Review: Olight i3E-Cu EOS

Tengo que admitir que, de primeras, las linternas de cobre no me decían absolutamente nada y de hecho incluso me parecían feas. A elementos como el titanio siempre les he hecho ojitos y prueba de ello es que tengo dos linternas de ese duro metal entre mi colección; pero cuando veía en foros o en webs especializadas algún modelo fabricado en cobre pasaba de largo como si nada. Sin embargo, a raíz de aquel artículo que escribí sobre el envejecimiento de las linternas me di cuenta de que podría tener cierto encanto hacerme con algún ejemplar fabricado en cobre y observar cómo día a día su aspecto externo va cambiando.

Como veis, la linterna elegida para esto fue la Olight i3E-Cu EOS por el sencillo motivo de que es un modelo que me gusta mucho, es de las pocas fabricadas en cobre que se pueden encontrar con facilidad en el mercado y porque la otra que podía conseguir (una Nitecore Tini Cu) nunca me ha gustado por la extraña forma que tiene y, ya que estamos, prefería realizar la experiencia con un modelo de mi agrado. Por cierto, el precio oficial de la Olight que aparece aquí es de 25 euros frente a los escasos 10 euros de la versión en aluminio, así que el sobrecoste es notable. Espero que haya merecido la pena.

La idea de esta entrada es hacer una review de la linterna con fotos de cuando fue abierta y mis impresiones para posteriormente ir añadiendo al final más fotografías que vayan dando cuenta de cómo evoluciona su aspecto a lo largo del tiempo. No me impongo fechas, plazos ni límites; simplemente publicaré fotos nuevas cuando vea algún cambio y hasta que me canse.

En principio (con el tiempo ya veremos) no va a ser una linterna que vaya a llevar en mi llavero todos los días porque para eso ya está la Nitecore Tiki; pero sí que trataré de usarla con frecuencia y llevarla encima de vez en cuando para su envejecimiento sea algo real y no producto del simple efecto del oxígeno sobre su superficie porque en ese caso cambiaría de aspecto homogéneamente haciendo de esto un experimento de laboratorio.

El cuerpo

La linterna como tal es idéntica a la i3E EOS ya analizada en este blog hace tiempo, pero con la salvedad de que esta versión ha sido fabricada en cobre en lugar de aluminio anodizado y que se presenta en una funda típica de la marca en lugar del habitual blister del resto de modelos de la gama i3E. La electrónica interna es la misma, el perfil de la rosca es exactamente igual… Vamos, que el molde utilizado ha sido el mismo que para las i3E de aluminio, lo cual no es mala cosa.

Eso sí, al estar íntegramente fabricada en cobre esta i3E es algo más pesada que su equivalente en aluminio (21 gr contra 19 sin contar la correspondiente pila AAA) y una de las cosas que más me gusta de ella es que sus acabados son perfectos la mires por donde la mires al igual que sucede con sus hermanas de aluminio. He de reconocer que estrenarla es un gustazo, y espero ser capaz de transmitirlo en las fotografías que ilustran esta entrada porque debemos tener claro que ya nunca más volverá a tener ese aspecto.

Esto es así porque en el momento que cualquier elemento de cobre entra en contacto con el aire comienza a reaccionar formándose en su superficie una capa de óxido llamada pátina de tono oscuro (al principio con un cierto tono marrón verdoso y con el tiempo prácticamente negro) que es lo que le da el encanto a este tipo de linternas; ya que aunque de fábrica salen todas con el mismo aspecto, con el tiempo se convierten en piezas únicas en función del uso que le de su dueño.

Otro problema inherente al cobre es que mecánicamente es bastante blando. Más incluso que el aluminio que, como ya visteis en la entrada que os comentaba, envejece mal en presencia de llaves, monedas y otros elementos similares que lo puedan ir rozando y arañando. Por tanto, si se os cae una linterna de cobre sobre una superficie dura seguro que se os va a marcar, tenedlo en cuenta.

La luz

El LED que incorpora esta versión de la i3E EOS es el mismo del resto de la gama; sólo que en este caso va a ser capaz de emitir más lumens (120 contra los 90 habituales) en teoría debido a la mayor conductividad térmica que tiene este metal rojizo y que hace que sea capaz de disipar mejor la temperatura generada.

Lo curioso es que la versión en aluminio pulido también da estos mismos 120 lumens, lo que me lleva a pensar si los procesos de anodizado conllevan un empeoramiento de la capacidad de disipación de calor a través del cuerpo de la linterna o estamos ante un simple caso de marketing para dar un argumento de venta adicional a las ediciones especiales.

Eso sí, como es lógico el tiempo de autonomía va a ser algo menor que en los modelos de 90 lumens y sus 45 minutos, quedándose esta versión que hoy nos ocupa en unos 35 minutos si empleamos una pila alcalina AAA. Ojo, que si le metemos una bateria de litio 10440 con sus 3,7 voltios el LED tiene los segundos contados porque no está diseñado para soportar ese voltaje y cargárselo sería una pena porque es dificilmente reemplazable.

Por su parte, al igual que las i3E de aluminio, el LED lleva incorporada una lente TIR para controlar la dispersión de la luz, dando lugar a un haz bien repartido, suave y definido. No sé si lo he comentado alguna vez, pero aunque son muy eficientes lo peor de las lentes TIR es que son mucho menos estéticas que los bonitos reflectores que llevan algunas linternas (como el maravilloso de piel de naranja que incorpora la i3S EOS).

Las sensaciones

Sacar la linterna de la caja por primera vez y verla en su bolsa hermética transparente es una mezcla rara de sensaciones. Por un lado estás deseando abrirla y tenerla en tus manos para apreciar el tacto del cobre, recrearte en sus detalles, observar la perfección de su acabado… pero sin los brillos del grueso celofán que la asfixia. Sin embargo, frente a esos pensamientos casi lujuriosos se opone la idea de que en cuanto abramos la bolsa protectora se acabará la eterna juventud del cobre y la linterna poco a poco se irá avejentando y perdiendo ese brillo inicial que podéis observar en las fotos de hoy.

Por supuesto, aunque de primeras se vea preciosa, yo no considero otra opción más que sacar la linterna de su bolsa y poder así apreciarla en condiciones disfrutando de todos sus detalles aunque su superficie se vaya haciendo cada vez más mate. Sinceramente, no le veo el sentido a dejarla dentro de un celofán transparente como si fuera uno de esos chorizos picantes que venden a granel en el supermercado.

Me gustaría aprovechar para comentar la primera idea que se me vino a la cabeza cuando la tuve en mis manos y, por primera vez, observaba con mis propios ojos una linterna de cobre: “Ese color no se consigue con ningún anodizado”. Y es que es así: hay anodizados amarillo-anaranjados que parecen tratar de buscar el aspecto de una linterna de cobre, pero realmente no hay forma de imitar el brillo inicial que tiene este material cuando ha salido de la fábrica herméticamente sellado y la atmósfera todavía no se ha puesto en contacto con él. En serio, la i3E-Cu es realmente bonita de contemplar cuando es nueva. A partir de ahora iremos viendo lo que van haciendo sobre ella el tiempo y el oxígeno.

Añadiré que el tacto del cobre en los dedos me parece diferente al del aluminio o al del titanio: se trata de un tacto más suave, más blando más cálido… Un tacto que también da la sensación de que si apretaras fuerte con la uña podrías dejar una marca en el metal (aunque en realidad no es así). No sé, como os digo se nota que es algo distinto al de los materiales más habituales y eso le da un punto de exotismo. Por otro lado, también se nota la mayor conductividad térmica del cobre porque cuando utilizamos la linterna esta se calienta y se enfría con mayor rapidez que los modelos fabricados en aluminio.

A nivel técnico no puedo pasar por alto que las finas roscas de perfil cuadrado tienen un tacto exquisito al girar la cabeza y si le echáis un vistazo al interior de la cabeza podréis ver la minúscula placa electrónica que controla el LED que está por su otra cara así como el contacto metálico donde toca el polo positivo de la batería.

Precisamente viendo esta foto que tenéis aquí encima podemos comprobar que las linternas se prueban en fábrica antes de salir al mercado, ya que la imagen está tomada antes de ponerle ninguna pila (las fotos de la review inicial están hechas nada más sacar la linterna de su bolsa hermética) y podéis ver cómo el contacto central tiene un ligero roce; señal de que alguien, como os lógico, ha comprobado que la linterna enciende y apaga correctamente.

Volviendo a lo que decía hace unos párrafos, por supuesto que tienen el mismo derecho a comprarse una linterna de este material aquellos que las coleccionan para tenerlas siempre metidas en una vitrina y enseñárselas a las visitas; pero creo que el proceso de envejecimiento de un modelo de cobre en esas condiciones no va a ser tan natural como el de aquella que ha sufrido el sudor de las manos de su dueño, el roce contra telas de pantalones, bolsos y mochilas, encuentros con elementos más duros que él que hacen mella en su cuerpo, humedad ambiental al estar cerca de la costa… Como os comenté en el artículo sobre el desgaste de las linternas EDC, cuando una linterna tiene tantas cicatrices es porque su dueño y ella han compartido juntos muchas aventuras.

Algo curioso y particular de las linternas hechas de cobre es que desprenden un olor muy particular que, desde luego, no gusta a todo el mundo. No es sólo que la linterna huela; sino que enseguida vais a ver que ese olor se impregna en vuestros dedos y luego cuesta un poco sacárselo de encima. Es un olor parecido al del acero inoxidable; un aroma que para mí no es ni mucho menos desagradable, pero sé de gente que no puede soportarlo (siempre he dicho que las manías y los miedos son muy libres).

Por último, os voy a dejar con una imagen de las que a día de hoy son mis tres linternas favoritas: de izquierda a derecha la Nitecore Tiki, la Olight i3E-Cu EOS y la Thrunite Hi Ti. Dignos representantes de la practicidad, el exotismo y la belleza dentro del campo de las linternas de pequeño tamaño.

Conclusión

Como veréis, en esta ocasión no me he detenido mucho en datos técnicos, ya que al fin y al cabo esta versión en cobre es casi un calco de la i3E que ya analicé hace tiempo; de modo que os remito al artículo correspondiente si queréis más información.

La intención de esta entrada, como ya os comentaba en los párrafos iniciales, es ser un documento gráfico que vaya dando cuenta de la evolución de la linterna a medida que su aspecto externo vaya cambiando. Si os interesa el tema estad pendientes porque de vez en cuando iré añadiendo dos o tres fotos nuevas al final de la review.

Fotografías de la Olight i3E-Cu EOS

15-04-2020: Instantes después de sacar la linterna de la bolsa hermética que la mantiene en su estado original

20-04-2020: Apenas cinco días después de su estreno y habiéndola tenido en el bolsillo del pantalón sin más compañía la linterna ha perdido ya su brillo inicial y empieza a estar recubierta de un tono marrón oscuro con algunas zonas que viran levemente a violeta.

200420_085346_01

200420_085416_01

200420_085403_01

23-04-2020: He limpiado la superficie externa de la linterna con un trapo de microfibra seco y ha quedado bastante brillante; contrastando con aquellos recovecos en los que el trapo no alcanza a limpiar y que tienen un tono más oscuro. Os dejo unas fotos de cómo ha quedado, porque al igual que en las anteriores se veía más “viejuna” con este acabado la linterna vuelve a lucir realmente bonita

200423_104232

200423_104146_01

200423_104025

04-05-2020: Desde hace unos días he decidido llevar la linterna en el bolsillo del pantalón junto a llaves y monedas para ver qué tal lleva ese duro trato. De momento no hay grandes destrozos, pero su superficie se está plagando de pequeños arañazos y óxido de cobre como podéis apreciar en las siguientes imágenes.

09-05-2020: La linterna sigue con su proceso de desgaste/oxidación al convivir con otros elementos metálicos en el bolsillo de mi pantalón. Como curiosidad, ahora mismo ya casi no se ven las inscripciones en el cuerpo

200507_150705_01

200507_150732

200507_150843

200507_150813

30-05-2020: La i3E sigue con su proceso de oxidación y si os fijáis, con respecto a las fotografías de hace tres semanas la linterna se ha oscurecido algo más y además cada vez aparecen más reflejos verde-azulados.200530_124325

200530_124508

200530_124515

El formato micro cuatro tercios

Micro cuatro tercios (m4/3 para los amigos) es un formato de cámaras digitales desarrollado por Olympus y Panasonic que fue presentado al mundo en 2008. Desde entonces, ambas marcas han sacado al mercado varias cámaras y objetivos intercompatibles (entre ellas la E-PL1 que tengo desde hace unos cuantos meses) que han dado lugar a un ecosistema muy interesante para aquellos que quieran obtener una buena calidad de imagen empleando una cámara no mucho más grande que una compacta.

Cielo y tierra

Cuestión de evolución

El origen del sistema m4/3 no es otro que el cuatro tercios; sólo que se ha eliminado el sistema de espejo basculante, el sistema de enfoque por detección de fase y el visor óptico mediante pentaprisma que caracteriza a las cámaras réflex clásicas dando lugar a máquinas más pequeñas y más ligeras que ya llevaban tiempo avisando de su éxito.

De hecho, el sensor (el auténtico corazón del sistema m4/3) tiene un tamaño y proporciones exactamente iguales que su predecesor; sólo que al no haber un espejo dentro de la cámara la distancia entre sensor y montura se ha reducido drásticamente (exactamente de 38,67 mm se ha pasado a 19,25 mm). Del mismo modo, el diámetro de la montura se ha reducido en 6 mm y se ha pasado de 9 contactos eléctricos a 11.

Esto hace que además de la reducción del tamaño de las propias cámaras, también el volumen de las ópticas diseñadas expresamente sea inferior; dando lugar a conjuntos livianos y manejables ideales para gente que quiera ir “ligera de equipaje” fotográficamente hablando.

Olympus E-PL1 y Nikon D300

Algo muy relacionado con esto es la posibilidad de emplear ópticas de cámaras réflex en las máquinas que cumplen la especificación m4/3 porque al tener una distancia tan corta entre sensor y montura, es sencillo suplementar esta distancia con ayuda de algún tipo de adaptador muy sencillo de desarrollar. Si bien es cierto que en tal caso tendremos que enfocar manualmente y que perderemos la ventaja de la ligereza de las ópticas expresamente diseñadas para estas cámaras.

El sensor

El sensor m4/3 posee una proporción 4:3 (la habitual en las cámaras compactas frente al 3:2 de las réflex) y un factor de recorte de 2x frente a una cámara con sensor full frame. Por tanto, en lo que a tamaño se refiere, se sitúa un escalón por debajo del habitual formato APS-C (factor de recorte de 1,6x) de las cámaras réflex más habituales de diferentes marcas. En cualquier caso, es cierto que su tamaño es aproximadamente un 40% inferior que los sensores APS-C a los que me refería hace un momento, pero del orden de 10 veces más grande que los sensores que equipan la mayor parte de las cámaras compactas.

Olympus E-PL1

¿Qué implica un menor tamaño de sensor? Pues básicamente una mayor profundidad de campo, una relación señal/ruido menor y un cierto “alargamiento” de las focales debido al factor de recorte (un objetivo de 200 mm cerrará su ángulo de visión para asemejarse a un 400 mm).

Sea como sea, el sistema m4/3 lleva aparejadas una serie de características interesantes. Una de ellas es la corrección de distorsiones ópticas mediante el propio firmware de la cámara. Es decir, que aunque el objetivo de turno provoque algún tipo de aberración cromática, viñeteo o deformación de la imagen, la fotografía obtenida tendrá corregidos estos defectos sin que nosotros nos tengamos que preocupar de nada.

Oropesa en soledad

Por otra parte, todas las cámaras que cumplen la especificación m4/3 emplean live view para componer nuestras imágenes, pueden grabar vídeo, poseen un sistema integrado de limpieza del sensor, pueden disparar en formato RAW e implementan el enfoque mediante contraste. La estabilización óptica también es una característica estándar, pero en el caso de Olympus va integrada en el propio sensor (con lo que cualquier óptica queda estabilizada) mientras que Panasonic lo hace en los objetivos (al estilo de lo que hacen Nikon y Canon en su gama réflex).

Oropesa al anochecer

Ópticas

En cuanto a las ópticas disponibles, a día de hoy tenemos zooms sencillos que suelen formar parte de los kits (tipo 14-42 mm), algún teleobjetivo (con focales estilo 40-150 mm) y alguna que otra focal fija muy interesante (14mm, 17mm, 20mm, 50mm…). Por el momento la totalidad de los objetivos disponibles están firmados por las dos marcas creadoras del estándar; y seguramente a corto plazo seguirá siendo así porque ya se han cuidado de que el formato no sea abierto de tal modo que si un fabricante quiere sacar al mercado ópticas compatibles con m4/3 deberá de pagar un canon a los fabricantes del estándar.

Cierto es que por el momento la oferta no es tan amplia como en otros fabricantes y que faltan teleobjetivos de apertura generosa, algún objetivo macro, ojos de pez, ópticas tilt-shift para arquitectura… pero viendo el éxito que está teniendo este sistema es de esperar que la familia de objetivos siga creciendo y, de hecho, Sigma y Tamron anunciaron hace poco que iban a empezar a diseñar ópticas para cámaras m4/3.

Olympus E-PL1

Mi experiencia

En cuanto a mi experiencia personal con la Olympus E-PL1 he de decir que aunque logra una buena calidad de imagen, no es comparable a la de por ejemplo mi Nikon D300 ya que ni el rango dinámico, ni la relación señal/ruido ni la nitidez son comparables; factores todos ellos achacables a priori a un sensor de menor tamaño y una mayor densidad de pixels.

No quiere esto decir que sea una mala cámara, porque de hecho durante los últimos meses he captado con ella algunas imágenes de las que me siento orgulloso. Lo que ocurre es que ni tiene la ergonomía de una réflex a la hora de sujetarla ni la cantidad de controles externos habitual mediante los que podemos cambiar cualquier parámetro en un par de segundos (una de las características que más valoro en mi D300).

Paseo por la playa al atardecer

Sin embargo, reconozco que en los últimos viajes que he hecho la E-PL1 ha sido mi compañera, dejando a las réflex en casa, ya que su escaso peso y la versatilidad que tiene la hacen insustituible a la hora de ir ligero de peso. Si el viaje es eminentemente fotográfico la D300 o incluso la D40 serán las cámaras que me lleve sin dudarlo ni un instante; pero si sólo pretendo llevar una cámara que me permita retratar los lugares por los que voy pasando con una calidad más que decente, las m4/3 son una opción muy a tener en cuenta. Para eso compré la E-PL1 y para eso la estoy usando desde entonces.

Viaje a Barcelona (Diciembre 2011)

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Hoy la memoria RAM es 6000 veces más barata que en 1994

Aunque mi primer ordenador fue un ZX Spectrum +2, el PC llegó a mi vida allá por 1994 en forma de 486 DX2-66 con 8 MB de RAM y 420 MB de disco duro.

Recuerdo que aquel ordenador venía de serie con 4 MB de RAM que era lo habitual por aquellos tiempos; pero a la hora de configurarlo decidí aumentar la memoria otros 4 “megas” más por los que me cobraron la friolera de 19900 pesetas (120 euros al cambio actualmente).

Os comento esto porque ayer mismo compré un par de módulos de memoria DDR3 de 4 GB cada uno para mi nuevo ordenador de sobremesa de tal modo que ahora mismo dispongo de un total de 16 GB de memoria que ayudarán a que las aplicaciones de fotografía que suelo utilizar funcionen de forma fluida durante años. Aprovecho para apuntar que estos 8 GB “extras” me han costado 39 euros.

Familia de condensadores

El caso es que si ponemos las cosas en perspectiva y tenemos en cuenta que cuando hice la ampliación de memoria al 486 el mega de memoria RAM cotizaba a 30 euros, si hubieran existido unos hipotéticos módulos de 4 GB de RAM por aquella época y hubiera comprado un par de ellos, hubiera tenido que desembolsar aproximadamente 245000 euros (algo más de cuarenta millones de las antiguas pesetas); es decir, que actualmente la memoria RAM es unas 6300 veces más barata que hace diecisiete años. Casi nada.

Unas sencillas cuentas que nos dan una idea del ritmo vertiginoso al que avanza el mercado de la electrónica de consumo.

La sucesora de la Nikon D90 está a punto de presentarse

La D90 es la cámara estrella de Nikon tanto a nivel de ventas como de relación calidad / precio. Además, hay que tener en cuenta que se trata del modelo que se sitúa justo entre la gama de iniciación (D3000 y D5000) y la gama profesional (D300s, D700 y la familia D3) de la marca. Un modelo que está a punto de ser sustituido por una cámara de la que todavía no se sabe nada de manera oficial pero por la que ya están preguntando muchos usuarios convencidos de que será un nuevo superventas dentro del mundo de la fotografía digital.

Este importante lugar dentro del catálogo de la firma japonesa ha sido ocupado ya por tres generaciones de cámaras que siempre han recibido muy buenas críticas y han sido especialmente importantes a la hora de crear una buena imagen de marca de cara a la prensa especializada y, sobre todo, al público; de tal modo que vamos a repasar las principales características de estos modelos.

· D70 / D70s

La primera cámara de Nikon encargada de enlazar la gama de aficionado y la profesional fue la D70; precisamente el modelo que se compró mi amigo Joe hace ya seis años y que me hizo ver que la fotografía digital estaba dando pasos de gigante en muy poco tiempo.

Presentada a principios de 2004 fue la primera cámara réflex relativamente asequible que Nikon sacaba a la venta y a nivel de especificaciones contaba con un sensor CCD de 6.1 Mpixels (curiosamente el mismo que emplea mi actual D40), 5 puntos de enfoque, ISO 200 – 1600, pantalla de 1,8″ con 130000 pixels y capacidad de disparo en ráfaga a 3 fps.

La D70 fue reemplazada al cabo de un año por la D70s, que era básicamente la misma cámara pero contando con una pantalla de 2″ (aunque con el mismo número de pixels que su predecesora) así como con una nueva batería de mayor capacidad.

· D80

La D80 se presentó en Agosto de 2006 y supuso una evolución con respecto a la anterior por su sensor CCD de 10.2 Mpixels, 11 puntos de enfoque, ISO 100 – 1600 (aunque también cuenta con ISO 3200 forzado), pantalla de 2.5″ con 230000 pixels y disparo en ráfaga a 3 fps.

Su salida al mercado fue especialmente importante para Nikon porque en ese momento todas las marcas estaban volcadas en el mercado digital y pugnaban por captar nuevos usuarios así como fidelizar a los que habían empleado cámaras analógicas en el pasado. De este modo, la D80 pretendía ser un modelo lo suficientemente atractivo como para que los neófitos se animaran a dar sus primeros pasos con una réflex pero que también resultara en cierto modo conservadora para que los usuarios ya veteranos en el mundillo de la fotografía se sintieran cómodos con ella en las manos.

· D90

La D90 se presentó en Agosto de 2008; exactamente dos años después que la D80, y entre sus características técnicas destaca por tener un sensor CMOS de 12.3 Mpixels, 11 puntos de enfoque, ISO 200 – 3200 (100 – 6400 forzado), pantalla de 3″ con 920000 pixels y disparo en ráfaga a 4.5 fps.

Sin embargo, lo que más fama dio a la D90 fue la opción de usar Live View (composición de la imagen utilizando la pantalla de la cámara en lugar del visor óptico) y sobre todo su posibilidad de grabar vídeo, ya que fue la primera réflex que implementó esta característica; si bien la duración de los clips está limitada a 5 minutos empleando 720p y 20 minutos utilizando resoluciones inferiores. De cualquier modo la grabación de vídeo en la D90 tiene más limitaciones, ya que el sonido es mono, el enfoque ha de ser manual y en movimientos rápidos vamos a comprobar como la imagen hace efectos extraños debido a un fenómeno llamado rolling shutter.

Durante los dos años que lleva en el mercado se han distribuido millones de unidades de este modelo en concreto y desde el primer día ha figurado en los primeros puestos de ventas en lo que a réflex digitales se refiere. Como os decía al principio del artículo, la D90 es uno de los pilares de Nikon a nivel global y por ello hay tanta expectación sobre su renovación.

¿Y ahora qué?

Hay muchas incógnitas sobre la cámara que reemplazará a la D90, pero lo único que se sabe a ciencia cierta es que no se llamará D100 porque una de las primeras réflex digitales de Nikon ya se usó este nombre. Hay quien dice que se denominará D95, aunque viendo que las cámaras de gama baja de Nikon ahora se nombran de una forma completamente diferente a la que estábamos acostumbrados, no me extrañaría que el cambio también afectara a este próximo modelo.

De hecho mi teoría es que si la sucesora de la D40 es la D3000 y la sucesora de la D60 es la D5000, siguiendo esta metodología la sucesora de la D90 debería de llamarse D8000. Ya veremos dentro de un tiempo si esto que os digo es correcto o me he columpiado considerablemente, pero no se me ocurren muchas más opciones teniendo en cuenta lo que ya ha empleado Nikon en su sistema de nomenclatura.

Lo que está claro es que su fecha de presentación está próxima porque el ciclo de vida de las cámaras es esta gama es de dos años y en el caso de la D90 se cumplen el mes que viene, de modo que hay muchas papeletas para que la nueva cámara se anuncie en pocas semanas. Además, en el mes de Septiember se celebrará la feria Photokina; y si la presentación no ha tenido lugar antes, es más que probable que ese sea el acontecimiento escogido por Nikon para la puesta de largo del nuevo modelo.

En lo que respecta a los aspectos técnicos, hay insistentes rumores que dicen que se eliminará el motor de enfoque en el cuerpo que hasta ahora todas las cámaras de esta gama han tenido. Ninguno de los modelos de gama básica comercializados desde hace ya cuatro años posee motor de enfoque integrado en el cuerpo, por lo que no sería de extrañar que a partir de este momento la medida se fuera extendiendo por la gama media para dejar (al menos de momento) que sean las máquinas profesionales las que conserven el enfoque automático al utilizar en ellas objetivos antiguos.

A mí es una medida que no me acaba de gustar porque hay objetivos antiguos muy buenos cuyo enfoque se realiza mediante el acoplamiento mecánico del ya veterano sistema AF y que, por tanto, no enfocarán en todas estas cámaras que están prescindiendo del motor integrado. Sin embargo, hay que admitir que la desaparición del motor de enfoque no es más que la lógica evolución de la tecnología, ya que el sistema AF-S presenta numerosas ventajas con respecto al veterano AF.

Montura AF

Montura AF (fijaos en el "tornillo" de la parte inferior para variar el enfoque)

Aprovecho para recordaros que enfocar a mano no plantea grandes problemas en objetivos de escasa distancia focal gracias a su generosa profundidad de campo, pero empleando un teleobjetivo para retratar cosas en movimiento va a ser casi imposible conseguir un enfoque manual preciso y de ahí que no sea recomendable hacerse con una óptica que no sea motorizada si contamos con un cuerpo sin motor de enfoque propio.

También se supone que el relevo de la D90 contará con un modo de vídeo avanzado que permita el enfoque continuo así como la variación de la exposición durante la grabación, resolución 1080p a 30 fps sin límite de tiempo de grabación… Dado que la D90 fue la primera réflex en grabar vídeo, sería lógico que su heredera hiciera de este aspecto uno de sus puntos fuertes de modo que le permita recuperar el terreno en el campo del vídeo con respecto a Canon, que se ha puesto las pilas en los últimos meses (se nota su amplia experiencia en videocámaras) y sus réflex más recientes poseen unos modos de grabación de vídeo mucho más avanzados que los de Nikon.

Por otra parte hay quien asegura que este nuevo modelo incorporará un sensor Full-Frame, pero esto es algo que yo descartaría por completo dado que ese nicho de mercado ya está ocupado por la D700 y supondría la convergencia de dos de los modelos de más éxito dentro del catálogo Nikon actual; cosa que no tiene ningún sentido tal y como está diseñada la estructura de los diferentes modelos disponibles.

El sensor CMOS que equipa la Nikon D90

El formato DX tiene cuerda para rato (prueba de ello es que en los últimos meses se han presentado varias ópticas exclusivas para dicho formato por parte de la marca) de modo que apostaría fuerte a que el reemplazo de la D90 cuenta con un sensor de tipo APS-C, continuando el formato Full Frame siendo exclusivo de las cámaras Nikon de gama profesional.

Lo que me gustaría encontrar en la sucesora de la D90

Confieso que llevo un tiempo pensando en sustituir mi D40 por un modelo más actual. En principio estaba pensando en una D90, pero me he dado cuenta de que estando a punto de ser renovada no parece buena idea precipitarse y lamentar dentro de un par de meses no haber esperado a ver qué iba a ofrecer su encarnación. Como ya sabréis, la D90 es mi cámara favorita dentro del catálogo actual de Nikon, pero dos años en el mundillo de la electrónica de consumo es mucho tiempo y estoy seguro de que veremos algún avance interesante.

A fin de cuentas, en el caso de que lo presentado por la marca no cumpla mis expectativas, siempre habrá tiempo de salir corriendo hacia una tienda de fotografía y hacerse con alguna de las D90 que quedarán en los almacenes antes de que sea descatalogada por completo. Y aun así tampoco será necesario darse excesiva prisa, sobre todo teniendo en cuenta que he visitado tiendas en las que a día de hoy todavía se pueden encontrar cámaras como la D80 o la D200 de primera mano.

Hay un aspecto que me interesa notablemente y que ha ido mejorando generación tras generación, por lo que en esta ocasión no creo que se de un paso atrás: el rendimiento a ISOs altos. La generación de ruido a sensibilidades elevadas es algo que me gusta tener controlado, y aunque esto es algo que va a depender en buena medida de cómo expongamos la fotografía, si partimos de un sensor capaz de manejar bien este parámetro tendremos mucho terreno ganado.

No quiero un sensor de chorrocientos mil megapixels porque al final lo único que se consigue con esto es mayor difracción, menor sensibilidad, que se hagan más evidentes los defectos ópticos de los objetivos y unos archivos RAW de gran tamaño que convierten en lento a un ordenador de última generación y llenan en pocos disparos las tarjetas de memoria. De hecho, si la resolución del sensor se mantuviera en los mismos 12.3 Mpixels actuales pero se comportara todavía mejor en condiciones de poca iluminación para mí sería ideal. Sin embargo, supongo que el sensor subirá de resolución hasta los 14 ó 15 Mpixels por decisiones de marketing y, pese a lo que afirman algunos, seguirá siendo de formato APS-C porque el mercado de las cámaras de tamaño contenido equipadas con sensor Full Frame ya está cubierto con la D700.

En cuanto a lo del motor de enfoque en el cuerpo, me gustaría que se mantuviera por la compatibilidad con ópticas antiguas, ya que a veces se ven algunas a la venta en foros de segunda mano a muy buenos precios (con un Nikon AF 80-200 f/2.8 haría maravillas) pero aun así en el caso de que lo eliminaran no me llevaría un gran disgusto ya que entiendo que el acoplador mecánico supone un lastre del pasado que aumenta el peso, el tamaño y el consumo de la cámara. Además, todas las ópticas que salen al mercado actualmente ya cuentan con su propio motor de enfoque, por lo que parece claro que el futuro pasa por la eliminación del motor en las cámaras y eso es algo que debemos de asumir lo antes posible.

Autoretrato

Del mismo modo, por el tipo de fotografía que suelo hacer, la velocidad en ráfaga me da exactamente igual y la resolución de la pantalla es más que suficiente, de modo que con mantener las especificaciones del modelo actual en esos aspectos me daría por satisfecho. El sistema de enfoque de 11 puntos ya tiene un tiempo (de hecho es el mismo que llevaba la D80) por lo que supongo que recibirá alguna mejora; aunque no creo que llegue a los 51 puntos que posee la D300s y las máquinas tope de gama equipadas con sensores FF. Por lo demás, las prestaciones de vídeo me dan lo mismo puesto que es una disciplina en la que soy bastante inútil.

Rumore, rumore…

Como veis el asunto de la renovación de la D90 da para muchos párrafos; y aunque yo no creo que toque mucho más el tema hasta que la compañía no diga nada de forma oficial, si queréis estar al tanto de noticias y rumores sobre la aparición de esta nueva réflex de Nikon (así como de otros muchos modelos) podéis pasaros de vez en cuando por la web de Nikon Rumors en la que sus responsables se hacen eco de todo cuanto llega a sus oídos sobre posibles nuevos modelos, patentes, promociones y demás historias no confirmadas que tengan que ver con la marca japonesa.

Es cierto que hay épocas en las que no se produce demasiado movimiento en la página; pero durante las semanas que preceden a la presentación de algún modelo se convierte en un torrente de entradas cuyos contenidos a veces se convertirán en realidad pasado un tiempo y otros quedarán como extrañas invenciones que nunca se sabrá de dónde salieron.

¿Merecerá la pena?

En definitiva, si la sustituta de la D90 ofrece características que crea que me pueden ayudar a hacer mejores fotografías entonces no dudaré en hacerme con una. Sin embargo, si al final todo se reduce a más resolución y prestaciones de vídeo avanzadas seguiré con mi D40 hasta que me sienta realmente limitado por ella o bien su obturador diga que ya no es capaz de hacer ni un disparo más.

En fotografía, un equipo moderno ayuda a la hora de captar ciertas imágenes; pero no es menos cierto que hay gente que con una cámara de enfoque manual, sin medición matricial de la luz y sin ningún tipo de automatismo ha captado imágenes que están en la memoria colectiva de toda la humanidad. Eso es algo que deberíamos de tener muy en cuenta cuando nos quejamos de que nuestra cámara sólo tiene once puntos de enfoque.

Nikon EM (1979)

Al fin y al cabo, lo más importante a la hora de hacer una foto eres tú.

Mi historial de teléfonos móviles

Hoy os voy a resumir brevemente los diferentes teléfonos móviles que he tenido desde que compré el primero hace ya unos diez años (¡cómo pasa el tiempo!)

1- Alcatel One Touch Easy

Mi primer móvil, allá por el año 1998 ó 1999; hoy en día se ve un tochazo, pero en su momento me parecía una maravilla el poder llevar un teléfono a cualquier parte. Mandar un SMS desde lo alto de un monte (cercano a la ciudad, claro) era una pasada…

2- Motorola C520

Más feo y peor que el anterior, pero bueno, fue un teléfono de transición entre el Alcatel y el siguiente.

3- Ericsson GA628

Con carcasas intercambiables y bastante más pequeño que los dos anteriores. El problema es que el teclado fallaba a menudo y las teclas de goma acababan completamente borradas…

4- Ericsson GF768

Compré este modelo porque aunque el anterior tenía sus fallos, este los subsanaba. Tenía una tapa que protegía el teclado y era muy pequeño para lo que se estilaba en aquellas épocas.

5- Nokia 3210

El teléfono que tenía todo el mundo por aquel entonces. Pesaba bastante, pero al menos era muy fino y fue mi primer móvil con vibración incorporada.

6- Alcatel 301

Un poco cansado del Nokia decidí comprarme después de un verano aciago este teléfono que salió muy bien de precio aunque no tanto de batería. Al cabo de unos meses tuve que empezar a cargarlo casi a diario. Fue mi primer movil con WAP (capacidad de conectarse a Internet, aunque es muy cierto lo que se dice sobre que WAP = Wait And Pay)

7- Sony Ericsson T100

Un teléfono del que guardo muy buenos recuerdos como aparato en si aunque no por las noticias que me comunicó en su momento. Su iluminación azul y su minúsculo tamaño llamaban la atención allí donde lo sacaba. Por desgracia fue transmisor de muy malos momentos que tuve con una novia de aquella época y acabé por cogerle manía. Lo cambié a los pocos meses por otro.

8- Siemens C55

Tenía grabadora de voz, WAP y bastantes cosas útiles. Además era pequeño y no abultaba demasiado, por lo que estuvo varios meses a mi lado. Al final simplemente me cansé de él porque quería un teléfono con pantalla a color, de modo que el C55 pasó a manos de mi hermana y yo me fui a una tienda Vodafone para renovarlo.

9- Sharp GX15

El teléfono con el que más tiempo he estado, y que he tenido que cambiar por otro porque a los dos años la batería estaba empezando a dar síntomas de fatiga. Me salía más barato cambiar de móvil que comprarle otra batería a este, así que después de pensármelo mucho y con bastante pena el GX15 fue guardado en su caja como recuerdo. Fue mi primer teléfono con pantalla a color y Bluetooth y la verdad es que a día de hoy sigue siendo muy recomendable.

10- Motorola RAZR V3

Posiblemente el móvil con el que más contento he quedado. Tiene un diseño muy cuidado, es de tipo “clamshell” (que se cierra, vaya) y tiene un montón de características útiles. Me gusta mucho su calidad de sonido y recepción, su diseño, su cuerpo metálico y otras cosas. De cualquier modo os pongo el enlace a la review del mismo que publiqué aquí mismo: Review: Motorola RAZR V3

11- Alcatel OT-220

Cuando empecé a salir con una chica (ahora “ex-novia”) me compré un teléfono de lo más sencillo para hablar con ella puesto que es de Movistar y yo de Vodafone. Es un móvil de tipo “clamshell”, realmente sencillo, pues apenas se limita sus funciones para hablar y para mandar mensajes, pero tenía dos grandes defectos: el timbre se escuchaba muy bajo y la batería no duraba demasiado. Lo tuve durante el verano y poco más; después se lo regalé a mi madre, que hasta ese momento se había resistido a tener móvil

12- Motorola F3 (más conocido como Motofone)

Este teléfono no ha sido mío propiamente dicho, pero lo estuve probando durante una semana porque iba destinado a mi abuela y antes quería que lo probara yo mismo para que así la explicara “de palabra” cómo se manejaba. Lo mejor que tiene es la pantalla, pues es de tecnología e-ink y se ve realmente bien incluso bajo la luz directa del sol. Tenéis abundante información sobre este teléfono en la review que en su momento publiqué.

13- LG KG275

Un teléfono que sustituyó al Alcatel y que me gustó por su escasísimo peso y tamaño. Realmente ni se notaba en el bolsillo cuando lo llevabas y el timbre sonaba bastante alto. Comentar que hice una review del mismo hace ya un tiempo.

14- Sony Ericsson J120i

Al LG le sustituyó este sencillo modelo de Sony Ericsson cuya característica principal es que posee radio FM. Otro teléfono sencillo al que la batería le dura mucho tiempo y que es muy cómodo a la hora de escribir mensajes. Sus timbres de llamada y mensajes, aunque un poco feos, se escuchan a kilómetros de distancia.

15- Nokia 6630

Llegó casi a la vez que el año nuevo. Tenía ganas de sacar partido al sistema Symbian de los Nokias más avanzados. Es un terminal de hace ya un tiempo, pero es uno de los modelos para los que más programas hay disponibles. De momento ya he conseguido meterle el TomTom 5.20 y los mapas de la comunidad de Madrid. Cuando le meta una tarjeta de memoria más grande (viene de serie con una de 128 MB) podré empezar a hacer cosas más importantes.

16- Vodafone 226

De lo más simple que ha pasado por mis manos; pero al mismo tiempo con un tamaño y un peso absolutamente ínfimos. De vez en cuando me gusta probar teléfonos simples porque me recuerdan que el objetivo principal de la telefonía es mantenernos en contacto a través de la voz y el texto. Hice una review del mismo en este blog.

vodafone226

17- SPV M600

Smartphone equipado con Windows Mobile 5 y un montón de características que traté en su momento en una review que publiqué en este mismo blog. Aunque su peso y tamaño son apreciables hay que reconocer que es una útil herramienta capaz de hacer muchas cosas.

spvm600

18 – Nokia N85

Primer móvil de tipo “slide” que poseo y que me salió gratis al hacerme un contrato con Vodafone. Fue mi primer teléfono con GPS integrado y eso me vino muy bien en mi trabajo por la necesidad de moverme en coche a lugares muy dispares.

19 – Nokia 5230

Puesto que lo que más empleaba del Nokia N85 era la función de GPS, para mi siguiente móvil esa fue mi prioridad, de modo que me hice con un 5230 aprovechando que la marca finlandesa decidió incluir esta funcionalidad de forma completamente gratuita en sus nuevos modelos.

Y bueno, para finalizar os voy a poner tres fotografías que dan buena cuenta de la evolución de los teléfonos móviles a lo largo de estos últimos años:

De izquierda a derecha: Alcatel One Touch Easy, Ericsson GA-628, Sharp GX15 y Motorola RAZR V3.

También os coloco una fotografía en la que podéis ver que la batería del Ericsson GA-628 es más grande que el propio V3.

Comparación entre el tamaño del cargador del Ericsson GA-628 y el del Motorola V3. ¿Alguien tiene dudas de a qué teléfono corresponde cada cargador? 😛

¡Feliz fin de semana!