En la primera exposición de mi hermana

Desde muy pequeño fui consciente de que la pintura era, con diferencia, lo que peor se me daba en la vida: lo que en mi mente era una casa con jardín mis manos lo plasmaban en forma de tres palotes, un triángulo y un manchurrón verdoso. Una figura humana se parecía más bien a una especie de Mr Potato deforme y el día que traté de dibujar un gato me falto poco para ser denunciado por una asociación de amigos de los animales por atentar contra el honor de los felinos.

Nunca entendí cómo se me podía dar tan mal todo aquello que tuviera que ver con las artes plásticas; y más siendo mi madre decoradora. Pero por suerte, los años pasaron y, gracias al cielo, me fui decantado por ramas más científicas dejando de lado los pinceles y los lienzos olvidando poco a poco, como quien no quiere la cosa, mi manifiesta inutilidad artístico-manual y centrándome en la fotografía y la escritura como formas de expresión.

Sin embargo, desde hace un tiempo he empezado a comprender el origen de esto: la cosa es que toda la capacidad artística se la había quedado mi hermana sin dejarnos a los demás ni siquiera las migajas. Como si de una mina de oro se tratara, mi hermano y yo hemos estado escarbado en el suelo del arte con una cucharilla de helado mientras que ella lo hacía con una Komatsu PC8000.

IMG_20150616_192433Visto en perspectiva, hay que reconocer que Estela apuntaba maneras ya desde pequeña, siempre ganando los concursos de dibujo que organizaban en el colegio y destacando en toda manifestación artística en la que se metía. El tiempo fue pasando y en estas que un buen día se convirtió en ilustradora, tocando varias temáticas y estilos creando tanto obras pictóricas como cuentos y relatos ilustrados. Una profesión arriesgada, valiente y en la que cuenta mucho estar en el momento adecuado y en el instante preciso.

Y como en la vida una cosa te lleva a la otra casi sin que te des cuenta, resulta que ahora está metida en la que es su primera exposición. Una exposición compartida con otros autores; pero el caso es que allí está ella con dos cuadros, un microcuento y, además, con tres dioramas 3D realizados junto con otros compañeros de su grupo de ilustración.

P6166726La inauguración de la exposición tuvo lugar el pasado miércoles y allí estuve yo dando cobertura y apoyo moral a mi hermana, que aparte de mí también contó con un nutrido grupo de amigos y compañeros de trabajo que no se quisieron perder el estreno de todo aquello.

Como podéis ver en las fotos que ilustran esta entrada (ya siendo la poca calidad de las mismas, pero ese día no me apetecía cargar con la réflex) la afluencia de público fue más que considerable, hasta el punto de que los organizadores estaban encantados con el éxito de la edición de este año.

IMG_20150616_201032Si os queréis pasar por allí, la exposición estará abierta al público de forma gratuita hasta el 9 de julio en el Instituto Egipcio de Estudios Islámicos de Madrid (que se encuentra a escasos 5 minutos andando de la estación de Nuevos Ministerios) en horario de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 de lunes a viernes y también los sábados de 10:00 a 14:00.

Comentar que la gran mayoría de las piezas expuestas (cuadros, esculturas, dioramas…) se encuentran a la venta, de modo que si queréis colgar un trocito de arte original en las paredes de vuestra casa puede ser una buena oportunidad.

IMG_20150616_195011Y ya que estamos, me gustaría recomendaros la visita al Tumblr de Estela, ya que en él va colgando algunas de las obras que va realizando. Cada vez que me meto en él y veo cómo plasma sus ideas en diversos estilos me maravillo, ya que como os he dicho al principio de este artículo, tengo la misma habilidad para la pintura que un mono haciendo mayonesa.

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También podéis encontrarla en Facebook y Twitter, de modo que si andáis buscando a alguien que os pueda ilustrar algún texto o lo que sea, poneos en contacto con ella porque seguro que se le ocurrirá algo que encaje con vuestras necesidades.

¡Saludos!

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Torre Bellver by night

Hacía bastante tiempo que no salía a hacer fotografías nocturnas. Si mal no recuerdo, la última vez fue hace cosa de un año en Torre la sal y desde entonces el trípode (ese elemento por el que tan poco afecto siento) ha estado guardado en un armario de mi casa.

Sin embargo, no sé muy bien por qué, la otra noche me entraron ganas de hacer una foto a medianoche, de modo que cogí el coche y me acerqué a un paraje entre Oropesa y Benicassim dispuesto a captar con mi cámara la poca luz que había.

Torrebellver by night

Lo que veis en primer plano son las casas de una lujosa zona de urbanizaciones pertenecientes todavía a Oropesa y ya al fondo se extiende todo el litoral de Benicassim y Castellón, que seguiría más allá del margen izquierdo del encuadre.

Ya aprovechando la temática de la entrada, me gustaría comentar que contrariamente a lo que alguno podría pensar, para las fotografías nocturnas debemos emplear la sensibilidad ISO más baja posible, ya que al haber predominio de todos negros el ruido sería muy evidente si empleamos ISOs muy altos. Recomiendo leeros un par de artículos (uno y dos) que publiqué hace tiempo si no tenéis muy claro lo de la relación entre exposición, ruido y sensibilidad en la fotografía digital.

Por lo demás, la cosa no consiste más que en plantar el trípode en un lugar donde no moleste, poner la exposición en modo manual, encuadrar a nuestro gusto, enfocar a algún elemento medianamente visible, hacer un par de pruebas hasta dar con la exposición correcta (en este caso es ISO 200, 30″ y f/13), disparar la foto definitiva haciendo uso del temporizador de la cámara para evitar vibraciones y… ¡Voilà, c’est fini!

Los modos de medición

Ya comenté en una entrada reciente que cuando pulsamos hasta la mitad el disparador de la cámara, esta mide la luz que entra a través del objetivo para calcular una exposición acorde a las condiciones de iluminación existentes. Cómo se realiza esta medición y de qué manera podemos influir en ella es lo que voy a tratar de contaros en este artículo.

The sky is in flames!

Midiendo la luz

La luz que entra en la cámara a través del objetivo llega a una serie de sensores repartidos por todo el encuadre de tal modo que en función de la cantidad de luz que alcance cada uno de ellos y de la importancia que queramos dar a cada zona de la imagen se calculará una determinada exposición mediante la variación de apertura, tiempo y sensibilidad.

Nikon EM (1979)

Como os digo, aunque en las modernas cámaras digitales hay multitud de sensores encargados de medir la luminosidad de la escena (1005 en el caso de la Nikon D300) nosotros vamos a poder dar la misma importancia a todos ellos o bien definir una zona en la que la medición de la luz se tenga más en cuenta que en el resto a través de los modos de medición.

Los tres modo de medición

Para esto que os comentaba antes, en la práctica totalidad de cámaras digitales (no sólo réflex) vamos a contar con tres modos de medición de la luz: matricial, ponderada al centro o puntual; y aunque por lo general la primera de ellas suele ser la más empleada por su flexibilidad, enseguida vamos a ver que las otras dos pueden sernos de mucha utilidad en condiciones de iluminación complicadas o para ciertos tipos de imágenes.

Luces, sombras, siluetas y reflejos (versión en vertical)

En los siguientes párrafos intentaré haceros ver en qué consiste cada uno de los tres modos y acompañar la parrafada con un ejemplo gráfico que os de una idea del tipo de situación en el que nos puede venir bien dicho modo. Vamos con ello:

1. Matricial

Como os decía antes, en la inmensa mayoría de los casos el modo de medición matricial funcionará correctamente y dará como resultado una exposición correcta y ajustada; sobre todo cuando la iluminación de la escena es más o menos uniforme. Algo que podremos comprobar con el histograma que incluye cualquier cámara digital.

Y es que la medición matricial no es más que un promedio de las lecturas de todos los sensores presentes en el encuadre, por lo que en caso de que haya una pequeña zona subexpuesta o sobreexpuesta esto apenas tendrá influencia sobre la exposición de la fotografía.

Sin embargo, en caso de que el resultado no sea el esperado (la fotografía ha quedado más clara o más oscura de lo deseado) podremos ajustarla a nuestro gusto con la compensación de exposición volviendo a realizar el disparo a continuación. En cualquier caso, para situaciones en las que queramos afinar más (o escenas en las que haya zonas con niveles de iluminación muy dispares) es por lo que existen los dos modos que vamos a ver después.

En el ejemplo que tenéis a continuación podréis ver que aunque las palmeras están ligeramente subexpuestas (más oscuras de lo deseado) debido al contraluz reinante, la cámara ha calculado una exposición tal que el cielo no se ha quemado y el degradado que busca el horizonte ha quedado con unos tonos muy naturales.

Atardecer en Oropesa

2. Ponderada al centro

El modo ponderado al centro tiene una utilidad fundamental: los retratos. En ese tipo de imágenes lo que buscamos es dar protagonismo a la persona que aparece en el centro de la imagen tratando de que el espectador se olvide de todo lo demás. Por tanto, la medición ponderada al centro lo que hace es dar más importancia a la zona media del encuadre, influyendo menos en el cálculo de la exposición la luz que haya en la parte más externa.

En el ejemplo que acompaña a este apartado podéis ver un caso típico de retrato en el que usar la medición ponderada al centro de tal modo que el rostro de la persona quede correctamente expuesto sin importar demasiado si el fondo queda algo más claro o más oscuro de lo deseado. Al fin y al cabo de lo que se trata es de “aislar” el primer plano del fondo de la imagen.

Apmomp (retrato vertical)

3. Puntual

La medición puntual tiene en cuenta solamente una pequeña zona de la imagen (en el centro del encuadre o en el punto de enfoque seleccionado) para realizar el cálculo de la exposición. Se suele emplear en fotografías en las que es importante destacar un detalle para que el espectador se centre fundamentalmente en él, de tal modo que los amantes del macro recurren a él con frecuencia.

Se trata de un modo que también se emplea a veces en los retratos; pero normalmente para primerísimos planos en los que lo que ha de quedar correctamente expuesto (y enfocado) son los ojos de la persona a la que estamos fotografiando.

En las flores que ilustran este apartado medí la luz sobre los pétalos de la que está perfectamente enfocada; pues aunque la iluminación de las tres flores era bastante uniforme, no quería que el fondo oscuro provocara una sobreexposición y, por tanto, un quemado irremediable de los pétalos blancos.

Días floridos II

Conclusión

Como señalé anteriormente, lo más habitual a la hora de hacer fotografías es emplear el modo de medición matricial, pues los avances de la electrónica presentes en las cámaras actuales hacen que esta calcule casi siempre una exposición correcta. En caso de que la fotografía resultante sea más clara o más oscura de lo que teníamos previsto jugaremos con la compensación de exposición para acercarnos al resultado deseado.

Sin embargo, para ciertas escenas en las que hay zonas de luces y sombras muy marcadas en el encuadre, a la hora de hacer retratos o si nos enfrentamos a trabajos en macro, los modos de medición ponderada al centro y puntual nos pueden venir muy bien para atinar con la exposición en la primera toma.

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* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Entre luces y sombras

No seré yo el que renuncie a un rayo de sol (me encantan los días luminosos) pero reconozco que a la hora de salir con la cámara, situarse en el limbo entre la luz y la sombra puede dar lugar a contraluces muy sugerentes si tenemos cuidado de no quemar las zonas más claras y jugamos un poco con la compensación de exposición.

Contraluz

Exposición de “Alcalá de Henares ayer y hoy” en el IES Alonso Quijano

Puede que alguno de vosotros recuerde que en el artículo que narraba la visita que realicé en julio de 2009 a mi antiguo instituto comenté que, por casualidades del destino, la dirección del centro y yo habíamos hablado de la posibilidad de realizar un proyecto fotográfico conjunto.

IES Alonso Quijano (XI)

Pues bien, durante todo este tiempo he ido manteniendo el contacto con la gente del IES Alonso Quijano para ir dando forma poco a poco a aquella idea inicial y hoy por fin, tras casi dos años de espera, tengo el placer de anunciaros que en el pasillo de la planta baja del centro se encuentran expuestas una buena cantidad de las fotografías que componen la serie “Alcalá de Henares ayer y hoy”.

Exposición de "Alcalá de Henares ayer y hoy" en el IES Alonso Quijano

Primera impresión

Cuando hace unos días me acerqué por allí y vi por primera vez las fotografías enmarcadas y colgadas en el pasillo del instituto (junto con algunos detalles gráficos que han añadido libremente los encargados de realizar la exposición) reconozco que me impresionó bastante. Todas las horas que invertí pateando la ciudad cámara en ristre, que ya de por sí consideraba como bien empleadas viendo el resultado en el blog, se habían convertido en algo tangible que miraban con curiosidad profesores, alumnos y padres y que al mismo tiempo decoraba las paredes de un lugar que siempre recordaré con un cariño especial por todo lo que allí viví hace ya unos cuantos años.

Aula Alonso Quijano (35mm)

Precisamente me hizo especial ilusión comprobar que muchos de los profesores que me dieron clase por aquella época seguían trabajando allí y al encontrarme con ellos me felicitaron por la idea de retratar la ciudad de Alcalá tomando como base el pasado que existe en los libros de fotografía que guardo celosamente en mi casa. Ya he comentado en más de una ocasión que siento un gran respeto por la labor docente, y en cierto modo esta exposición es como si ahora devolviera a aquellos que me enseñaron una parte de lo que aprendí.

Limitaciones técnicas (y un poco de autocrítica)

No obstante, dado que muchas de las fotografías que componen la exposición fueron realizadas hace ya varios años y por aquel entonces mi cámara no era gran cosa (compactas con pequeños sensores de escaso rango dinámico) no puedo evitar ser muy crítico conmigo mismo y sentir auténtico dolor cuando veo que las sombras de muchas de ellas están empastadas y los cielos abundantemente quemados. Mis ex-profesores me dicen que para ellos están perfectas y que no les ven ningún problema; pero cuando veo cosas como esas es cuando me doy cuenta de lo mucho que he aprendido sobre fotografía en los últimos años (sobre todo desde que di el salto a réflex).

Miradas

Pero bueno, más allá de temas técnicos (ya hay una sección en el blog dedicada a ello) lo que quiero expresar hoy es mi orgullo por ver ese trabajo colgado de las paredes del que fue mi instituto y mi gratitud tanto al personal del centro que ha realizado todo el montaje como a los fotógrafos autores de las obras originales que han servido de inspiración para esta historia.

Por amor al arte (a la fotografía y a Alcalá concretamente)

Sobra decir que ni el instituto ni yo hemos sacado (ni sacaremos) un céntimo de esta exposición. Más bien todo lo contrario, ya que a mí me costó mucho tiempo hacer todas esas fotografías y el centro se ha gastado una cierta cantidad de dinero en imprimir las imágenes, comprar marcos, cartulinas y eso sin contar el tiempo que ha llevado montar todo…

Además, lo primero que dije cuando me comentaron lo de la exposición es que al pie de cada fotografía original deberían de figurar los datos tanto del autor de la misma como del libro en el que aparece para que así quede clara la autoría de la obra; algo que han respetado al 100% tal y como indiqué.

Exposición de "Alcalá de Henares ayer y hoy" en el IES Alonso Quijano

Situación y horario de visita

Y sin más, ya sólo me queda animaros a que visitéis la exposición si tenéis un rato por la mañana y el instituto no os pilla muy lejos. El IES Alonso Quijano se encuentra en el Paseo de las Moreras (vista en street view) y podéis pasaros por allí de lunes a viernes de 9:00 a 10:30 y de 11:30 a 13:45. En realidad el instituto se encuentra abierto al público durante toda la mañana; pero me han indicado que por comodidad es mejor evitar el horario del recreo que tiene lugar sobre las once de la mañana.

Alonso Quijano (mi antiguo instituto)

Una vez que entréis en el edificio preguntad a los conserjes o a alguno de los profesores por las fotos de Alcalá y enseguida os remitirán al pasillo de dirección, que está tras la doble puerta de color verde que veréis a la derecha según se entra al hall por unas puertas metálicas.

Por cierto, se me olvidaba comentar que no hay una fecha concreta para la finalización de la exposición; pero según me dijeron los responsables de la misma, la idea es que las fotos permanezcan ahí “durante algunos meses”.

Del blog al papel

Como podréis suponer, el hecho de que una idea que nació en este blog (con la inestimable ayuda de los autores de las fotografías originales, claro está) haya dado lugar a una exposición en mi antiguo instituto es algo que me enorgullece tremendamente y que no podía dejar de compartir con vosotros; así que si os apetece ver una selección de las fotografías de Alcalá de Henares ayer y hoy “en persona” podéis acercaros por el IES Alonso Quijano a echar un vistazo cuando os apetezca.

¡Muchas gracias por vuestro tiempo!

“D-lighting” y “Active D-Lighting”

Hay un sistema en las réflex Nikon llamado D-lighting (en Canon también existe en multitud de modelos bajo las denominaciones de Highlight Tone Priority y Automatic Lighting Optimizer) cuyo funcionamiento a grandes rasgos me gustaría comentaros hoy al ver que se trata de una tecnología que suscita bastantes dudas entre los usuarios después de ver algunos comentarios al respecto en este blog y numerosas consultas sobre este asunto en varios foros de fotografía.

Amanece (que no es poco)

¿Qué es el D-Lighting?

El D-lighting es un sistema que intenta expandir el rango dinámico de la cámara mediante el procesado de los datos del sensor una vez disparada la fotografía. Es decir, no se trata de un interruptor mágico que de repente mejora las prestaciones del sensor de la cámara; sino de una función implementada por software que, por tanto, podríamos realizar posteriormente “a mano” mediante un programa de revelado como Capture NX o Adobe Lightroom.

El truco del D-lighting consiste en oscurecer ligeramente las zonas más claras de la fotografía y aclarar un poco las zonas más oscuras de la misma tratando de evitar así los picos en los extremos del histograma; algo que, como os digo, no es nada que no podáis hacer en un ordenador mediante el postprocesado de la imagen.

La magia de la luz

El D-Lighting está presente en toda la gama de cámaras Nikon y lo habitual es emplearlo en imágenes captadas en formato RAW aprovechando que en dicho formato se captan más datos de los que el ojo es capaz de apreciar a simple vista, no siendo capaz de sacar mucho partido de las imágenes en JPG. Sin embargo, hay una pequeña contradicción en esto, ya que si disparamos en RAW el procesado lo haremos en nuestro ordenador una vez que estemos de regreso en casa y no tendremos ninguna necesidad de retocar las fotografías directamente en la cámara. Es más, si lo aplicamos a una imagen disparada en RAW, dicho archivo no se modificará sino que obtendremos una imagen JPG resultante del RAW procesado internamente.

¿Y el Active D-Lighting?

En las cámaras Nikon de gama media y alta, además del D-Lighting del que hablábamos anteriormente, también tenemos disponible la opción de emplear el Active D-Lighting (también denominado ADR; de Adaptative Dinamic Range) que se aplica directamente a la fotografía durante la toma de la misma en caso de que tengamos activada dicha función.

Sol y nubes

La diferencia en este caso es que parte del proceso del Active D-Lighting tiene lugar antes del disparo, ya que a grandes rasgos lo que se hace es subexponer ligeramente la imagen para así evitar quemar los tonos más claros y una vez que los datos están en la memoria de la cámara aclarar los tonos más oscuros para codificar finalmente la imagen en formato JPG y así evitar que esta quede demasiado apagada.

De hecho, para el buen funcionamiento del Active D-Lighting se recomienda emplear el modo de medición matricial, ya que al estar programado para funcionar sobre escenas con una iluminación global más o menos uniforme, no dará muy buenos resultados en caso de que hagamos una medición puntual sobre alguna de las zonas de luz de la escena (una bombilla, un claro en el cielo…).

De todos modos volvemos a lo de antes; y es que si disparamos en RAW podemos hacer esto mismo “a mano” si aplicamos a la exposición una pequeña compensación negativa para asegurarnos de no saturar los tonos más cercanos al blanco y luego en postproceso aclaramos ligeramente los tonos más oscuros.

D-Lighting, Active D-Lighting y el formato RAW

Aunque podemos emplear D-Lighting y Active D-Lighting disparando tanto en JPG como en RAW, si empleamos el formato RAW es una pérdida de tiempo utilizar cualquiera de los dos porque eso mismo lo podemos hacer en nuestro ordenador de una manera mucho más potente, precisa y personalizable como os decía anteriormente.

Hielo (26/12/2010)

El Active D-Lighting nos será de utilidad si disparamos en formato JPG, ya que en este caso lo habitual es emplear las imágenes según salen de la cámara sin ningún tipo de retoque posterior (es lo que se suele hacer en fotoperiodismo, donde segundos después de hacer la fotografía esta ya va de camino a la agencia gracias a la magia de los transmisores inalámbricos). Si lo empleamos con el formato RAW lo único que vamos a conseguir es una cierta subexposición dado que el aclarado posterior de los tonos oscuros de la imagen no queda reflejado en los datos de la imagen “en bruto” (que es lo que se graba en la tarjeta de memoria) y al final lo que vamos a lograr es una imagen ligeramente más oscura que si no empleáramos esta ayuda.

Por tanto, si disparáis exclusivamente en RAW (como yo) os recomiendo que desactivéis el Active D-Lighting y cualquier ajuste de la imagen lo hagáis íntegramente en vuestro ordenador empleando para ello el software adecuado. Sin embargo, disparando en JPG sí que es recomendable activar dicha ayuda en la cámara porque alguna vez nos puede salvar de quemar irremediablemente alguna zona amplia de la imagen. En cuanto al D-Lighting “a secas” la verdad es que disparando en RAW no le veo ninguna utilidad si empleamos un buen software de tratamiento de imágenes.

El trasluz del amanecer
La importancia de saber para qué sirven las cosas
Como os decía hace unos párrafos, lo que hace el D-lighting no es aumentar las prestaciones del sensor; sino “comprimir” el histograma de la fotografía de tal modo que no sobrepase los límites marcados por este vital componente de la cámara y evitando así en la medida de lo posible que tengamos zonas quemadas o totalmente a oscuras.

Lo que estos dos sistemas de ayuda que hemos visto hoy nos dan es, por tanto, un poco más de flexibilidad a la hora de enfrentarnos a escenas con fuertes contrastes lumínicos, pero no hay que hacer uso de ellos por sistema y sobre todo hay que ser conscientes de que no son útiles en todas las situaciones.

La calle Mayor

Habrá que hacer en este caso la misma observación que aparece en los manuales de los coches equipados con sistemas de control de tracción y que dice: “Advertencia: el ESP no cambia las leyes de la física”, porque al final las limitaciones de nuestro equipo fotográfico siempre están ahí y hay que tenerlas muy presentes.

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Jugando con los desenfoques

Del mismo modo que hace unos días hablábamos de tres elementos que me sirven de inspiración para hacer fotografías, hoy me gustaría hablaros de un recurso por el que tengo cierta predilección: los desenfoques.

De viaje

Desenfoques con compactas: misión (casi) imposible

La incapacidad de realizar desenfoques acusados con cámaras compactas (a no ser que empleemos el modo macro de las mismas y disparemos a escasos centímetros del sujeto en cuestión) debido al minúsculo tamaño de sus sensores siempre fue algo frustrante para mí. Cuando veía imágenes captadas con cámaras réflex en las que el sujeto principal aparecía completamente aislado del fondo deseaba poder hacer algo similar, pero era consciente de que aquel equipo fotográfico tan limitado no iba a ser capaz de lograr resultados ni remotamente parecidos.

Ese fue precisamente uno de los motivos por los que me pasé a réflex hace ya algo más de dos años. Y aunque en las primeras fotos hechas con el venerable 18-55 que venía “de serie” con mi Nikon D40 ya se notaba un gran cambio con respecto a mis cámaras anteriores, pronto me hice con ópticas que me permitían conseguir mis ansiados desenfoques; siendo la primera de ellas el siempre resultón Nikkor AF 50mm f/1.8D y el más claro ejemplo de ello el recién llegado Nikkor AF 80-200 f/2.8 ED, que gracias a su generosa apertura y a su distancia focal permite una libertad creativa bastante grande debido al control que estos dos parámetros nos dan sobre la profundidad de campo.

Miradas (II)

La importancia de la profundidad de campo

No está de más recordar que a la hora de realizar alguna fotografía empleando este recurso tenemos que pensar en tres dimensiones, porque si disparamos por sistema a la máxima apertura y distancia focal del objetivo es posible que incluso partes del motivo retratado aparezcan desenfocadas por la minúscula profundidad de campo resultante; de modo que tendremos que jugar con la apertura empleada y la distancia al sujeto para asegurarnos de que lo que estamos desenfocando es únicamente lo que nosotros queremos (algo para lo que es muy útil el botón de previsualización de la profundidad de campo).

Del mismo modo, hemos de ser conscientes de que, por lo general, obtendremos mayor nitidez si evitamos la máxima apertura del objetivo empleado cerrando ligeramente el diafragma. A modo de ejemplo, en mi querido 50mm f/1.8 siempre trato de disparar a aperturas no superiores a f/2.8 porque en este modelo a plena apertura se nota cierta pérdida de nitidez que cerrando un paso de diafragma queda mitigada casi totalmente. Si no queda más remedio ya sea porque buscamos una PDC muy reducida o porque la luz disponible es muy escasa dispararemos a f/1.8; pero yo al menos lo evito siempre que puedo. Sin embargo, con el AF-S Nikon 35mm f/1.8 DX sí que puedo disparar a máxima apertura sin preocupaciones porque sé que la pérdida de calidad de la imagen con respecto a aperturas más pequeñas es prácticamente imperceptible.

Red & blue

Los tres factores clave

Para lograr desenfoques pronunciados tenéis que tener en cuenta tres cosas: un sujeto que esté más o menos cerca de nosotros (os recuerdo la importancia de llenar el encuadre), una distancia focal elevada y una apertura amplia. Jugando con estos tres parámetros vamos a poder variar la nitidez de los fondos de tal modo que podamos destacar un elemento sobre el resto o bien hacer todo lo contrario y, aplicando la teoría de la hiperfocal, dar nitidez a todos los planos de la imagen.

La elección de cómo queréis plasmar el mundo en una fotografía ha de ser siempre cosa vuestra; y precisamente por eso es por lo que afirmo que comprarse una réflex y usarla en modo totalmente automático es una lástima.

Quilmes

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia