Compatibilidad del autofocus entre objetivos y cámaras Nikon

Por lo que leo en los comentarios, muchos de vosotros tenéis dudas sobre qué objetivos son compatibles con vuestras réflex Nikon; de modo que he decidido crear esta entrada para tratar de orientaros de un modo sencillo sobre la compatibilidad de objetivos y cámaras de esta marca.

Mis tres primeros objetivos

Aclarar desde el principio que en esta entrada me referiré exclusivamente al tema del enfoque automático en las cámaras réflex Nikon; dejando el tema de la medición automática de la luz y otros aspectos para el futuro. Además, sólo me retrotraeré en el tiempo hasta la época de los objetivos AF, ya que hablar de los AI-S y AI puede hacer que os liéis para nada, ya que si os acabáis de comprar vuestra primera réflex no creo que os vayáis a poner a comprar objetivos manuales de los años 60.

· Cámaras sin motor de enfoque en el cuerpo

Todas aquellas cámaras Nikon que no dispongan de un saliente en forma de “destornillador” en la bayoneta donde se montan los objetivos carecen de motor de enfoque y, por tanto, necesitaremos ópticas que lo incorporen por si mismas (esta idea la estrenó la D40 de cara a realizar un cuerpo más pequeño, ligero y barato).

En estas cámaras tendrán plena funcionalidad los objetivos en cuyo nombre aparezcan las siglas AF-S o AF-I (estos últimos son extremadamente raros de ver).

Nikon D40 + Nikkor 50mm 1.8D

Podéis montar objetivos sin motor de enfoque (ahí arriba tenéis mi D40 con un Nikkor AF 50mm f/1.8D montado) pero tendréis que enfocarlos manualmente; algo que no siempre es práctico o sencillo.

El listado de cámaras que, a día de hoy, no incluyen motor de enfoque es el siguiente:

D40, D40x, D60, D3000, D3100, D5000, D5100

· Cámaras con motor de enfoque en el cuerpo

Apéndice metálico que permite enfocar automáticamente objetivos de tipo AF

El resto de réflex digitales Nikon sí incluyen motor de enfoque en su cuerpo (la fotografía anterior es de la montura de mi D300) por lo que además de los objetivos de tipo AF-S también enfocarán automáticamente todos los de tipo AF, que son precisamente los que emplean el “destornillador” al que me refería antes.

Otras cosas a tener en cuenta

Por descontado, los objetivos de enfoque manual no enfocarán automáticamente en ninguna cámara tenga o no motor de enfoque, ya que son anteriores a la aparición de dicho sistema. Recordemos que hasta la popularización del autofocus a medidados de los 80 el fotógrafo siempre tenía que enfocar a mano.

Baldo

Me gustaría añadir que desde hace tiempo las segundas marcas de objetivos también se han subido al carro de la inclusión de motores de enfoque en el cuerpo, distinguiéndose estos por la inclusión de las siglas HSM en el caso de Sigma.

Tokina y Tamron no suelen incluir este aspecto en las denominaciones de sus objetivos (hace años Tamron solía añadir BIM; iniciales de Build In Motor, pero parece que ha dejado de hacerlo) por lo que si nuestra cámara no posee motor de enfoque lo mejor es preguntar al vendedor sobre este aspecto antes de comprar para asegurarnos de que no nos estamos llevando un modelo antiguo que no enfocará automáticamente en nuestra cámara.

En cualquier caso, si os interesa el tema, os recomiendo echar un vistazo a la entrada (de hace tiempo ya) titulada Diferencias fundamentales entre objetivos Nikon AF y AF-S.

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Nitidez brutal con una D40

El pasado fin de semana me acerqué a Madrid porque llevaba dos meses sin dejarme caer por allí y me apetecía volver a mi tierra durante un par de días.

En los jadines de Sabatini (Madrid)

La cosa es que quería ir ligero de equipaje; de modo que en lugar de cargar con mi habitual mochila fotográfica, D300, objetivos… etc, lo que hice fue montar el estupendo Nikon AF-S 35mm f/1,8 G en mi D40 (una cámara de 6 Mpixels fabricada en 2006) y con este ligero y manejable conjunto capté algunas fotos de mi periplo (incluyendo la de la entrada anterior) que demuestran que cualquier cámara réflex por simple que sea es capaz de ofrecer una nitidez increíble si se tienen en cuenta algunos conceptos básicos.

Estación del Norte (Madrid)

Como prueba de ello aquí tenéis esta instantánea de la antigua estación de Príncipe Pío captada en la mañana del sábado; ya que si la veis a su resolución original podréis comprobar que pese a estar hecha con una réflex de lo más básica, tiene una resolución y una nitidez que casi hacen daño a la vista.

Y es que ya os lo dije: los megapixels son lo de menos.

Más fotos con la D40 y el 35mm

Aunque la D300 sigue siendo mi cámara principal, reconozco que le estoy cogiendo el gustillo a esto de montar el 35mm en la D40 y salir a dar una vuelta sin nada más para así obligarme a prescindir de aspectos técnicos y centrarme en temas compositivos. Os pongo a continuación unas fotos de estos últimos días:

¡Sopla!

30

Columnas

Don Quijote

El árbol del amor

El final de la escalera

Siete días haciendo fotos con una Nikon D40 y un 35mm

Durante la semana pasada estuve haciendo un sencillo experimento fotográfico: saqué de su caja la Nikon D40, cargué la batería, le monté mi AF-S 35mm f/1.8 y con este ligero conjunto que parece casi de juguete en comparación con mi habitual D300 me lancé a retratar todo aquello que me llamara la atención tanto en Madrid como en Alcalá de Henares.

Calle de Alcalá

Y es que aunque los objetivos de focal variable (zooms) son muy útiles y polivalentes; no es menos cierto que una focal fija nos obliga a movernos, buscar encuadres diferentes, jugar con los desenfoques que posibilita su generosa apertura… y por eso me gustan tanto. Una vuelta a los principios de la fotografía en los que las cámaras y las ópticas tenían un papel secundario y el fotógrafo tenía que ingeniárselas con lo que su equipo pudiera ofrecerle.

Luz

Fruto de estos siete días de “régimen forzoso de 35mm” son las imágenes que ilustran esta entrada y que hoy quería compartir con vosotros a modo de resultado de la experiencia; ya que he sacado algunas conclusiones de todo ello y a mí particularmente me ha venido muy bien para reforzar mi concepto de la fotografía.

Mr. Quijote

La gran evasión

Ergonomía

Llevar este “combo” de cámara y objetivo que suma apenas 760 gramos hace que no nos cansemos aunque lo llevemos en la mano durante casi todo el día y de paso estaremos listos para capturar todo lo que se cruce por delante de nosotros sin llamar la atención de la gente. Ya os decía en una entrada de hace unos días que de nada sirve salir a hacer fotos llevamos la cámara metida en una mochila; de modo que aunque yo me siento bastante cómodo con mi D300 más el objetivo que lleve montado (siempre que no sea el 80-200 f/2.8, claro) reconozco que la sensación de llevar la D40 y el 35mm es casi como la de una compacta hipervitaminada.

Eso sí, aunque a la hora de transportarla esa ligereza viene muy bien, cuando se trata de agarrar la cámara para hacer fotografías la ergonomía de la D300 se echa muchísimo en falta porque en el caso de la D40 hay que cogerla casi con la yema de los dedos mientras que la otra prácticamente se “abraza” con las manos.

Misterio

¡Oh, cielos!

un intruso en Serrano

A nivel técnico

Reconozco que lo que más he echado de menos durante estos días ha sido la cantidad de controles externos que tiene mi D300; y es que para algo tan simple como cambiar el modo de medición o de enfoque en la D40 hay que meterse en el menú de la cámara mientras que en las cámaras “grandes” se hace girando un dial. En cuanto a la calidad de imagen se nota de que la D300 tiene más rango dinámico que la D40 porque en esta última enseguida se queman los cielos; pero aun así la D40 es una réflex con todas las de la ley y la verdad es que estoy muy contento con algunas de las imágenes que he obtenido durante estos días.

Desde luego, no seré yo el que vuelva a la D40 teniendo una D300 porque las prestaciones de esta última cada día me sorprenden más; pero reconozco que esta pequeña cámara puede ser una buena opción bajo ciertas circunstancias en las que deseemos ir ligeros de peso y/o pasar desapercibidos con nuestro equipo fotográfico.

Nubes y campos

La sustituta

Un viaje al pasado

En definitiva, estos siete días acompañado de mi veterana D40 y el siempre eficaz 35mm f/1.8 (que además es una focal que da un ángulo de visión muy natural montado en una cámara con sensor APS-C) me han devuelto un poco a mis orígenes fotográficos cuando a finales de los ochenta retrataba mi mundo con aquella primera cámara de carrete en la que el único ajuste que podía cambiar era el que indicaba si el día estaba nublado o soleado para así emplear una de las dos velocidades de disparo disponibles. Por no tener no tenía enfoque ni apertura, ya que todo era fijo; pero aun así es un cacharro con el que hice un montón de fotos de las que me sentí muy orgulloso en su momento.

Un rincón para descansar

Y es que aunque siempre andamos preocupados por megapíxels, nitidez, distancias hiperfocales, formatos de sensor y demás historias, durante estos días he recordado una vez más que al final esta bendita afición consiste en coger la cámara y salir a la calle a pasar un buen rato. Si nos olvidamos de eso entonces estamos perdiendo el tiempo.

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

D40 junto a D300: una cuestión de tamaño

Vistas por separado puede parecer que no hay gran diferencia de tamaño entre una Nikon D300 y una D40; pero si las ponemos juntas es cuando te das cuenta de que en realidad una parece la madre de la otra.

Lo más curioso del tema es que cuando me compré la D300 me parecía enorme y lo que me ocurre ahora es que la D40 me resulta microscópica. Qué rápido se habitúa el ser humano a las novedades, ¿verdad?  😛

Jugando con la profundidad de campo

Aunque el tema de la profundidad de campo ya lo vimos muy por encima tanto en aquella primera entrada que hablaba sobre los cuatro principios básicos de la fotografía digital como en la que trataba de explicar qué es la distancia hiperfocal, hoy me gustaría explicaros con unas imágenes muy descriptivas la influencia de la apertura en este importante parámetro.

Detalles complutenses (I)

¿Qué es la profundidad de campo?

La profundidad de campo (PDC para los amigos) es la distancia por delante y por detrás del plano enfocado dentro de la cual los elementos se muestran nítidamente en la fotografía resultante.

Esta PDC está influenciada por cuatro factores: la distancia focal del objetivo, el tamaño del sensor de la cámara, la distancia a la que se encuentra el motivo a retratar y la apertura empleada a la hora de captar la imagen; y aunque en esta entrada me quiero centrar en la influencia de la apertura sobre la PDC, me gustaría también tocar ligeramente los tres primeros factores.

Sed

1. Distancia focal

Cuanto mayor es la distancia focal del objetivo más estrecha va a ser la PDC, y es por eso que para retratos e imágenes en las que se busca desenfocar de forma prominente los fondos se tiende a emplear teleobjetivos y, en general, ópticas largas.

Más información en: Tipos de ópticas en fotografía

2. Tamaño del sensor

Cuanto más grande es el sensor más acusado es el desenfoque a una misma apertura y distancia focal, de modo que en términos generales un mismo objetivo va a desenfocar más el fondo a la hora de hacer un retrato si lo montamos en una cámara equipada con un sensor FF que en una que lleve uno de tipo APS-C.

Más información en: Los dos tamaños de sensor en las réflex Nikon

Parking en línea

3. Distancia al motivo

La profundidad de campo es menor cuanto más cerca estamos del motivo a retratar. Por eso en fotografía macro la PDC puede llegar a ser en ocasiones de menos de un milímetro, por lo que cualquier desajuste en el enfoque de la cámara dará al traste con la nitidez de la fotografía resultante.

4. Apertura empleada

Aunque cada persona entiende la fotografía de una manera, para mí la profundidad de campo es el concepto más importante a la hora de hacer una fotografía; y eso se nota en que la inmensa mayoría de mis imágenes han sido realizadas empleando el modo de disparo conocido como “prioridad a la apertura” (se elige una apertura de diafragma y la cámara calcula la velocidad necesaria para que la exposición sea correcta). Hay otras personas que se centran más en el movimiento mediante la variación de la velocidad de disparo; pero como suelo fotografiar elementos estáticos (con excepciones) tiendo a centrarme más en los desenfoques y la nitidez de los elementos de la escena.

Como os decía, lo que pretendo con esta entrada es que asociéis la mayor o menor apertura empleada a la hora de disparar una fotografía con el efecto que esto produce sobre la profundidad de campo: ya sabemos que las aperturas grandes típicas de objetivos muy luminosos producen grandes desenfoques, pero hasta ahora no me había puesto a hablar de este tema ejemplificándolo de forma visual, así que vamos a ponernos manos a la obra con una serie de imágenes muy ilustrativas:

Aperturas intermedias (f/6.3 – f/11)

Estas son las aperturas a las que suelo disparar la mayoría de mis imágenes porque representan un buen compromiso entre nitidez, PDC y tiempo de disparo. Todos los objetivos rinden más o menos bien a f/8 como os decía en la entrada que hablaba de la importancia de conocer las limitaciones de nuestro equipo fotográfico, de modo que si queréis aseguraros un buen resultado podéis disparar a estas aperturas intermedias.

50mm 1.8D (f/8)

Un objetivo de 50mm con una apertura seleccionada de f/8. Fijaos en el bonito “juego” que hacen las laminillas del diafragma para abrirse y cerrarse a voluntad.

f/8

Como podéis ver, a f/8 las hojas en primer plano aparecen completamente enfocadas porque entran dentro de la PDC resultante, pero en el fondo de la imagen apenas se distinguen las formas difusas de unos árboles en la parte derecha y la fachada de un edificio debido al fuerte desenfoque.

Aperturas pequeñas (f/16 – f/22)

Las aperturas más pequeñas dan como resultado una gran profundidad de campo, aunque el tiempo de exposición va a alargarse bastante debido a la menor cantidad de luz que entrará a través del objetivo. Del mismo modo os recuerdo que perderemos algo de nitidez por efecto de la difracción de la luz al atravesar un orificio de pequeño tamaño.

50mm 1.8D (f/22)

Notad cómo el orificio del diafragma resultante a f/22 es minúsculo, dejando pasar muy poca luz hasta el sensor y aumentando considerablemente el tiempo de exposición. De cualquier modo, precisamente por el efecto del paso de los rayos de luz por un diafragma tan cerrado es por lo que la profundidad de campo es tan alta.

f/22

A la mínima apertura disponible podemos apreciar perfectamente detalles del fondo como farolas, señales de tráfico e incluso un campanario o una grúa de color rojo que se encuentran muy alejados del motivo retratado en primer plano.

Aperturas grandes (f/1.8 – f/2.8)

Las aperturas grandes son un bien preciado en fotografía, ya que cualquier objetivo se puede cerrar hasta aperturas bastante pequeñas (f/22 o incluso superiores) no hay ninguna manera de abrir el diafragma más allá de la máxima apertura.

Es decir, que el típico objetivo 18-55 que viene con las cámaras más básicas podremos cerrarlo hasta, por ejemplo, f/22 sin ningún problema más que los asociados a la mencionada difracción; pero si queremos abrir el diafragma más allá de f/3.5 no nos va a ser posible porque esa es la apertura máxima de la óptica (y ese f/3.5 suele ser a 18mm; ya que a distancias superiores la apertura máxima será menor).

50mm 1.8D (f/1.8)

En la imagen podéis ver un 50mm f/1.8 abierto a su máxima apertura. Además, gracias a que a esta apertura las palas del diafragma se esconden completamente en la estructura del barril, el bokeh resultante va a ser más suave que en las aperturas intermedias.

f/1.8

Fijaos que en la apertura más grande disponible (f/1.8) el desenfoque del fondo es tan fuerte que lo único que se aprecian son manchas de colores. De hecho, ni tan siquiera todas las hojas están completamente enfocadas debido a que la PDC es tan estrecha no llega a abarcar los pocos centímetros que separan las más cercanas a la cámara de las que están detrás de ellas. De hecho, aunque los dos objetivos fijos que poseo (sin contar mi ojo de pez) tienen una apertura máxima de f/1.8 no suelo abrir el diafragma más allá de f/2.5 a no ser que sea absolutamente imprescindible.

Usando la PDC a nuestro antojo

Jugando con la PDC podemos dar a nuestras imágenes una personalidad propia y mostrar en ellas lo que más nos interese resaltando el motivo principal y desenfocando el resto. Si tenéis ocasión de probar un objetivo de apertura generosa os recomiendo que fotografiéis algo a un par de metros de distancia empleando las aperturas más grandes disponibles para comprobar el aspecto que adquiere la fotografía resultante porque estoy seguro de que os va a sorprender.

Por contra, a la hora de fotografiar paisajes, carreteras que se pierden a lo lejos o inmensos campos de trigo lo que os recomiendo es que empleéis aperturas cerradas para aumentar la profundidad de campo y que así todo aparezca enfocado en la imagen resultante.

Volando aviones en las cercanías del cerro del viso

Controlar pequeños detalles como estos son los que nos van a permitir expresarnos como nosotros queramos; y por esto mismo siempre digo que es una pena tener una cámara réflex y emplearla en modo automático. Sacudios la pereza y animaos a usar los modos semiautomáticos (o incluso el modo manual) y ya veréis cómo vuestras imágenes ganan muchos enteros al ser vosotros los que definís lo que queréis obtener en vez de dejar a la electrónica de la cámara la toma de estas decisiones.

Más información (en ingles)

Depth of field (Wikipedia)

Depth of Field (Toothwalker.org)

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Fotos de una tarde lluviosa en Madrid

Hay un Madrid más allá del parque del Retiro, la diosa Cibeles, la Gran Vía y la calle de Alcalá. Un Madrid anónimo y desconocido que no sale en las postales ni en los libros. En realidad no hay un sólo Madrid así, sino una amplia variedad de ellos; de modo que ayer por la tarde me dirigí allí con objeto de retratar algunos de sus rincones después de una oportuna lluvia que dio a la ciudad un aspecto especial tanto en el suelo como en el cielo.

Esperando al bus en Alcalá

Parada de autobús en Alcalá. Punto de partida.

Barreras

La entrada al aparcamiento de un edificio de oficinas. Me gustó el aspecto del asfalto recién mojado por obra y gracia de la lluvia que cesó justo cuando bajé del autobús.

Reflejos urbanos

El deporte urbano puede ser muy colorido, como demuestra esta fotografía de una cancha de baloncesto en las proximidades de la M-30.

Reflejos

Reflejos en las ventanas del edificio al que pertenece la entrada de garaje de la foto anterior.

Césped, flechas y asfalto

Una de tantas calles de varios carriles presentes en Madrid. El hecho de que todo estuviera mojado y que el cielo se encontrara completamente cubierto de nubes daban a las imágenes un aire diferente al habitual.

Rincones de Madrid

Entre los modernos edificios de acero y cristal todavía podemos encontrar algunas casas con muchas décadas en sus vigas, como la que ilustra esta imagen tomada en el callejón de San Pedro.

Prevención de riesgos laborales en IBM

En IBM se preocupan por sus empleados, así que cuando hay lluvia y la entrada del edificio está húmeda advierten de posibles patinazos mediante una vistosa señal. Suelo huir de la simetría; pero en este caso consideré que sería apropiado hacer uso de ella.

Agua, nubes y edificios

Reflejos de la tarde justo cuando el sol comenzaba a aparecer entre las nubes. A partir de aquí los cielos comenzaron a convertirse en una paleta de colores pastel.

IBM

Las oficinas de IBM en Madrid. Un edificio que siempre me ha llamado la atención por su aspecto rubusto y poderoso.

Paisaje urbano

Paisaje urbano junto a la M-30. El edificio alto de la izquierda son las oficinas de Philips, y el que se ve a la derecha no sé a qué empresa pertenece; pero me gustan mucho sus extrañas formas.

Avenida de América

Un vista elevada de la Avenida de América, donde se puede ver al fondo uno de los edificios más particulares de Madrid: Torres Blancas.

Torres blancas

Plano contrapicado de Torres Blancas. Ya de pequeño sus formas futuristas me obligaban a alzar la vista hacia el cielo cada vez que pasaba cerca de él.

Avenida de América al atardecer

Otra vista de Avenida de América; pero esta vez "a ras de suelo". En ese momento de la tarde una luz naranja bañaba todo hasta donde alcanzaba mi vista.

Prisas

Último punto de mi excursión: el vestíbulo del intercambiador de Avenida de América. Un lugar que seguramente conoceréis si vivís en Alcalá y soléis coger el autobús de la Continental para desplazaros hasta Madrid.

Por cierto, os comento que todas las fotografías de esta entrada han sido realizadas con una Nikon D40 y un objetivo Nikon AF-S DX 35mm f/1.8 G. Ya sabéis que de vez en cuando me gusta llevarme un sólo objetivo (normalmente de focal fija) para salir a pasear porque es un modo de estimular la creatividad y mejorar la composición fotográfica. ¡Os animo a que de vez en cuando hagáis algo así si tenéis ocasión!

Review: AF-S DX Nikkor 55-200mm f/4-5.6 G ED VR

Desde hace un par de semanas he cambiado mi teleobjetivo Nikon 55-200 por la versión estabilizada del mismo cansado de obtener algunas imágenes trepidadas cuando el motivo a fotografiar no estaba bien iluminado. En esos casos o subía la sensibilidad ISO de la cámara a 400 u 800 o directamente ni intentaba hacer la fotografía; ya que ante la ausencia de luz los tiempos de exposición eran demasiado largos para este rango de focales. En estos casos el VR es una valiosa ayuda que me permitirá ampliar un poco las limitaciones de mi equipo fotográfico.

Nikon AF-S 55-200 VR

A estas alturas de la película ya sabréis que tenemos dos opciones para disparar a pulso con poca luz sin subir demasiado la sensibilidad ISO y sin usar un flash: o bien empleamos un objetivo muy luminoso que nos permita tiempos de exposición muy breves (razón por la que los teleobjetivos f/2.8 se cotizan mucho entre los fotógrafos especializados en deportes) o empleamos una óptica estabilizada que nos permita tiempos de exposición más largos sin que las imágenes aparezcan trepidadas, aunque en este caso los objetos que estén en movimiento no aparecerán nítidos.

Puesto que un zoom luminoso se me sale muchísimo de presupuesto (el nuevo Nikon 70-200 f/2.8 VR sale por unos 2000 euros) he preferido gastarme diez veces menos y hacerme con un Nikon 55-200 f/4-5.6 VR del que hoy me gustaría hablaros después de haber disparado ya más de un centenar de imágenes con él.

El objetivo en la mano

Si colocamos la versión VR del 55-200 junto a la no estabilizada podremos ver varias cosas de un simple vistazo:

Nikon AF-S 55-200 VR vs. Nikon AF-S 55-200

Por una parte el objetivo es ligeramente más largo y su parasol es circular en lugar de pétalos. En cuanto al peso, es 80 gramos mayor en la versión estabilizada por su mayor complejidad interna y cuenta con un interruptor más que controla la activación o desactivación del sistema VR. Por cierto, aprovecho para comentaros que el VR que equipa este objetivo es el más sencillo de los dos que hay en la gama de objetivos de Nikon, por lo que no hay más controles que el ON-OFF que os decía hace un momento, estando presentes otros modos más avanzados en el VR II que equipan las ópticas más punteras de la marca.

De cualquier modo, en ambos modelos la montura es de plástico (una pena, porque se agradece mucho cuando es metálica) y el diámetro del filtro es de 52mm; por lo que he podido colocar sin problemas el Kenko Protector que tenía puesto en el primer modelo. Lo que sí que se aprecia es que la construcción y el tacto del zoom es algo más sólido en la versión estabilizada. Se trata de una óptica con motor de enfoque AF-S incorporado (será capaz de enfocar automáticamente en las cámaras Nikon que no posean motor en el cuerpo) y diseñada exclusivamente para sensores de tipo DX, por lo que no podremos emplearla en cámaras FX a no ser que activemos el modo de recorte que emplea sólo la parte central del sensor. Tenéis más información sobre el tema DX vs FX en esta entrada del blog.

Detalles

Del enfoque manual mejor ni hablamos, ya que el anillo de enfoque (en realidad la parte frontal del objetivo) tiene tan pocos grados de giro que es imposible afinar a mano el enfoque, siendo mucho mejor dejar esa tarea a la electrónica de la cámara tanto en una óptica como en la otra.

Usando el 55-200 VR

La principal ventaja del 55-200 VR sobre la versión anterior es, lógicamente, la posibilidad de emplear velocidades de disparo más bajas de lo normal. Ya sabéis que el sistema VR consiste en una lente dentro del objetivo que “baila” según los movimientos de nuestro pulso compensando ese leve temblor de tal modo que sobre el sensor de la cámara se proyecta la imagen captada por la óptica de una forma más estable. Según el fabricante, activando el VR podemos disparar a velocidades hasta ocho veces inferiores (tres pasos) a la que correspondería si empleáramos la típica regla de la inversa de la focal en equivalente a sensor de 35mm. Por lo tanto, si a 200mm teníamos que disparar a una velocidad de por lo menos 1/300, ahora podremos hacerlo a 1/40 obteniendo una imagen nítida.

Del mismo modo, el VR ayuda a componer las fotografías en el visor de la cámara puesto que vamos a tener una visión sin saltos ni temblores y, sobre todo, va a echar una buena mano al sistema de enfoque de la cámara al poder trabajar éste con una imagen estática con la que poder afinar más la nitidez del motivo enfocado.

La calidad de imagen disparando a aperturas que ronden f/8 es muy similar a la que daba la versión no estabilizada, pero lo bueno de la versión VR y su renovado esquema óptico es que vamos a poder disparar con el diafragma algo más abierto obteniendo una nitidez notable y un viñeteo prácticamente inexistente (cosa que se daba con cierta frecuencia en la versión anterior de la óptica), lo que nos ayudará a desenfocar prominentemente los fondos a la hora de hacer retratos.

Mi hermana

El mecanismo estabilizador nos va a permitir hacer fotografías con focales largas en condiciones de poca luz (días nublados, amaneceres, ocasos…) sin necesidad de subir la sensibilidad ISO de la cámara o usar un trípode. En mi caso particular, me fui a primera hora de la mañana en un día muy nublado a un parque cercano a mi casa para disparar unas fotografías a una fuente a la que llevaba tiempo con ganas de retratar y he de reconocer que he quedado gratamente sorprendido por los resultados.

Amanecer acuático

Ya sabéis lo mucho que me gusta callejear por la ciudad con la cámara, y he de reconocer que aunque el 55-200 me ha venido muy bien en multitud de ocasiones, la versión estabilizada es más funcional al no tener que depender tanto de las condiciones de iluminación exterior. Los días nublados y las sombras de los edificios ya no son un problema y además, como os decía antes, el sistema estabilizador hace que ganemos en nitidez y facilidad de enfoque al proyectar la imagen con más nitidez sobre el sensor de la cámara.

Ahora ya estoy acostumbrado a la sensación de mirar por el visor de la réflex con un objetivo estabilizado gracias al 18-55 VR que llevo usando unos meses, pero me gustaría comentaros que las primeras veces uno tiene la sensación de estar un poco mareado debido a que el movimiento de nuestro pulso y lo que vemos con nuestros ojos no se corresponde al 100%, especialmente en las focales más largas. Es un poco como la sensación de ir en barco, pero a la inversa.

Las veteranas del barrio

Por lo demás, antes de dejaros con una breve conclusión y algunas fotografías más a modo de ejemplo para finalizar el artículo, me gustaría comentaros algunos detalles de poca importancia pero que no quisiera pasar por alto. Cosas como por ejemplo que el parasol puede ser montado al revés para almacenar el objetivo sin que ocupe tanto o que el enfoque se realiza de forma interna, no aumentando su tamaño en función de ello aunque sí en el caso de variar la distancia focal. Del mismo modo, el anillo del zoom tiene un tacto sólido y muy directo, lo que unido a su generosa anchura hace que variar la distancia focal sea algo casi instantáneo.

Conclusión

Si ya tenéis un 55-200 no estabilizado, con esta version VR vais a cubrir el mismo rango focal con la misma luminosidad; por lo que la ventaja radica en el estabilizador VR, una calidad de imagen algo mejor y una casi total ausencia de viñeteo. De cualquier modo, la versión anterior de este teleobjetivo es muy funcional y, de hecho, es la que he estado empleando durante un año con estupendos resultados siempre que la iluminación fuera más o menos intensa. En ese caso la recomendación de esta versión estabilizada es relativa ya que, como os decía antes, no vais a apreciar una mejora considerable en cuanto a rango focal o luminosidad.

Sin embargo, si os acabáis de comprar una cámara Nikon con sensor DX que viene con un 18-55 y ya habéis descubierto que se queda un poco corto para alcanzar ciertos detalles, lo más recomendable es que os hagáis con la versión VR, ya que vais a poder emplearlo con una iluminación más ténue sin merma en la nitidez de las imágenes; sobre todo teniendo en cuenta que no cuesta mucho más que la versión anterior.

Galopando entre gotas de agua

Es decir, que si no tenéis focal cubierta más allá de los 55mm la versión VR es muy recomendable. Sin embargo, si tenéis ya un 55-200 no estabilizado pensad si os merece la pena, pues aunque yo lo considero recomendable, es un gasto “extra” que tal vez no a todo el mundo venga bien. De hecho, supongo que acabaré vendiendo la versión antigua debido a que no creo que la vuelta a usar más teniendo la VR en la bolsa de fotografía.

Y ya sin más, os dejo con algunas imágenes más que he sacado “a pulso” estos últimos días con el Nikon 55-200 VR y mi D40. Algunas de ellas puede que ya os suenen, porque de hecho es un objetivo que me llevé para captar las imágenes que ilustran las entradas que he publicado recientemente narrando un paseo por Madrid o el inicio de año en Redueña. Podéis consultar los datos EXIF de las mismas haciendo click sobre cualquiera de ellas y mirando el apartado “más propiedades” que tenéis en la parte derecha de la página de Flickr que se abrirá.

Fotografías de ejemplo

Contenedores y desenfoques

Desafiando a la ley de la gravedad

De charla con musarañas

Sólo en el asfalto

Lluvia permanente

Torres blancas

Mahou

Escaleras y farolas

Verde

Farolillo

Cementerio de Redueña

Señales

Gato tamaño XXL en Redueña

Fronteras

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Paseando por Alcalá un domingo por la mañana

Llevábamos varios días sin ver un maldito rayo de sol en Alcalá, así que cuando esta mañana levanté la persiana de mi habitación y vi que no había apenas nubes en el cielo no tarde ni media hora en ducharme, vestirme, desayunar y lanzarme a la calle en busca de fotografías que llevarme a los ojos.

Mañana azul

Para los que os gustan los aspectos técnicos de la fotografía tanto como a mí, os diré que todas las fotos que os voy a mostrar en esta entrada han sio realizadas con mi D40 y el objetivo Nikon AF-D 50mm f/1.8 que, como ya sabéis, obliga a enfocar en modo manual en esa cámara y a hacer ejercicio usando el pedestrian zoom por ser una óptica fija.

Hacía ya tiempo que no publicaba uno de estos paseos fotográficos, y la verdad es que ya empezaba a echarlos de menos. Pero bueno, os dejo ya con las imágenes, que además cada una de ellas lleva un pie de foto explicativo y si sigo escribieno esto va a ser más largo que un día sin pan. ¡Venga, vámonos!

Flechas, árboles y asfalto

Ver las calles completamente desiertas es uno de los premios de madrugar los domingos.

Miradas de extrañeza

La mirada extrañada de esta conductora bien merece un relato; pero en espera de un futuro encuentro casual (tal vez en sueños) dejaré aquí esta fotografía que tomé desde una minúscula isleta en medio de un río de asfalto.

Restos del sábado noche

Llego a la "plaza de las cigüeñas" y pienso si los que hicieron el botellón fueron lo suficientemente inteligentes como para plantase aquí y así coger con comodidad el primer autobús de la mañana. De todos modos, si tenian inteligencia para esto, también podían haber tirado los restos a una papelera, digo yo.

Restos del sábado noche

Coca-cola, Fanta y cuatro vasos medio llenos (o medio vacíos). Las botellas caras, obviamente, volaron.

Paseando a primera hora por la plaza de Cervantes

Pasear bajo los soportales de la plaza de Cervantes es toda una experiencia a esta hora de la mañana, pues sus columnas parecen formar un curioso reloj de sol sobre el que caminamos los pocos alcalainos que hemos salido a recorrer la ciudad a estas horas.

Un rincón típicamente complutense

Llego a uno de los rincones más bonitos de Alcalá y no me puedo resistir a hacer una fotografía para que, si dentro de un tiempo esta esquina cambia de aspecto, su recuerdo perdure en mi memoria.

Restos del sábado noche

Más restos del Sábado por la noche. ¿Acaso el 26 de Diciembre es San Botellón? Por cierto, el vaso han debido de dejarlo ahí poco tiempo antes, porque todavía tiene un montón de hielo y en la calle estábamos a cinco grados.

Buzón

Nunca puedo evitar fiajrme en los buzones que hay por la ciudad. Puede que dentro de unos años los veamos como algo raro porque las cartas sean algo tan antiguo como lo es ahora el pony-express; pero sea como sea, su color amarillo chillón nunca pasa desapercibido.

¡Sol, por favor, no tardes en volver!

Compensación de exposición: para qué sirve y cómo se usa

Los sistemas de medición de la iluminación de las cámaras actuales funcionan bastante bien, pero hay situaciones que no son capaces de manejar con soltura y ahí es donde entra en juego la llamada “compensación de exposición”, que es una característica que posee toda cámara digital sea del tipo y la gama que sea y que nos va a permitir fotografiar correctamente escenas con fuertes contraluces o con zonas de diferente iluminación.

Puesta de sol en Oropesa (II)

¿Qué es la compensación de exposición?

La compensación de exposición no es más que un control bidireccional que aclara u oscurece la fotografía según el sentido en el que lo movamos; tan simple como eso. Se mide en pasos de exposición (recordad que un paso equivale a una diferencia del doble o la mitad en la luz captada por la cámara) y la cosa consiste en que si empleamos valores positivos estaremos aclarando la imagen y empleando valores negativos la estaremos oscureciendo.

Evidentemente esta función sólo tiene sentido en los modos de disparo de prioridad a la apertura y prioridad a la velocidad, pues en modo manual seremos nosotros los que controlaremos el aspecto final de la fotografía llevando el exposímetro a izquierda o derecha a voluntad y en modo automático será la cámara la que decida todo por nosotros. En los modos semiautomáticos, por defecto el exposímetro se llevará al punto central; punto que estaremos desplazando a un lado o a otro al actuar sobre la compensación de la exposición como ahora veremos.

De todos modos, tened cuidado, porque si dejáis seleccionado un cierto valor de compensación y luego pasáis a modo manual dicha compensación seguirá presente. Puesto que la compensación de exposición se suele emplear de manera esporádica, yo os recomiendo que una vez conseguida la fotografía que queríais, volváis a dejarla en cero (al menos es lo que yo hago siempre para evitar despistes y problemas).

Aplicación en un caso práctico

Os comento que durante todo el artículo voy a referirme al modo de exposición matricial, que es que el que emplean por defecto la mayoría de las cámaras actuales y el más adecuado para casi todas las situaciones (otro día podemos explicar los tres modos de medición disponibles en las cámaras, si os parece).

Este modo consiste en que la cámara divide la escena en varias “porciones” midiendo la iluminación de cada una de ellas para luego realizar un promedio de todas ellas y calcular así una exposición adecuada a las condiciones. En realidad el proceso no es tan simple, pero para hacernos una idea de cómo funciona nos puede servir.

Procesador encargado de medir la exposición en las cámaras Nikon

Centrándonos en nuestro ejemplo, imaginad que queremos fotografiar la entrada de un túnel, con la zona central del encuadre engullida por las sombras y la periferia bien iluminada porque está dando el sol. En tal caso, lo que va a ver la cámara es una zona central muy oscura; y aunque los alrededores estén bien iluminados, va a tender a aclarar toda la escena porque entiende que en una buena parte de ella hay una iluminación insuficiente y tratará de evitar esa subexposición incluso a costa de sobreexponer ligeramente el resto.

En realidad, lo que queremos es que las sombras queden bastante negras y que el exterior se exponga correctamente (tal y como lo vemos con nuestros ojos) de modo que lo que la cámara entiende en este caso no es la situación que tenemos delante y demostrándose que la electrónica de las cámaras es inteligente, pero sólo hasta cierto punto.

Exterior de la "cueva" sobreexpuesto y sombras demasiado claras

¿Qué hacer en ese caso? Pues lo más fácil será oscurecer ligeramente la fotografía para que así la escena quede tal y como la vemos a través de nuestros ojos: con la superficie exterior correctamente expuesta y la zona de sombra algo más oscura. Esto es lo que vamos a hacer mediante la compensación de exposición.

Aplicando una compensación de exposición de -0.7 pasos hemos conseguido exponer correctamente el exterior y hemos logrado unas sombras más profundas

En este caso la diferencia entre el exterior y el interior no es demasiado evidente porque entra bastante luz por el otro extremo del “túnel” y además la pared exterior no es completamente blanca. Si hubiéramos hecho esta misma prueba con un túnel más oscuro y cuyas paredes exteriores fueran blancas veríais que la sobreexposición de la primera imagen sería mucho mayor y tendríamos que haber compensado con un valor bastante más elevado que esos -0.7 pasos que hemos utilizado en el ejemplo.

Por supuesto, como ya os estaréis imaginando, en situaciones de iluminación contrarias a la del ejemplo tendríamos que usar una compensación positiva para evitar que la fotografía aparezca demasiado oscura en términos generales.

¿Cómo se compensa la exposición?

En el caso de las cámaras Nikon, este parámetro (mucho más importante de lo que puede parecer) se controla con un pequeño pulsador localizado junto al botón del disparador de tal modo que para modificar la compensación de exposición debemos mantenerlo presionado mientras giramos a un lado u otro la ruleta de control mediante el dedo pulgar.

Como os decía al principio del artículo, va a haber situaciones en las que la cámara no sea capaz de interpretar correctamente la iluminación de la escena que pretendemos fotografiar y requiera de un ajuste por nuestra parte para dejar las cosas tal y como las queremos. Voy a mostraros a continuación mediante una serie de imágenes tomadas de la pantalla de mi cámara en qué consiste el procedimiento de la compensación de exposición. Espero que con ellas podáis ver que es algo realmente sencillo e intuituvo.

De todos modos, me gustaría señalaros que el control de exposición también lo visualizaremos en el visor de la cámara, por lo que no es necesario apartar la vista de él para modiicar este parámetro.

Pantalla LCD de mi Nikon D40 en el modo de "prioridad a la apertura". Como veis, tenemos seleccionado un diafragma de f/3.2 e ISO 200, por lo que la cámara ajusta una velocidad de disparo de 1/60 para que la imagen quede correctametne expuesta

Cuando pulsamos el botón de la compensación de exposición aparece el tiempo de exposición que calcula la cámara, el exposímetro y se remarca el valor de compensación en la parte inferior

Si giramos la ruleta hacia la derecha, obtendremos valores negativos de compensación, lo que implica que oscureceremos toda la fotografía (útil para situaciones en las que la imagen aparece más clara de lo deseable). En este caso hemos aplicado 0.7 pasos de compensación de tal modo que el tiempo de exposición ha disminuido hasta 1/100 permitiendo que llegue menos luz hasta el sensor de la cámara. ISO y apertura siguen siendo las mismas.

Podemos compensar hasta un máximo de cinco pasos, que equivale a que el sensor va a recibir 32 veces menos luz que con la exposición sin ningún tipo de compensación (fijaos en que ahora el tiempo de exposición es de 1/2000).

Si giramos la ruleta hacia la izquierda, obtendremos valores positivos de compensación, lo que implica que aclararemos toda la fotografía (útil para situaciones en las que la imagen aparece más oscura de lo deseable). En este caso hemos aplicado 1.3 pasos de compensación de tal modo que el tiempo de exposición ha aumentado hasta 1/25 permitiendo que llegue más luz hasta el sensor de la cámara. ISO y apertura siguen siendo las mismas.

Al igual que antes, podremos compensar hasta un máximo de cinco pasos positivos, que equivale a que el sensor va a recibir 32 veces más luz que con la exposición sin ningún tipo de compensación (fijaos en que ahora el tiempo de exposición es de medio segundo).

El secreto está (como siempre) en probar y experimentar

Con estos párrafos espero que hayáis podido ver que esas fotografías que a veces nos quedan inexplicablemente claras u oscuras pese a que tenemos todo correctamente configurado en la cámara no son más que la consecuencia de las limitaciones de la inteligencia artificial de la cámara. En este caso, con poner un poco de esfuerzo por nuestra parte vamos a poder conseguir fotografías perfectamente expuestas aunque las condiciones de iluminación sean un poco “raras”.

Cadenas

De todos modos, no hay una metodología exacta para conseguir la fotografía que queremos: en este caso el secreto está en probar con diversos valores de compensación de exposición hasta que obtengamos el resultado deseado, pero lo importante es captar el concepto y a partir de ahí emplear nuestra capacidad de improvisación para obtener una buena fotografía. Ya veréis cómo en poco tiempo empezáis a utilizar este concepto de una forma casi intuitiva.

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Review: AF-S DX Nikkor 35mm f/1.8 G

Henri Cartier-Bresson creó auténticas obras de arte en forma de fotografía únicamente con una Leica y un objetivo de 50mm. La gracia del asunto consiste en que dicha óptica montada en una cámara de carrete ofrece la misma amplitud de visión que la vista humana, por lo que las imágenes que nos legó son un fiel retrato del mundo que veía a través de sus ojos.

Pues bien, como ya os comenté hace tiempo, si tenemos una cámara Nikon con sensor DX y montamos en ella un objetivo de 50mm nos vamos a encontrar con que su ángulo de visión se estrecha, perdiendo esa afinidad con lo que captamos a través de nuestros ojos. Echando unas cuentas rápidas vamos a ver que para volver a conseguir ese efecto de naturalidad en las imágenes vamos a necesitar un objetivo de entre 30 y 35mm, y ahí es donde entra en juego mi última adquisición: el AF-S DX Nikkor 35mm f/1.8 G.

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

Consideraciones previas

Este modelo sólo sirve para cámaras Nikon de formato DX o FX en modo recorte, viñeteando notablemente si lo empleamos en cámaras analógicas o sensores de tamaño completo directamente. Aunque Nikon lleva años comercializando un 35mm bastante luminoso (f/2 frente a la apertura f/1.8 del que hoy nos ocupa) diseñado para sensores FX, la gran ventaja del nuevo modelo es que dispone de un motor de enfoque AF-S que lo hace totalmente compatible con las cámaras Nikon D40, D40x, D60 y D5000, puesto que con el anterior tendríamos que enfocar a mano.

El objetivo con su parasol montado en mi Nikon D40

Por lo tanto, nos encontramos ante el sucesor natural de los objetivos de 50mm de las cámaras analógicas. Con un 35mm montado en una cámara DX podremos salir a la calle y fotografiar las cosas empleando nuestro mismo punto de vista, por lo que componer con él es una delicia: si algo nos llama la atención no tenemos más que detenernos y mirar por el visor de la cámara para capturarlo, pues lo que veremos a través de él (y por lo tanto lo que aparecerá en la fotografía) será lo mismo que divisábamos unos segundos antes.

Con la adquisición de este 35mm he solventado los dos principales problemas que se me presentaban a la hora de usar el AF Nikkor 50mm f/1.8D en mi cámara: la necesidad de enfocar siempre en modo manual y el hecho de que en una cámara DX su distancia focal es un poco excesiva para hacer tomas generales. No me pienso deshacer de él porque es muy útil para fotografiar conciertos y obras de teatro (es igual de luminoso que el 35mm, pero al ser algo más largo permite acercarse un poco más a la acción) y además abulta tan poco que merece la pena llevarlo encima por si surge la ocasión de utilizarlo. Observad a continuación la diferencia de ángulo de visión entre ambas ópticas:

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

AF 50mm f/1.8 D @ f/6.3

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

AF-S DX 35mm f/1.8 G @ f/6.3

Me ha gustado bastante el hecho de que el objetivo venga “de serie” con un pequeño parasol para evitar flares y una funda para guardarlo. Son dos detallitos que vienen bien y se agradecen; sobre todo teniendo en cuenta que el objetivo cuesta 199 euros y sería lógico que Nikon hubiera tratado de reducir costes eliminando todo elemento superfluo.

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

La funda que viene de regalo con el objetivo

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

El resultado de hacer una fotografía con el sol en un lateral sin emplear el parasol: un molesto "flare"

Me gustaría aprovechar para comentar que aunque el objetivo es capaz de enfocar a escasos 30 centímetros medidos desde el sensor de la cámara, no es adecuado para fotografía  macro porque su ratio máximo de ampliación es de tan sólo 0,16x. Recordad que los objetivos de tipo macro capturan las cosas a un ratio de 1x (lo que fotografiamos se proyecta en el sensor al mismo tamaño que tiene en el “mundo real”) quedando esta óptica muy lejos de dichas marcas.

El objetivo en la mano

El objetivo es de un tamaño contenido, aunque algo más grande que el 50mm f/1.8 debido a la presencia del motor de enfoque. A diferencia de éste, nada se mueve en el exterior a la hora de enfocar: si el 50mm se extendía del orden de un centímetro durante el enfoque, este proceso se realiza internamente en el 35mm, y aunque el baile de lentes dentro de él es patente, absolutamente nada se mueve en la parte exterior; ni tan siquiera el anillo de enfoque manual si esta acción la está realizando la propia cámara.

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

AF-S DX 35mm f/1.8 G vs. AF 50mm f/1.8D

Con sus escasos 200 gramos de peso, en ningún caso vamos a notar la cámara “cabezona” ni nada que se le parezca. La verdad es que es una delicia llevar un cuerpo ligero como el de la Nikon D40 colgado al cuello con este objetivo montado porque el conjunto es realmente liviano. Además, me gustaría destacar que este óptica cuenta con un sello de goma en la montura para que no entre polvo en su interior, por lo que en el sentido de la estanqueidad frente a elementos externos es un objetivo bastante conseguido.

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

Los controles externos son apenas dos: el pequeño selector de enfoque (automático / manual) y el propio anillo de enfoque. Un anillo de enfoque que aunque tengamos seleccionado el modo automático, siempre va a estar operativo, por lo que a efectos prácticos podemos dejar el enfoque del objetivo siempre en modo automático y girar el anillo cuando nos haga falta ajustarlo a mano.

El diafragma está compuesto de siete palas redondeadas adoptando una forma bastante curiosa cuando está cerrado a f/22 (que es la apertura mínima de este objetivo). Es curioso ver la diferencia existente en este punto con respecto al 50mm f/1.8, pues su diafragma tiene una forma mucho más convencional como se puede apreciar en la siguiente imagen.

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

El diseño del diafragma en el 35mm f/1.8 (a la derecha) es radicalmente diferente al 50mm

Sobre el terreno

La gran apertura del objetivo se nota nada más montarlo en la cámara, pues la imagen que vemos a través del visor es clara y luminosa. Sin embargo, donde más vamos a notar esto es a la hora de disparar nuestras fotografías. Hay objetivos luminosos que apenas son utilizables a su apertura más grande; pero no es el caso del 35mm f/1.8 porque ya incluso en esa apertura da una nitidez bastante buena que se maximiza a partir de f/2.8 (algo que podéis ver en las dos siguientes imágenes).

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

AF-S DX 35mm f/1.8 G @ f/1.8

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

AF-S DX 35mm f/1.8 G @ f/3.5

Su comportamiento, por tanto, a aperturas grandes es más que bueno; yo diría que incluso algo mejor que el mítico 50mm f/1.8, que da un contraste relativamente bajo si lo empleamos completamente abierto. Algo lógico teniendo en cuenta que nos encontramos ante un objetivo de nuevo diseño y todo tiende a mejorar con el tiempo.

El enfoque, por otra parte, es rápido y preciso. Aun en condiciones de poca luz (gracias nuevamente a su amplia apertura) consigue fijarse con precisión sobre el objeto a fotografiar con velocidad, de forma silenciosa y sin titubeos. No es tan rápido como objetivos de gama profesional, pero es bastante más rápido y preciso que los objetivos “de kit”.

Las fotografías que podremos hacer con esta óptica son nítidas y resultan muy naturales, pero no todo iba a ser perfecto, y es que el 35mm f/1.8 posee una cierta distorsión en forma de barril que apreciaremos al llevar junto a los bordes de la imagen líneas completamente rectas que se van a curvar un poco en su parte central. Del mismo modo, en situaciones de contraluces muy forzados con elementos muy finos nos vamos a encontrar algunas aberraciones cromáticas (zonas rojas o azules en los bordes con mucho contraste).

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

Aberraciones cromáticas en el alambre de los auriculares a contraluz

Aberraciones cromáticas

Por suerte, el objetivo apenas viñetea en su apertura más amplia, siendo un efecto muy poco apreciable y que desaparece por completo en cuanto cerramos un poco el diafragma (algo que también se puede apreciar en las dos imágenes de la pared de ladrillos).

No hay que olvidar que un 35mm es, por diseño, un objetivo de tipo angular aunque en una cámara DX tenga un ángulo de visión equivalente a un objetivo normal, siendo lógico por tanto que presente algún defecto típico de esta clase de ópticas. Otro día veremos en un artículo específico por qué el diseño óptico de un 50mm no distorsiona nada, porque si nos metemos hoy en estas cosas nos alargaríamos demasiado y desvirtuaríamos la review.

Algunas fotografías de ejemplo

Os pongo a continuación algunas imágenes que he captado en estos últimos días con mi D40 y el AF-S DX 35mm f/1.8 G, pues desde que lo compré no lo he quitado de la cámara para obligarme así a sacarle el máximo partido posible. A mí me han convencido bastante los resultados, pero no quiero dejar pasar la oportunidad de compartirlas con vosotros para que las veáis y saquéis vuestras propias conclusiones.

Sed

Paseo campestre

Anochece en Nueva Alcalá (I)

Azul

Pesadilla

Tráfico de media tarde

Un rato a la sombra

Desenfocando

Manchas solares

El peatón

Fachada interior de la escuela politécnica

Entrada del hospital de Alcalá

Buena falta te hace...

Paseo por el Retiro

El Henares en Noviembre

Conclusión

En resumidas cuentas, el AF-S DX Nikkor 35mm f/1.8 G es un objetivo muy recomendable para aquellas personas que valoran la composición así como la capacidad de realizar desenfoques en sus imágenes y que poseen una cámara Nikon sin motor de enfoque (a los que tengan motor de enfoque en el cuerpo a lo mejor les interesa más hacerse con el AF Nikkor 35mm f/2 D por si en el futuro dan el salto al sensor FX). A la hora de disparar conviene cerrar un poco el diafragma si las condiciones lo permiten, pero el objetivo es perfectamente utilizable a la apertura de f/1.8; algo muy de agradecer.

Se trata de una óptica bastante bien construida (sólido cuerpo de plástico con montura metálica) aunque con algunos defectos ópticos explicables por su bajo precio. Precisamente los 199 euros que cuesta y su luminosidad lo hacen especialmente apto para usuarios de cámaras Nikon de gama baja que quieren (queremos) romper la barrera de la creatividad que imponen los objetivos que vienen de serie con este tipo de cámaras y que no destacan precisamente por tener aperturas demasiado amplias.

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

AF-S DX 35mm f/1.8 G @ f/10

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

AF-S DX 35mm f/1.8 G @ f/4

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

AF-S DX 35mm f/1.8 G @ f/1.8

Bueno, después de todo lo aquí expuesto espero que os hayáis hecho una idea de lo que puede ofrecernos esta óptica. Ahora está en vuestra mano decidir si podéis sacarle partido a sus prestaciones o no. Después de más de doscientas fotografías disparadas con él a lo largo de varios días y en diversas condiciones de iluminación os puedo asegurar que se va a convertir en un fiel compañero que vendrá conmigo en muchos safaris fotográficos porque le devuelve a uno el placer por la fotografía “clásica” pero, como os decía hace un momento, tal vez vosotros no le veáis una excesiva utilidad en función del tipo de imágenes que acostumbréis a capturar.

Precisamente eso es lo que más me gusta de la fotografía: que cada uno la entiende de una manera única e irrepetible.

¡Gracias por vuestro tiempo!

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¡Nuevo objetivo en mi D40!

¡Por fin tengo mi AF-S DX Nikkor 35mm f/1.8 G!

Me he tirado un mes en lista de espera porque desde que Nikon puso a la venta este objetivo en Marzo, las unidades han ido llegando a las tiendas con cuentagotas. Por suerte, hace escasos dos días recibí una llamada de El Corte Inglés de Alcalá de Henares en la que me comentaron que mi objetivo ya estaba en la tienda y que me podía pasar a recogerlo cuando quisiera.

35mmafs

Dicho y hecho: colgué el teléfono y salí disparado para allá. Y la segunda sorpresa del día me la dieron cuando fui a pagarlo, pues de los 199 euros que cuesta originalmente se me quedó en 179 porque como estamos en rebajas me hicieron un descuento del 10%. Al menos el mes largo de espera ha tenido sus ventajas, y es que si lo hubieran tenido en la tienda cuando fui a comprarlo a mediados de Junio hubiera tenido que pagar su precio íntegro (bastante bueno ya de por si) porque las rebajas aun no habrían empezado.

En fin, el caso es que ya está montado en la cámara, así que como os podéis imaginar, dentro de unos días habrá una review por aquí. De momento lo que he podido probar me ha gustado mucho, pero ya os daré más detalles en la entrada correspondiente…  😉

La familia Nikon sigue creciendo

Han transcurrido casi seis meses (¡cómo pasa el tiempo!) desde que me compré la Nikon D40 que venía con el objetivo AF-S DX Nikkor 18-55mm 1:3.5-5.6GII ED y durante este tiempo se han unido al clan cuatro objetivos más:

AF-S DX Nikkor 55-200mm 1:4-5.6G ED

AF Nikkor 50mm 1:1.8D

– AF Zoom Nikkor 35-70mm 1:3.3-4.5 S Macro MK I

AF-S DX NIKKOR 18-55mm f/3.5-5.6G VR

La familia Nikon sigue creciendo

NOTA: la fotografía tiene notas descriptivas de lo que es cada cosa. Podéis verlas pinchando sobre la imagen para acceder a su página en Flickr

La familia ha crecido considerablemente como se puede ver en la fotografía, pero ahora mismo, con la reciente llegada del 18-55 VR, me encuentro con que el 18-55 que venía con la cámara se me ha quedado muerto de risa en el armario, por lo que es posible que me lo saque de encima en breve. En principio había pensado en venderlo en el foro de Nikonistas, pero teniendo en cuenta que ese modelo se cotiza a unos 70 euros y que ir a Correos a mandar un paquete es un verdadero suplicio por las colas que se forman, es posible que le busque alguna salida “alternativa”. Ya pensaré en algo…

Controlando la exposición en el modo manual de una cámara réflex

Cuando uno le pone la mano encima a una cámara digital por primera vez tiende a emplear el modo automático de la misma (ese icono verde que representa a una cámara) para “no complicarse la vida”. Sin embargo, haciendo esto estamos dejando que sea la electrónica la que tome todas las decisiones por nosotros, mermando en buena medida nuestra creatividad y, sobre todo, nuestra capacidad de aprendizaje, que es algo muy gratificante en fotografía.

En el caso de una compacta puede estar justificado en una situación en la que queramos sacar fotografías de grupo y que todas queden más o menos aceptables (aunque no me explico porque en lugares oscuros tiende a saltar el flash aunque el motivo principal esté enfocado a 200 metros de distancia), pero en el caso de hacernos con una réflex es una verdadera pena que no exprimamos todas sus posibilidades (y no me imagino una réflex en medio de una discoteca o tirada en la toalla de la playa; que queréis que os diga).

De todos modos, no os asustéis: no me voy a meter hoy en muchos tecnicismos; sólo pretendo demostraros lo sencillo que es controlar la exposición de una fotografía empleando el modo manual de una cámara réflex. Sí, ese modo del que mucha gente huye porque cree que es algo sólo apto para fotógrafos profesionales; pero al que en realidad se coge el truco en 5 minutos y ofrece unos resultados fantásticos así como la sensación de que somos nosotros los que controlamos la cámara y no al revés.

El exposímetro

El exposímetro (dispositivo medidor de la luz de la escena que vamos a fotografiar) es una “aguja” integrada en el visor de la cámara que se mueve de un lado a otro según la cantidad de luz que está entrando al objetivo y los parámetros de apertura, ISO y velocidad que tengamos seleccionados.

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Os comento antes de continuar que todo esto está basado en el manejo de mi Nikon D40 y con el método de medición de luz matricial pero lo que os voy a comentar hoy es aplicable a cualquier cámara digital. De hecho, en mis compactas no aparecía esa “aguja” como tal, pero sí unos dígitos que tomaban valores positivos o negativos en función de la luz y que, al fin y al cabo, realizaban la misma función.

Los modos de medición

Aprovecho para contaros algo acerca de los modos de medición. Esto no influye para nada en lo que os quiero explicar hoy, pero me apetecía comentároslo como “culturilla general”; y es que en general las cámaras tienen tres modos de medir la luz de la escena:

Por un lado está la matricial, que es la que más se suele emplear porque hace bien su trabajo en la mayoría de las ocasiones. En este caso se mide la intensidad luminosa de toda la escena y se calcula la exposición en base a esto. Como os digo, esto va a funcionar muy bien a no ser que estemos ante una situación compleja de fotografiar (un contraluz muy acusado, por ejemplo). En estos casos, puede que la exposición quede algo descompensada y tengamos que ajustarla mediante la compensación de la exposición (un tema que veremos más adelante).

El modo de medición ponderada al centro da prioridad a la zona central de la imagen (aproximadamente un 20% o un 25% del total del área del sensor). Por lo tanto, en el caso de tener zonas oscuras y claras en una misma imagen dependiendo dónde apuntemos la cámara en el momento de medir esa será la zona que aparezca correctamente expuesta en la imagen final (sobreexponiendo o subexponiendo las de diferente iluminación).

Por último tenemos la medición puntual, que es igual que la ponderada al centro, pero en este caso tomando como referencia una minúscula zona en el centro de la imagen (sobre el 2 ó 3% del total). Será útil para casos en los que tengamos que afinar la exposición al máximo en entornos con cambios de iluminación muy bruscos en zonas muy pequeñas. La verdad es que lo he debido emplear apenas en un par de ocasiones, ya que para la gran mayoría de mis imágenes la medición matricial hace su labor estupendamente.

Los tres modos de controlar la exposición

Pues bien, para conseguir una imagen con una iluminación equilibrada hemos de tratar de mantener esa aguja en el centro. En el caso de que haya un exceso de luz (y por lo tanto la fotografía vaya a quedar demasiado brillante) la aguja se irá hacia la izquierda, donde hay un signo ‘+’. En el caso de que la iluminación sea escasa la aguja se desplazará hacia la derecha, donde podemos ver un signo ‘-‘. En la imagen que tenéis a continuación podéis ver lo que aparecería en la pantalla de la cámara (y por tanto también en el visor) en el caso de que una escena estuviera poco iluminada.

pantallad40

Pues bien, vamos a realizar una fotografía de paisaje y nos encontramos con que hay demasiada luz (la aguja está desplazada hacia la izquierda) así que podemos hacer tres cosas para equilibrar el exposímetro y que la toma quede perfecta:

· Aumentar la velocidad de disparo de tal modo que la luz llegue durante menos tiempo al sensor. Eso se realiza girando la rueda de control hacia la derecha (en sentido contrario al desplazamiento de la aguja del exposímetro; de lo que se trata es de oponerse a su desviación).

· Cerrar más el diafragma para que entre menos luz por el objetivo. Eso se consigue pulsando el botón correspondiente junto al disparador y girando la rueda de control también hacia la derecha. A medida que vamos avanzando posiciones veremos cómo el exposímetro se va centrando hasta que se posiciona en su punto central.

· Bajar la sensibilidad ISO. Esto disminuye la sensibilidad de la cámara, pero no siempre va a ser posible llevar esto a cabo, pues a veces estaremos en la ISO más baja posible (algo que para mí gusto es lo más recomendable en condiciones de mucha luz) y sólo nos será posible “jugar” con la velocidad y la apertura.

Resumiendo

Lo más recomendable para ajustar la exposición de una fotografía es jugar con la velocidad de disparo (cuanto más rápida más oscura será la fotografía) y con la apertura del diafragma (cuanto más cerrado menos luz entrará por el objetivo) teniendo en cuenta los efectos que esto tendrá en la imagen final en cuando a profundidad de campo y movimiento de los objetos.

En ambos casos, el control de estos dos parámetros fundamentales se realiza en una cámara réflex girando la rueda de control de la cámara; ya sea hacia la derecha para oscurecer la imagen o hacia la izquierda para aclararla. En las cámaras compactas, la rueda de control suele ser sustituida por un par de botones, pero el principio de funcionamiento es más o menos el mismo. Así de sencillo.

A partir de estos conocimientos básicos ya todo es cuestión de practicar y practicar; pero eso es algo que ya depende sólo de vosotros. Yo lo único que pretendía es quitaros el “miedo” a emplear el modo manual de la cámara, pues no es tan fiero el león como lo pintan.

Bueno, y ahora que ya conocéis la teoría, os dejo con un vídeo que grabé hace unos días en el que os comento todo esto. Veréis que hay un corte un poco extraño hacia la mitad, pero es que se me olvidó comentar un detalle importante y por no repetir todo el proceso de grabación lo introduje posteriormente. Espero que sea un buen complemento a la explicación de esta entrada y que con su apoyo os quede claro todo este tema.

¡Un saludo!

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