Selección de artículos publicados durante 2010

Puesto que estamos a punto de cerrar el año, creo que puede ser un buen momento para remontarnos al pasado 1 de Enero e ir recopilando algunos de los artículos más representativos que han aparecido en el blog a lo largo de los últimos doce meses para así ver el 2010 en perspectiva.

Del mismo modo, he decidido incluir otras tantas imágenes para también dar cuenta de forma visual de aquellas cosas que he ido captando a través de la cámara en los últimos tiempos; sobre todo porque, como vais a ver a lo largo del artículo, ha sido un año en el que la fotografía ha tenido un papel protagonista.

Enero

Se veía venir que 2010 iba a ser un año muy fotográfico porque comenzó con una excursión fotográfica por Redueña. Del mismo modo, el día de Reyes aproveché para dar una vuelta con mi cámara por algunas calles de Madrid y apenas un par de días después llegó a mis manos el Nikon 55-200 VR seguido poco después de una Nikon EM de 1979. También hubo sesión fotográfica cuando el 11 de Enero nevó con fuerza sobre Alcalá. Precisamente hablando de Alcalá, a finales de mes se me ocurrió una breve entrada sobre la calle Mayor que tuvo bastante éxito entre vosotros.

Siluetas alcalaínas

Febrero

Durante este mes decidí hacer público que abandonaba definitivamente el equipo de ultimONivel porque mis obligaciones laborales y mi progresiva desconexión del mundo de los videojuegos me habían llevado a un punto en el que no me sentía capaz de aportar gran cosa a la web. A otro paseo por Madrid (en esta ocasión tras una tarde de lluvia) le siguió la compra de mi actual netbook y a continuación emprendí un viaje por Europa de cinco días que me llevó a visitar Bruselas, Colonia, AmsterdamBrujas. Además, durante aquellos días el blog alcanzó el medio millón de visitas.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Marzo

Marzo comenzó con un artículo sobre macro económico que ahorró dinero a bastante gente y continuó con tres entradas consecutivas mostrando el aspecto de las cosas antes, durante y después de la lluvia. A mediados de mes redacté una de las entradas que es culpable en buena medida de la popularización del blog en los últimos meses y que trata sobre el eterno dilema Nikon vs. Canon. Del mismo modo, durante esos días publiqué otra que versaba sobre cómo podíamos mejorar la nitidez de nuestras fotografías y que por lo que he podido ver en los comentarios os ha sido de utilidad a muchos de vosotros.

Visión doble

Abril

La llegada de la primavera trajo algo de inspiración fotográfica y un artículo sobre el derecheo del histograma. Una reseña del siempre acogedor Buddy Holly’s junto con las fotos de las jornadas de la casa de Castilla-León en las que hubo juegos tradicionales, teatro y bailes así como una tarde volando aviones con Joe cerraron un mes en el que el sol y el color hicieron acto de presencia después de un invierno especialmente frío.

Miradas

Mayo

El buen tiempo y las horas de luz del mes de Mayo propiciaron excursiones como mi segunda subida a la torre de Santa María en la cual hice una foto que emplearon como portada para la revista del colegio de administradores de fincas de Madrid. Del mismo modo, una fotografía que realicé en unos trigales apareció en el tiempo de TVE y en cuanto a artículos técnicos escribí uno sobre la profundidad de campo y su relación con la apertura, completando así un mes de lo más fotográfico.

Volando aviones cerca de Camarma

Junio

El mes comenzó con una nueva sesión de pilotaje de aviones RC de la que salieron unas cuantas imágenes muy coloridas y siguió con una kedada motera en la plaza de Cervantes a la cual me acerqué con mi cámara. Durante esos días también llegó mi fiel Nikon 16-85 VR que me ha dado muchas alegrías desde entonces. Finalmente, la última semana de Junio la pasé de vacaciones en tierras oropesinas donde disfruté de un tiempo espectacular y una tranquilidad que en ese momento era una completa novedad para mí.

Verano azul

Julio

El siempre caluroso mes de Julio empezó con una sencilla explicación sobre el funcionamiento de una EDAR y siguió con una disertación sobre las novedosas cámaras EVIL. De cualquier modo, fotográficamente hablando, lo más importante del mes fue la llegada de la D300 a mis manos y mis primeras impresiones con ella; momento a partir del cual se abrió ante mí todo un mundo de nuevas posibilidades creativas.

Cardo de las alturas

Agosto

Con la cantidad de horas de luz que hay en agosto era inevitable dedicar una entrada a la importancia de la iluminación en la fotografía de exteriores; pero tal vez lo más divertido del mes fueron mis excursiones fotográficas a Villar del Olmo, Fuentes de la Alcarria, Brihuega y Torija.  En lo técnico, disfruté mucho explicándoos la importancia de las protección eléctricas que todos tenemos en casa y mostrando la primera imagen del enorme Nikon 80-200 f/2.8 nada más llegar a mis manos.

Ferias y Fiestas Alcalá 2010

Septiembre

En este mes que marca el fin del verano y la vuelta a las clases llegó la review del Nikon 80-200 f/2.8 que os presenté a finales de agosto así como una serie de entradas mostrándoos los resultados en diversas situaciones como en un desfile de gigantes y cabezudosun partido de fútbol. En cuanto a los aspectos técnicos de la fotografía, lo más destacado fue la entrada sobre la siempre eficaz regla de los tercios.

Indicios del otoño

Octubre

A primeros de mes se me ocurrió redactar un artículo que hablaba sobre lo bien que se adaptan los teleobjetivos de apertura generosa al género del retrato; y unos días después redacté una breve reseña con motivo del tercer aniversario del  blog donde podíamos ver unas cifras realmente sorprendentes. Por lo demás, durante esos días los candados y las cadenas fueron una buena fuente de inspiración para mis imágenes y también tuve ocasión de hacer unas fotos a un compañero de trabajo que en sus horas libres juega en un equipo de fútbol. Por último, el mes se cerró con la compra de mi actual cámara compacta en el Corte Inglés aprovechando una jugosa promoción.

Apmomp (retrato de medio cuerpo)

Noviembre

Pasé casi todo el mes de Noviembre en Oropesa del Mar; pero esto no impidió que hubiera algunas entradas de interés como aquella en la que ponía de manifiesto la belleza del lugar gracias a la soledad y la tranquilidad que reinaba por allí o aquellas en las que retrataba los amaneceres y atardeceres que se divisaban cada día. En cualquier caso, una de las anécdotas más curiosas fue la protagonizada por una familia que tras pedirme una foto me invitó a comer con ellos en su propia casa.

Sol de otoño

Diciembre

Durante los días que llevamos del mes de diciembre he escrito alguna cosa que, por las cifras de visitas y vuestros comentarios, parece ser de vuestro interés. En concreto me refiero a los artículos sobre la ciudad fantasma de Torre la Sal, la review de mi lector de libros electrónicos y lo de no publicar en Internet fotos de vuestras llaves. En cuanto a lo técnico, espero que el artículo sobre la poca importancia de los megapixels vaya calando poco a poco entre vosotros y para cerrar el año he optado por hablar de tres elementos que siempre son una fuente de inspiración para mí a la hora de hacer fotografías.

Paseo matutino

Un año de lo más productivo

Como veis, 2010 ha sido un año muy productivo en lo que al blog se refiere. Sin embargo no es éste el momento de ponernos a hacer balance porque eso es algo que reservo para la tarde del día 31. Lo que hoy pretendía era simplemente ir haciendo un repaso mes a mes de lo que ha dado de si el año para poder ver en conjunto todo lo que ha acontecido a lo largo y ancho del mismo.

Un saludo y muchas gracias por vuestro tiempo.

Review: Papershow de Oxford

A estas alturas ya sabréis que soy bastante aficionado a la electrónica de consumo. Me fascina comprobar cómo las cosas que tiempo atrás parecían ser casi de ciencia-ficción acaban llegando al mercado a un precio que las pone al alcance de cualquier persona como ha ocurrido con teléfonos móviles o navegadores GPS.

Siempre que puedo intento estar al día de todas las novedades que van apareciendo en este particular mundillo y la verdad es que ya hacía tiempo que le había echado el ojo al dispositivo del que os voy a hablar hoy. Por eso mismo, cuando un compañero de trabajo me comentó hace unos días que se había comprado “uno de esos bolígrafos que guardan en el ordenador lo que vas escribiendo”, le pregunté si le importaría dejármelo un par de días para probarlo, pues ambos somos bastante tecnófilos y hemos compartido ya varias charlas sobre gadgets de lo más variopintos. Gracias a que su respuesta fue afirmativa, hoy os puedo comentar mis impresiones sobre un dispositivo elegante y que funciona mejor de lo que esperaba: el Papershow comercializado por la empresa Oxford.

Papershow VI

Algunos conceptos preliminares

Informándome un poco antes de ponerle las manos encima al aparato propiamente dicho (ya conocéis mi afición a leer los manuales de todos los “cacharros” que llegan a mi casa) vi que Papershow se basa en la transmisión inalámbrica vía Bluetooth de los trazos capturados por el bolígrafo a un pendrive USB que se inserta en el ordenador y que sirve tanto de receptor como de unidad de almacenamiento de los datos generados. Al emplear esta tecnología sin hilos, podemos alejarnos hasta unos seis metros del ordenador sin que haya errores de transmisión; más que suficiente para el tipo de aplicación para la que está diseñado el Papershow.

Este bolígrafo (que por su forma se asemeja más a una pluma estilográfica) alberga en su interior una pila AAA para su alimentación, emplea recambios de tinta estándar y es más ligero de lo que su robusto aspecto podría insinuar. Además, tiene un tacto de goma bastante agradable y no resulta excesivamente grueso para una mano de tamaño medio, pudiendo utilizarse durante bastante tiempo seguido sin molestia alguna. El hecho de que emplee pilas no termina de convencerme, más que nada porque creo en las ventajas de las baterías recargables de ion-litio, pero sí que es cierto que al emplear este tipo de alimentación, nada nos impide llevar en la maleta del portátil cuatro de pilas de repuesto y así tener toda la autonomía que creamos necesaria.

Por su parte, el receptor que se acopla al ordenador tiene el tamaño de cualquier llavero USB y no molesta en absoluto ni a la hora de llevarlo de aquí para allá ni de tenerlo conectado al PC. Precisamente para transportarlo con comodidad, Papershow viene metido en una funda de plástico traslúcido no más grande que el típico estuche para gafas en la que podemos introducir también una pila de recambio y otro cartucho de tinta para cubrirnos las espaldas ante cualquier imprevisto.

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El elegante estuche del Papershow

Lo que no cabe en dicha funda es el bloc de notas (no olvidemos que Oxford es una empresa que se dedica principalmente a la elaboración de material de papelería) que hay que emplear forzosamente con Papershow, pues sus hojas (que disponen de un área de impresión tamaño DIN A4+) tienen una microtextura grabada en ellas que es la piedra angular del sistema debido a que el bolígrafo detecta su posición en el papel gracias a esa granularidad especial del mismo. Ya os adelanto que cualquier intento de emplear el Papershow sobre un folio normal y corriente hará que el ordenador ni se entere de lo que estamos haciendo, así que nuestro equipo de trabajo básico se va a componer de bolígrafo, receptor USB y bloc de notas aparte del consabido ordenador, claro está.

Papershow IV

Nuestro equipo de trabajo básico

Del mismo modo, también hay disponibles unas hojas especiales tamaño DIN A4 sobre las que podemos imprimir una presentación de Powerpoint y, previa importación de la misma al software desarrollado por Oxford, dibujar sobre ella las anotaciones y correcciones que creamos necesarias de tal modo que al final podemos grabar en un nuevo fichero la presentación con todo lo apuntado sobre ella.

Usando el Papershow por primera vez

Bueno, una vez visto un poco por encima en qué consiste y qué apariencia tiene este dispositivo, vamos a meternos ahora a cacharrear un poco con él: para empezar hay que destacar que Papershow no trae ningún CD con software ni nada que se le parezca (al estilo Apple), pues todo va a estar contenido en el pendrive que acompaña inseparablemente a este especial bolígrafo. Ahora bien, cuando estrenemos nuestro flamante “bolígrafo con escáner incorporado” hemos de tener disponible forzosamente una conexión a Internet en el ordenador para que el programa que contiene el pendrive se conecte a la página web de Papershow y descargue el software automáticamente.

Papershow III

Bolígrafo y receptor USB

Hay que reconocer que esta labor se realiza de una forma completamente transparente para el usuario y tras unos minutos ya tendremos nuestro bolígrafo casi listo para empezar a trabajar. Y digo “casi” porque todavía nos quedaría enlazar adecuadamente el bolígrafo y el receptor mediante bluetooth; algo que se realiza en apenas un par de clicks de ratón y que apenas difiere del proceso necesario para emparejar un teléfono móvil o un dispositivo manos libres que funcione bajo dicha tecnología.

Una vez finalizado este proceso (que sólo hay que realizar la primera vez que utilicemos el Papershow) ya podemos empezar a trabajar con él; y la verdad es que es algo realmente intuitivo. Lo único que tenemos que hacer es pinchar el dispositivo USB en el ordenador y se abrirá el programa que nos va a permitir trasladar nuestros trazos a la pantalla. A partir de ahora, el modo de “encender y apagar” el sistema es simplemente quitando y poniendo el capuchón del bolígrafo, pues en él está el interruptor de transmisión del dispositivo. Una solución sencilla, elegante y totalmente transportable, pues al estar todo el software contenido en el receptor USB podremos emplear el Papershow en cualquier ordenador con sistema operativo Windows XP o Vista sin más complicaciones.

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La pantalla inicial del software del Papershow

Aprendiendo a escribir

OK, ya estamos preparados para empezar a dibujar. Abrimos el bloc por la primera página, destapamos el bolígrafo, lo deslizamos sobre el papel y… una línea azul en pantalla ha seguido milimétricamente nuestro trazo en la libreta. Repetidos vistazos a uno y otro elemento reflejan que la forma de ambos es absolutamente idéntica y que están situados exactamente en el mismo lugar del papel (tanto el real como el virtual). Una segunda línea confirma que el dispositivo funciona con una alta precisión a la hora de representar rectas dibujadas con cuidado, así que vamos a aumentar un poco el ritmo de dibujado para ver hasta dónde son capaces de seguir los trazos en pantalla a la tinta “de verdad”. Dibujamos un cuadrado y a continuación empezamos a sombrearlo primero lentamente para ir poco a poco aumentando la velocidad de los trazos hasta hacerlo prácticamente a ritmo de carboncillo.

Sorprendentemente, el software del Papershow ha seguido píxel por píxel todo lo que hemos dibujado en el papel. Pese a que lo estamos empleando en un portátil que tiene ya cuatro años de antigüedad todo se mueve con una agilidad pasmosa; y es que antes de empezar a usarlo supuse que tal vez ante una cantidad de datos demasiado grande podría experimentar retrasos en la transmisión o trazos erróneos en pantalla. Sin embargo, nada de esto sucedió durante la prueba, demostrando que este bolígrafo trabaja con más rapidez de lo que pudiéramos pensar.

Nos fijamos ahora en la zona derecha del papel, donde hay una serie de iconos especiales con diversos cometidos: por un lado tenemos los encargados de cambiar el color de la tinta y el grosor del trazo, también los hay para dibujar formas predefinidas como flechas, cajas, círculos y demás elementos habituales de las presentaciones en Powerpoint. La típica goma de borrar para eliminar cualquier error también está presente así como una zona de controles gracias a los que nos podremos mover por las diversas páginas virtuales que podemos ir gestionando dentro de la aplicación (una misma hoja del bloc nos puede servir prácticamente para toda una presentación). El modo de activar estos elementos es simplemente pinchando con el bolígrafo sobre ellos, de modo que el cambio de uno a otro se realiza instantáneamente.

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El área de control presente en cada hoja del bloc

Todos estos controles mencionados son accesibles también con ayuda del ratón, pues están en la parte superior de la pizarra virtual del Papershow; pero lo cierto es que es mucho más rápido, cómodo y atractivo controlar todo sin levantar el bolígrafo ni la mirada del papel sobre el que estamos dibujando.

Tras mis tests de trazos, flechas, letras, formas extrañas y demás elementos “no artísticos” decidí realizar una prueba algo más compleja para ver hasta qué punto Papershow puede tener alguna aplicación fuera del ámbito de las presentaciones en Powerpoint y similares. Recurrí a una persona que sabe dibujar bastante mejor que yo (lo cual tampoco es difícil) y le pedí que hiciera un dibujo empleando única y exclusivamente este dispositivo. El resultado final lo capturé tal cual, sin ningún tipo de retoque, de tal modo que en las tres imágenes que hay a continuación tenéis los dibujos realizados a mano sobre el bloc de Papershow y el resultado final capturado directamente de la pantalla del ordenador (podéis pinchar sobre las imágenes para que se abran a su resolución original).

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Dibujo a mano alzada

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Chico (rectas)

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Chica (curvas)

¿A quién está dirigido Papershow?

Aunque los trazos son precisos, el problema del Papershow a la hora de enfrentarse a retos más artísticos es que está limitado pro una gama muy restringida de colores, sólo dispone de tres grosores de línea y no hay posibilidad de controlar la presión del pincel sobre el papel como haría una tableta digitalizadora. Dibujar con Papershow es como si nos dieran seis rotuladores de colores y un folio en blanco; se pueden hacer cosas interesantes, pero hay que tener mucho arte y dedicarle mucho tiempo. Seguramente Andy Warhol estaría encantado con él y algunas obras realizadas con este aparato estarían colgadas en afamadas pinacotecas de estilo pop-art; pero para el común de los mortales, realizar un dibujo más o menos complejo con Papershow puede ser una odisea.

Tampoco parece ser el típico estudiante universitario el usuario más adecuado para este producto, pues aunque es capaz de trasladar nuestros textos escritos a mano con total claridad a un formato digital fácilmente distribuible (PDF) hay que tener en cuenta que debemos tener un ordenador encendido permanentemente a nuestro lado, cosa que no siempre es fácil en las atestadas aulas de la universidad, y que el formato de las hojas del bloc no está orientado a escribir decenas de líneas de apuntes, pues su amplia cuadrícula está más adaptada a esquemas y diagramas de flujo.

Sin embargo, el Papershow sí que es un producto brillante en presentaciones con Powerpoint como las que realizan los profesores en sus clases o los comerciales de las empresas. De hecho me estoy planteando pedírselo de nuevo a mi compañero cuando me toque defender mi trabajo de fin de carrera ante el tribunal encargado de evaluarlo porque creo que puede causar una buena impresión a sus miembros y a mí me puede simplificar un poco las cosas.

La facilidad con la que podemos trasladar nuestras notas y bocetos al proyector de la sala como si de un tablet-pc se tratara y la sencillez con la que podemos volcar toda esa información a un soporte digital o en papel apenas unos segundos después de haber finalizado nuestra exposición es algo muy a tener en cuenta.

Empleando este dispositivo, la persona que está realizando la presentación puede ir haciendo las correcciones e indicaciones que crea oportunas directamente sobre sus diapositivas mientras los asistentes sólo han de estar pendientes de la explicación, pues al final de la charla se les pasará en formato digital todo el material generado. De este modo los presentes no se vean obligados a estar constantemente haciendo anotaciones sobre unas fotocopias en las que, por lo general, al final cada uno tiene apuntada una cosa distinta consiguiendo en definitiva que la audiencia esté más atenta a la explicación en si.

Papershow II

La apariencia del bolígrafo es discreta y elegante a la vez

Conclusión

Aunque creo que en los párrafos anteriores ha quedado bastante claro en qué ámbitos Papershow puede ser una opción muy a tener en cuenta, podríamos resumir este concepto en que es un producto hecho a medida para aquellas personas que necesitan transmitir ideas a una audiencia más o menos amplia mediante el empleo de proyectores y presentaciones de Powerpoint. Papershow no busca reemplazar al típico ordenador necesario para estas cosas, pero sí que lo complementa perfectamente tanto para mostrar con claridad y “en tiempo real” lo que queremos exponer así como para, una vez finalizada la presentación, distribuir la información generada en tiempo récord.

Lo mejor

– Gran precisión y agilidad a la hora de escribir
– Facilidad de instalación
– Buena portabilidad
– Sin cables de ningún tipo

Lo peor

– Se alimenta mediante una pila AAA
– Necesita un PC con Windows funcionando cerca de nosotros

El día que conocí a Buzz Aldrin en persona

Ayer os puse un enlace al reportaje de ultimONivel sobre la presentación de Super Mario Galaxy a la que asistí como enviado de la web. Si habéis leído el artículo habréis podido comprobar que la viví con una especial intensidad, pero de todos modos me gustaría compartir ahora con vosotros y de una manera algo más personal las cosas que ese evento me hizo sentir:

Veréis, ya he cubierto muchas presentaciones para la web y en ninguna de ellas me había puesto ni siquiera mínimamente nervioso; todo lo más tal vez me había dado un poco de prisa extra para ducharme en casa por la mañana y así ir con tiempo al evento de turno, pero en esta ocasión incluso dormí poco y mal por todas las vueltas que daba mi cabeza al pensar en lo original del evento que iba a acontecer en apenas unas horas. Inicialmente tenía pensado levantarme de la cama a las 7:15 y al final antes de las 7 ya estaba dando vueltas por casa y sirviéndome un café bien cargadito. Claro, me sobró tiempo y todo, pero en vez de quedarme sentado en el sofá de casa esperando a que diera la hora de salir pensé que lo mejor era salir de casa antes de tiempo y así llegar lo antes posible.

Y efectivamente, llegué prontísimo al lugar de la presentación (lo que me ayudó a conseguir un sitio en primera fila) y estuve jugando un buen rato con el juego, que aunque ya lo había probado allá por verano, tenía ganas de poner la mano encima a la versión definitiva que sale a la venta en nuestro país. Me encontré con algunas personas que ya conocía de otros medios y eso hizo que la espera fuera bastante agradable y distendida. Mientras tanto el lugar se iba llenando progresivamente de gente de todo tipo, cámaras, micrófonos y todo tipo de material audiovisual.

Al fin, cuando entró Aldrin en la sala fue un grandísimo momento: sonriente, alegre, estaba lleno de vida, no hay duda. Posando al lado de Mario en el escenario se le veía realmente feliz. Y no sólo ya por lo que habrá cobrado gracias a esta promoción, sino porque es un hombre al que le apasiona hablar del espacio y ahora tenía una oportunidad más de compartir sus conocimientos con todos nosotros (que éramos muchos porque la presentación era a nivel europeo) e indirectamente con los lectores que verían nuestros reportajes pocas horas después.

¿Y con qué me quedo de toda esa mañana? Pues con haber estado a apenas un metro de alguien que ha dado saltos en la superficie de la luna. Poner el pie en nuestro satélite natural es algo de lo que no mucha gente puede presumir (bueno, más bien apenas nadie puede presumir de ello hoy en día) y me sentía un privilegiado por haber podido estar allí sentado escuchando hablar al doctor Aldrin. Su sonrisa, lo grandes que son sus manos, su corbata llena de lunas y estrellas… todo son detalles de una mañana que no olvidaré y de la que ha quedado como testigo un reportaje del que estoy particularmente orgulloso (y eso que suelo ser muy crítico con todo lo que escribo). Os pongo a continuación el enlace al mismo por si os apetece echarle un vistazo después de leer estas líneas 😉

                               Super Mario Galaxy

¡Un saludo!