Disfrutando del sol en el parque Juan Carlos I

Como tantas otras veces, aproveché una mañana de fin de semana para levantarme temprano y dirigir mis pasos a uno de mis lugares favoritos de Madrid: el parque Juan Carlos I.

Juan Carlos I

Sé que ya os he hablado alguna que otra vez de este lugar incluso de algún rincón en concreto; pero una vez más no me resisto a compartir con vosotros algunas imágenes capturadas con la inestimable ayuda de mi cámara. Espero que os gusten y que si nunca habéis estado allí os animéis a conocer este inmenso espacio verde de Madrid.

Juan Carlos I

Juan Carlos I

Juan Carlos I

Juan Carlos I

Juan Carlos I

Juan Carlos I

Juan Carlos I

Juan Carlos I

Juan Carlos I

Juan Carlos I

Bonus: Geometría Escheriana en las cercanías del acceso peatonal al parking del auditorio

Anuncios

La colina de El Principito

Hay una colina en la parte Oeste de mi querido parque Juan Carlos I que siempre me ha recordado al cuento de El Principito. Es de pequeño tamaño, cubierta de hierba y con árboles en su parte superior. Y aunque es cierto que en el famoso libro lo único que hay en el planeta de ese niño rubio es una flor, no puedo dejar de ver en este pintoresco lugar el escenario del libro de Antoine de Saint-Exupéry.

160206_180213

Pese a que a mí me parece un lugar con mucho encanto, no suele haber gente en lo alto de esta pequeña colina. No sé si será por su pronunciada pendiente o porque se encuentra en una de las zonas del parque menos transitadas; pero sea como sea, si uno se sube allí arriba puede disfrutar de unas buenas vistas del monumento “Espacio México” con Madrid al fondo.

160206_180329

Allí, sentados entre los árboles, podéis divisar a los piragüistas que por el canal entrenan a diario, a los niños que juegan despreocupados en los columpios con forma de barco pirata que hay en las inmediaciones y observar cómo se mezclan en los caminos del parque runners y caminantes con sus perros. Un remanso de paz en el que sentarse unos minutos a disfrutar sin más preocupaciones.

160206_180424

Ya sabéis de mi debilidad por este gran parque de Madrid al que acudo de vez en cuando para descubrir algún nuevo recoveco en el que no me había fijado hasta entonces. Esta colina que hoy retrato es sólo uno más de estos rincones, pero para mí es uno de los más especiales. Si pasáis a su lado, volved por un instante a vuestra infancia y echad una carrera para alcanzar su cima. Os sentiréis muy bien, os lo aseguro.

Cinco días en Oropesa del Mar

Hace ahora poco más de un mes que estuve pasando cinco días en Oropesa del Mar. No había vuelto allí desde que regresé a trabajar a Madrid y la verdad es que el cuerpo ya me iba pidiendo una escapada por aquellas tierras para ver qué cosas habían cambiado (o no) durante mi ausencia.

Oropesa del Mar

He de decir que aunque ha pasado ya año y medio de mi marcha, pocas cosas diferentes hay por allí. No hay nuevos edificios, las playas siguen como siempre, las tiendas son más o menos las de entonces, el puerto deportivo está exactamente igual… Atrás quedaron aquellos años de boom urbanístico en los que verano tras verano veía florecer edificios por cada rincón de la costa de Oropesa.

Oropesa del Mar

Puesto que he pasado dos años de mi vida allí, conozco bien el clima de esa zona y sabía que la mejor época para pasar unos días de tranquilidad es en octubre; una vez que se han ido las primeras lluvias del otoño.  El tiempo es bueno, hay muy poca gente y todavía hay bastantes horas de luz. Luego ya, una vez que llega el frío invierno, Oropesa del Mar es un lugar triste, oscuro y solitario que puede acabar con la paciencia de más de un urbanita.

Cierto es que el primer día me cayó una tormenta de las que hacen época, pero el resto de los días todo fueron cielos despejados y temperaturas agradables hasta el punto de que una mañana bajé a la playa e incluso me pegué un buen baño en el mar.

Oropesa del Mar

Oropesa del Mar

En cualquier caso, la idea principal de pasar allí unos días era volver a recuperar parte de la “inspiración fotográfica” perdida en los últimos tiempos. Y es que si me pongo a repasar todas las imágenes que he ido captando a lo largo de mi vida, me doy cuenta de que muchas de las mejores las he realizado en estas tierras castellonenses, de modo que agarré la D300, un par de objetivos y me puse a retratar aquellos rincones una vez más en busca de esa luz del Mediterráneo que uno no puede encontrar en Madrid por mucho que la busque.

Oropesa del Mar

Oropesa del Mar

Además de las fotografías hechas en Oropesa, también me acerqué una mañana de sol a la vecina Benicassim; de donde salieron algunas imágenes realmente pintorescas y que os muestro a continuación:

Benicassim

Benicassim

Benicassim

Y poca cosa más, la verdad. Esos cinco días pasaron volando y cuando me quise dar cuenta ya estaba devorando de nuevo los 450 Km que separan Madrid de Oropesa. Aquí puede que no sea capaz de captar paisajes tan bellos como en la costa mediterránea; pero cuando llego a Madrid me invade la sensación de estar en casa y eso vale más que todo el oro del mundo.

Oropesa del Mar

¡Nos leemos!

Rincones: alrededores de Sigüenza (Guadalajara)

Recientemente mi chica y yo pasamos un par de días en la provincia de Guadalajara (dudo que existan palabras con más aes que esta, por cierto) aprovechando para visitar algunos pueblos, ya que hacía tiempo que no hacíamos una “escapada express” como las que solíamos organizar cuando vivía en Oropesa del Mar.

Embalse de Pálmaces (III)

Concretamente estuvimos alojados en Atienza y en Pálmaces de Jadraque; localidades todas ellas relativamente cercanas a Sigüenza; lugar que también visitamos así como algún que otro pueblo más que luego comentaré.

Fruto de esos dos días que os comento son las fotografías que ilustran esta entrada y que, como siempre os digo, no tienen otro fin más que el de mostraros rincones pintorescos que a veces nos quedan bastante cerca de nuestros hogares o lugares de trabajo.

Perro en Atienza

En Pálmaces estuvimos alojados junto al embalse del mismo nombre, y desde la ventana de la habitación se divisaba un bonito paisaje que se teñía de vivos colores al amanecer y al atardecer; de modo que no hubo más que abrir las hojas de vidrio para captar alguna fotografía especialmente llamativa.

Embalse de Pálmaces (I)

Llama la atención de este pequeño pueblo el hecho de que cuente con un sólo bar, lo que os dará una idea de la extensión y la población del lugar. Eso sí, por las noches se duerme a placer, ya que no se escucha ni un ruido aunque abras las ventanas de par en par.

Atienza es algo más grande, aunque no mucho más. Destacan especialmente sus tres museos; sólo que tuvimos la mala suerte de que en fin de semana no abren y, por tanto, nos quedamos con las ganas de verlos. En cualquier caso, merece la pena darse una vuelta por el pueblo y encontrarse con iglesias de estilo románico por las que apenas parecen haber pasado los años.

Monasterio en Atienza (I)

Monasterio en Atienza (II)

 Como suele ser habitual en esta zona de la provincia, los inviernos son fríos y húmedos. Un entorno ideal para el crecimiento de líquenes y hongos como podéis ver en la siguiente imagen.

Humedad

Mención aparte merecen las salinas de Imón, ya que dimos con ellas de pura casualidad y nos quedamos maravillados de cómo una estructura tan extensa puede ser un completo desconocido para la mayoría de la gente. Las salinas son, en esencia, unas piscinas donde se almacena agua salada de tal modo que al evaporarse queda en el fondo una capa de este versátil material.

Salinas de Imón

Siguiendo nuestro camino llegamos a Jadraque, localidad en cuyas afueras se encuentra en lo alto de una colina un imponente castillo desde el que podemos disfrutar de unas vistas fantásticas. Es una pena que la mañana en la que visitamos este lugar no fuera especialmente clara; pero aun así era un sitio perfecto para sacar el teleobjetivo y disfrutar del paisaje.En el castillo de Jadraque

Jadraque

Paisaje desde el castillo de Jadraque

Castillo de Jadraque

De Sigüenza muchas cosas nos llamaron la atención: desde su espectacular catedral hasta el castillo-parador que corona el pueblo pasando por la plaza Mayor que es la que tenéis en la fotografía que tenéis unas líneas más abajo. Esta es ya una localidad bastante grande en la que la vida fluye por sus calles. Sigüenza ya no es tan silenciosa ni tan tranquila como los otros pueblos que visitamos; pero sigue teniendo ese encanto especial de esos lugares que han mantenido su arquitectura tradicional y al pasear por ellos parece que hemos retrocedido en el tiempo algunas décadas.

Plaza Mayor de Sigüenza

Y a grandes rasgos eso es todo. Como os decía, esta entrada no pretende ser una guía de viajes ni nada por el estilo, sino tan sólo un conjunto de imágenes que a aquellos que nunca han visitado estas tierras les permitan hacerse una idea de lo que se pueden encontrar por aquí.

En cualquier caso, para finalizar este artículo quería mostraros otra imagen del embalse de Pálmaces en cuya orilla estábamos hospedados y que a primera hora de la mañana parece un espejo de lo tranquilas que están sus aguas.

Embalse de Pálmaces (IV)

Todo un placer para los sentidos y un remanso de paz donde recuperar las energías gastadas en la gran ciudad.

Rincones: Candás y cabo de Peñas (Asturias)

Me gustaría hoy centrarme en las “vistas desde las alturas” que podemos divisar desde dos lugares concretos de Asturias siendo el primero de ellos el pueblo de Candás.

130722_165952

Candás es una localidad costera próxima a Gijón cuyo puerto se encuentra bajo una escarpada ladera a la que se puede acceder por unas escaleras y disfrutar de un pintoresco paseo. Dicho paseo está salpicado de esculturas pero a mí lo que más me gustó es que desde allí podemos disfrutar de unas vistas fantásticas; especialmente por la zona del faro.

130722_171112

El otro emplazamiento que me gustaría mostraros hoy es el cabo de Peñas, un lugar relativamente cerca de Candás y que representa el punto más septentrional de la comunidad asturiana. Además de esta peculiaridad, se trata de una zona desde la cual podemos observar unos acantilados sencillamente alucinantes que hacen las delicias de los geólogos.

130722_184820

130722_185514

Hay un elemento en el cabo de Peñas que me resultó atractivo e inquietante al mismo tiempo: una hilera vertical de lo que parecen ser sirenas apuntando hacia el mar y que aunque no sé muy bien qué función cumplen (y ni siquiera si están operativas hoy en día) diría que sirven de aviso para los barcos en los días en los que hay tanta niebla que no es posible para un barco divisar la luz del faro hasta estar peligrosamente cerca de las rocas.

130722_190555

Hoy en día, con la navegación por GPS presente en casi la totalidad de los barcos no se hace necesario contar con un sistema tan primitivo como éste; pero aun así imaginar el aullido en mitad de la niebla de este aparato que parece sacado de la imaginación de Stephen King es algo que me costó bastante sacarme de la cabeza.

130726_112720

Como podéis comprobar en las imágenes que ilustran esta entrada, la costa de Asturias es un contraste de rocas, agua y vegetación que resulta bello y agreste al mismo tiempo. Cierto es que llevaba tiempo sin coger la cámara, pero cuando está en lugares como estos es fácil encontrar la inspiración perdida.

Rincones: Llanes (Asturias)

Llanes es otra de las bonitas localidades costeras de Asturias que visitamos durante nuestros recientes días de descanso. Cada lugar de esta pintoresca comunidad autónoma tiene su encanto especial, pero estos rincones que hoy quiero compartir con vosotros además de bellos son muy cinematográficos.

130725_152628

Aquí el tiempo no nos acompañó tanto como en el resto de las vacaciones que pasamos en Asturias; pero como os decía en una entrada anterior, un cielo lleno de nubes, viento fresco y lluvia son ingredientes habituales de la climatología de esta región. Aun así, con un simple chubasquero se puede pasear perfectamente.

Por cierto, ¿vosotros también veis la cara de una ballena en esa roca alargada que se adentra en el mar y que fotografié precisamente por eso?

130725_132551

Si os decía antes que Llanes tiene mucho de “cinematográfico” es porque en sus rincones se han rodado multitud de películas y de hecho hay rutas específicas que van recorriendo los lugares que han servido de escenarios para unos cuantos directores.

El ejemplo más claro y más famoso de estos decorados urbanos es la casa en la que se rodaron gran parte de las escenas de la película “El orfanato” y que podéis ver en la imagen que tenéis a continuación.130725_132014

Por cierto, a modo de curiosidad os comentaré que como en el Norte las mareas son muy acusadas, el puerto de Llanes tiene un sistema mediante el cual los embarcaderos “flotan” de forma solidaria a los barcos que hay atracados en ellos.

Fijaos en la siguiente fotografía y entenderéis de un vistazo el sistema que os digo: a esos postes están anclados los embarcaderos y a ellos los barcos, de tal modo que cuando sube la marea (y la marca verde es el testigo de hasta qué punto sube el nivel del agua por las tardes allí) todo se mueve de manera sincronizada.

130725_130214

Nuestras vacaciones no tenían una motivación eminentemente fotográfica, por lo que se nos quedaron sin retratar muchos rincones de esa localidad; pero no quería cerrar esta entrada sin mostraros tres imágenes más: una de ella correspondiente a “Los cubos de la memoria” (una peculiar composición integrada en la bocana del puerto) y las otras dos a la playa de Toró, con sus características formaciones rocosas.

130725_122458

130725_114155

130725_113810

Para finalizar, comentaros que si tenéis ganas de caminar lo ideal es recorrer los rincones de Llanes a pie; pero si no queréis cansaros demasiado y/o el tiempo está muy revuelto podéis coger el tren turístico en la zona del puerto y disfrutar de las vistas a través de las ventanillas.

Rincones: Onda (Castellón)

Recientemente realicé junto a mi novia una breve visita a la localidad de Onda. Se trata de un lugar bastante próximo a Oropesa (a poco más de media hora de trayecto en coche) a la que nunca antes había ido pese a que, como os digo, no me pilla muy lejos de casa que digamos.

Excursión a Onda (Julio 2012)

Se trata de un municipio con claras influencias musulmanas coronado por un castillo desde el que se puede divisar toda la localidad así como sus alrededores. Y hablando de los alrededores del municipio, desde un lugar elevado (como lo es el castillo que os digo) podemos apreciar cómo Onda se encuentra rodeado de vegetación, destacando sobre todo la sierra de Espadán con su vegetación de pinos y alcornoques entre otras muchas especies.

Excursión a Onda (Julio 2012)

Nuestra visita fue eminentemente turística y, de hecho, fuimos acompañados por un par de guías teniendo la suerte de que no había nadie más conformando el grupo de excursionistas; por lo que podemos decir que tuvimos a dos guías en exclusiva para nosotros. Gracias a ello pudimos recorrer bastantes rincones del municipio con tranquilidad y aprendiendo muchas anécdotas interesantes.

Excursión a Onda (Julio 2012)

Precisamente por eso no hice demasiadas fotos esa mañana, ya que al ir casi “en familia” y darnos los guías explicaciones durante todo el tiempo, me daba un poco de cosa parar el ritmo de la visita sacando la cámara y deteniéndome a hacer fotos. Y es una pena, porque rincones fotogénicos por el pueblo los había a montones; pero ya os digo que para lo de hacer fotos prefiero ir a mi ritmo y deteniéndome el tiempo que crea necesario para sacarle partido a la cámara y a las vistas.

Excursión a Onda (Julio 2012)

Onda nos gustó y nos sorprendió a partes iguales, de modo que no descarto acercarme de nuevo por allí un día de estos y hacer unos cuantos cientos de fotos que hagan justicia a la belleza de esta bonita ciudad castellonense, pues las cuatro imágenes que ilustran esta entrada no son más que un “aperitivo” de todo lo que le espera por allí al visitante.