Review: Bittboy PocketGO

Siempre he sido un devoto de las videoconsolas portátiles. He tenido máquinas de todo tipo y condición desde mi infancia, pero sin duda las que más he disfrutado han sido los modelos “para llevar” de Nintendo (Gameboy – DS – 3DS), Sega (GameGear) y Sony (PSP – PSVita) porque si hay algo que me gusta de ellas es la independencia que te dan a la hora de jugar a algo sin monopolizar la tele del salón.

Y precisamente ahora que las portátiles están de capa caída (PSVita se descatalogó hace unos años y 3DS está dando sus últimos coletazos) aparecen en el mercado unas pequeñas máquinas de bajo coste que estoy seguro de que me van a dar muchas alegrías; sido un ejemplo de ellas esta de la que hoy vengo a hablaros: la Bittboy PocketGO.

Esto que tenéis sobre estas líneas no es otra cosa que una retroconsola portátil made in China, de bajo coste, tamaño irrisorio y cuya particularidad es que está diseñada para ejecutar en ella principalmente emuladores de diversas máquinas del pasado tanto de 8 como de 16 bits; si bien luego veremos que tiene algún que otro añadido interesante.

La máquina, comprada en Amazon España, tiene un coste de unos 40 euros que puede ser menor si la adquirís a través de Aliexpress y similares. Sea como sea, la pequeña de las Bittboy incluye una tarjeta microSD de 8 GB con el firmware, un lector de tarjetas USB, una hoja de instrucciones, un cable de carga microUSB y un juego de botones adicional con los colores de la SNES.

De primeras, lo que os recomiendo una vez probada la máquina es haceros con otra tarjeta de algo más de capacidad e instalar en ella la última versión del firmware; algo que es sencillo de hacer y que nos ayudará a pulir algunos defectos. Por ejemplo, en la primera versión del software de la PocketGO había juegos que sufrían de un visible efecto de tearing, cosa que en versiones posteriores quedó solucionado. Además de esto, poco a poco se han ido incorporando nuevos emuladores, soporte de ROMs más amplio, mayor personalización del aspecto de los menús… de modo que siempre es bueno tener la última versión estable. Os dejo el enlace a una web donde tenéis tanto el último firmware disponible como las instrucciones para instalarlo en una microSD.

Primera impresión

La primera sensación al sacar la consola de su caja (cajita, más bien) es la de tener entre manos algo realmente diminuto. De hecho la consola no es mucho más grande que una GameBoy Micro, que en su tiempo era mi máquina favorita con diferencia; sólo que su potencia y versatilidad están a años luz de la que fue última reencarnación de la portátil original de Nintendo. En lo que a números se refiere, tiene un tamaño de 12,3 x 5,6 x 1,4 cm y un peso de tan sólo 89 gramos. Si la echáis a un bolsillo os olvidaréis de que está ahí y ese es, para mí, uno de sus puntos fuertes.

La PocketGO cuenta con una pantalla IPS de 2,4″ con resolución de 320 x 240 pixels, cruceta digital, cuatro botones de disparo, dos gatillos, select, start y menú (aunque este último botón está rotulado como “reset”). Del mismo modo, contamos con un interruptor de encendido, un potenciómetro analógico de control de volumen, una salida jack para auriculares, otra para conectarla a una TV a través de vídeo compuesto, un altavoz que se escucha sorprendentemente alto para su tamaño y un puerto microUSB para cargar la batería interna en principio no reemplazable de 1000 mAh que nos dará unas cinco horas de juego continuo; aunque esto depende del sistema que estemos emulando, el brillo de pantalla, el volumen del audio… Por último, tenemos una ranura microSD para la necesaria tarjeta (de hasta 128 GB) que contendrá tanto el firmware como los juegos que queramos ejecutar.

A nivel interno, el corazón de la máquina es un SOC Allwinner F1C100S que corre a 702 MHz (aunque puede ser configurado hasta a 900 MHz), posee aceleración 2D y cuenta con 32 MB de memoria RAM. Puede parecer poca, pero daos cuenta de que las máquinas que emula tenían mucha menos memoria: 96 KB la GBA, 128 KB la SNES, 2 MB la PS1, 64 KB la Megadrive, 128 bytes la Atari 2600… Cierto es que el sistema operativo que gobierna la consola también tiene necesidades de RAM, pero viendo las irrisorias cantidades que empleaban las consolas originales, 32 MB son suficientes como para no tener problemas en ese aspecto.

Como os decía antes, al sostener la consola en la mano nos daremos cuenta de lo pequeña que es. Con una forma que, aunque más cuadrada, recuerda a la GameBoy Advance por la disposición de botones y por el tacto de su carcasa no resulta incómoda de utilizar (a no ser que tengamos manos de jugador de baloncesto) y los pulgares son capaces de asentar bien sobre la cruceta de control y los botones principales. Caso aparte son los gatillos, ya que en este caso en lugar de pulsarlos con la yema de los índices estos caen aproximadamente a la altura de la segunda falange, de modo que a la hora usarlos sí que nos podemos sentir algo más torpes.

Por la disposición y cantidad de botones no echaremos nada en falta para controlar los juegos que pueden ejecutar los emuladores incluidos con esta retroconsola. La única excepción serían los botones L2 y R2 del mando original de Playstation porque, sí, la PocketGO técnicamente es capaz de ejecutar juegos de PSX pero ya os adelanto que serán pocos los que puedan correr a una velocidad y fluidez suficientes como para ser jugados.

Evidentemente decir que la consola puede emular PS1 es un argumento de ventas, pero os puedo asegurar que es una característica prácticamente anecdótica que probaréis una vez y ya nunca más porque igual que otros sistemas están emulados a la perfección, en este caso la mayoría de títulos se arrastran por la pantalla.

Por cierto, antes no dije nada; pero la batería de la consola se carga en poco más de un hora y aunque no es tan sencillo como en un móvil de los de antes, podemos cambiarla nosotros mismos desatornillando la tapa trasera, desconectándola de la placa base y buscando una con las mismas características físicas y eléctricas. El cambio de batería no es una operación “oficial” de esta consola, pero no es complicado de realizar por el común de los mortales.

Y ya que estamos, que el indicador de la batería (un rayo en la parte inferior derecha de la pantalla) no os engañe: al principio baja bastante rápido, pero el último tramo se estira hasta el punto de que parece que ya no va a hace falta cargarla nunca más. A mí me gustan los indicadores más lineales pero al final te acabas acostumbrando y no entras en pánico cuando ves bajar el indicador con rapidez en la primera hora de uso tras la carga porque sabes que todavía te queda autonomía para rato.

Máquinas emuladas

Ya que estamos voy hacer un listado de las máquinas que la Bittboy PocketGO es capaz de emular con su último firmware (a día de hoy la versión 1.3.2) y un breve comentario sobre el rendimiento general en cada caso, pues he tratado de ejecutar diversos juegos de todos los sistemas soportados y tengo una idea bastante aproximada de las limitaciones de la máquina. Todos estos emuladores se encuentran en una pestaña del menú y cuentan con iconos y configuraciones diferenciadas para cada uno de ellos:

  • GameBoy / GameBoy Color: emulación perfecta tanto en audio como en vídeo de todos los títulos probados
  • Gameboy Advance: se trata de un sistema perfectamente emulado en todos los títulos que he probado
  • NES: todos los juegos probados se emulan a la perfección
  • SNES: ciertos juegos (los que hacen uso del Modo7) van muy lentos y no son apenas jugables. El resto funcionan a la velocidad original y sin defectos gráficos ni sonoros
  • Master System: emulación perfecta al 100%
  • GameGear: emulación perfecta al 100%
  • Colecovision: no he conseguido que se ejecute ninguna de las ROMs que he probado
  • Megadrive: emulación perfecta al 100%. Del mismo modo que algunos títulos de SNES no iban muy finos, la emulación de MD está muy bien implementada
  • Atari 2600: emulación perfecta al 100%, algo lógico al ser una máquina tan sencilla
  • Atari Lynx: emulación perfecta al 100% en todos los títulos probados
  • PC Engine: emulación perfecta al 100% en todos los títulos probados
  • Arcade (MAME): en general funcionan bastante bien, aunque algunas ROMs de última generación pegan algunos tirones y otras dan error y vuelven a la pantalla de sección. Aun así, dada la gran variedad de ROMs existentes el ratio de fallos es bastante bajo
  • NeoGeo: al igual que en MAME, la mayor parte de los juegos se emulan correctamente si bien hay títulos que nos devuelven al menú y otros en los que el framerate y/o el sonido petardean un poco
  • Pokemon Mini: por la simpleza de esta máquina, todos los títulos probados se emulan perfectamente
  • WonderSwan: como en el caso de la GBA todos los títulos se emulan correctamente
  • PS1: podemos jugar a algunos juegos muy simples en 2D. Los títulos en 3D tienen fallos gráficos y van a tirones haciendo que la experiencia sea poco gratificante
  • Vectrex: no he conseguido que se ejecute ninguna de las ROMs probadas, devolviéndome al menú antes siquiera de mostrar nada en pantalla

Aparte de estas videoconsolas, hay tres sistemas informáticos que también están soportados: Amiga, MSX y DOS. En el caso de los dos primeros no he conseguido ejecutar ningún título porque los emuladores me devuelven errores; pero en el tercero sí gracias a que la interfaz es el conocido DOS-Box. Con este software podréis ejecutar juegos de hasta la época del Pentium más o menos aunque como es lógico no tenemos la posibilidad de conectar mandos externos, emulando por tanto teclado y ratón con la cruceta de control y un teclado virtual en pantalla.

Una cosa muy positiva de esta máquina es que la práctica totalidad de los emuladores cuentan con grabación y carga de savestates; lo que quiere decir que podremos guardar la partida en cualquier momento para reanudarla cuando queramos, sin necesidad de tener que esperar a llegar a un punto de grabación estipulado por el propio juego. Esto también es muy útil en títulos muy complejos para poder salvar antes de un momento en el que sabemos que tenemos muchas posibilidades de ver un GAME OVER y así, si fracasamos, poder intentarlo una y otra vez.

También dicho menú (que aparece con la pulsación del botón reset) nos permite variar la configuración de los diferentes emuladores durante su ejecución, ya sea en sus aspectos gráficos como sonoros. Esto viene muy bien para ir probando configuraciones “en tiempo real” para así dar con aquella con la que nos sintamos más cómodos jugando (suavizado y escalado de pantalla, frecuencia de sampleo de la música…)

Otros añadidos interesantes

En otra de las pestañas del sistema tenemos unos cuantos juegos freeware y shareware de lo más diversos, siendo los más llamativos (al menos para los que eramos jugones de PC a principios de siglo) Quake y Quake II. Hay otros shooters en primera persona como Doom, Wolfenstein 3D, Rise of the triad o Hexen y adaptaciones de Pang, Digger, King of Fighters… Como os digo se trata de títulos muy conocidos que sorprende ver en una portátil tan diminuta, y aunque casi se me sale una lágrima de emoción al ver correr Quake II en un dispositivo que cabe en la palma de mi mano, he de admitir que los controles de la PocketGO no son los adecuados para mover este tipo de juegos.

En otro submenú tenemos una serie de utilidades de las que yo destacaría dos de ellas: el explorador de archivos y el terminal, dejando de lado el resto. No olvidemos que lo que corre bajo el firmware de la máquina es una versión de linux y, por tanto, con el terminal podremos acceder a la mayoría de comandos soportados. El teclado, eso sí, es virtual manejado por la cruceta y el botón A, de modo que la introducción de cualquier comando más o menos largo nos llevará un rato. Tened en cuenta que el sistema, al no tener conexión a internet de ningún tipo, no es actualizable con un sudo apt-get update –> sudo apt-get upgrade como se hace en todos los sistemas de este tipo. En cuanto al explorador, es útil si vemos que una ROM nos está dando follón y queremos quitárnosla de en medio sin tener que andar trasteando con la microSD en un ordenador.

Por cierto, es importante no apagar la consola de cualquier manera, ya que esto nos llevará a una corrupción del sistema de archivos que la PocketGO no siempre es capaz de reparar en el arranque. La cosa es acceder a la opción de apagar el sistema, confirmar con el botón A y esperar unos 10 segundos antes de deslizar el interruptor de apagado. Si no lo hacemos así corremos el riesgo de corromper la tarjeta y tener que formatear y volver a grabar la imagen original perdiendo todas las configuraciones y savestates.

En resumen

La PocketGO salió al mercado hace algo más de un año y, aunque actualmente se sigue vendiendo, hace apenas cuatro meses apareció su sucesora con más potencia, más memoria, un stick analógico, un slot adicional para una segunda tarjeta microSD, una pantalla de 3,5″, una forma algo más cuadrada y un precio de aproximadamente el doble. Sin embargo, creo que la primera PocketGO sigue siendo una opción muy válida si los sistemas que queremos emular están soportados por ella y la portabilidad es nuestra máxima prioridad.

Yo la empleo principalmente para emular dos plataformas: GBA y MAME. La primera por la fidelidad de ejecución de los juegos y porque por sus formas la máquina parece diseñada para ello; y la segunda porque poder jugar a recreativas míticas de mi infancia como Mikie, Green Beret, The Simpsons, Outrun, Mario Bros, TMNT o Street Fighter II dónde y cuándo queramos me parece una auténtica pasada; y es que aunque la Bittboy PocketGO tenga una potencia limitada, el rango de títulos que puede ejecutar es sorprendente.

Review: OUYA

Como no sólo de fotografía vive el hombre, hoy os contaré que llevaba meses siguiéndole la pista a la microconsola OUYA y que por fin me he hecho con ella. En mi andadura por los videojuegos, que comenzó allá por 1987 con un ZX Spectrum +2, he jugado a cientos de títulos y por mis manos han pasado decenas de máquinas de todo tipo y condición. Sin embargo, desde hace unos años pocas cosas de este mundillo han conseguido captar mi atención como lo ha hecho esta pequeña máquina a la que hoy me gustaría dedicar unos párrafos.

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Además de sus diminutas dimensiones, lo más llamativo de OUYA es que fue financiada a través de una plataforma de crowfunding, siendo todo un éxito y recaudando varias veces la cantidad inicial que el desarrollador necesitaba para echar a andar el proyecto. Del mismo modo, otra cosa que la diferencia de las consolas “al uso” es que cualquier persona con conocimientos de programación puede crear aplicaciones para ella y prueba de esto que os digo es la cantidad de software de desarrolladores independientes existe para OUYA a día de hoy.

Indicaros que la consola está disponible en España desde finales de marzo del presente año y que tiene un precio oficial de 99 €. Ahora mismo, si os hacéis con ella en la cadena de tiendas Game (que es donde la compré yo) os regalarán un vale de 10 € para descargaros juegos y aplicaciones en la tienda online de OUYA. Ignoro si en otras tiendas también regalan ese vale o es una promoción exclusiva de Game.

DISEÑO

He de reconocer que el diseño de OUYA me encanta por minimalista, sobrio y elegante. Se trata de un cubo metálico gris mate de 7,5 cm de arista con las esquinas redondeadas en su parte inferior y cuya cara superior posee un único botón de encendido y apagado. En el frontal está grabado el nombre de la consola y en el propio botón de encendido (que se ilumina con un LED blanco cuando la máquina está funcionando) aparece el logo de esta. Un aspecto sencillo, sin estridencias y tremendamente zen que a mí particularmente me parece delicioso.

OUYA II

En la parte trasera se encuentran los conectores para audio/vídeo (HDMI), datos (USB, microUSB y Ethernet) y alimentación eléctrica. Si levantamos la consola para mirarla por debajo veremos una pequeña rejilla circular que sirve para tomar aire fresco del exterior y así refrigerar sus componentes electrónicos internos que se reducen a una minúscula placa electrónica con un disipador de calor sobre el integrado principal y un pequeño ventilador sobre éste. Si os pica la curiosidad, podéis ver al detalle cómo es internamente esta máquina en el despiece publicado por Ifixit hace unos meses.

Si bien la consola como tal me encanta (recuerdo que el primer día que la tuve en la mano no podía dejar de mirarla desde todos sus ángulos) el mando es un poco el “patito feo” del conjunto: aunque su diseño recuerda al de los mandos de la familia Xbox, pronto comprobaremos que su construcción y su tacto no son tan refinados como el de estos.

Para empezar, el mando necesita dos pilas AA para funcionar, situándose estas en las zonas laterales del mismo, de tal modo que hay que levantar la carcasa magnética que hay a cada lado para poder insertarlas. Esto es una de las mayores pegas que le encontré a Wii en su momento; aunque reconozco que llevo ya bastantes horas de uso de la OUYA y todavía no he tenido que cambiarlas, de modo que parecen tener una buena autonomía. Sigue sin convencerme el uso de pilas en un mando de videoconsola a estas alturas de la película; pero al menos parece que con OUYA no voy a tener que invertir mis ahorros en acciones de Duracell.

OUYA IV

Deciros a grandes rasgos sobre el mando que éste posee dos “setas” analógicas, una cruceta digital, cuatro botones de disparo, cuatro gatillos en su parte posterior, un botón de sincronismo con la consola y una zona táctil por la que podemos deslizar nuestro dedo para controlar un cursor en pantalla. Su conexión es a través de bluetooth, no dispone de vibración ni de acelerómetros y podemos conectar un máximo de cuatro mandos a la videoconsola simultaneamente.

El transformador de corriente es un poco grande si estamos habituados a los que vienen con los móviles o las consolas portátiles. Comentar que da 12 Vcc a su salida y que la consola conectada a un vatímetro no ha consumido más de 7 W siempre y cuando no tengamos conectado un disco duro USB a su parte posterior, en cuyo caso el consumo aumenta ligeramente en función del dispositivo conectado.

Comentar también que en la caja de la consola se incluye un cable HDMI, ya que es un detalle no muy habitual incluso en consolas que triplican el precio de esta OUYA. No es una maravilla ni es demasiado largo, pero nos puede sacar del apuro si no tenemos uno a mano.

Por cierto, si os gusta leer los manuales de los gadgets electrónicos que compráis con OUYA lo lleváis claro, porque lo único que se incluye es una página impresa con los tres pasos que hay que dar para encender la consola por primera vez.

Y ya que hablamos del primer arranque, lo único que podréis hacer en ese momento es conectar la consola a Internet para que ella misma se ponga a descargar el último firmware disponible e instalarlo. Un proceso que en teoría se podría hacer a través de WiFi perfectamente pero por mi experiencia (y la de muchas otras personas) es recomendable hacerlo a través de cable Ethernet si no queréis desesperaros en el intento.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

El hardware de Ouya va acorde al precio de la máquina, y es que básicamente lleva componentes muy similares a los que vais a encontrar en cualquier tablet o smartphone de gama media. Tened en cuenta que se trata de una consola que funciona con Android 4.1, que está diseñada exclusivamente para ejecutar juegos y material audiovisual y que ni siquiera cuenta con pantalla propia, de modo que ese precio de 99€ tampoco es que sea un milagro de la naturaleza.

Metiéndonos en datos más técnicos, el corazón de esta pequeña máquina es un chip Nvidia Tegra 3 (modelo T33) con 1 GB de memoria RAM tipo DDR3 y 8 GB de memoria ROM para almacenamiento de datos y aplicaciones. Su salida HDMI es capaz de enviar 1920 x 1080 pixels a la TV y además del puerto Ethernet cuenta con conexiones inalámbricas mediante WiFi y Bluetooth.

OUYA V

Si queremos ampliar esos 8 GB de capacidad de almacenamiento tendremos que emplear el puerto USB situado en la parte trasera, en el cual podréis conectar un pendrive o un disco duro externo. Si además de para jugar tenéis pensado emplear la OUYA como reproductor multimedia os recomiendo que invirtais en un almacenamiento amplio (preferiblemente de tipo flash por el tema del consumo) y lo dejéis siempre conectado a la consola.

En funcionamiento la consola es muy sigilosa. Al ser el ventilador la única parte móvil de esta, sólo apreciaremos un leve zumbido cuando éste entra en acción debido a que la temperatura en el interior de la máquina ha subido del valor prefijado por el fabricante. Por cierto, me gustaría comentar que no he tenido ningún tipo de problema debido a sobrecalentamientos o similares hasta el momento. Digo esto porque una vez leí en el foro de OUYA que un usuario se quejaba de que al cabo de unos minutos de uso la consola se bloqueaba y no se podía ni tocar el cuerpo de la misma de lo caliente que estaba. Cuando días después puso una fotografía de su OUYA resulta que el tío no había quitado los plásticos transparentes que protegen las entradas y salidas de aire de la consola y de ahí que se calentara de aquella manera. Por tanto, si la consola alcanza una temperatura muy elevada está claro que se bloqueará; pero por lo que he podido comprobar, con un uso normal no hay problemas de este tipo.

El único pero que le pongo a OUYA en funcionamiento es el escaso rango de alcance del WiFi integrado. A no ser que estemos en la misma habitación donde tengamos situado el router, la conexión a Internet se convierte en algo lento, tedioso y con continuos cortes. Con un cable Ethernet todo va como la seda; pero eso penaliza la movilidad de la consola.

FUNCIONALIDAD

Si alguno de los presentes está leyendo este artículo buscando una comparación con las actuales consolas de sobremesa puede dejar de leer y buscar por otro rincón de Internet, ya que aquí no lo encontrará. La filosofía de OUYA es muy diferente a la de Xbox One, PS4 o WiiU, ya que para empezar, a excepción de Final Fantasy III, no encontrará en la tienda de aplicaciones títulos de renombre ni de compañías conocidas; siendo casi todos ellos de pequeños desarrolladores independientes en los que prima la imaginación por encima de los aspectos técnicos.

Si sois unos primerizos en el mundillo de los videojuegos, seguramente OUYA no es vuestra consola, ya que exceptuando algunos títulos punteros como Shadowgun, la mayoría son aventuras gráficas, remakes de juegos clásicos (hay una versión de Another World realmente espectacular), puzzles y arcades muy simplones. Y digo esto porque a día de hoy la gente espera de las consolas unos gráficos hiperrealistas, sonido multicanal, árboles modelados con varios millones de polígonos… y esto es algo que en OUYA no vais a encontrar (al menos de momento).

OUYA III

Los que, como yo, más apreciarán las bondades de esta pequeña máquina son los que crecieron con ordenadores de 8 bits en los que las bandas sonoras de los videojuegos consistían en poco más que un pi-po-pi-pi-po repetido hasta la saciedad y un muñeco creado con una docena de pixels que saltaba y se agachaba según se le acercaban unos cuadrados de colores que, se suponía, eran las balas enemigas.

Para esas personas OUYA representa una vuelta a los orígenes y a la esencia misma de los videojuegos. Los que ya estamos cansados de ver siempre lo mismo, de que la jugabilidad se diluya en los datos técnicos y de que todos los años las grandes firmas saquen títulos basados en los mismos patrones vemos en OUYA un soplo de aire fresco en el que la gente puede crear sus propios títulos y distribuirlos a través de internet.

TÍTULOS DISPONIBLES

Los títulos de OUYA se adquieren a través de la tienda online de la consola. Muy al estilo de las tiendas de aplicaciones de Android e iOS, aunque con un aspecto muy simplificado. A día de hoy tenéis 775 títulos disponibles para esta minúscula consola, si bien poco a poco esta cifra va aumentando.

Algo que gusta mucho en la filosofía de OUYA es que en teoría todo título disponible es gratuito o al menos tiene una demo para probarlo antes de decidirnos a comprar la versión completa. Aun así, en la práctica hay algunos títulos (pocos, eso sí) que no disponen de esa versión de evaluación y, por tanto, si queremos jugarlos tendremos que soltar la pasta correspondiente.

En cuanto a los precios de los juegos, la gran mayoría se mueve entre 1 euro y 5 euros. Hay unos cuantos que son completamente gratuitos y algunos que cuestan unos 15 euros; pero en general son precios bastante asequibles. Eso sí, el principal problema de esto es que aunque la consola funciona bajo Android 4.1 sólo puede ejecutar los juegos comprados en su propia tienda online, no existiendo posibilidad de cross-buying. Es decir, que si ya habíamos pagado por jugar a Shadowgun en nuestra tablet o móvil Android, nos va a tocar volver a pasar por caja si queremos tenerlo en OUYA.

ouya

Comentar también que hay disponibles unos cuantos títulos multijugador; pero no penséis que detrás de OUYA hay una comunidad de usuarios tipo Xbox Live o Playstation Network. En este caso tenemos que volver a la metodología clásica (época del Quake 3 y similares) de abrir una partida dentro del propio juego y esperar a que otros jugadores se unan a ella, dependiendo este protocolo de cómo lo haya implementado el programador del título de turno.

Además de los videojuegos, OUYA juega en dos campos más. Por un lado el multimedia, y es que hay disponibles aplicaciones para reproducción de audio y vídeo tan buenas como XBOX Media Center o mi adorado VLC. Esto hace que ese pequeño cubo que podemos colocar junto a la TV del salón sin que desentone se convierta en un reproductor de películas y discos que podemos manejar cómodamente sentados en el sofá.

Por otro lado tenemos disponibles para OUYA emuladores para casi todas las consolas de 8 y 16 bits además de Playstation y Dreamcast. Precisamente gracias a este último estoy rejugando a esa de arte llamada Shenmue casi como en la máquina original. He de reconocer que hay algunos fallos gráficos cuando aparecen texturas superpuestas y tirones puntuales en algunas secuencias con gran carga poligonal; pero para aquellos que disfrutamos con Dreamcast, el emulador Reicast es una muy agradable sorpresa que además funciona realmente bien.

VEREDICTO

Para finalizar este análisis, voy a recalcar la idea que he intentado transmitiros a lo largo de todos los párrafos anteriores: OUYA no está en la órbita de las consolas que venden en los centros comerciales. Se trata de una especie de experimento dirigido a un público algo peculiar y que ya empieza a estar algo quemado de la fórmula habitual de los videojuegos que se ha ido repitiendo una y otra vez en la última década.

Si veis a OUYA desde esa perspectiva os encantará, la disfrutaréis y perdonaréis sus múltiples fallos. Sin embargo, si seguís empeñados en buscar en OUYA una máquina de bajo coste a la que jugar a los FIFA, Gran Turismo, Call of Duty, Los Sims, Need for Speed y similares, no tardará en acabar cogiendo polvo en alguna estantería.

OUYA I

Lo Mejor

  • Diseño fantástico
  • Precio (99 €)
  • Emuladores y remakes clásicos
  • Juegos de bajo precio y con posibilidad de prueba

Lo Peor

  • Conexión por WiFi muy lenta
  • Mando a pilas y de tacto algo tosco
  • Bastantes títulos de dudosa calidad
  • Tienda de aplicaciones propia sin posibilidad de cross-buying