la hora de medir la luz en uno u otro sensor va a ser muy diferente, teniendo un comportamiento mucho más afinado el primero de ellos por su mayor precisión a la hora de medir la luz que ha incidido sobre cada fotocaptor. Pero sobre todo, esa mayor precisión se pone de manifiesto a la hora de subir la sensibilidad, ya que cuanto más precisa sea la medición de la luz incidente, más podremos multiplicar el resultado sin desviarnos de la medida real.

Paseantes de la calle Mayor

De hecho, el ruido no son más que medidas anómalas en algunos de los pozos. Si los fotocaptores tienen un buen tamaño, los errores de medida serán pequeños y por tanto apenas tendremos ruido. Sin embargo, en el caso de fotocaptores de escaso tamaño puede haber errores considerables que se incrementarán notablemente cuanto más amplifiquemos digitalmente la señal.

Una aplicación real de todo lo anterior

Un ejemplo práctico de todo esto que os he contado hoy lo tenéis en lo más alto del actual catálogo de Nikon: a mediados de 2007 la firma japonesa presentó su primera cámara con sensor Full Frame, la D3, que daba muy buen rendimiento a ISOs elevados a costa de contar “sólo” con 12 Mpixels de resolución. Unos meses después Nikon evolucionó la D3 en dos ramas diferentes: por un lado la D3x, que aumentaba la resolución del sensor hasta los 24 Mpixels orientando la cámara hacia el trabajo en estudio (donde la iluminación la controlamos nosotros) y por otra la D3s, que mantiene los 12 Mpixels de la D3 original pero es capaz de emplear unas sensibilidades ISO brutales debido a la optimización del sensor para labores de fotoperiodismo donde no siempre hay suficiente luz como para trabajar a gusto.

Carrusel nocturno

Resumiendo

Si tenemos un sensor con una densidad de pixels muy alta (pequeño tamaño y/o gran resolución) los fotocaptores van a ser de pequeño tamaño y no van a poder captar demasiada luz perdiendo precisión a la hora de digitalizarla. Precisamente debido a estos errores de muestreo es por lo que se va a generar un cierto nivel de ruido que será más visible cuanto más forcemos la sensibilidad del sensor seleccionando un valor ISO superior, ya que lo que estaremos haciendo es amplificar digitalmente esta señal junto con su error asociado.

Debido a que los sensores Full Frame disponen de una superficie que duplica a la de un sensor APS-C, a no ser que cuenten con una resolución brutal, van a tener una densidad de fotocaptores bastante baja que va a garantizar a las cámaras equipados con ellos un comportamiento ejemplar en condiciones de poca luz así como al emplear sensibilidades ISO elevadas.

Fuente de aguadores

Los algoritmos de reducción de ruido así como el avance de la electrónica en general ayudan a que al final del proceso de generación de la imagen el ruido disminuya en mayor o menor grado, pero jamás podremos pedir un buen rendimiento en condiciones de luz deficiente al minúsculo sensor de una compacta en el que se han embutido más de diez millones de fotocaptores sobre una superficie poco mayor que la de cualquiera de las letras que conforman este texto.

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Marketing vs. desarrollo tecnológico en fotografía

Aunque este artículo podría ser extrapolable a muchos otros campos, me gustaría centrarlo en el tema fotográfico por ser algo en lo que llevo ya algún tiempo metido y, por tanto, creo que tengo suficiente perspectiva como para hablar de ello con cierta propiedad. Esto no quiere decir que vaya a tener razón, pero al menos creo que lo que voy a plantear está bien fundamentado y puede dar lugar a un interesante debate.

El imparable desarrollo de la electrónica de consumo

A nadie se le escapa que el desarrollo tecnológico como tal es imparable y sigue un ritmo trepidante responsable de que aquello que un día es novedad a los pocos meses parezca (insisto: parezca) obsoleto. Así ocurre con reproductores musicales, ordenadores, sistemas de GPS, televisores… y también con nuestras queridas cámaras fotográficas.

Nikon D40 + Nikkor 50mm 1.8D

Y aunque podáis pensar que voy a basar estas líneas en defender que una cámara con un par de años a sus espaldas si cae en manos de un usuario inspirado puede hacer unas fotos tan buenas como una recién salida de fábrica, puesto que esto es algo que ya ha salido a relucir alguna que otra vez por aquí hoy me gustaría ponerme a reflexionar en voz alta sobre el papel que juegan los departamentos de marketing en las empresas que fabrican material fotográfico.

Todo esto viene a cuento de algunos comentarios que han aparecido a lo largo del tiempo en el blog así como en algunos foros de fotografía que suelo leer apuntando a que en el futuro incluso las cámaras más baratas llevarán sensores Full Frame. Y aunque es algo que puede tener mucho sentido, por el modo en el que se mueven las empresas hoy en día la cosa no creo que sea tan simple. Vamos a ver el asunto al detalle desde dos puntos de vista:

1. Criterio tecnológico

Si atendemos exclusivamente a la evolución tecnológica de la electrónica de consumo está claro que los sensores Full Frame irán extendiéndose por las gamas de cámaras réflex digitales de arriba a abajo. La primera cámara de este tipo que tuvo Nikon en su catálogo fue la D3 aparecida ahora hace dos años, a la que siguió la D700 (en esencia una D3 embutida en un cuerpo más reducido) y posteriormente las dos revisiones de la primera denominadas D3x y D3s basadas en un incremento de la resolución y la velocidad de disparo respectivamente pero contando siempre con sensores de tamaño completo. Los rumores hablan de una próxima revisión de la D700 que contará con el sensor de la D3x o la D3s; pero sea como sea, seguirá siendo una cámara perteneciente a la gama profesional de la marca nipona.

Por lo tanto, atendiendo a este criterio la evolución lógica de los sensores Full Frame consistiría en ir extendiéndose por los próximos modelos equivalentes de las actuales D300 y D90 para posteriormente alojarse también en los cuerpos de las futuras cámaras de iniciación como ahora lo son las D5000 y D3000. Un poco como ocurrió con los adelantos tecnológicos en el mundo del automóvil como el ABS, el airbag o el ESP, que en un principio estaban disponibles sólo en los modelos estrella de cada marca y luego se fueron implementando hasta en los modelos más básicos.

Autoretrato

Por tanto, si en las empresas mandara el departamento de I+D éste sería el camino a seguir; pero lo habitual es que no sea el desarrollo de la tecnología lo que marque los designios de la empresa, sino los beneficios y el aprovechamiento del material que ya se tiene desarrollado; tareas dependientes principalmente del departamento de marketing.

2. Criterio de marketing

Como os decía antes, los departamentos de marketing suelen centrar su actividad en el tema de las ventas y la generación de beneficios, por lo que lo que su objetivo principal es rentabilizar al máximo los recursos de la empresa. Sacar lo máximo gastando lo mínimo; el ideal de cualquier compañía.

En el caso de las cámaras digitales tengo la teoría de que los departamentos de marketing (al menos el de Nikon, que es la marca de la que más puedo conocer) siempre van a hacer una distinción entre la gama profesional y el resto a través del tamaño de los sensores, dejando los FF para las cámaras tope de gama y el APS-C para las que están más orientadas al mercado de consumo.

¿En qué me baso para afirmar tal cosa? Pues en apenas un par de detalles: si os dais cuenta, en el último año Nikon ha presentado una serie de ópticas muy diferenciadas (sobre todo en cuanto a precio) en función del tipo de cámara al que van destinadas; algo que se ve a simple vista mirando las características principales de las mismas:

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

Objetivos diseñados exclusivamente para sensores DX:

· Nikkor 85 mm f/3.5 G ED AF-S VR Micro [DX, 355 gr, aprox 500 eur]

· Nikkor 18-200 mm f/3.5-5.6 ED-IF AF-S VR DX (II) [DX, 560 gr, aprox 700 eur]

· Nikkor 35 mm f/1.8 G AF-S DX [DX, 200 gr, aprox 200 eur]

Objetivos diseñados para sensores FX:

· Nikkor 24 mm f/1.4 G ED AF-S [FX, 620 gr, aprox 2000 eur]

· Nikkor 300 mm f/2.8 ED-IF AF-S VR (II) [FX, 2850 gr, aprox 5000 eur]

· Nikkor 70-200 mm f/2.8 G IF-ED AF-S VR (II) [FX, 1540 gr, aprox 2000 eur]

· Nikkor 16-35 mm f/4 G ED VR AF-S [FX, 685 gr, aprox 1100 eur]

Como veis, los objetivos diseñados para cámaras con sensor de tamaño completo son en general mucho más caros y con mejores prestaciones (además de considerablemente más voluminosos y pesados) que los diseñados para sensores DX, demostrando una vez más que existen dos mercados paralelos para la marca japonesa: uno para aficionados y otro para profesionales.

Nikon AF-S 55-200 VR

Conclusiones

¿Se gastaría un usuario de una cámara que le ha costado apenas seiscientos euros más del doble en un objetivo? ¿Necesita alguien para ir al parque a fotografiar a sus hijos un conjunto de cámara y óptica que pesa casi tres kilos y no hay forma humana de llevarlo colgado al cuello?

Por mucho que baje el precio de las cámaras, los sensores FF siempre necesitarán ópticas mucho más complejas que las diseñadas para APS-C, y de ahí que al formato de sensores “recortados” todavía le quede cuerda para rato. Además, si Nikon tuviera en mente ir dejado de lado los sensores DX, ¿para qué seguir presentando ópticas que sólo funcionan en cámaras de este tipo?

Mientras Nikon (o Canon o cualquier otra marca) mantenga los sensores de tamaño completo exclusivamente en su gama de cámaras profesionales, podrá seguir diseñando los objetivos específicos para ellas con unas prestaciones espectaculares y cobrándolos a precio de oro porque saben que los usuarios de esas cámaras son gente de alto poder adquisitivo (profesionales de la imagen en muchos casos) que no se lo piensan demasiado a la hora de dejarse más de mil euros en un objetivo si les da la calidad que buscan, que es precisamente lo que les hizo dar el salto a Full Frame.

Obviamente a Nikon le interesa que los usuarios se vayan pasando a Full Frame; pero el formato de sensor APS-C es fundamental para calar entre el gran público y hacer ver que la fotografía réflex es algo al alcance de todos los bolsillos. Puede que de cada diez nuevos usuarios dos se acaban pasando a FF con el tiempo, pero aunque los ocho que se han quedado en APS-C no se gasten tanto dinero en sus equipos, al menos ya están dentro de la órbita de Nikon, que es lo que a la empresa le interesa a largo plazo. Ya sabéis que en el mundo de las réflex, una vez que empiezas con una marca es casi seguro que estarás con ella el resto de tus días.

Familia Nikon en la actualidad

Puede que el tiempo me quite la razón y que al final el formato completo se estandarice en las réflex digitales; pero hasta que no lo vea con mis propios ojos siempre creeré firmemente en que hay un mercado muy amplio para las cámaras basadas en sensores APS-C. Más que nada por toda esa base de usuarios que estamos encantados con la tecnología réflex pero no queremos arruinarnos con ella.

Pluralidad de opiniones

Por supuesto, un artículo tan personal como éste se presta a multitud de opiniones y puntos de vista; así que si tenéis una teoría al respecto me encantaría que la compartiéramos para poder llegar a interesantes conclusiones. Algo me dice que los comentarios de esta entrada van a ser muy interesantes.

¡Un saludo y gracias por vuestro tiempo!

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¿Qué es la difracción?

Cuando el otro día hablábamos de cómo obtener la máxima nitidez posible en nuestras fotografías, os comenté que los objetivos tenían un rango focal en el que daban su rendimiento más óptimo y que si nos salíamos del mismo perderíamos algo de definición en la imagen obtenida.

Pues bien, resulta que aunque los objetivos profesionales (que son, por lo general, los más caros) están diseñados para dar una nitidez tremenda incluso empleando las aperturas más grandes, ningún modelo por muy de gama alta que sea se libra de un fenómeno físico inherente a la propia naturaleza ondulatoria de la luz y que hace que en las aperturas más cerradas perdamos bastante definición: la difracción.

Trasera Nikkor 50mm 1.8D (f/22)

Objetivo Nikon 50mm AF f/1.8 D con su diafragma cerrado a f/22

¿Qué es la difracción?

La difracción es un fenómeno que tiene lugar cuando las ondas que forman la luz atraviesan un orificio estrecho, ya que estas se deforman y a partir de ese punto no avanzarán en forma de haz; sino que “se abrirán” como los faros de un coche en mitad de la noche debido a que el orificio actúa como un nuevo emisor. Y claro, como ya os estaréis imaginando esto es lo que ocurre cuando empleamos las aperturas más pequeñas disponibles en un objetivo, puesto que estamos obligando a pasar a la luz por un agujero diminuto de un modo muy similar a lo mostrado por la siguiente imagen.

Difracción de una onda al pasar a través de un orificio de pequeño tamaño

Por tanto, la difracción hace que la luz ya no se concentre en un punto preciso, sino que se va a dispersar formando lo que se conoce como un disco de Airy; que no es más que la representación de esa deformación de la onda que veíamos en la figura anterior pero tal y como se proyectaría sobre el plano (el sensor de la cámara en este caso) perpendicular a su dirección de avance.

Disco de Airy

Siempre os digo que en fotografía todo es cuestión de equilibrio; así que si necesitamos capturar una imagen con una gran profundidad de campo para que todo aparezca enfocado, no todo es cerrar el diafragma a tope y disparar. Es verdad que cuanto más cerremos el diafragma más cosas aparecerán enfocadas en la fotografía, pero no es menos cierto que llegará un momento a partir del cual cerrar más el diafragma va a dar lugar a una pérdida general de nitidez por lo que os comentaba anteriormente.

Comparación visual: f/5.6 vs f/14

Fijaos en los siguientes dos recortes sin escalar de la zona central de una imagen que capté hace unos días con mi Nikon D40 y el objetivo Nikkor AF-S DX 35mm f/1.8 G. La primera está disparada a f/5.6 (apertura a la que, en teoría, esta óptica da la máxima nitidez) y en ella podréis ver que se aprecian todas las imperfecciones y los detalles del óxido presente en una valla de acero sobre la que daba el sol directamente:

Nikkor AF-S DX 35mm f/1.8 G @ f/5.6

Sin embargo, si hacemos esa misma fotografía a f/14 podréis comprobar que la pérdida de detalle es bastante notoria. Y que conste que todavía hice una fotografía más cerrando el diafragma a f/22 que ofrecía aun menos detalle, pero entre toma y toma el trípode se me desplazó un pelo y ya las fotografías no quedaron exactamente igual encuadradas, por lo que opté por usar la toma a f/14 para ilustrar la pérdida de nitidez porque el efecto de la nitidez ya era tan patente que se podía apreciar a simple vista.

Nikkor AF-S DX 35mm f/1.8 G @ f/14

La difracción en función del tamaño de sensor y su resolución

En función del tamaño del sensor de las cámaras y su resolución va a haber una determinada apertura a partir de la cual comenzaremos a notar el efecto de la difracción. Vamos a comprobar que cuanto más pequeño es el sensor y más alta la resolución la difracción aparecerá a aperturas cada vez mayores; pero en cualquier caso, estos valores no han de tomarse como una frontera infranqueable, sino como una apertura orientativa sobre la que nos podemos mover con tranquilidad si necesitamos profundidad de campo pero que no deberíamos superar ampliamente si pretendemos mantener el nivel de nitidez de la fotografía resultante.

Paisaje costero

Como vais a ver en la siguiente relación calculada gracias a una aplicación web disponible en Cambridge in Colour, tendremos más “margen de maniobra” en sensores de igual tamaño cuando su resolución es menor; y de ahí que las cámaras compactas con muchos megapixels presenten difracción practicamente en todas las aperturas (por ese mismo motivo no suelen cerrar el diafragma más allá de f/8).

Por cierto, tal vez esteis pensando que el tamaño de la apertura del diafragma es más pequeño cuanto más corta es la distancia focal del mismo; pero aunque esto es así (el diámetro de la apertura del diafragma viene dado por el cociente “distancia focal / número f” ) tened en cuenta que la distancia entre el diafragma y el sensor es mayor cuanto más larga es la distancia focal (pensad en lo largo que es un teleobjetivo de 300 mm y lo corto que es un gran angular, por ejemplo) y esa distancia provoca que el disco de Airy se proyecte sobre el sensor de una forma más difuminada de tal modo que una cosa se compensa con la otra y al final la difracción sólo es producto de la apertura empleada.

Bueno, vamos con los ejemplos que os decía antes y las respectivas aperturas a partir de las cuales comenzaría a aparecer la temida difracción:

  • Sensor Full Frame (36 x 24 mm) de 24 Mpixels: f/9.6
  • Sensor Full Frame  de 12 Mpixels: f/13.6
  • Sensor Nikon DX (24 x 16 mm) de 12 Mpixels: f/9
  • Sensor Nikon DX de 6 Mpixels: f/12.7
  • Sensor Canon APS-C (22 x 15 mm) de 18 Mpixels: f/7
  • Sensor Canon APS-C de 10 Mpixels: f/9.3
  • Sensor 4/3 (17 x 13 mm) de 12 Mpixels: f/7.2
  • Sensor de 1/1.8″ (7 x 5 mm; habitual en compactas) de 12 Mpixels: f/3

Como veis, el tener una cámara con un montón de megapixels no siempre es lo mejor, ya que superando una cierta relación superficie / resolución la difracción aparecerá cada vez a aperturas más amplias con la merma que ello supone de cara a la calidad de las imágenes (fijaos en el ejemplo de la compacta de 12 Mpixels). De hecho, los fotógrafos profesionales especializados en moda y naturaleza suelen emplear cámaras de medio formato cuyos sensores son mucho más grandes que el negativo “estándar” de 35mm y que están en otra dimensión en cuanto a calidad de imagen, resolución y precio.

De todos modos, volveremos a este interesante tema de resolución vs. calidad de imagen en un futuro artículo que estoy comenzando a preparar. Mientras tanto, haced muchas fotos y disfrutad de estos días de sol.

Más información (en inglés)

Wikipedia (Diffraction)

Wikipedia (Airy disk)

Ken Rockwell

Cambridge in colour

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Consejos para mejorar la nitidez de nuestras fotos

En varias ocasiones me habéis comentado que os llama la atención la nitidez de mis fotografías; y precisamente por eso (y porque creo que compartir conocimientos es bueno) me he animado a escribir esta entrada en la que voy a tratar de enumerar los puntos más importantes para lograr que nuestras imágenes luzcan de la mejor manera posible.

Apmomp en ByN

¿Qué es la nitidez?

Lo que define a una fotografía nítida es que el motivo enfocado en la imagen no aparece borroso, movido ni difuminado. Por tanto, lo que busca una fotografía nítida es emular en la medida de lo posible lo que veríamos con nuestros propios ojos.

Esto no quiere decir que las fotografías que no tengan una nitidez perfecta sean peores, ya que la cada persona entiende la fotografía a su manera y tiene su propio estilo de contar las cosas. Sin ir más lejos, el gran Baldo es alguien que suele plasmar el movimiento en sus imágenes mediante tiempos de exposición largos y es algo que hace maravillosamente bien. Sin embargo, yo casi siempre opto por mostrar las cosas desde un punto de vista más estático y tratando de obtener la máxima nitidez posible dentro de las limitaciones de mi equipo fotográfico.

Paisaje costero

Consideraciones previas

Aunque puede parecer una perogrullada, conviene recordar que vivimos en un mundo tridimiensional y que, por tanto, no es posible enfocar más que un sólo plano perpendicular al objetivo en nuestras imágenes (a no ser que usemos objetivos descentrables; pero eso es otra historia). Quiere esto decir que si tenemos a una persona delante de nosotros y un edificio a su espalda vamos a tener que elegir si enfocamos a nuestro modelo o a la fachada que hay detrás en función de lo que queramos destacar. Lo habitual es enfocar aquello que está más cerca del espectador porque nuestros ojos tienden a interpretar que enfocado significa cerca y desenfocado lejos; pero la fotografía es un arte cuyas reglas son de libre interpretación y allá cada uno con su forma de plasmar las cosas.

Desenfoques con el Nikon AF-S 35mm f/1.8 G DX

El caso es que no va a ser posible enfocar las dos cosas al mismo tiempo por encontrarse a diferentes distancias del sensor de la cámara; aunque si cerramos el diafragma lo suficiente podemos conseguir que ambos elementos aparezcan nítidos en la imagen final; pero esto es por una serie de parámetros ópticos y físicos que se escapan del ámbito de este artículo y que dan lugar a lo que llamamos profundidad de campo, que es el rango de profundidad dentro del cual las cosas se ven nítidas en la imagen.

En cualquier caso, os remito al artículo sobre la distancia hiperfocal para profundizar sobre esto que os digo; aunque a grandes rasgos se podría resumir en que diafragmas abiertos (número f bajo) implican profundidad de campo pequeña y diafragmas cerrados (número f alto) conllevan una profundidad de campo elevada.

Aspectos que condicionan la nitidez de las fotografías

Una vez hecho el repaso de lo que es la nitidez y el modo en que el diafragma empleado influye sobre la profundidad de campo, vamos a enumerar entonces aquellos factores determinantes para la nitidez de una fotografía explicando cómo influye cada uno de ellos y cómo podemos mejorar la nitidez de la imagen resultante:

1. Velocidad de disparo y distancia focal: Hay una regla numérica que dice que para disparar a pulso sin que la fotografía aparezca trepidada necesitamos hacerlo una velocidad superior a la que obtenemos aplicando la inversa de la distancia focal que estamos empleando en su equivalente en sensor de 35mm.

Esto es debido a que cuanto mayor es la distancia focal del objetivo empleado, más se van a magnificar todos los temblores que nuestro pulso va a transmitir a la cámara. Y podéis hacer la prueba con cualquier objetivo de distancia focal variable o con una cámara compacta, ya que si ponéis la máxima distancia focal disponible (zoom a tope) vais a ver que la imagen que se ve por el visor es bastante más inestable que en la distancia focal más corta.

En lo que a réflex se refiere, si por ejemplo estamos usando un objetivo de 200 mm en una cámara Nikon con sensor DX (factor de recorte de 1.5x) debemos disparar a una velocidad de, por lo menos, 1/300 debido al factor de recorte.  Si se trata de una cámara Canon con factor de recorte de 1,6x debemos disparar al menos a 1/320. Con una cámara que cumpla con el estándar cuatro tercios (factor de recorte de 2x) debemos hacerlo a 1/400 y en el caso de una cámara con sensor de tamaño completo tendríamos que disparar al menos a 1/200 puesto que no hay factor de recorte.

La sombra del agua

Si nuestra fotografía está trepidada (por poco que sea) jamás podremos conseguir una nitidez demasiado alta, de modo que disparar a una velocidad elevada aumentará nuestras posibilidades de éxito. El problema es que no siempre es posible conseguir una velocidad muy elevada debido a condiciones de poca luz o a que necesitamos cerrar bastante el diafragma por necesitar una buena profundidad de campo. Como siempre en fotografía, lo que se gana por un lado se pierde por otro.

De todos modos, en el caso de que contéis con un objetivo o cámara con estabilizador óptico esta regla numérica ya no se puede aplicar debido a que podemos mantener la imagen estable a velocidades de disparo inferiores a las teóricas con la ventaja que esto supone en condiciones de iluminación insuficiente. Además, el propio pulso del fotógrafo también va a ser un factor determinante, ya que la regla anterior está hecha a modo orientativo.

En cualquier caso, si vamos a disparar a una velocidad de disparo muy baja (medio segundo, un segundo… o incluso superior) va a ser imposible poder hacerlo a pulso incluso contando con un sistema de estabilización óptica; de modo que en esos casos la única opción viable es la del trípode.

2. Precisión del enfoque: Para lograr nitidez la precisión del enfoque es fundamental. De nada sirve montar la cámara en un buen trípode para que no se mueva ni una décima de milímetro si luego enfocamos unos centímetros por delante o por detrás del motivo principal de la fotografía. Debemos ser muy cuidadosos con el punto de enfoque de la cámara, y más cuanto más cerca esté el motivo a fotografiar, ya que la profundidad de campo se reduce considerablemente según nos acercamos.

Dell Inspiron Mini 10

3. Sujección de la cámara: Aunque la velocidad de disparo sea alta, debemos tener cuidado con el modo en el que sujetamos la cámara para que esta sea lo más estable posible (siempre hablando de disparar a pulso, claro está). Ya os hablé del tema en una entrada de hace unos meses, pero no está de más recordar que una correcta sujeción de la cámara nos va a permitir disparar a pulso a velocidades relativamente bajas.

De hecho, con mi objetivo Nikon AF 50mm f/1.8 D montado en la D40 he conseguido sacar fotografías completamente nítidas disparando a pulso a 1/15 (la que tenéis a continuación es un ejemplo de ello) cuando, según la regla de la inversa de la focal que vimos antes, disparando a menos de 1/75 debería haber obtenido una fotografía trepidada.

Blue hour

4. Objetivo utilizado: El objetivo empleado también influye mucho en la nitidez de las imágenes, y por eso las ópticas de gama alta valen lo que cuestan. Aunque un Nikon 55-200 f/4-5.6 VR (230 euros) y un Nikon 70-200 f/2.8 VR (2000 euros) tengan un rango focal muy parecido, nada tiene que ver el uno con el otro; siendo el segundo un objetivo típico de reporteros gráficos que necesitan calidad y luminosidad a cualquier precio. De todos modos, si conocemos las limitaciones de nuestro equipo (lo vuelvo a enlazar porque me parece uno de los asuntos más importantes para lograr buenas fotos) vamos a poder obtener una buena calidad de imagen como os comentaré en el punto siguiente.

Torres y faroles

5. Apertura y distancia focal empleadas: Todos los objetivos tienen un rango de aperturas y de distancia focal en el que rinden bastante bien (el llamado sweet spot). En las ópticas profesionales este rango es mucho más amplio, y en el caso del 70-200 f/2.8 VR que os comentaba anteriormente, vamos a poder usarlo a cualquier apertura y distancia focal sin merma de calidad.

Los objetivos de gama baja, por lo general, se defienden mal en los extremos de ambos parámetros (aunque hay excepciones), así que el truco para sacarle el máximo rendimiento está en no usar ni las aperturas más grandes o más pequeñas ni los extremos de la distancia focal. Es decir, que en el caso del Nikon 55-200 f/4-5.6 VR lo mejor es emplearlo entre 85 y 165 mm aproximadamente y en el rango de aperturas entre f/7.1 y f/13; y os lo comento porque es lo que he sacado de mi propia experiencia usándolo prácticamente a diario desde hace casi cuatro meses.

Gato tamaño XXL en Redueña

Por encima y por debajo de estos parámetros no es que vayamos a sacar fotografías terribles; pero sí que es verdad que las imágenes pierden un poquito de nitidez, que es justo lo que pretendemos evitar en este artículo.

Como os decía hace un par de párrafos, con un objetivo de gama profesional podemos emplear todo el rango focal y de aperturas sabiendo que la calidad va a ser en todos los casos excelente; y por eso son ópticas dirigidas principalmente a gente que vive de la fotografía y que no se pueden permitir perderse una foto porque simplemente no habrá posibilidad de repetirla.

6. Iluminación: La iluminación del motivo a fotografiar juega un papel crucial en la nitidez de la fotografía, ya que una luz demasiado dura, muy tenue o demasiado escasa no permitirá ver con claridad los detalles del retratado. En general, lo mejor es emplear luz suave ya sea porque el día está medio nublado o porque algo hace de difusor impidiendo que los rayos del sol lleguen a dar directamente a nuestro modelo.

En el caso de la siguiente imagen, está hecha bajo un sol de justicia; pero tuve la suerte de que el halcón estaba bajo una sábana muy fina que le servia de toldo y que filtraba la luz para hacerla mucho más suave.

Mercado medieval 2009

7. Sensibilidad ISO: Una sensibilidad ISO demasiado elevada junto con una iluminación insuficiente dará como resultado un ruido apreciable en la imagen que restará bastante nitidez. No hay que tener miedo de elevar el ISO si las circunstancias lo requieren; pero en tal caso hay que asegurarse de que la foto no está subexpuesta porque entonces perdería mucha calidad. Por cierto, aprovecho para indicaros que ya tratamos el tema de los ISOS altos y la iluminación en esta entrada del pasado verano.

Rosales podados

8. Fondo distanciado y contrastante: Ayuda mucho a apreciar la nitidez del modelo retratado que el fondo contraste fuertemente con sus tonalidades. Se trata de buscar un plano secundario que no distraiga al espectador y que podamos desenfocar en mayor o menor medida porque esté situado a una distancia prudencial del motivo fotografiado. En la siguiente imagen podéis ver cómo algo tan sencillo como la arena de un parque pone de manifiesto la silueta del alegre cochecito de madera.

Sin estrenar

9. Limpieza de ópticas y filtros: Un objetivo rematadamente sucio también nos va a restar algo de nitidez por el sencillo motivo de que el polvo y la grasa no dejan pasar la luz y por tanto van a dar lugar a zonas borrosas en la fotografía al igual que si caen gotas de lluvia sobre la superficie de cristal del mismo.

Si lleváis gafas habitualmente sabéis de lo que os hablo, puesto que una mota en el centro del cristal se convierte en un manchón con el que no hay quien vea una película ni lea un libro a gusto. Pues con los objetivos (y los filtros que ponemos delante de ellos) ocurre lo mismo y hay que procurar llevarlos bien limpios. Por cierto, los filtros rematadamente malos también restan algo de nitidez. Yo empleo unos Kenko MC Protector y ni se notan que están ahí; aunque os recuerdo que para fotografía nocturna es recomendable retirar cualquier filtro por bueno que este sea para así evitar reflejos indeseados.

Limpiando objetivos (II)

10. Configuración de la cámara: También podemos hacer otra cosa para elevar el nivel de nitidez general de nuestras fotografías, que consiste en incrementar dicho parámetro en el menú de configuración de la cámara. En la mayoría de los modelos podremos encontrar esta opción bajo el nombre de nitidez; pero también puede aparecer como sharpness, definición o términos similares.

En cualquier caso, tened en cuenta que no es conveniente subir la nitidez de la cámara a tope por sistema porque puede dar lugar a efectos de tipo moire al fotografiar algunos elementos (como ciertos tipos de telas) o dientes de sierra en las líneas diagonales que aparezcan en la imagen.

Un remanso de paz

11. Compresión JPG: Es conveniente que si disparáis en formato JPG lo hagáis con la máxima calidad posible, ya que es una pena que andéis cuidando mucho la nitidez de lo que capturáis y luego se vaya a traste porque estáis comprimiendo tanto la imagen que por el camino se pierden un montón de detalles. Y es verdad que en términos generales no hay demasiadas diferencias visuales entre los niveles de compresión disponibles en las cámaras; pero si queremos afinar al máximo hay que cuidar todos los detalles.

En caso de disparar en formato RAW, en la conversión final a JPG empleando nuestro programa habitual para revelar este tipo de archivos debemos asegurarnos de que no estamos comprimiendo excesivamente la imagen de salida. En mi caso particular, empleo un nivel de compresión de 85 en Adoble Lightroom y nunca me he encontrado ningún defecto visible debido a esto.

Light me up!

Conclusiones

Como veis, obtener imágenes con un buen nivel de nitidez no es demasiado complicado. Sólo hay que tener en cuenta tres cosas principales (velocidad de disparo suficiente, cámara estable y precisión en el enfoque) y luego una serie de factores secundarios que nos ayudarán a mejorar todavía más el resultado final.

Como de costumbre, mi último consejo es que practiquéis todo lo posible, pues sólo así es como se llegan a dominar las cosas. Se puede tener una buena base teórica de cualquier cosa; pero si al final no se lleva a la práctica, nuestro dominio de la materia siempre se quedará algo cojo.

Visión doble

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Los problemas de pasarse a Full Frame

Hace tiempo estuvimos hablando de los dos tamaños de sensor en las cámaras réflex digitales (al menos en lo que a Nikon se refiere, aunque esta distinción también se da en Canon o en Sony por ejemplo). En general, los modelos tope de gama de estas marcas son los que van equipados con sensores de tamaño completo (también denominados Full Frame o directamente FF) que tienen las mismas dimensiones que un negativo fotográfico de 35mm, mientras que las inferiores llevan sensores de tipo APS-C que poseen unas medidas más reducidas como podéis apreciar en la siguiente imagen.

Sensores Full Frame y APS-C

Pues bien, ya sabemos que el mundo de la electrónica de consumo siempre va de arriba a abajo, y poco a poco los modelos de cámaras equipadas con sensores de tamaño completo se van extendiendo por las gamas de los fabricantes. En el caso de Nikon, ya no sólo las D3, D3s y D3x van equipadas con estos sensores, sino que la D700 también lo lleva, siendo bastante más barata (aunque lo mejor sería decir “menos cara”) que sus hermanas mayores.

Algo más que una simple diferencia de precio

Como os digo, si vemos el catálogo completo de Nikon vamos a ver que la diferencia de precio entre una D300s (el tope de gama actual en sensor DX) y una D700 (que en esencia es una D300 con sensor FX) no es demasiado elevada; o al menos es lo suficientemente reducida como para hacernos dudar si no merecerá la pena dar directamente el salto a Full Frame. En concreto, la primera sale por unos 1300 euros y la segunda por aproximadamente 2000. Y aunque esos setecientos euros son una pasta se miren por donde se miren, hay muchos usuarios que aplican lo de “caballo grande ande o no ande” y acaban optando por la D700 sin saber muy bien qué es lo que buscan en una cámara.

Los sensores Full Frame tienen mayor rango dinámico, mejoran la relación señal / ruido a sensibilidades elevadas, tienen una definición muy buena, los angulares mantienen intacta su distancia focal… pero también llevan aparejadas una serie de desventajas en las que algunas personas no pensaron cuando se deshicieron de su cámara APS-C para pasarse al sensor FF.

Estamos de acuerdo en que la diferencia de precio entre una cámara APS-C tope de gama y una FF tal vez no sea demasiado elevada; pero el verdadero gasto vendrá a la hora de “calzar” dicha cámara con las ópticas adecuadas: en términos generales las ópticas para FF son mucho más caras que en APS-C, pesan y abultan mucho más y, lo que es peor, nos va a dar la sensación de que no nos acercan lo suficiente al motivo a fotografiar.

El factor de recorte

Técnicamente, al no haber factor de recorte, un objetivo de 200mm en una cámara Full Frame es un 200mm, no hay más. En APS-C ese 200mm cerraría su ángulo de visión para dar el equivalente a un 300mm en Nikon (1,5x) o 320mm en Canon (1,6x); algo que adoran los amantes de los animales salvajes y las competiciones deportivas. Sin embargo, en FF para “acercarnos” al sujeto como en nuestra anterior cámara APS-C tendremos que comprar un 300mm “de verdad” con las consecuencias que esto implica para el bolsillo y la espalda.

Vamos a ver esto empleando como ejemplo dos teleobjetivos fijos con características técnicas similares (AF-S, VR y f/2.8) montados sobre cámaras Nikon:

Teleobjetivo Nikkor 300 mm f/2.8 ED-IF AF-S VR

  • Dimensiones: 268 x 124 mm
  • Peso: 2850 gr
  • Precio aproximado: 5000 euros

Teleobjetivo Nikkor 400 mm f/2.8 G ED AF-S VR

  • Dimensiones: 368 x 159 mm
  • Peso: 4620 gr
  • Precio aproximado: 8000 euros

Como podéis ver, el teleobjetivo de 400mm pesa y cuesta prácticamente el doble que el de 300mm y además es 10 cm más largo. Y la cosa es que en términos de ángulo de visión, el 300mm montado sobre una cámara DX equivaldrá a un 450mm, por lo que ni siquiera con el 400mm montado en nuestra cámara FX podremos acercarnos tanto al motivo a fotografiar. Esto va a dar lugar al síndrome “no estoy lo bastante cerca” que ha afectado a numerosos usuarios que han dado el salto a Full Frame y se han encontrado con un 200mm se queda corto para fotografiar ese gorrión que saldrá volando si damos un paso más.

Además, hay otro “problema” añadido: la gente que pretende encontrar un objetivo todoterreno para FF como los 18-200 que hay en formato APS-C con los que se puede ir a pasar el día con la cámara a cuestas sin mayor problema lo llevan claro. Para conseguir esas distancias focales en FF apenas hay opciones; y de hecho casi lo único que hay en ese sentido es el Canon EF 28-300mm f/3.5-5.6L IS USM que cuesta 2500 euros, pesa 1,7 Kg y es un mostrenco que abulta como un 70-200 f/2.8. Vamos, ideal para ir de excursión a la montaña con la cámara colgada del cuello.

Los objetivos de focal variable para cámaras con sensor de 35mm rara vez alcanzan relaciones de zoom más allá de 3x o como mucho 4x. Ópticas como 14-24 (1,7x), 35-70 (2x), 24-85 (3,5x) ó 70-300 (4,3x) son lo habitual; mientras que en DX es muy común encontrar en el mercado zooms de rango focal 18-135 (7,5x), 18-200 (11,1x) e incluso un 18-270 (15x) fabricado por Tamron.

Conclusión

No hay duda de que una cámara Full Frame da una calidad de imagen impresionante, pero eso no quiere decir que las cámaras con sensor APS-C no tengan su público. De hecho, en el caso de que os gusten las fotografías de naturaleza así como retratar eventos en los que no nos queda más remedio que estar alejados del sujeto principal (partidos de tenis, mítines políticos, aviones despegando…) tenéis en el factor de recorte a un buen aliado, ya que para conseguir distancias focales semejantes en una cámara Full Frame vais a necesitar dos cosas: ser millonarios y estar bastante fuertes.

Evidentemente no seré yo el que os desaconseje la compra de una cámara FF “porque sí”, ya que son una verdadera maravilla visual y allá cada uno lo que haga con su dinero; pero sí que os diré que meditéis muy bien si realmente le vais a poder sacar todo el partido posible. Tened en cuenta que en el mundillo de las cámaras réflex son las ópticas y no la cámara las que marcan el límite entre las fotografías que podréis o no podréis hacer; y en Full Frame el dinero que hay que pagar por elevar ese límite aumenta considerablemente.