Primeras impresiones con la D300

Aunque después de la entrada anterior esto no os pillará por sorpresa, me gustaría contaros que al final he decidido liarme la manta a la cabeza y hacerme con una cámara réflex de altas prestaciones; concretamente una Nikon D300. Cámara que llegó a mis manos hace apenas unas horas y de la que me gustaría compartir con vosotros algunas impresiones iniciales.

Relevo generacional

Confieso que ya llevaba un tiempo pensando en comprar una D90 que sustituyera a mi humilde D40; pero ante la inminente presentación de su sucesora decidí dejar el tema aparcado durante un tiempo para ver qué iba a ofrecer la marca japonesa, no fuera a ser que luego me arrepintiera por no haber sido capaz de esperar un par de meses.

Sin embargo, hace cosa de una semana llegué a la conclusión de que ya que antes o después iba a renovar la cámara (y viendo que esto de la fotografía es algo que tengo muy arraigado) tal vez sería más lógico subir otro escalón más y hacerme con una cámara de prestaciones profesionales como esta D300 que ahora descansa en mi escritorio. No es que una D90 sea una mala cámara ni mucho menos; pero está claro que si la D300 ha sido hasta hace pocos meses el buque insignia de Nikon en lo que a formato DX se refiere, sé que no me iba a arrepentir si me hacía con ella por mucho que mejoren la D90 en su próxima encarnación.

Lo que le pedía a la nueva cámara

Tal vez algunos ya sepáis que a la hora de plantearme la compra de algún nuevo “gadget” siempre hago una lista de requisitos que ha de cumplir; y en el caso de la nueva cámara estas eran mis peticiones:

  • Buen rendimiento a ISOs altos: sobre todo pensando en fotografías realizadas en interiores y bajo condiciones de iluminación escasa.
  • Compatibilidad con objetivos AF: hay joyas por ahí a precios interesantes que me permitirían hacer muy buenas fotos. De hecho, una de mis metas a largo plazo es hacerme con un teleobjetivo f/2.8; y al tener una cámara compatible con ópticas AF el abanico se amplía considerablemente.
  • Formato DX: tener una cámara Full Frame implica una inversión en ópticas bestial y no estoy dispuesto a ello.

Es verdad que una D90 también cumplía con estos puntos; pero a la hora de decidirme a dar este salto también pesaron en mi decisión cosas como las 51 zonas de enfoque, el cuerpo sellado contra lluvia y suciedad, los RAW a 14 bits, la pantalla de 3″ y 920000 puntos, el amplio visor con 100% de cobertura, la medición matricial con objetivos sin CPU, la velocidad de disparo en ráfaga… Son cosas que, si bien no son indispensables para mí, podrían ser de utilidad bajo determinadas circunstancias.

Primeras impresiones

Para poneros un poco en antecedentes, os contaré que la Nikon D300 se presentó junto con la D3 compartiendo con ella muchas de sus características y que hasta la aparición de la D300s a finales de 2009 fue la Nikon tope de gama en formato DX. Dicha revisión añadió la posibilidad de grabar vídeo (cosa que a mí ni me va ni me viene) pero mantuvo el resto de características prácticamente idénticas que su predecesora, por lo que sigue siendo una grandísima cámara en todos sus aspectos.

De cualquier modo, no es momento para hablaros a nivel técnico de la nueva máquina; más que nada porque hoy ha sido un día muy intenso en la oficina y apenas he podido probar un rato la cámara a última hora de la tarde. Sin embargo, sí que os puedo narrar mis primeras sensaciones al poner mis manos sobre la D300.

En primer lugar he de decir que la cámara es grande y pesada como ella sola. Mi impresión cuando la saqué de la caja y sostuve el cuerpo en mis manos por primera vez fue la de estar sujetando un ladrillo: tanto por su robustez (el chasis está fabricado con una aleación de magnesio) como por la sobriedad de sus líneas y sus 925 gramos de peso. De hecho, en la siguiente imagen que he captado hace apenas un rato tenéis a la D300 junto a la D40 que me ha acompañado a todas partes durante los últimos veinte meses para que podáis ver de un simple vistazo la diferencia de tamaño entre ambas (y en Flickr hay una imagen más clarificadora todavía).

También me gustaría comentaros que el cuerpo de la cámara posee una gran cantidad de palancas y botones que nos van a permitir cambiar instantáneamente cosas como el modo y los puntos de enfoque, la medición de la luz, la sensibilidad ISO, el balance de blancos… Se nota que las cámaras de esta gama están diseñadas con la velocidad en mente, ya que si estamos inmortalizando un evento deportivo o el vuelo de un águila sobre unos peñascos no podemos permitirnos el lujo de ponernos a navegar por los menús para cambiar algún parámetro y de ahí la razón de ser de todos esos accesos directos.

Otra cosa que me ha llamado mucho la atención es que los objetivos que parecían grandes en la D40 ahora parecen haber encogido una vez montados en la nueva cámara. Mención especial para el clásico Nikkor AF 50mm f/1.8 D, que parece desaparecer entre las formas de la D300. En estos cuerpos tan grandes quedan mucho más balanceados los pepinos como los 70-200 f/2.8 o cosas así, ya que las cámaras de pequeño tamaño parecen casi de juguete cuando se acoplan a ópticas de semejantes dimensiones. Todavía no he probado mi ojo de pez Falcon en la D300, pero seguro que no queda tan aparatoso como en la que hasta ahora ha sido mi cámara habitual.

Review Falcon 8mm fisheye f/3.5

En otro orden de cosas el visor es bastante más grande que el de la D40, los 51 puntos de enfoque me parecen casi infinitos, el disparo en ráfaga va a ritmo de metralleta y el agarre es magnífico gracias al recubrimiento de goma blanda en las zonas adecuadas. Pequeños detalles que redondean el conjunto que conforma toda la máquina.

Ya poco más me queda por contaros; sobre todo teniendo en cuenta que mi contacto con la máquina ha sido bastante breve durante el día de hoy. En estos momentos me estoy estudiando el manual de 450 páginas que viene con la cámara y estoy configurando diversos aspectos para dejar la máquina a mi gusto, ya que una de las mejores cosas que tienen las cámaras de gama alta es que las posibilidades de personalización son tan grandes que con un poco de tiempo puedes adaptar la cámara perfectamente a tu estilo de fotografía.

De momento no os puedo ofrecer ninguna imagen tomada con la recién llegada porque antes de lanzarme a hacer fotografías como un loco (supongo que este fin de semana será el estreno “de verdad”) quiero familiarizarme con ella. Ya sabéis lo importante que es para mí conocer bien el equipo fotográfico para así sacarle todo el rendimiento posible; de modo que prefiero tomarme las cosas con calma y así no verme desbordado por la cantidad de opciones y posibilidades que ofrece una máquina de estas características. Lo único que sé es que ahora se abre una nueva etapa en mi relación con la fotografía y que aprender a dominar esta D300 será un reto muy divertido del que saldrán varios artículos relacionados.

Miradas

Reviews consultadas antes de la compra de la D300 (en inglés)

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

La sucesora de la Nikon D90 está a punto de presentarse

La D90 es la cámara estrella de Nikon tanto a nivel de ventas como de relación calidad / precio. Además, hay que tener en cuenta que se trata del modelo que se sitúa justo entre la gama de iniciación (D3000 y D5000) y la gama profesional (D300s, D700 y la familia D3) de la marca. Un modelo que está a punto de ser sustituido por una cámara de la que todavía no se sabe nada de manera oficial pero por la que ya están preguntando muchos usuarios convencidos de que será un nuevo superventas dentro del mundo de la fotografía digital.

Este importante lugar dentro del catálogo de la firma japonesa ha sido ocupado ya por tres generaciones de cámaras que siempre han recibido muy buenas críticas y han sido especialmente importantes a la hora de crear una buena imagen de marca de cara a la prensa especializada y, sobre todo, al público; de tal modo que vamos a repasar las principales características de estos modelos.

· D70 / D70s

La primera cámara de Nikon encargada de enlazar la gama de aficionado y la profesional fue la D70; precisamente el modelo que se compró mi amigo Joe hace ya seis años y que me hizo ver que la fotografía digital estaba dando pasos de gigante en muy poco tiempo.

Presentada a principios de 2004 fue la primera cámara réflex relativamente asequible que Nikon sacaba a la venta y a nivel de especificaciones contaba con un sensor CCD de 6.1 Mpixels (curiosamente el mismo que emplea mi actual D40), 5 puntos de enfoque, ISO 200 – 1600, pantalla de 1,8″ con 130000 pixels y capacidad de disparo en ráfaga a 3 fps.

La D70 fue reemplazada al cabo de un año por la D70s, que era básicamente la misma cámara pero contando con una pantalla de 2″ (aunque con el mismo número de pixels que su predecesora) así como con una nueva batería de mayor capacidad.

· D80

La D80 se presentó en Agosto de 2006 y supuso una evolución con respecto a la anterior por su sensor CCD de 10.2 Mpixels, 11 puntos de enfoque, ISO 100 – 1600 (aunque también cuenta con ISO 3200 forzado), pantalla de 2.5″ con 230000 pixels y disparo en ráfaga a 3 fps.

Su salida al mercado fue especialmente importante para Nikon porque en ese momento todas las marcas estaban volcadas en el mercado digital y pugnaban por captar nuevos usuarios así como fidelizar a los que habían empleado cámaras analógicas en el pasado. De este modo, la D80 pretendía ser un modelo lo suficientemente atractivo como para que los neófitos se animaran a dar sus primeros pasos con una réflex pero que también resultara en cierto modo conservadora para que los usuarios ya veteranos en el mundillo de la fotografía se sintieran cómodos con ella en las manos.

· D90

La D90 se presentó en Agosto de 2008; exactamente dos años después que la D80, y entre sus características técnicas destaca por tener un sensor CMOS de 12.3 Mpixels, 11 puntos de enfoque, ISO 200 – 3200 (100 – 6400 forzado), pantalla de 3″ con 920000 pixels y disparo en ráfaga a 4.5 fps.

Sin embargo, lo que más fama dio a la D90 fue la opción de usar Live View (composición de la imagen utilizando la pantalla de la cámara en lugar del visor óptico) y sobre todo su posibilidad de grabar vídeo, ya que fue la primera réflex que implementó esta característica; si bien la duración de los clips está limitada a 5 minutos empleando 720p y 20 minutos utilizando resoluciones inferiores. De cualquier modo la grabación de vídeo en la D90 tiene más limitaciones, ya que el sonido es mono, el enfoque ha de ser manual y en movimientos rápidos vamos a comprobar como la imagen hace efectos extraños debido a un fenómeno llamado rolling shutter.

Durante los dos años que lleva en el mercado se han distribuido millones de unidades de este modelo en concreto y desde el primer día ha figurado en los primeros puestos de ventas en lo que a réflex digitales se refiere. Como os decía al principio del artículo, la D90 es uno de los pilares de Nikon a nivel global y por ello hay tanta expectación sobre su renovación.

¿Y ahora qué?

Hay muchas incógnitas sobre la cámara que reemplazará a la D90, pero lo único que se sabe a ciencia cierta es que no se llamará D100 porque una de las primeras réflex digitales de Nikon ya se usó este nombre. Hay quien dice que se denominará D95, aunque viendo que las cámaras de gama baja de Nikon ahora se nombran de una forma completamente diferente a la que estábamos acostumbrados, no me extrañaría que el cambio también afectara a este próximo modelo.

De hecho mi teoría es que si la sucesora de la D40 es la D3000 y la sucesora de la D60 es la D5000, siguiendo esta metodología la sucesora de la D90 debería de llamarse D8000. Ya veremos dentro de un tiempo si esto que os digo es correcto o me he columpiado considerablemente, pero no se me ocurren muchas más opciones teniendo en cuenta lo que ya ha empleado Nikon en su sistema de nomenclatura.

Lo que está claro es que su fecha de presentación está próxima porque el ciclo de vida de las cámaras es esta gama es de dos años y en el caso de la D90 se cumplen el mes que viene, de modo que hay muchas papeletas para que la nueva cámara se anuncie en pocas semanas. Además, en el mes de Septiember se celebrará la feria Photokina; y si la presentación no ha tenido lugar antes, es más que probable que ese sea el acontecimiento escogido por Nikon para la puesta de largo del nuevo modelo.

En lo que respecta a los aspectos técnicos, hay insistentes rumores que dicen que se eliminará el motor de enfoque en el cuerpo que hasta ahora todas las cámaras de esta gama han tenido. Ninguno de los modelos de gama básica comercializados desde hace ya cuatro años posee motor de enfoque integrado en el cuerpo, por lo que no sería de extrañar que a partir de este momento la medida se fuera extendiendo por la gama media para dejar (al menos de momento) que sean las máquinas profesionales las que conserven el enfoque automático al utilizar en ellas objetivos antiguos.

A mí es una medida que no me acaba de gustar porque hay objetivos antiguos muy buenos cuyo enfoque se realiza mediante el acoplamiento mecánico del ya veterano sistema AF y que, por tanto, no enfocarán en todas estas cámaras que están prescindiendo del motor integrado. Sin embargo, hay que admitir que la desaparición del motor de enfoque no es más que la lógica evolución de la tecnología, ya que el sistema AF-S presenta numerosas ventajas con respecto al veterano AF.

Montura AF

Montura AF (fijaos en el "tornillo" de la parte inferior para variar el enfoque)

Aprovecho para recordaros que enfocar a mano no plantea grandes problemas en objetivos de escasa distancia focal gracias a su generosa profundidad de campo, pero empleando un teleobjetivo para retratar cosas en movimiento va a ser casi imposible conseguir un enfoque manual preciso y de ahí que no sea recomendable hacerse con una óptica que no sea motorizada si contamos con un cuerpo sin motor de enfoque propio.

También se supone que el relevo de la D90 contará con un modo de vídeo avanzado que permita el enfoque continuo así como la variación de la exposición durante la grabación, resolución 1080p a 30 fps sin límite de tiempo de grabación… Dado que la D90 fue la primera réflex en grabar vídeo, sería lógico que su heredera hiciera de este aspecto uno de sus puntos fuertes de modo que le permita recuperar el terreno en el campo del vídeo con respecto a Canon, que se ha puesto las pilas en los últimos meses (se nota su amplia experiencia en videocámaras) y sus réflex más recientes poseen unos modos de grabación de vídeo mucho más avanzados que los de Nikon.

Por otra parte hay quien asegura que este nuevo modelo incorporará un sensor Full-Frame, pero esto es algo que yo descartaría por completo dado que ese nicho de mercado ya está ocupado por la D700 y supondría la convergencia de dos de los modelos de más éxito dentro del catálogo Nikon actual; cosa que no tiene ningún sentido tal y como está diseñada la estructura de los diferentes modelos disponibles.

El sensor CMOS que equipa la Nikon D90

El formato DX tiene cuerda para rato (prueba de ello es que en los últimos meses se han presentado varias ópticas exclusivas para dicho formato por parte de la marca) de modo que apostaría fuerte a que el reemplazo de la D90 cuenta con un sensor de tipo APS-C, continuando el formato Full Frame siendo exclusivo de las cámaras Nikon de gama profesional.

Lo que me gustaría encontrar en la sucesora de la D90

Confieso que llevo un tiempo pensando en sustituir mi D40 por un modelo más actual. En principio estaba pensando en una D90, pero me he dado cuenta de que estando a punto de ser renovada no parece buena idea precipitarse y lamentar dentro de un par de meses no haber esperado a ver qué iba a ofrecer su encarnación. Como ya sabréis, la D90 es mi cámara favorita dentro del catálogo actual de Nikon, pero dos años en el mundillo de la electrónica de consumo es mucho tiempo y estoy seguro de que veremos algún avance interesante.

A fin de cuentas, en el caso de que lo presentado por la marca no cumpla mis expectativas, siempre habrá tiempo de salir corriendo hacia una tienda de fotografía y hacerse con alguna de las D90 que quedarán en los almacenes antes de que sea descatalogada por completo. Y aun así tampoco será necesario darse excesiva prisa, sobre todo teniendo en cuenta que he visitado tiendas en las que a día de hoy todavía se pueden encontrar cámaras como la D80 o la D200 de primera mano.

Hay un aspecto que me interesa notablemente y que ha ido mejorando generación tras generación, por lo que en esta ocasión no creo que se de un paso atrás: el rendimiento a ISOs altos. La generación de ruido a sensibilidades elevadas es algo que me gusta tener controlado, y aunque esto es algo que va a depender en buena medida de cómo expongamos la fotografía, si partimos de un sensor capaz de manejar bien este parámetro tendremos mucho terreno ganado.

No quiero un sensor de chorrocientos mil megapixels porque al final lo único que se consigue con esto es mayor difracción, menor sensibilidad, que se hagan más evidentes los defectos ópticos de los objetivos y unos archivos RAW de gran tamaño que convierten en lento a un ordenador de última generación y llenan en pocos disparos las tarjetas de memoria. De hecho, si la resolución del sensor se mantuviera en los mismos 12.3 Mpixels actuales pero se comportara todavía mejor en condiciones de poca iluminación para mí sería ideal. Sin embargo, supongo que el sensor subirá de resolución hasta los 14 ó 15 Mpixels por decisiones de marketing y, pese a lo que afirman algunos, seguirá siendo de formato APS-C porque el mercado de las cámaras de tamaño contenido equipadas con sensor Full Frame ya está cubierto con la D700.

En cuanto a lo del motor de enfoque en el cuerpo, me gustaría que se mantuviera por la compatibilidad con ópticas antiguas, ya que a veces se ven algunas a la venta en foros de segunda mano a muy buenos precios (con un Nikon AF 80-200 f/2.8 haría maravillas) pero aun así en el caso de que lo eliminaran no me llevaría un gran disgusto ya que entiendo que el acoplador mecánico supone un lastre del pasado que aumenta el peso, el tamaño y el consumo de la cámara. Además, todas las ópticas que salen al mercado actualmente ya cuentan con su propio motor de enfoque, por lo que parece claro que el futuro pasa por la eliminación del motor en las cámaras y eso es algo que debemos de asumir lo antes posible.

Autoretrato

Del mismo modo, por el tipo de fotografía que suelo hacer, la velocidad en ráfaga me da exactamente igual y la resolución de la pantalla es más que suficiente, de modo que con mantener las especificaciones del modelo actual en esos aspectos me daría por satisfecho. El sistema de enfoque de 11 puntos ya tiene un tiempo (de hecho es el mismo que llevaba la D80) por lo que supongo que recibirá alguna mejora; aunque no creo que llegue a los 51 puntos que posee la D300s y las máquinas tope de gama equipadas con sensores FF. Por lo demás, las prestaciones de vídeo me dan lo mismo puesto que es una disciplina en la que soy bastante inútil.

Rumore, rumore…

Como veis el asunto de la renovación de la D90 da para muchos párrafos; y aunque yo no creo que toque mucho más el tema hasta que la compañía no diga nada de forma oficial, si queréis estar al tanto de noticias y rumores sobre la aparición de esta nueva réflex de Nikon (así como de otros muchos modelos) podéis pasaros de vez en cuando por la web de Nikon Rumors en la que sus responsables se hacen eco de todo cuanto llega a sus oídos sobre posibles nuevos modelos, patentes, promociones y demás historias no confirmadas que tengan que ver con la marca japonesa.

Es cierto que hay épocas en las que no se produce demasiado movimiento en la página; pero durante las semanas que preceden a la presentación de algún modelo se convierte en un torrente de entradas cuyos contenidos a veces se convertirán en realidad pasado un tiempo y otros quedarán como extrañas invenciones que nunca se sabrá de dónde salieron.

¿Merecerá la pena?

En definitiva, si la sustituta de la D90 ofrece características que crea que me pueden ayudar a hacer mejores fotografías entonces no dudaré en hacerme con una. Sin embargo, si al final todo se reduce a más resolución y prestaciones de vídeo avanzadas seguiré con mi D40 hasta que me sienta realmente limitado por ella o bien su obturador diga que ya no es capaz de hacer ni un disparo más.

En fotografía, un equipo moderno ayuda a la hora de captar ciertas imágenes; pero no es menos cierto que hay gente que con una cámara de enfoque manual, sin medición matricial de la luz y sin ningún tipo de automatismo ha captado imágenes que están en la memoria colectiva de toda la humanidad. Eso es algo que deberíamos de tener muy en cuenta cuando nos quejamos de que nuestra cámara sólo tiene once puntos de enfoque.

Nikon EM (1979)

Al fin y al cabo, lo más importante a la hora de hacer una foto eres tú.

Review: Nikkor 16-85 mm f/3.5-5.6 G ED VR AF-S DX

Tenía echado el ojo desde hace tiempo al Nikkor 16-85 mm f/3.5-5.6 G ED VR AF-S DX por poseer un rango focal muy adecuado para el tipo de fotografía urbana que suelo realizar, ya que representa un cierto margen por encima y por debajo de lo que ofrece el habitual 18-55 que viene “de serie” con las cámaras réflex más sencillas.

Precisamente este rango en las cámaras equipadas con sensor DX para las que ha sido diseñado da como resultado unos ángulos de visión equivalentes a los clásicos objetivos zoom 24-120 mm de la época de las réflex analógicas que ofrecían una gran flexibilidad para ser usados en todo tipo de situaciones.

Pues bien, cuando hace apenas unos días me encontré con una buena oportunidad para hacerme con este objetivo, no lo dudé ni un segundo y un rato después ya lo tenía montado en mi cámara dispuesto a retratar a través de sus cristales todo lo que se me pusiera por delante.

Pues bien, fruto de mis experiencias y de las más de 500 fotografías disparadas con esta óptica que ha estado montada ininterrumpidamente en mi Nikon D40 durante las últimas dos semanas, surge esta review para compartir mis impresiones con vosotros. De cualquier modo, no esperéis un análisis técnico y sesudo sobre esta óptica porque para eso ya hay muchas webs que se dedican a ello con más medios y técnicas depuradas. Lo que yo pretendo hacer aquí es un artículo escrito con la premisa de narrar mis propias sensaciones tal y como es habitual en mí.

Autoretrato

El 16-85 VR en la mano

Las mejoras frente al objetivo básico de kit son, además de la ampliación de la gama de focales, la inclusión del sistema VR II así como una mejor calidad de construcción y materiales. Del mismo modo, una vez montado en la cámara enseguida notaremos que se trata de un objetivo más pesado y más sólido debido al mayor número y tamaño de elementos ópticos presentes en su diseño interno tal y como se puede apreciar en el siguiente diagrama.

Para que no tengáis que poneros a contar lentes, os diré que consta de 17 elementos ópticos repartidos en 11 grupos y que cuenta con dos elementos fabricados en cristal de baja dispersión (los de color amarillo) y tres de tipo aesférico para tratar de dar una buena calidad de imagen.

El exterior del objetivo está realizado en plástico de alta densidad contando con una bayoneta metálica y un anillo de caucho rodeándola para evitar en la medida de lo posible la entrada de polvo en el interior de la cámara. Lo que más miedo me da es que el abombado elemento trasero queda bastante expuesto al quitar la tapa protectora, por lo que habrá que tener cuidado para no golpearlo, ensuciarlo o rayarlo cuando estemos cambiando de óptica.

Review Nikon 16-85 VR

Con un peso de 485 gramos, 7,2 cm de diámetro y una longitud de 9,5 cm en su posición más compacta incrementándose hasta los 13,5 cm a medida que aumentamos la distancia focal, se complementa muy bien con las cámaras réflex menos voluminosas de la marca japonesa (D40, D5000, D90…). Por su parte, la unión con la cámara es sólida y transmite una buena sensación de robustez, permitiéndonos transportar el conjunto agarrándolo por el barrilete sin ningún problema.

Como podéis ver, sus dimensiones son bastante contenidas debido a que no es demasiado luminoso (f/3.5-5.6) y está diseñado para sensores DX. Si estuviéramos ante una de esas ópticas profesionales que poseen una apertura máxima de f/2.8 constante en todo su rango focal las dimensiones, el peso y, sobre todo, el precio del objetivo se elevarían considerablemente.

Por cierto, me gustaría señalar que esta óptica trae “de serie” un parasol de pétalos de anchura considerable debido al amplio ángulo de visión que es capaz de dar así como una funda de tela para guardarlo muy similar a la que venía de regalo con el Nikkor AF-S 35mm DX f/1.8.

En la parte frontal tenemos una rosca para filtros de 67mm de diámetro y en la parte central del barrilete (justo detrás del anillo de zoom) contamos con una ventana de distancias que si bien no es de gran utilidad por no contar con marcas para el cálculo de la profundidad de campo, sí que es un detalle elegante y que siempre se agradece.

Review Nikon 16-85 VR

De izquierda a derecha: 18-55 VR, 35mm f/1.8 y 16-85 VR

Como se puede ver en la imagen que hay sobre estas líneas, el tamaño del 16-85 VR no es mucho mayor que el de su hermano pequeño 18-55 VR si excluimos el parasol; aunque si buscamos una óptica actual de tamaño reducido gana por goleada el 35mm f/1.8 por su menor complejidad óptica así como por la ausencia del sistema VR y de engranajes internos encargados de la variación de la longitud focal.

En el lateral del objetivo, junto al estrecho anillo de enfoque, podemos apreciar los tres interruptores encargados de elegir entre enfoque automático o manual, la activación o desactivación de la estabilización óptica así como el que nos permite elegir entre los modos normal y activo del VR. Algo que podéis ver con más detalle en la siguiente fotografía:

Aprovecho para comentar que la diferencia entre los dos modos de VR disponibles estriba en que el normal es para usar la cámara a pulso como solemos hacer en la mayoría de las ocasiones y el active está diseñado para compensar las vibraciones que se producen al hacer fotografías desde un vehículo en movimiento, por lo que en teoría podremos captar imágenes desde un coche o un barco evitando las trepidaciones producidas por las leves vibraciones que emite dicho vehículo. De todos modos, todavía no he tenido ocasión de usar esta óptica en tales circunstancias, de modo que sólo os puedo hablar de esta característica “desde el papel”.

Review Nikon 16-85 VR

Usando el 16-85 VR

A la hora de hacer fotografías lo que vamos a notar es una mayor nitidez y calidad de imagen en comparación con las ópticas más básicas como el conocido 18-55 tanto en su versión equipada con el sistema VR como en la no estabilizada. Ya había leído comentarios en muy diversos sitios que alababan la calidad óptica de este modelo y al fotografiar el mundo a través de él me doy cuenta de que estaban en lo cierto.

El túnel

Geométricamente se trata de una óptica con un ligero efecto barril en la focal más corta y un apenas perceptible efecto cojín en las más largas. Distorsiones que, de todos modos, sólo apreciaremos en el caso de disparar a elementos rectilíneos situándolos en paralelo a los extremos del encuadre, porque en las fotografías que haremos día a día con esta óptica no apreciaremos ninguna deformación a simple vista.

Como muestra, tenéis a continuación una fotografía de la puerta de Madrid hecha a 16mm y en la que no veréis deformaciones aparentes a no ser que cojáis una regla y os pongáis a contar píxels.

Puerta de Madrid

El objetivo apenas viñetea pese a estar diseñado exclusivamente para sensores de tipo DX, siendo apreciable solamente en la focal de 16mm a máxima apertura y disparando a una pared blanca o un cielo inmaculado. Al igual que en el párrafo anterior, os diré que en las fotografías que hagamos en el “mundo real” no vamos a apreciar oscurecimiento alguno en las esquinas a no ser que vayamos buscando este defecto de forma expresa, puesto que retratemos lo que retratemos siempre nos vamos a encontrar con variaciones en los tonos y la iluminación a lo largo y ancho del encuadre.

El pozo y las hojas

En cuanto a la longitud focal, si bien es cierto que echo de menos un poco más de alcance por la parte de arriba (estaría bien que que llegara a los 105mm o así) también es verdad que para eso ya tengo mi 55-200 VR y que lo que más se agradece son esos dos milímetros extra por debajo que consiguen que alcancemos 83º de ángulo de visión frente a los 76º que da un 18mm. Gracias a ello y a la distancia mínima de enfoque de 38cm desde el plano del sensor (ratio máximo de ampliación de 1:4.6) podemos conseguir imágenes muy impactantes que meten al espectador directamente en nuestras fotografías.

El banco solitario

En cualquier caso, recordad que cuanto mayor es el coeficiente de ampliación entre las dos focales extremas de un objetivo más deformaciones y problemas asociados nos vamos a encontrar; y por eso los zooms profesionales de Nikon, Canon y demás no suelen pasar de 2x o, como mucho, 3x para así asegurar una calidad óptica impresionante. Ópticas como el 18-200 de Nikon pueden ser muy prácticas para no andar cambiando de objetivo cada dos por tres, pero… ¿no es precisamente la variedad de ópticas existentes la razón de ser de las cámaras réflex?

Una cosa que me gusta mucho de este objetivo es que el enfoque es de tipo interno, de modo que nada se mueve externamente cuando variamos dicho parámetro. A la hora de variar la longitud focal el cuerpo sí que cambia su extensión, pero el elemento frontal no gira y esto nos va a permitir emplear un filtro polarizador sin tener que andar ajustando su ángulo de giro cada vez que modifiquemos el enfoque.

Enfoque que, al estar gobernado por un motor interno de tipo AF-S, es rápido y silencioso y que suele ser preciso incluso en situaciones complicadas como contraluces o texturas sin demasiado relieve. De todos modos, este parámetro depende sobre todo de las habilidades de la cámara en la que montemos el objetivo, aunque a ello también contribuye la apertura máxima del objetivo empleado, ya que cuanta más luz incida sobre el sensor más fácil será “ver la escena” para el sistema de enfoque.

Sombras complutenses

Por otra parte, la calidad de imagen conseguida con este 16-85 VR es superior a la que me ofrece el 18-55 VR bajo condiciones de uso similares y, en general, se nota que la nitidez es mayor y el contraste de las escenas también. La diferencia no es que sea radical porque aunque el 16-85 VR tiene más calidad que el objetivo que viene de serie con las cámaras de gama baja, éste se defiende bastante bien y es capaz de lograr imágenes muy decentes si somos conscientes de las limitaciones de nuestro equipo fotográfico.

Estatuas, conventos y cielos

En cuanto a la estabilización, el VR de segunda generación demuestra sobre el terreno tener unas prestaciones ligeramente superiores al original: no vamos a conseguir fotografías perfectamente nítidas con exposiciones de medio segundo, pero sí que nos va a permitir hacer fotografías bastante presentables cuando la luz ambiental está empezando a bajar sin tener que tirar de ISOS altos o usar un trípode.

Esta revisión del estabilizador óptico tiene además una característica bastante útil, y es que a la hora de hacer barridos es capaz de detectar en qué eje lo estamos realizando y sólo compensará las vibraciones en el eje perpendicular para que así la estela dejada por el movimiento sea más suave. Es decir, que si estáis realizando el barrido a un coche que pasa a vuestro lado, la electrónica del objetivo detectará la dirección del movimiento en el eje horizontal y sólo realizará la compensación de las vibraciones en el vertical.

Rosa

Por lo demás, sólo me queda comentaros que el mayor peso del conjunto con respecto al objetivo básico se nota cuando llevamos varias horas haciendo fotografías. Concretamente la pareja D40 + 16-85 VR se planta en los 1080 gramos, por lo que si llevamos la cámara colgada directamente del cuello podemos acabar un poco doloridos tras una larga excursión. De todos modos, un día de estos os hablaré de la forma correcta de llevar la cámara para no acabar con las cervicales hechas polvo.

Conclusiones

Aunque el 16-85 VR es un objetivo con un rango focal más amplio y una mejor construcción y calidad de imagen que el habitual 18-55 que suele venir con la mayoría de cámaras réflex de gama baja y media, hay que admitir que su compra es cuestionable por no suponer una mejora radical con respecto a este último.

En mi caso me he hecho con él porque los dos milímetros extra de angular me vienen muy bien y porque la mayor parte de mis fotografías urbanas las suelo hacer en el rango focal que comprende esta óptica; pero entiendo que mucha gente no le verá el sentido a la compra del objetivo.

Procesión del corpus 2010

Por lo tanto, recomiendo su adquisición a aquellos que quieran una óptica eminentemente callejera, con una buena calidad de imagen y un acabado bastante cuidado. Y en todo caso, si de momento sólo tenéis un 18-55 VR acompañando a vuestra cámara, mejor invertid vuestro dinero en otro tipo de óptica (ultra-gran angular, ojo de pez, teleobjetivo…) porque esos objetivos sí que os van a permitir hacer fotografías que de otro modo no podríais realizar.

Más fotografías de ejemplo tomadas con el 16-85 VR

Aunque las imágenes que habéis visto hasta el momento han sido hechas con el 16-85 VR, a continuación os ofrezco algunas más que os pueden dar una idea del tipo de escenas que podemos captar con esta óptica montada en una humilde Nikon D40:

Bifurcación

Concentración motera en la plaza de Cervantes

Las cigüeñas

Retrato en piedra

Procesión del corpus 2010

Magistral

Por cierto, os recuerdo que haciendo click en cualquiera de las fotografías de ejemplo accederéis a su página en Flickr donde podréis consultar algunos datos técnicos o acceder a versiones a más resolución.

Otras reviews de este objetivo (en inglés)

Photozone

Thom Hogan

Cameralabs

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Marketing vs. desarrollo tecnológico en fotografía

Aunque este artículo podría ser extrapolable a muchos otros campos, me gustaría centrarlo en el tema fotográfico por ser algo en lo que llevo ya algún tiempo metido y, por tanto, creo que tengo suficiente perspectiva como para hablar de ello con cierta propiedad. Esto no quiere decir que vaya a tener razón, pero al menos creo que lo que voy a plantear está bien fundamentado y puede dar lugar a un interesante debate.

El imparable desarrollo de la electrónica de consumo

A nadie se le escapa que el desarrollo tecnológico como tal es imparable y sigue un ritmo trepidante responsable de que aquello que un día es novedad a los pocos meses parezca (insisto: parezca) obsoleto. Así ocurre con reproductores musicales, ordenadores, sistemas de GPS, televisores… y también con nuestras queridas cámaras fotográficas.

Nikon D40 + Nikkor 50mm 1.8D

Y aunque podáis pensar que voy a basar estas líneas en defender que una cámara con un par de años a sus espaldas si cae en manos de un usuario inspirado puede hacer unas fotos tan buenas como una recién salida de fábrica, puesto que esto es algo que ya ha salido a relucir alguna que otra vez por aquí hoy me gustaría ponerme a reflexionar en voz alta sobre el papel que juegan los departamentos de marketing en las empresas que fabrican material fotográfico.

Todo esto viene a cuento de algunos comentarios que han aparecido a lo largo del tiempo en el blog así como en algunos foros de fotografía que suelo leer apuntando a que en el futuro incluso las cámaras más baratas llevarán sensores Full Frame. Y aunque es algo que puede tener mucho sentido, por el modo en el que se mueven las empresas hoy en día la cosa no creo que sea tan simple. Vamos a ver el asunto al detalle desde dos puntos de vista:

1. Criterio tecnológico

Si atendemos exclusivamente a la evolución tecnológica de la electrónica de consumo está claro que los sensores Full Frame irán extendiéndose por las gamas de cámaras réflex digitales de arriba a abajo. La primera cámara de este tipo que tuvo Nikon en su catálogo fue la D3 aparecida ahora hace dos años, a la que siguió la D700 (en esencia una D3 embutida en un cuerpo más reducido) y posteriormente las dos revisiones de la primera denominadas D3x y D3s basadas en un incremento de la resolución y la velocidad de disparo respectivamente pero contando siempre con sensores de tamaño completo. Los rumores hablan de una próxima revisión de la D700 que contará con el sensor de la D3x o la D3s; pero sea como sea, seguirá siendo una cámara perteneciente a la gama profesional de la marca nipona.

Por lo tanto, atendiendo a este criterio la evolución lógica de los sensores Full Frame consistiría en ir extendiéndose por los próximos modelos equivalentes de las actuales D300 y D90 para posteriormente alojarse también en los cuerpos de las futuras cámaras de iniciación como ahora lo son las D5000 y D3000. Un poco como ocurrió con los adelantos tecnológicos en el mundo del automóvil como el ABS, el airbag o el ESP, que en un principio estaban disponibles sólo en los modelos estrella de cada marca y luego se fueron implementando hasta en los modelos más básicos.

Autoretrato

Por tanto, si en las empresas mandara el departamento de I+D éste sería el camino a seguir; pero lo habitual es que no sea el desarrollo de la tecnología lo que marque los designios de la empresa, sino los beneficios y el aprovechamiento del material que ya se tiene desarrollado; tareas dependientes principalmente del departamento de marketing.

2. Criterio de marketing

Como os decía antes, los departamentos de marketing suelen centrar su actividad en el tema de las ventas y la generación de beneficios, por lo que lo que su objetivo principal es rentabilizar al máximo los recursos de la empresa. Sacar lo máximo gastando lo mínimo; el ideal de cualquier compañía.

En el caso de las cámaras digitales tengo la teoría de que los departamentos de marketing (al menos el de Nikon, que es la marca de la que más puedo conocer) siempre van a hacer una distinción entre la gama profesional y el resto a través del tamaño de los sensores, dejando los FF para las cámaras tope de gama y el APS-C para las que están más orientadas al mercado de consumo.

¿En qué me baso para afirmar tal cosa? Pues en apenas un par de detalles: si os dais cuenta, en el último año Nikon ha presentado una serie de ópticas muy diferenciadas (sobre todo en cuanto a precio) en función del tipo de cámara al que van destinadas; algo que se ve a simple vista mirando las características principales de las mismas:

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

Objetivos diseñados exclusivamente para sensores DX:

· Nikkor 85 mm f/3.5 G ED AF-S VR Micro [DX, 355 gr, aprox 500 eur]

· Nikkor 18-200 mm f/3.5-5.6 ED-IF AF-S VR DX (II) [DX, 560 gr, aprox 700 eur]

· Nikkor 35 mm f/1.8 G AF-S DX [DX, 200 gr, aprox 200 eur]

Objetivos diseñados para sensores FX:

· Nikkor 24 mm f/1.4 G ED AF-S [FX, 620 gr, aprox 2000 eur]

· Nikkor 300 mm f/2.8 ED-IF AF-S VR (II) [FX, 2850 gr, aprox 5000 eur]

· Nikkor 70-200 mm f/2.8 G IF-ED AF-S VR (II) [FX, 1540 gr, aprox 2000 eur]

· Nikkor 16-35 mm f/4 G ED VR AF-S [FX, 685 gr, aprox 1100 eur]

Como veis, los objetivos diseñados para cámaras con sensor de tamaño completo son en general mucho más caros y con mejores prestaciones (además de considerablemente más voluminosos y pesados) que los diseñados para sensores DX, demostrando una vez más que existen dos mercados paralelos para la marca japonesa: uno para aficionados y otro para profesionales.

Nikon AF-S 55-200 VR

Conclusiones

¿Se gastaría un usuario de una cámara que le ha costado apenas seiscientos euros más del doble en un objetivo? ¿Necesita alguien para ir al parque a fotografiar a sus hijos un conjunto de cámara y óptica que pesa casi tres kilos y no hay forma humana de llevarlo colgado al cuello?

Por mucho que baje el precio de las cámaras, los sensores FF siempre necesitarán ópticas mucho más complejas que las diseñadas para APS-C, y de ahí que al formato de sensores “recortados” todavía le quede cuerda para rato. Además, si Nikon tuviera en mente ir dejado de lado los sensores DX, ¿para qué seguir presentando ópticas que sólo funcionan en cámaras de este tipo?

Mientras Nikon (o Canon o cualquier otra marca) mantenga los sensores de tamaño completo exclusivamente en su gama de cámaras profesionales, podrá seguir diseñando los objetivos específicos para ellas con unas prestaciones espectaculares y cobrándolos a precio de oro porque saben que los usuarios de esas cámaras son gente de alto poder adquisitivo (profesionales de la imagen en muchos casos) que no se lo piensan demasiado a la hora de dejarse más de mil euros en un objetivo si les da la calidad que buscan, que es precisamente lo que les hizo dar el salto a Full Frame.

Obviamente a Nikon le interesa que los usuarios se vayan pasando a Full Frame; pero el formato de sensor APS-C es fundamental para calar entre el gran público y hacer ver que la fotografía réflex es algo al alcance de todos los bolsillos. Puede que de cada diez nuevos usuarios dos se acaban pasando a FF con el tiempo, pero aunque los ocho que se han quedado en APS-C no se gasten tanto dinero en sus equipos, al menos ya están dentro de la órbita de Nikon, que es lo que a la empresa le interesa a largo plazo. Ya sabéis que en el mundo de las réflex, una vez que empiezas con una marca es casi seguro que estarás con ella el resto de tus días.

Familia Nikon en la actualidad

Puede que el tiempo me quite la razón y que al final el formato completo se estandarice en las réflex digitales; pero hasta que no lo vea con mis propios ojos siempre creeré firmemente en que hay un mercado muy amplio para las cámaras basadas en sensores APS-C. Más que nada por toda esa base de usuarios que estamos encantados con la tecnología réflex pero no queremos arruinarnos con ella.

Pluralidad de opiniones

Por supuesto, un artículo tan personal como éste se presta a multitud de opiniones y puntos de vista; así que si tenéis una teoría al respecto me encantaría que la compartiéramos para poder llegar a interesantes conclusiones. Algo me dice que los comentarios de esta entrada van a ser muy interesantes.

¡Un saludo y gracias por vuestro tiempo!

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

¿Qué es la difracción?

Cuando el otro día hablábamos de cómo obtener la máxima nitidez posible en nuestras fotografías, os comenté que los objetivos tenían un rango focal en el que daban su rendimiento más óptimo y que si nos salíamos del mismo perderíamos algo de definición en la imagen obtenida.

Pues bien, resulta que aunque los objetivos profesionales (que son, por lo general, los más caros) están diseñados para dar una nitidez tremenda incluso empleando las aperturas más grandes, ningún modelo por muy de gama alta que sea se libra de un fenómeno físico inherente a la propia naturaleza ondulatoria de la luz y que hace que en las aperturas más cerradas perdamos bastante definición: la difracción.

Trasera Nikkor 50mm 1.8D (f/22)

Objetivo Nikon 50mm AF f/1.8 D con su diafragma cerrado a f/22

¿Qué es la difracción?

La difracción es un fenómeno que tiene lugar cuando las ondas que forman la luz atraviesan un orificio estrecho, ya que estas se deforman y a partir de ese punto no avanzarán en forma de haz; sino que “se abrirán” como los faros de un coche en mitad de la noche debido a que el orificio actúa como un nuevo emisor. Y claro, como ya os estaréis imaginando esto es lo que ocurre cuando empleamos las aperturas más pequeñas disponibles en un objetivo, puesto que estamos obligando a pasar a la luz por un agujero diminuto de un modo muy similar a lo mostrado por la siguiente imagen.

Difracción de una onda al pasar a través de un orificio de pequeño tamaño

Por tanto, la difracción hace que la luz ya no se concentre en un punto preciso, sino que se va a dispersar formando lo que se conoce como un disco de Airy; que no es más que la representación de esa deformación de la onda que veíamos en la figura anterior pero tal y como se proyectaría sobre el plano (el sensor de la cámara en este caso) perpendicular a su dirección de avance.

Disco de Airy

Siempre os digo que en fotografía todo es cuestión de equilibrio; así que si necesitamos capturar una imagen con una gran profundidad de campo para que todo aparezca enfocado, no todo es cerrar el diafragma a tope y disparar. Es verdad que cuanto más cerremos el diafragma más cosas aparecerán enfocadas en la fotografía, pero no es menos cierto que llegará un momento a partir del cual cerrar más el diafragma va a dar lugar a una pérdida general de nitidez por lo que os comentaba anteriormente.

Comparación visual: f/5.6 vs f/14

Fijaos en los siguientes dos recortes sin escalar de la zona central de una imagen que capté hace unos días con mi Nikon D40 y el objetivo Nikkor AF-S DX 35mm f/1.8 G. La primera está disparada a f/5.6 (apertura a la que, en teoría, esta óptica da la máxima nitidez) y en ella podréis ver que se aprecian todas las imperfecciones y los detalles del óxido presente en una valla de acero sobre la que daba el sol directamente:

Nikkor AF-S DX 35mm f/1.8 G @ f/5.6

Sin embargo, si hacemos esa misma fotografía a f/14 podréis comprobar que la pérdida de detalle es bastante notoria. Y que conste que todavía hice una fotografía más cerrando el diafragma a f/22 que ofrecía aun menos detalle, pero entre toma y toma el trípode se me desplazó un pelo y ya las fotografías no quedaron exactamente igual encuadradas, por lo que opté por usar la toma a f/14 para ilustrar la pérdida de nitidez porque el efecto de la nitidez ya era tan patente que se podía apreciar a simple vista.

Nikkor AF-S DX 35mm f/1.8 G @ f/14

La difracción en función del tamaño de sensor y su resolución

En función del tamaño del sensor de las cámaras y su resolución va a haber una determinada apertura a partir de la cual comenzaremos a notar el efecto de la difracción. Vamos a comprobar que cuanto más pequeño es el sensor y más alta la resolución la difracción aparecerá a aperturas cada vez mayores; pero en cualquier caso, estos valores no han de tomarse como una frontera infranqueable, sino como una apertura orientativa sobre la que nos podemos mover con tranquilidad si necesitamos profundidad de campo pero que no deberíamos superar ampliamente si pretendemos mantener el nivel de nitidez de la fotografía resultante.

Paisaje costero

Como vais a ver en la siguiente relación calculada gracias a una aplicación web disponible en Cambridge in Colour, tendremos más “margen de maniobra” en sensores de igual tamaño cuando su resolución es menor; y de ahí que las cámaras compactas con muchos megapixels presenten difracción practicamente en todas las aperturas (por ese mismo motivo no suelen cerrar el diafragma más allá de f/8).

Por cierto, tal vez esteis pensando que el tamaño de la apertura del diafragma es más pequeño cuanto más corta es la distancia focal del mismo; pero aunque esto es así (el diámetro de la apertura del diafragma viene dado por el cociente “distancia focal / número f” ) tened en cuenta que la distancia entre el diafragma y el sensor es mayor cuanto más larga es la distancia focal (pensad en lo largo que es un teleobjetivo de 300 mm y lo corto que es un gran angular, por ejemplo) y esa distancia provoca que el disco de Airy se proyecte sobre el sensor de una forma más difuminada de tal modo que una cosa se compensa con la otra y al final la difracción sólo es producto de la apertura empleada.

Bueno, vamos con los ejemplos que os decía antes y las respectivas aperturas a partir de las cuales comenzaría a aparecer la temida difracción:

  • Sensor Full Frame (36 x 24 mm) de 24 Mpixels: f/9.6
  • Sensor Full Frame  de 12 Mpixels: f/13.6
  • Sensor Nikon DX (24 x 16 mm) de 12 Mpixels: f/9
  • Sensor Nikon DX de 6 Mpixels: f/12.7
  • Sensor Canon APS-C (22 x 15 mm) de 18 Mpixels: f/7
  • Sensor Canon APS-C de 10 Mpixels: f/9.3
  • Sensor 4/3 (17 x 13 mm) de 12 Mpixels: f/7.2
  • Sensor de 1/1.8″ (7 x 5 mm; habitual en compactas) de 12 Mpixels: f/3

Como veis, el tener una cámara con un montón de megapixels no siempre es lo mejor, ya que superando una cierta relación superficie / resolución la difracción aparecerá cada vez a aperturas más amplias con la merma que ello supone de cara a la calidad de las imágenes (fijaos en el ejemplo de la compacta de 12 Mpixels). De hecho, los fotógrafos profesionales especializados en moda y naturaleza suelen emplear cámaras de medio formato cuyos sensores son mucho más grandes que el negativo “estándar” de 35mm y que están en otra dimensión en cuanto a calidad de imagen, resolución y precio.

De todos modos, volveremos a este interesante tema de resolución vs. calidad de imagen en un futuro artículo que estoy comenzando a preparar. Mientras tanto, haced muchas fotos y disfrutad de estos días de sol.

Más información (en inglés)

Wikipedia (Diffraction)

Wikipedia (Airy disk)

Ken Rockwell

Cambridge in colour

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Consejos para mejorar la nitidez de nuestras fotos

En varias ocasiones me habéis comentado que os llama la atención la nitidez de mis fotografías; y precisamente por eso (y porque creo que compartir conocimientos es bueno) me he animado a escribir esta entrada en la que voy a tratar de enumerar los puntos más importantes para lograr que nuestras imágenes luzcan de la mejor manera posible.

Apmomp en ByN

¿Qué es la nitidez?

Lo que define a una fotografía nítida es que el motivo enfocado en la imagen no aparece borroso, movido ni difuminado. Por tanto, lo que busca una fotografía nítida es emular en la medida de lo posible lo que veríamos con nuestros propios ojos.

Esto no quiere decir que las fotografías que no tengan una nitidez perfecta sean peores, ya que la cada persona entiende la fotografía a su manera y tiene su propio estilo de contar las cosas. Sin ir más lejos, el gran Baldo es alguien que suele plasmar el movimiento en sus imágenes mediante tiempos de exposición largos y es algo que hace maravillosamente bien. Sin embargo, yo casi siempre opto por mostrar las cosas desde un punto de vista más estático y tratando de obtener la máxima nitidez posible dentro de las limitaciones de mi equipo fotográfico.

Paisaje costero

Consideraciones previas

Aunque puede parecer una perogrullada, conviene recordar que vivimos en un mundo tridimiensional y que, por tanto, no es posible enfocar más que un sólo plano perpendicular al objetivo en nuestras imágenes (a no ser que usemos objetivos descentrables; pero eso es otra historia). Quiere esto decir que si tenemos a una persona delante de nosotros y un edificio a su espalda vamos a tener que elegir si enfocamos a nuestro modelo o a la fachada que hay detrás en función de lo que queramos destacar. Lo habitual es enfocar aquello que está más cerca del espectador porque nuestros ojos tienden a interpretar que enfocado significa cerca y desenfocado lejos; pero la fotografía es un arte cuyas reglas son de libre interpretación y allá cada uno con su forma de plasmar las cosas.

Desenfoques con el Nikon AF-S 35mm f/1.8 G DX

El caso es que no va a ser posible enfocar las dos cosas al mismo tiempo por encontrarse a diferentes distancias del sensor de la cámara; aunque si cerramos el diafragma lo suficiente podemos conseguir que ambos elementos aparezcan nítidos en la imagen final; pero esto es por una serie de parámetros ópticos y físicos que se escapan del ámbito de este artículo y que dan lugar a lo que llamamos profundidad de campo, que es el rango de profundidad dentro del cual las cosas se ven nítidas en la imagen.

En cualquier caso, os remito al artículo sobre la distancia hiperfocal para profundizar sobre esto que os digo; aunque a grandes rasgos se podría resumir en que diafragmas abiertos (número f bajo) implican profundidad de campo pequeña y diafragmas cerrados (número f alto) conllevan una profundidad de campo elevada.

Aspectos que condicionan la nitidez de las fotografías

Una vez hecho el repaso de lo que es la nitidez y el modo en que el diafragma empleado influye sobre la profundidad de campo, vamos a enumerar entonces aquellos factores determinantes para la nitidez de una fotografía explicando cómo influye cada uno de ellos y cómo podemos mejorar la nitidez de la imagen resultante:

1. Velocidad de disparo y distancia focal: Hay una regla numérica que dice que para disparar a pulso sin que la fotografía aparezca trepidada necesitamos hacerlo una velocidad superior a la que obtenemos aplicando la inversa de la distancia focal que estamos empleando en su equivalente en sensor de 35mm.

Esto es debido a que cuanto mayor es la distancia focal del objetivo empleado, más se van a magnificar todos los temblores que nuestro pulso va a transmitir a la cámara. Y podéis hacer la prueba con cualquier objetivo de distancia focal variable o con una cámara compacta, ya que si ponéis la máxima distancia focal disponible (zoom a tope) vais a ver que la imagen que se ve por el visor es bastante más inestable que en la distancia focal más corta.

En lo que a réflex se refiere, si por ejemplo estamos usando un objetivo de 200 mm en una cámara Nikon con sensor DX (factor de recorte de 1.5x) debemos disparar a una velocidad de, por lo menos, 1/300 debido al factor de recorte.  Si se trata de una cámara Canon con factor de recorte de 1,6x debemos disparar al menos a 1/320. Con una cámara que cumpla con el estándar cuatro tercios (factor de recorte de 2x) debemos hacerlo a 1/400 y en el caso de una cámara con sensor de tamaño completo tendríamos que disparar al menos a 1/200 puesto que no hay factor de recorte.

La sombra del agua

Si nuestra fotografía está trepidada (por poco que sea) jamás podremos conseguir una nitidez demasiado alta, de modo que disparar a una velocidad elevada aumentará nuestras posibilidades de éxito. El problema es que no siempre es posible conseguir una velocidad muy elevada debido a condiciones de poca luz o a que necesitamos cerrar bastante el diafragma por necesitar una buena profundidad de campo. Como siempre en fotografía, lo que se gana por un lado se pierde por otro.

De todos modos, en el caso de que contéis con un objetivo o cámara con estabilizador óptico esta regla numérica ya no se puede aplicar debido a que podemos mantener la imagen estable a velocidades de disparo inferiores a las teóricas con la ventaja que esto supone en condiciones de iluminación insuficiente. Además, el propio pulso del fotógrafo también va a ser un factor determinante, ya que la regla anterior está hecha a modo orientativo.

En cualquier caso, si vamos a disparar a una velocidad de disparo muy baja (medio segundo, un segundo… o incluso superior) va a ser imposible poder hacerlo a pulso incluso contando con un sistema de estabilización óptica; de modo que en esos casos la única opción viable es la del trípode.

2. Precisión del enfoque: Para lograr nitidez la precisión del enfoque es fundamental. De nada sirve montar la cámara en un buen trípode para que no se mueva ni una décima de milímetro si luego enfocamos unos centímetros por delante o por detrás del motivo principal de la fotografía. Debemos ser muy cuidadosos con el punto de enfoque de la cámara, y más cuanto más cerca esté el motivo a fotografiar, ya que la profundidad de campo se reduce considerablemente según nos acercamos.

Dell Inspiron Mini 10

3. Sujección de la cámara: Aunque la velocidad de disparo sea alta, debemos tener cuidado con el modo en el que sujetamos la cámara para que esta sea lo más estable posible (siempre hablando de disparar a pulso, claro está). Ya os hablé del tema en una entrada de hace unos meses, pero no está de más recordar que una correcta sujeción de la cámara nos va a permitir disparar a pulso a velocidades relativamente bajas.

De hecho, con mi objetivo Nikon AF 50mm f/1.8 D montado en la D40 he conseguido sacar fotografías completamente nítidas disparando a pulso a 1/15 (la que tenéis a continuación es un ejemplo de ello) cuando, según la regla de la inversa de la focal que vimos antes, disparando a menos de 1/75 debería haber obtenido una fotografía trepidada.

Blue hour

4. Objetivo utilizado: El objetivo empleado también influye mucho en la nitidez de las imágenes, y por eso las ópticas de gama alta valen lo que cuestan. Aunque un Nikon 55-200 f/4-5.6 VR (230 euros) y un Nikon 70-200 f/2.8 VR (2000 euros) tengan un rango focal muy parecido, nada tiene que ver el uno con el otro; siendo el segundo un objetivo típico de reporteros gráficos que necesitan calidad y luminosidad a cualquier precio. De todos modos, si conocemos las limitaciones de nuestro equipo (lo vuelvo a enlazar porque me parece uno de los asuntos más importantes para lograr buenas fotos) vamos a poder obtener una buena calidad de imagen como os comentaré en el punto siguiente.

Torres y faroles

5. Apertura y distancia focal empleadas: Todos los objetivos tienen un rango de aperturas y de distancia focal en el que rinden bastante bien (el llamado sweet spot). En las ópticas profesionales este rango es mucho más amplio, y en el caso del 70-200 f/2.8 VR que os comentaba anteriormente, vamos a poder usarlo a cualquier apertura y distancia focal sin merma de calidad.

Los objetivos de gama baja, por lo general, se defienden mal en los extremos de ambos parámetros (aunque hay excepciones), así que el truco para sacarle el máximo rendimiento está en no usar ni las aperturas más grandes o más pequeñas ni los extremos de la distancia focal. Es decir, que en el caso del Nikon 55-200 f/4-5.6 VR lo mejor es emplearlo entre 85 y 165 mm aproximadamente y en el rango de aperturas entre f/7.1 y f/13; y os lo comento porque es lo que he sacado de mi propia experiencia usándolo prácticamente a diario desde hace casi cuatro meses.

Gato tamaño XXL en Redueña

Por encima y por debajo de estos parámetros no es que vayamos a sacar fotografías terribles; pero sí que es verdad que las imágenes pierden un poquito de nitidez, que es justo lo que pretendemos evitar en este artículo.

Como os decía hace un par de párrafos, con un objetivo de gama profesional podemos emplear todo el rango focal y de aperturas sabiendo que la calidad va a ser en todos los casos excelente; y por eso son ópticas dirigidas principalmente a gente que vive de la fotografía y que no se pueden permitir perderse una foto porque simplemente no habrá posibilidad de repetirla.

6. Iluminación: La iluminación del motivo a fotografiar juega un papel crucial en la nitidez de la fotografía, ya que una luz demasiado dura, muy tenue o demasiado escasa no permitirá ver con claridad los detalles del retratado. En general, lo mejor es emplear luz suave ya sea porque el día está medio nublado o porque algo hace de difusor impidiendo que los rayos del sol lleguen a dar directamente a nuestro modelo.

En el caso de la siguiente imagen, está hecha bajo un sol de justicia; pero tuve la suerte de que el halcón estaba bajo una sábana muy fina que le servia de toldo y que filtraba la luz para hacerla mucho más suave.

Mercado medieval 2009

7. Sensibilidad ISO: Una sensibilidad ISO demasiado elevada junto con una iluminación insuficiente dará como resultado un ruido apreciable en la imagen que restará bastante nitidez. No hay que tener miedo de elevar el ISO si las circunstancias lo requieren; pero en tal caso hay que asegurarse de que la foto no está subexpuesta porque entonces perdería mucha calidad. Por cierto, aprovecho para indicaros que ya tratamos el tema de los ISOS altos y la iluminación en esta entrada del pasado verano.

Rosales podados

8. Fondo distanciado y contrastante: Ayuda mucho a apreciar la nitidez del modelo retratado que el fondo contraste fuertemente con sus tonalidades. Se trata de buscar un plano secundario que no distraiga al espectador y que podamos desenfocar en mayor o menor medida porque esté situado a una distancia prudencial del motivo fotografiado. En la siguiente imagen podéis ver cómo algo tan sencillo como la arena de un parque pone de manifiesto la silueta del alegre cochecito de madera.

Sin estrenar

9. Limpieza de ópticas y filtros: Un objetivo rematadamente sucio también nos va a restar algo de nitidez por el sencillo motivo de que el polvo y la grasa no dejan pasar la luz y por tanto van a dar lugar a zonas borrosas en la fotografía al igual que si caen gotas de lluvia sobre la superficie de cristal del mismo.

Si lleváis gafas habitualmente sabéis de lo que os hablo, puesto que una mota en el centro del cristal se convierte en un manchón con el que no hay quien vea una película ni lea un libro a gusto. Pues con los objetivos (y los filtros que ponemos delante de ellos) ocurre lo mismo y hay que procurar llevarlos bien limpios. Por cierto, los filtros rematadamente malos también restan algo de nitidez. Yo empleo unos Kenko MC Protector y ni se notan que están ahí; aunque os recuerdo que para fotografía nocturna es recomendable retirar cualquier filtro por bueno que este sea para así evitar reflejos indeseados.

Limpiando objetivos (II)

10. Configuración de la cámara: También podemos hacer otra cosa para elevar el nivel de nitidez general de nuestras fotografías, que consiste en incrementar dicho parámetro en el menú de configuración de la cámara. En la mayoría de los modelos podremos encontrar esta opción bajo el nombre de nitidez; pero también puede aparecer como sharpness, definición o términos similares.

En cualquier caso, tened en cuenta que no es conveniente subir la nitidez de la cámara a tope por sistema porque puede dar lugar a efectos de tipo moire al fotografiar algunos elementos (como ciertos tipos de telas) o dientes de sierra en las líneas diagonales que aparezcan en la imagen.

Un remanso de paz

11. Compresión JPG: Es conveniente que si disparáis en formato JPG lo hagáis con la máxima calidad posible, ya que es una pena que andéis cuidando mucho la nitidez de lo que capturáis y luego se vaya a traste porque estáis comprimiendo tanto la imagen que por el camino se pierden un montón de detalles. Y es verdad que en términos generales no hay demasiadas diferencias visuales entre los niveles de compresión disponibles en las cámaras; pero si queremos afinar al máximo hay que cuidar todos los detalles.

En caso de disparar en formato RAW, en la conversión final a JPG empleando nuestro programa habitual para revelar este tipo de archivos debemos asegurarnos de que no estamos comprimiendo excesivamente la imagen de salida. En mi caso particular, empleo un nivel de compresión de 85 en Adoble Lightroom y nunca me he encontrado ningún defecto visible debido a esto.

Light me up!

Conclusiones

Como veis, obtener imágenes con un buen nivel de nitidez no es demasiado complicado. Sólo hay que tener en cuenta tres cosas principales (velocidad de disparo suficiente, cámara estable y precisión en el enfoque) y luego una serie de factores secundarios que nos ayudarán a mejorar todavía más el resultado final.

Como de costumbre, mi último consejo es que practiquéis todo lo posible, pues sólo así es como se llegan a dominar las cosas. Se puede tener una buena base teórica de cualquier cosa; pero si al final no se lleva a la práctica, nuestro dominio de la materia siempre se quedará algo cojo.

Visión doble

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Primeras fotos con la Nikon EM de 1979

Aprovechando principalmente los fines de semana (de lunes a viernes no dispongo de demasiado tiempo libre para ir a hacer fotos) por fin he completado las 24 primeras exposiciones realizadas con la Nikon EM que me llegó hace algunos días.

Los resultados, en general, han sido mucho mejores que los que obtuve con mi Werlisa de 1989 (como es lógico) así que me he animado a subir algunas de ellas a Flickr y compartirlas con todos vosotros en esta entrada. Me he limitado a escanear las catorce que, desde mi punto de vista, han quedado mejor; pues al ser el primer carrete disparado con la cámara aproveché para hacer algunas “cosas raras” (contraluces, desenfoques…) que en algunos casos no han quedado todo lo bien que hubiera querido. Sin embargo, en situaciones con iluminación más o menos homogénea la exposición ha quedado prácticamente clavada, demostrando que una cámara de hace tres décadas sigue siendo capaz de hacer unas fotografías más que decentes. Ah, y enfocar con la pantalla partida es una auténtica pasada. No será éste el último carrete que dispare con la EM, eso seguro…

Por cierto, entre las imágenes os vais a encontrar con una en la que aparece un acusado borde negro. Esto no es más que la consecuencia de disparar con un ojo de pez diseñado para cámaras con sensor APS-C pero montado en una analógica (ocurriría lo mismo si lo colocáramos en una digital con sensor full frame y no activáramos el modo recorte. Más información aquí).

Bueno, poco más puedo añadir. ¡Mejor dejar que las fotografías hablen por mí!

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

Primer carrete Nikon EM

NOTA: todas las fotografías de esta entrada proceden de un carrete Fuji Superia ASA 200 de 24 exposiciones. El objetivo empleado en todos los casos ha sido el Nikon AF 50mm f/1.8D excepto en la imagen del ojo de pez, que fue tomada con un Falcon 8mm fisheye f/3.5 diseñado para cámaras DX. La apertura más grande usada ha sido f/2.8 en la imagen de la reja oxidada y f/16 en la fotografía en la que aparece la calle Mayor completamente desierta. En todas las demás se han empleado aperturas intermedias que oscilan entre esos dos valores anteriores.