Retratos y angulares: no siempre incompatibles

Siempre se ha dicho (yo el primero) que lo mejor para realizar un retrato es usar un teleobjetivo, ya que éste aplana las facciones y además difumina el fondo de la imagen de tal modo que la atención del espectador recaerá sobre el protagonista de la misma.

Frustración

Ejemplo de retrato hecho con un teleobjetivo en el que podemos ver cómo el fondo aparece tan difuminado que es irreconocible.

Sin embargo, usar un angular para estos menesteres puede ser útil en determinadas circunstancias; sobre todo si buscamos darle un aire informal a nuestro retratado.

Tened en cuenta que al utilizar un angular, las facciones se alargarán más cuanto más corta sea la focal (sobre todo teniendo en cuenta que para llenar el encuadre tendrás casi que ponerle el objetivo en la nariz al modelo) y además el retratado y el fondo aparecerán con una nitidez similar debido a la gran profundidad de campo que poseen este tipo de ópticas y que es algo que podéis apreciar en el ejemplo que tenéis bajo estas líneas y para el que he empleado la técnica de la distancia hiperfocal.

Playa de Morro de Gos (Oropesa)

Fotografía de paisaje realizada con un objetivo angular

Pero como os decía, no siempre debemos de evitar estos efectos secundarios, ya que en ocasiones pueden resultar creativos y divertidos. Os dejo a continuación con un par de ejemplos de esto que os digo explicando un poco lo que pretendía en cada uno:

Plano picado con angular

En el primero de ellos lo que buscaba al emplear el angular era precisamente ese alargamiento del cuerpo que se puede apreciar gracias al ángulo de disparo y la focal empleada, sobre todo en el brazo que está más cerca de la cámara. Como podéis ver, esa alteración en las proporciones llama la atención del espectador y al mismo tiempo nos sitúa en el lugar donde está hecha la fotografía.

Autoretrato

El segundo ejemplo está hecho a escasos centímetros de mi cara (ya os decía que para llenar el encuadre con un angular hay que acercarse mucho) y de ahí que mi nariz y mis ojos aparezcan desproporcionadamente grandes. Lo que pretendía en este retrato es darle a la imagen un aire un poco irreal; algo que también busqué mediante el tratamiento del color. No sé si lo conseguí o no; pero la fotografía al menos me ha servido para ilustrar esto que hoy quería contaros.

Como os decía antes, para retratos “serios” lo suyo es emplear un teleobjetivo (y mejor si es de apertura generosa). Sin embargo, el uso de un angular puede dar lugar a efectos interesantes que darán un aire informal a nuestras imágenes. Esta es la teoría. Ahora sólo os queda coger la cámara y poneros a practicar.

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Corrección de defectos ópticos con Lightroom 3

Los que me conocéis o habéis seguido un poco la evolución de este blog sabréis que desde hace tiempo Lightroom es todo lo que necesito para el procesado de las fotografías que disparo desde que salen de la tarjeta de memoria hasta que las subo a mi Flickr. Me parece una solución completísima tanto para las operaciones de procesado como tal sobre los ficheros RAW como para la clasificación y organización de los mismos; y de ahí que siempre que alguien me pregunta sobre qué software utilizar le recomiende esta opción de Adobe.

El refresco del dragón

Pues bien, en la versión 3 (que lleva ya unos meses a la venta) una de las novedades más jugosas es la incorporación de una función de corrección de defectos ópticos de forma automática siempre que el conjunto de cámara y objetivo empleado para hacer la fotografía esté en la base de datos del programa (en caso contrario tenemos la opción de hacerlo manualmente). Una base que sigue ampliándose poco a poco hasta el punto de que ya abarca a la mayoría de mis ópticas y que si queréis consultar podéis mirar en el blog oficial de Adobe Lightroom donde se han ido comentando las ópticas y cámaras que se han añadido en cada revisión lanzada (actualmente está disponible la 3.3).

¿Qué defectos corrige Lightroom 3?

Los defectos corregidos de manera automática por Lightroom son el viñeteo, las aberraciones cromáticas y las distorsiones ópticas; precisamente los tres tipos de defectos que hemos visto en otros tantos artículos del blog.

Estas correcciones se llevan a cabo sin más que activar la opción correspondiente a la hora de procesar una fotografía determinada; pero no penséis que están hechas “a capón” porque por ejemplo, como ya os dije en el artículo correspondiente, la distorsión geométrica en objetivos de focal variable varía en función de la distancia empleada; y ya que esta información se graba en los datos EXIF de la imagen, Lightroom hace uso de ella para que la corrección sea precisa y al final obtengamos líneas rectas en todo el encuadre. De hecho, si tenemos un ojo de pez Nikon podemos linealizar la imagen resultante de forma totalmente automática.

Lo mismo ocurre con el viñeteo (que también varía en función de la distancia focal y la apertura empleada) así como las aberraciones cromáticas, por lo que empleando Lightroom 3 podremos disparar con cierta tranquilidad sabiendo que en post-procesado podemos corregir estos defectos que os comento sin demasiadas complicaciones.

Sea como sea, el programa siempre nos da la opción de variar la cantidad de aplicación de cada uno de los tres parámetros según nuestros gustos, porque tal vez para un retrato nos interese mantener un cierto oscurecimiento en las esquinas que siempre centra la atención del espectador en la zona central de la imagen. Esto se realiza mediante los tres controles deslizantes que se pueden apreciar en la captura de pantalla anterior.

Un ejemplo sencillo

A modo de ejemplo, os ofrezco un ejemplo un poco extremo realizado con mi Nikkor AF-S 16-85 f/3.5-5.6 VR en el que disparé a la mínima distancia focal y máxima apertura de forma perpendicular a una pared de ladrillos con objeto de dejar patente tanto la distorsión de barril como el viñeteo producido.

Nikon AF-S 16-85 VR @ 16mm f/3.5 (sin corrección por software)

Una vez procesada la imagen en Lightroom 3 el resultado es similar a haber realizado la fotografía con un objetivo de mayor calidad al no quedar apenas rastro de defectos ópticos como se puede apreciar en la siguiente imagen.

Nikon AF-S 16-85 VR @ 16mm f/3.5 (corregido por software)

¿Y si mi objetivo no aparece en Lightroom 3?

Si por lo que sea determinado objetivo no está todavía incluido en la base de datos del programa, siempre podéis echar mano de la corrección manual de los parámetros antes descritos para mejorar mediante postprocesado el rendimiento del mismo aunque, como comprenderéis, lo más cómodo es contar con una óptica soportada por el programa para que con un simple click nos olvidemos de los dichosos defectos ópticos y que además las correcciones se adapten a la focal (si es que el objetivo es de tipo zoom) y la apertura empleadas en cada fotografía.

Siempre es mejor partir de una buena base

Obviamente siempre es mejor emplear un objetivo que no introduzca ningún tipo de defecto óptico en nuestras imágenes, porque en fotografía cuando mejor sea “la base” mejores resultados obtendremos al final. Sin embargo, no debemos ignorar la opción que nos da Lightroom de mejorar la calidad de nuestras ópticas sin más que hacer un click de ratón.

Aparcamiento

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Distorsiones ópticas en fotografía

Después de aquella entrada en la que os hablaba de las aberraciones cromáticas tenía pendiente escribir un artículo sobre otro de los defectos ópticos más habituales en nuestras imágenes: las distorsiones tanto de barril (barrel distortion en inglés) como de cojín, llamada pincushion distortion en el idioma de Shakespeare.

Ida y vuelta

¿Qué es la distorsión?

La distorsión en fotografía son aquellas deformaciones ópticas de la imagen causadas por el objetivo empleado (o la óptica de la cámara en caso de ser una compacta o una bridge) y que diferencian la imagen capturada de lo que realmente había delante de la cámara en el momento de disparar. Por lo tanto, la distorsión es algo a evitar pero que cualquier sistema de tratamiento de señales va a introducir en mayor o menor medida durante el proceso. En el caso de la fotografía, estas distorsiones serán más evidentes cuanto más nos acerquemos a los bordes de la imagen quedando el centro de la misma, por lo general, libre de estos defectos ópticos.

En un mundo ideal no hay distorsiones; y por lo general ese paradigma se da tanto en los objetivos fijos de 50mm como en aquellas ópticas de gama profesional diseñadas para dar la más alta calidad de imagen posible. Ya sea por la simpleza y la simetría de las lentes que conforman un 50mm como por la complejidad óptica de, por ejemplo, un 70-200 f/2.8, en esos objetivos no vamos a encontrarnos con distorsiones apreciables a simple vista en las imágenes resultantes.

Verde

En caso de emplear una óptica diseñada para formato completo en una cámara réflex equipada con un sensor de tipo APS-C, al emplear solamente la parte central de la misma estaremos prácticamente exentos de cualquier defecto óptico, ya que como os decía antes, la zona más “conflictiva” de los objetivos es la parte exterior de los mismos.

En cualquier caso, hay objetivos que buscan expresamente esas distorsiones geométricas tal y como sucede con los ojos de pez, que emplean una exageradísima distorsión de barril para poder encajar en la imagen un campo de visión de 180 grados.

Luis en multiángulo

Las ópticas más conflictivas en cuanto a esto de las distorsiones van a ser, por tanto, los zooms de gama baja diseñados para formato APS-C y aquellos objetivos en los que el rango focal sea muy elevado (un ejemplo clásico es el habitual “18-200 VR” de Nikon que mucha gente monta el primer día en su cámara para no tener que cambiarlo nunca). Lo habitual en estos modelos es que tengamos un punto intermedio en su recorrido donde no exista ninguno de los dos tipos de distorsión pero en los extremos nos encontremos con ciertas deformaciones de la imagen que se harán más patentes cuanto más nos acerquemos a las esquinas de la misma.

Distorsión de barril (barrel distortion)

La distorsión de barril es la más común y suele darse por lo general en distancias focales cortas. Como su propio nombre indica, se trata del abombamiento de la imagen de tal modo que las líneas situadas en los extremos del encuadre aparentarán salir hacia el exterior. Puesto que este defecto óptico se suele dar sobre todo en objetivos angulares; al ser estos empleados habitualmente para paisajes, en cuanto llevemos a los extremos del encuadre un edificio de varias plantas o el mismo horizonte se apreciará claramente la distorsión. También se suele dar habitualmente en la posición de gran angular de las cámaras compactas así como en los modos macro de las mismas.

A modo de ejemplo, podéis fijaros en el abombamiento del horizonte de la fotografía que tenéis a continuación y que fue tomada hace ya unos cuantos años con mi Konica Minolta dimage Z2.

Vista desde la planta de coronación

Distorsión de cojín (pincushion distortion)

La distorsión de cojín suele pasar más desapercibida porque se da, por lo general, en los teleobjetivos y consiste en que los extremos de la imagen parecen curvarse hacia dentro. Como os decía, se suele dar más frecuentemente en distancias focales largas; pero al usar de forma habitual este tipo de ópticas para aislar detalles del fondo enfocando nuestra atención en la zona central del encuadre, el efecto de la distorsión muchas veces pasará completamente desapercibido.

De hecho, he tenido que buscar durante un rato en mi archivo fotográfico hasta dar con una imagen en la que se apreciara este efecto con cierta claridad; y lo he encontrado en la siguiente fotografía tomada hace poco más de un año con mi Werlisa Club 35 y en la que podéis apreciar claramente la distorsión de cojín en las líneas que trazan los ladrillos de la pared.

Octubre09_8

Distorsión de bigote (moustache distortion)

Aunque en ocasiones veréis este tipo de distorsión tratarse por separado, en realidad es una combinación de las dos anteriores y su efecto consiste en que a lo largo de las líneas paralelas a los extremos del encuadre se dará distorsión de barril en la zona central y de cojín en las exteriores; dando lugar a una forma que recuerda a un bigote.

Este tipo de distorsión suele aparecer en algunos angulares extremos cuando se llevan a su focal más baja (entre 10 y 12 mm) debido a la complejidad de mantener la linealidad de la imagen empleando ángulos de visión en torno a los 108º.

Las ventajas de la fotografía digital

Columnas

En la época de las cámaras analógicas era muy complicado eliminar estas deformaciones ópticas durante el proceso de revelado (aunque no me atrevo a decir que era imposible porque puede que hubiera algún método) pero hoy en día es bastante sencillo corregirlo en formato digital. De hecho, una vez repasados los principales defectos ópticos que suelen aparecer en nuestras imágenes (básicamente el viñeteo, las aberraciones cromáticas y las distorsiones vistas hoy) me gustaría abordar en una futura entrada la corrección de dichos defectos mediante el programa Adobe Lightroom 3, pues incluye una función específica este fin.

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¿Por qué un 50mm no deforma las imágenes?

Siempre se ha dicho que un objetivo con una focal fija de 50mm no produce deformaciones en las imágenes. Las líneas rectas fotografiadas a través de ellos serán completamente rectas y, por lo general, van a ser los objetivos que más calidad de imagen den, mayor apertura tengan y, además, vamos a poder adquirirlos a un precio bastante asequible para las prestaciones que ofrecen.

Nikon D40 + Nikkor 50mm 1.8D

¿Dónde está el secreto de estas ópticas? ¿Por qué pagamos veinte veces más por un objetivo 70-200 f/2.8 que no es tan luminoso ni tan nítido como un simple AF Nikkor 50mm f/1.8 D que nos ha costado apenas 120 euros?

Pues bien, no hay truco ni secreto: la sencillez es la clave de todo esto. Un 50mm es un objetivo con una construcción óptica simplísima. Con apenas seis o siete lentes dispuestas de una forma totalmente simétrica ya tenemos el objetivo diseñado, por lo que el coste es muchísimo menor que el de una óptica con veintiuna lentes y un montón de capas especiales puestas para evitar flares y aberraciones varias.

50mm14

Diseño óptico de un 50mm f/1.4

La ausencia de distorsión de un 50mm se debe precisamente a esa simetría a la que me refería hace un momento: la imagen atraviesa la óptica sin apenas necesidad de variar su amplitud. En un gran angular lo que se hace es condensar un campo de visión muy amplio sobre la pequeña superficie del sensor, y de ahí que siempre existan deformaciones.

Del mismo modo, empleando un teleobjetivo hay de adaptar el estrecho ángulo de visión resultante a la superficie del sensor; algo que se hace mediante un complejo sistema de lentes que se puede apreciar en el esquema óptico de cualquier objetivo de este tipo.

Sin embargo, el 50mm no tiene esa necesidad porque prácticamente se limita a dejar pasar la realidad a través de sus lentes sin necesidad de expandirla y contraerla a continuación o viceversa. Un 50mm es casi como poner un tubo vacío delante del objetivo y dejar que a través de él pasen todas las cosas que vemos.

50mm_big

Es esa misma simpleza la que le hace ser tan nítido (no es lo mismo atravesar siete lentes que veintiuna), tener una gran apertura y, sobre todo, ser relativamente barato. Su pega es que sobre un sensor de tamaño DX (o APS-C como también se les llama) se queda un poco “largo” y perdemos su similitud con la vista humana tal y como os contaba en la review del Nikkor AF-S DX 35mm f/1.8 G; pero el resto de características quedan intactas, por lo que sigue siendo una gran óptica para darse cuenta de que en fotografía muchas veces lo más sencillo es lo que mejor funciona.

Testigo del anochecer

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