Amanece, que no es poco (en realidad es muchísimo)

Pese a las tres semanas que ya llevo en Oropesa del Mar todavía no he conseguido acostumbrarme a los amaneceres de ensueño que este rincón del Mediterráneo ofrece a los ojos de quien se detiene a contemplarlos. Disfrutar de estampas como la que os muestro a continuación me hace darme cuenta una vez más de que algo tan aparentemente simple como la salida del sol es un auténtico espectáculo que merece la pena contemplar.

Amanecer entre nubes

Y el caso es que aunque todavía no me he ido ya echo de menos estos amaneceres.

Primera hora (microrelato)

Primera hora de la mañana. Suena el despertador, una ducha, el desayuno, las escaleras desiertas… nada emocionante, la verdad. La playa espera su habitual desfile estival de gente cargada con sombrillas, sillas y demás aparejos dispuestos a no dejar un centímetro de arena sin colonizar.

Primera hora

El sol pegando con fuerza, los termómetros disparados, las marujas cotorreando bajo las sombrillas, una jauría de niños en las proximidades… nada propicia el relax ni el descanso, así que la mejor opción parece la de irse al agua a nadar cuanto más lejos mejor.

Ninguna de las cosas que le habían pasado durante aquella mañana parecía prever que acabaría saliendo en todos los periódicos:

Un hombre muere ahogado en Chipiona.

“Que mierda -pensó mientras se hundía- Para un día que me pasa algo fuera de lo común no lo voy a poder contar…”