Recuerdos de Oropesa (VII)

En las tierras de Levante hay una obsesión casi ancestral por el fuego. Ya sea en las fallas, en la noche de San Juan o en las fiestas de cualquiera de sus pueblos, las gentes de la Comunidad Valenciana practican esa curiosa tradición que siempre da lugar a imágenes muy pintorescas.

Cremá Oropesa 2011

Recuerdo la fotografía que hay sobre estas líneas porque la tomé a finales de junio de 2011; concretamente en la cremá de un ninot que se hizo en la plaza principal de Oropesa del mar. Era una noche templada y seca como corresponde a esas épocas del año y éramos muchos los curiosos que nos habíamos acercado hasta allí para ver arder una gran figura de madera y cartón.

El inicio fue tranquilo: el ninot comenzó a arder por su parte inferior y poco a poco las llamas fueron intensificándose al tiempo que los bomberos no permitían que el fuego llegara a descontrolarse. Sin embargo, dado que la materia prima de la que estaba hecho aquello ardía con rapidez, pronto las pavesas empezaron a volar cayendo directamente sobre los allí presentes.

No es que se dieran escenas de pánico ni mucho menos; pero sí que es verdad que algunos de nosotros no nos sentíamos muy tranquilos bajo aquella lluvia de cenizas incandescentes; especialmente si pensábamos en la cantidad de tejidos sintéticos que se emplean hoy en día a la hora de vestir.

Sea como sea, la cremá apenas duró unos minutos y una vez que la figura había quedado recudida a rescoldos se dio por terminado aquello y nos encaminamos hacia nuestras respectivas casas.

Además de estas cremás, también se dieron en Oropesa otros acontecimientos relacionados con el fuego como un espectáculo pirotécnico también muy típico en las tierras valencianas llamado “correfuegos” (correfoc en valenciano) y al que pertenece la siguiente imagen:

Correfuegos en Oropesa del Mar (Julio 2012)

En este tipo de eventos, un grupo de personas pertrechados con todo tipo de artículos pirotécnicos se mezcla entre el público presente para dar lugar a una mezcla de carreras, luces, ruido y olor a pólvora. No es que sea yo muy amigo de que me duchen con chispas; pero reconozco que en estas situaciones me gusta estar en un segundo plano con mi cámara (en este caso equipada con un 50mm f/1.8) para captar todos esos puntos luminosos que tanto contrastan con la negrura de la noche.

¡Hasta la próxima entrada!

Candente atardecer

Hay ocasiones en las que la simple visión de un paisaje te obliga a detener el coche en la siguiente salida de la autopista e invertir un par de minutos en inmortalizar los tonos de un atardecer absolutamente irrepetible.

The sky is in flames!

Una muestra más de que en fotografía, la luz y tener la cámara siempre a punto lo es todo.

Incendio detrás de la fábrica GAL

Esta tarde salí con mi hermano a dar una vuelta en teoría corta. Cogí la cámara y monté el teleobjetivo en ella para hacer una prueba en un parque cercano a casa, así que no consideré necesario llevar encima ninguna otra óptica. Sin embargo, me arrepentí de aquella decisión a los pocos minutos; cuando comenzamos a observar que una columna de humo negro se iba haciendo cada vez más densa en la zona noroeste de la ciudad.

Comenzamos a seguir su rastro pensando que sería por la zona del parque O’Donell o así, pero según nos aproximábamos veíamos que el foco del incendio estaba algo más lejos. Finalmente decidimos continuar nuestra marcha hasta encontrarnos con el origen de aquella columna de humo, que estaba situado en un polígono industrial detrás de la antigua fábrica de jabones GAL.

La humareda era importante, y gracias al viento ocupaba una buena parte de mi campo de visión. Era una fotografía perfecta para un angular, pues el paisaje resultante era bastante extraño por el contraste entre el azul del cielo y el humo negro; pero allí estaba yo con un maldito 55-200 que me metía directamente encima del incendio.

Y ya es mala pata, porque es raro que salga a la calle con un sólo objetivo. En caso de hacerlo, suele ser con el 35mm, que vale un poco para todo (y en este caso me hubiera venido de perlas) pero ir sólo con el teleobjetivo ha debido ocurrir sólo una vez en mi vida: HOY.

En fin, debido a esto las fotografías que he sacado no son gran cosa. Con un angular podría haberme acercado mucho más al foco del incendio y haber sacado todo desde un punto de vista mucho mejor (con el teleobjetivo me he tenido que ir al quinto pino para sacar planos más o menos generales; y ni aun así) pero bueno, aquí os dejo tres de ellas como testigos de un incendio que, por un rato, ha teñido de gris los cielos de la ciudad.

Incendio detrás de la fábrica GAL (I)

Incendio detrás de la fábrica GAL (II)

Incendio detrás de la fábrica GAL (III)