Un año en Oropesa

Por estas fechas se cumple un año desde que me vine a vivir a Oropesa del mar. Parece mentira, pero ya han pasado doce meses desde que en el puente de mayo de 2011 cogí mis bártulos y dejé la ciudad que ha sido mi casa durante prácticamente toda mi vida.

Un vistazo al mar

Se dice pronto; pero ya he pasado aquí mi cumpleaños, el día de la hispanidad, la festividad de los Reyes Magos, las cuatro estaciones, las fiestas locales, la mayoría de competiciones deportivas que se disputan por temporadas… Y, aunque sean cada cuatro años, también unas elecciones generales.

Un año en el que considero que he crecido mucho en lo personal y en lo laboral, ya que saber compaginar trabajo, tiempo libre y tareas domésticas es todo un arte en el que a día de hoy me defiendo bastante bien. Gracias a la independencia de la que disfruto me estoy convirtiendo en un pequeño Arguiñano y además he aprendido a organizarme mucho mejor que cuando vivía en Alcalá.

Sigilo

Como os podréis imaginar, gestionar todo esto yo sólo tiene una contrapartida que es la ausencia casi total de tiempo libre. Algo que se nota en el ritmo de actualizaciones del blog, pues durante los últimos meses no he podido publicar tanto material por aquí como hubiera deseado. Lo que ocurre es que, como bien comprenderéis, si tengo que racionar el tiempo de ocio del que dispongo, obviamente prefiero coger la cámara y salir a hacer fotos durante un par de horas antes que sentarme al teclado, pues bastante tiempo me paso ya delante del ordenador en la oficina como para seguir en casa en el mismo plan.

Sea como sea, he de reconocer que estoy contento con la vida que llevo. Cierto es que la gente a la que quiero está un poco lejos de aquí y que a veces me siento como un bombero esperando a que suene la alarma para salir a sofocar un incendio; pero mi trabajo me gusta, me motiva y me hace sacar lo mejor de mí y, además de todo eso, el bajar a la calle una mañana de Febrero y disfrutar del mar en completa soledad es un auténtico placer que compensa los días aciagos que acechan cuando a todos os da por venir aquí a la vez.

Paraisos cercanos (Benicassim)

Siempre he pensado que lo que hacemos hoy va marcando el camino hacia el futuro; y estoy seguro de que todo el esfuerzo invertido y todas las enseñanzas que estoy sacando de esta experiencia me servirán para seguir mirando al mañana con optimismo tanto en el aspecto personal como en el profesional.

Ser feliz es lo mínimo a lo que uno ha de aspirar en la vida, y para eso has de ponerle humildad, ganas e ilusión a cada uno de tus actos.

¡Gracias por leerme!

El balancín de la libélula

Caminando el otro día por el campo un insecto captó mi atención: era una minúscula libélula que parecía estar dibujada en el aire porque el rápido batir de sus alas escapaba a mi percepción. Iba probando el olor de todas las flores sin aparente orden ni sentido, pero no parecía contenta con ninguna hasta que se aferró con fuerza a una espiga mecida por el viento.

Allí, con un suave vaivén, la libélula se sintió feliz por unos instantes. Feliz como un niño subido en uno de esos columpios que apenas son un neumático y un par de cadenas atadas a un tronco. Feliz como un ejecutivo que explota una hoja de burbujas de plástico. Feliz como un perro que juega con un calcetín viejo… A veces, alcanzar la felicidad por un rato es más simple de lo que parece; y si no, que se lo digan a aquella libélula en su improvisado balancín.

El balancín de la libélula

* Enlace directo a la versión de la foto a su máxima resolución.

Momentos felices del día

Despertar y descubrir que hace sol
Recordar el sueño de la última noche
La ducha a primera hora de la mañana
El dulce café del desayuno
Secarse al sol después de un baño en la playa
Una escena preciosa y mi cámara en el bolso
Un rato a la sombra en el jardín
La ducha a última hora de la tarde
El reencuentro con un/a viejo/a amigo/a
Una canción nunca escuchada
Descubrir que la botella de CocaCola está fría y sin abrir
Un e-mail inesperado
Un SMS inesperado
El descafeinado de después de cenar
Un vaso de leche antes de meterme en la cama
Las acogedoras sábanas de cada noche

Informática de jardin

“This modern love” o la felicidad hecha canción

Aparte de MUSE, en estos últimos días he descubierto otro grupo que apunta maneras con sus dos primeros discos y en especial con una canción que escucho muy a menudo y que me trasmite muy buenas sensacioes.

Esa canción en concreto es This modern love del grupo Bloc Party: unos ingleses (últimamente parece que los únicos grupos que me gustan son de por allí, como Kubicheck!, MUSE, Coldplay o Radiohead) que han debutado estupendamente con el disco Silent Alarm y que se han mantenido como mínimo al mismo nivel con el estupendo A weekend in the city.

Sin más (puesto que es la música la protagonista de esta entrada) os dejo con This modern love 😉