Primeras fotos con la Nikon EM de 1979

Aprovechando principalmente los fines de semana (de lunes a viernes no dispongo de demasiado tiempo libre para ir a hacer fotos) por fin he completado las 24 primeras exposiciones realizadas con la Nikon EM que me llegó hace algunos días.

Los resultados, en general, han sido mucho mejores que los que obtuve con mi Werlisa de 1989 (como es lógico) así que me he animado a subir algunas de ellas a Flickr y compartirlas con todos vosotros en esta entrada. Me he limitado a escanear las catorce que, desde mi punto de vista, han quedado mejor; pues al ser el primer carrete disparado con la cámara aproveché para hacer algunas “cosas raras” (contraluces, desenfoques…) que en algunos casos no han quedado todo lo bien que hubiera querido. Sin embargo, en situaciones con iluminación más o menos homogénea la exposición ha quedado prácticamente clavada, demostrando que una cámara de hace tres décadas sigue siendo capaz de hacer unas fotografías más que decentes. Ah, y enfocar con la pantalla partida es una auténtica pasada. No será éste el último carrete que dispare con la EM, eso seguro…

Por cierto, entre las imágenes os vais a encontrar con una en la que aparece un acusado borde negro. Esto no es más que la consecuencia de disparar con un ojo de pez diseñado para cámaras con sensor APS-C pero montado en una analógica (ocurriría lo mismo si lo colocáramos en una digital con sensor full frame y no activáramos el modo recorte. Más información aquí).

Bueno, poco más puedo añadir. ¡Mejor dejar que las fotografías hablen por mí!

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

NOTA: todas las fotografías de esta entrada proceden de un carrete Fuji Superia ASA 200 de 24 exposiciones. El objetivo empleado en todos los casos ha sido el Nikon AF 50mm f/1.8D excepto en la imagen del ojo de pez, que fue tomada con un Falcon 8mm fisheye f/3.5 diseñado para cámaras DX. La apertura más grande usada ha sido f/2.8 en la imagen de la reja oxidada y f/16 en la fotografía en la que aparece la calle Mayor completamente desierta. En todas las demás se han empleado aperturas intermedias que oscilan entre esos dos valores anteriores.

Aquellas fotografías de papel (2009)

Estas entregas de fotografías analógicas escaneadas alcanzan el tiempo presente. Precisamente por eso me vais a permitir que emplee una imagen mía de este verano para continuar con la estructura que he seguido en las anteriores, poniendo en contraste mi propio aspecto y aquello que captaba con mi cámara para que así todo quede en contexto.

Retrato en sepia

Y es que después de haber publicado varias entradas mostrándoos fotografías realizadas por mí que tienen entre diez y veinte años de antigüedad, hoy he decidido compartir con vosotros las imágenes que ha captado hace apenas unos días con aquella primera cámara que me regalaron en la primavera de 1989 y a la que metí un carrete Fujifilm de 35mm al día siguiente de encontrarla para hacer una especie de “revival analógico” como podéis ver en el siguiente par de imágenes.

Fujicolor

Werlisa club 35

Me llama mucho la atención ver que aquella sencilla Werlisa es, hoy en día, una auténtica máquina del tiempo: poco importa que las fotografías estén hechas en pleno 2009, porque al verlas uno se da cuenta de que su aspecto es totalmente ochentero tanto por los colores apagados como por la poca nitidez de las esquinas de cada fotograma.

He de reconocer que a la vista de los resultados no creo que vuelva a sacar esta cámara a la calle (al menos a corto plazo) porque la calidad de las imágenes deja mucho que desear. Algo lógico si tenemos en cuenta que el obturador de esta cámara tiene un tiempo de apertura fijo, tres modos de exposición (sol, nublado, flash) y no cuenta con ningún dispositivo que indique si estamos exponiendo correctamente, por lo que es difícil obtener la iluminación exacta para que la fotografía quede equilibrada en cuanto a la luminosidad.

Además, me he encontrado con un segundo problema: el visor de la cámara abarca bastante más campo que lo que luego se impresiona en el negativo y esto ha hecho que algunas de las imágenes que hice se hayan “cortado” en mayor o menor medida dando lugar a alguna que otra chapuza. Acostumbrado a la precisión del visor de mi réflex ni siquiera se me había pasado por la cabeza que pudiera darse semejante diferencia en cualquier cámara.

¡Vamos con las fotografías!  😉

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Pues bien, por el momento hasta aquí han llegado nuestros escaneos de fotos en papel. Puede que en el futuro rescate más imágenes antiguas de mi álbum para compartirlas con vosotros, pues veo que estas entradas en general os han gustado bastante y a mí me han servido para mostraros que mi visión de la fotografía no ha cambiado tanto ni con el paso de los años ni con el salto a digital. Esto demuestra una vez más que se trata de un arte que cada uno ve y entiende como quiere, siendo éste un rasgo personal e intransferible de la personalidad de cada indivíduo.

Observad con atención una fotografía realizada por alguien y os dirá mucho de su forma de ser.

Aquellas fotografías de papel (1998)

1998 fue un año irrepetible: me saqué el carnet de conducir, físicamente estaba en plena forma, conocí a un montón de gente… Pero aunque no paré ni cinco minutos, no descuidé mi pasión por la fotografía, pues como en los años anteriores en Oropesa seguí combinando bicicleta y cámara para captar paisajes mediterráneos desde las alturas.

Verano de 1998

De aquel verano recuerdo con especial cariño la tarde en la que por primera vez subí a lo alto del monte Bovalar con mi cámara: una Ansco autofocus con motor de arrastre que viñeteaba muchísimo como se puede ver en las imágenes que ilustran esta entrada. Ya había estado en aquel lugar con anterioridad, pero nunca había podido captar en imágenes lo que se divisaba desde allí, así que a partir de ese día pude narrar con fotografías a mis amigos y mi familia cómo era ese lugar al que iba siempre que tenía ocasión sin importarme el esfuerzo a realizar para llegar a lo más alto del monte.

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También hubo otras excursiones (tanto en Semana Santa como en verano) en las que pude fotografiar mar y montañas así como otros lugares pintorescos que hoy en día están prácticamente irreconocibles. Prueba de ello son las siguientes imágenes; y aunque en las dos segundas el paisaje no ha cambiado demasiado, la primera de las tres hoy en día sería imposible de localizar porque esa zona de pinadas hoy en día es una urbanización de chalets.

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Aquellas fotografías de papel (1989-1990)

Tumbando arboles

Ese chico de jersey rojo, pantalones de muy dudoso gusto, mocasines marrones combinados con calcetines blancos, reloj Casio en la muñeca y que se agarra malamente con una mano al tronco del árbol para no pegarse un costalazo soy yo en la época en la que me regalaron mi primera cámara fotográfica hace ya veinte largos años. Una cámara que hace pocos días me encontré en un cajón de la habitación de mi hermana, siendo toda una sorpresa para mí porque pensaba que había acabado en la basura.

El hallazgo de la cámara fue el detonante para que me pusiera a repasar con frenesí los álbumes de fotos que andaban perdidos por una estantería de mi habitación. Dos gruesos tomos de color verde que pesan un quintal cada uno y una infinidad de aquellos pequeños libritos de páginas transparentes que te regalaban al revelar el carrete de turno (siempre te daban a elegir álbum o ampliación; y yo siempre escogía lo primero).

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"Río Henares a su paso por Tabla Pintora". Mayo de 1989. Mi primera fotografía de paisaje realizada precisamente el día que estrené la cámara. La verdad es que para ser la primera y estar hecha cuando sólo tenía nueve años no está demasiado mal, ¿verdad?

El caso es que me puse a ver las fotografías y pude apreciar perfectamente que ya desde mis primeros disparos siempre opté por los paisajes antes que por las personas. Es raro ver en mis fotografías de aquella época a personas en general, pero sí que os encontraréis paisajes de todo tipo: desde las playas o las montañas de Oropesa hasta los campos que hay detrás de Nueva Alcalá o el paseo que discurre junto al río Henares.

Precisamente por eso me puse a escanear algunas de esas imágenes y así poder compartirlas con vosotros en esta entrada. Ya os adelanto que dentro de unos días publicaré una o dos entradas más de temática similar con fotografías correspondientes a años posteriores, pero hoy me quería centrar en mis comienzos fotográficos entre la primavera de 1989 y el verano de 1990 (puede que algunos de vosotros ni hubierais nacido entonces) con tres imágenes que he seleccionado entre todas las que estuve viendo.

julio89

"Puesta de sol en Oropesa del Mar". Julio de 1989. Esta fotografía fue bastante reveladora para mí porque recuerdo que me asomé a la parte trasera de mi urbanización y al ver los rayos del sol entre las nubes pensé: "Si yo los veo saldrán en la foto, ¿no?". Y el caso es que tenía razón. Desde entonces, no me resisto a intentar retratar una puesta de sol allí donde me encuentre.

Desde entones nunca he dejado de hacer fotografías: tras seis o siete años disparando carretes “normales” tuve una época bastante larga en la que hacía exclusivamente diapositivas (hay un armario que está repleto de ellas, pues superan el millar). Por último, hace unos seis años, me pasé a la fotografía digital pasando por varias cámaras, siendo éste el formato en el que me muevo actualmente.

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"Construcción del puerto deportivo de Oropesa del Mar". Julio de 1990. Imagen tomada desde las ruinas del asentamiento romano de Oropesa del Mar en la que se ve el puerto deportivo de esta localidad en pleno proceso de construcción. Como podéis apreciar el espigón principal estaba terminado, pero no así los muelles donde atracan los barcos.

Como veis, el estilo de las fotografías que suelo hacer no ha cambiado tantísimo en estas dos décadas; siendo un signo más de que cada persona percibe lo que le rodea de un modo personal e intransferible y así lo trata de plasmar con su cámara. En cualquier caso, dentro de unos días seguiremos explorando mi archivo fotográfico.

¡Un saludo y gracias por dedicarme vuestro tiempo!

Escaneo de mi entrevista en Diario de Alcalá

Para todos los que no tenéis modo de acceder a un ejemplar del periódico local Diario de Alcalá en el que ayer se publicó la entrevista que me realizaron recientemente, os ofrezco a continuación una captura del artículo para que podáis leerlo allí donde os encontréis.

Evidentemente, lo que tenéis aquí debajo es una miniatura en la que apenas se distingue el titular, pero al hacer click sobre ella se abrirá a su tamaño original y podréis leerlo todo sin problemas.

Pulsar para leer

Por cierto, siento haber esperado hasta ahora para colgar la imagen, pero no me parecía ético ponerla a disposición de la gente mientras todavía se pudiera comprar el periódico físicamente en Alcalá. Si el artículo hubiera aparecido también en la versión online del diario os hubiera puesto un enlace desde el primer momento; pero como no ha sido así he preferido aguardar al cambio de día. Espero que lo entendáis.

A modo de curiosidad me gustaría comentaros que en mi casa tengo dos ejemplares del diario: uno para enseñar a quien me lo pida y otro bien guardado para almacenarlo como recuerdo. Es una de esas cosas que te encuentras al cabo de los años y te traen un montón de buenas sensaciones que hacen aflorar una sonrisa en la cara. Para mí esas pequeñas cosas son muy grandes.

Después de esta grata experiencia, ya sólo me queda agradecer a la gente de Diario de Alcalá lo bien que se ha portado conmigo y las facilidades que me han dado para la realización de la entrevista. Se nota que es gente que disfruta con lo que hace, y eso es algo que siempre se traslada a las páginas del diario. Por supuesto, tampoco quiero dejar pasar la oportunidad de mandar desde aquí un saludo a Rosa; la redactora encargada de la entrevista así como de la redacción del artículo, a quien deseo la mejor de las suertes en todos sus proyectos actuales y futuros.