Los megapixels son lo de menos

Para estas épocas de compras navideñas en las que las cámaras digitales ocuparán los primeros puestos en la lista de los regalos más populares he pensado que sería de utilidad comentaros un tema que espero contribuya a desmentir el mito de los megapixels.

Amanece (que no es poco)

Si os acercáis a cualquier centro comercial y echáis un vistazo al stand donde están las cámaras digitales veréis que en muchos casos el único dato que se da de cada modelo es la cantidad de megapixels de las fotos que es capaz de captar del mismo modo que en multitud de ocasiones he escuchado a gente decir que una cámara es mejor que otra simplemente por tener más megapíxels.

La carrera comercial de los megapixels

Hace una década se estilaban las cámaras de uno y dos megapixels, que fueron aumentando poco a poco hasta plantarse en los siete u ocho millones de pixels allá por el año 2006 y aumentar hasta los diez megapixels dos años más tarde; cifra que ha aumentado hasta los doce o incluso catorce megapixels en algunos modelos recientes pero que, en general, se ha mantenido más o menos estable desde entonces.

Edificio España

Los megapixels son lo de menos

Pues bien, si tenéis en cuenta que la densidad de fotocaptores del sensor influye directamente en la nitidez de la imagen por culpa de la difracción, entenderéis que en una compacta no conviene pasarse con el número de megapixels si no queremos que nuestras imágenes aparezcan emborronadas; especialmente en los bordes que es donde las ópticas “sufren” más.

De hecho, vistas a escala 1:1 observo mayor nitidez en las imágenes que captaba allá por el 2005 con mi Canon Powershot A75 que con las últimas compactas que he tenido. Cierto es que en los modelos actuales contamos con sistemas avanzados de enfoque, exposición precisa incluso en situaciones de iluminación complicada, sensibilidades elevadas, zooms ópticos cada vez más potentes, sistemas electrónicos de reducción de ruido… pero en lo que respecta a la nitidez general de la imagen me da la sensación de que en los modelos con mayor densidad de pixels hemos dado un ligero paso atrás; algo que no me hace ninguna gracia dado que en mis fotografías siempre intento que el motivo principal aparezca perfectamente definido.

Urban style

Y ojo, que no estoy diciendo que desempolvar una de aquellas primeras Sony Mavica que hacían las fotos a 1024 x 768 y se grababan en diskettes sea una buena opción; pero sí que es verdad que empleando una cámara de “tan sólo” 6 ó 7 megapíxels tendremos más que de suficiente para obtener fotos de calidad sin comprometer la calidad general de imagen ni el espacio ocupado en la tarjeta de memoria.

Además, el incremento de tamaño de las fotografías es cada vez menos perceptible a medida que aumenta el número de megapíxels porque, por ejemplo, pasar de 10 Mpixels (3648 x 2736) a 14.7 Mpíxels (4416 x 3312) supone un salto no demasiado perceptible en cuanto al tamaño de la imagen; ya que para duplicar tanto la altura como la anchura de una imagen necesitaríamos cuadriplicar el número de pixels de la misma, lo que os dará una idea del sensor que necesitaríamos para lograr este propósito.

Los sensores grandes ofrecen mayor nitidez

En el caso de las cámaras réflex tenemos algo más de margen porque sus sensores son mucho más grandes que en el caso de las compactas; y de ahí que las equipadas con sensores APS-C se muevan actualmente entre los doce y los catorce megapixels sin demasiados problemas y las que llevan sensor Full Frame puedan aguantar resoluciones de más de veinte megapixels sin que se aprecie difracción en las imágenes empleando aperturas intermedias.

Lechuza

Es por esto que, en términos generales, cuanto más grande es el sensor que lleva una cámara digital más nitidez y calidad vamos a obtener en nuestras fotografías y por ese motivo para fotografías de paisaje y de moda se suelen emplear cámaras de medio formato que llevan sensores mucho más grandes que los de cualquier réflex del mercado y que dan una calidad de imagen espectacular.

Obviamente un minúsculo sensor de menos de un centímetro cuadrado y catorce megapixels no es lo más adecuado para obtener una calidad de imagen impactante; pero aun así hay vendedores y encargados de marketing empeñados en meternos en la cabeza la falsa idea de que cuantos más megapixels tenga una cámara mejores fotos haremos.

Lo importante es la resolución (y no tiene nada que ver con los megapixels)

Como conclusión de todo esto, me gustaría que después de lo aquí expuesto no confundierais megapíxels con resolución; porque la resolución tiene que ver con esa nitidez de la que os hablaba antes y, como habéis visto en este artículo, los megapixels poco tienen que ver con este publicitado parámetro que no es, ni mucho menos, el más importante a la hora de decantarnos por uno u otro modelo.

Escalera

Bajo mi punto de vista, más vale tener una fotografía con pocos píxels pero muy nítida a otra de tropecientos mil megapíxels en la que los colores y las texturas aparezcan de forma sucia y poco definida. Y como os digo, un sensor de pequeño tamaño y/o poca calidad unido a una densidad de fotocaptores desmesurada van a degradar la calidad de la imagen considerablemente.

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Variación de la perspectiva en función de la distancia focal

En las dos entradas que hablaban sobre teleobjetivos y angulares así como en aquella en la que repasaba los diferentes tipos de ópticas que se emplean en fotografía os comentaba que según la distancia focal empleada se tienden a comprimir o expandir los planos de la imagen en el eje Z del espacio. Pues bien, para que la explicación sea un poco más visual, he decidido realizar una serie de fotografías en las que se puede apreciar claramente este efecto.

Para ello empleé una extraña escultura que existe en el paseo de Morro de Gos de Oropesa del Mar cuya forma alargada a base de arcos hace que se pueda apreciar perfectamente esto que os digo si se fotografía frontalmente. En todo caso, me gustaría señalar que la compresión de los planos con el aumento de la distancia focal no es tal (obviamente nada cambia de lugar al hacer zoom con nuestro objetivo) sino que no es más que un efecto óptico debido a la variación del ángulo de visión con el que la cámara capta la escena.

La extraña escultura vista desde un lateral

La extraña escultura usada como ejemplo

La fuerza de la costumbre

Los humanos estamos acostumbrados a verlo todo con un ángulo de visión fijo (se supone que de unos 45 grados) y cuando estamos mirando una fotografía tendemos a pensar que está hecha con ese mismo ángulo de visión básicamente por la fuerza de la costumbre. Sin embargo, en caso de que la escena esté captada con un objetivo angular o con un teleobjetivo, la relación de la amplitud de los planos en el espacio con respecto a la distancia a la que los vemos variará con respecto a lo que nosotros acostumbramos a ver, y de ahí el efecto óptico que os comentaba.

Es algo un poco complejo de explicar con palabras, y por eso se me ocurrió hacer las fotografías de ejemplo; pero básicamente consiste en que si pudiéramos estrechar a voluntad nuestro ángulo de visión tendríamos la sensación de que el fondo se acerca al primer plano y justo lo contrario si pudiéramos ensancharlo.

Pasando a la práctica

Bueno, lo que he hecho en las fotografías ha sido tratar de mantener el plano del frontal de la escultura que os decía antes más o menos fijo e ir acercándome a él de tal modo que aunque variara mi distancia a él fuera compensando esa variación con la distancia focal del objetivo. Cuanto más me acercaba, menos distancia focal; y así lo hice en cinco pasos empleando distancias focales sobre sensor DX de 175, 105, 55, 35 y 18 mm representados en otras tantas fotografías.

175mm

175mm

105mm

105mm

55mm

55mm

35mm

35mm

18mm

18mm

¿Veis cómo a medida que voy reduciendo la distancia focal los arcos que conforman la escultura parecen estar más lejanos entre si al igual que la palmera y las sillas que se ven al fondo?

En fin, espero que el “experimento” os haya resultado curioso y os haya ayudado a entender por qué al usar un teleobjetivo todo parece estar más cercano y al emplear un angular el fondo de la fotografía parece estar mucho más lejos de lo que ven nuestros ojos.

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia