La distancia focal como elemento compositivo

Si bien el tema de la distancia focal y su relación con la perspectiva es algo que ya vimos por aquí hace unos cuantos meses, hoy me gustaría volver a abordar el tema pero esta vez desde un punto de vista más artístico y menos técnico; y es que las distancias focales son un aspecto muchas veces dejado de lado a la hora de componer una fotografía porque hay gente que tiende a pensar que el zoom sólo sirve para acercarse a las cosas cuando en realidad no es así.

La focal empleada va a cambiar la perspectiva e incluso el significado de una fotografía si sabemos hacer buen uso de este parámetro, de modo que debemos de darle su justa importancia porque se trata de una poderosa herramienta para expresarnos.

A primera hora

Para empezar vamos a repasar (aun a riesgo de repetirme un poco con respecto a la entrada que os enlazaba en el primer párrafo) cómo varía la perspectiva en función de la distancia focal empleada partiendo de otra premisa muy básica: hay que tratar de llenar el encuadre.

LLENANDO EL ENCUADRE

Sí, llenar el encuadre con el motivo principal de nuestra fotografía es importante para que una foto “diga algo” pero, ¿cómo llenarlo? Podemos usar una misma focal y movernos con nuestros pies (lo que yo suelo llamar “pedestrian zoom”) o bien podemos emplear el zoom óptico de nuestra cámara o las distintas focales de las que dispongamos en caso de una cámara réflex.

Sin embargo, optar por una u otra opción es más importante de lo que parece porque tiene una influencia total en el aspecto de la fotografía y la relación entre sus planos. Vamos a verlo a través de cuatro imágenes parecidas pero en realidad muy diferentes:

Oropesa del Mar

Angular (16 mm f/8)

Oropesa del Mar

Normal en formato DX (35 mm f/8)

Oropesa del Mar

Teleobjetivo corto (85 mm f/8)

Oropesa del Mar

Teleobjetivo (200 mm f/8)

En las cuatro fotografías anteriores he tratado de mantener más o menos fijo el encuadre del objeto en primer plano alejándome de él a medida que aumentaba la distancia focal. Como podéis apreciar, si empleamos una distancia focal corta (objetivo angular) los planos parecen muy lejanos entre si; mientras que si empleamos una focal larga (teleobjetivo) el fondo y el primer plano parecen acercarse entre si.

Más allá de una mera cuestión estética, vamos a ver que esto tiene implicaciones directas en lo que queramos expresar con nuestras fotografías.

ANGULARES

Un objetivo angular no sirve para que entren más cosas en la foto como mucha gente cree. De hecho, la gracia del angular es que si nos acercamos mucho al motivo principal de la fotografía y sabemos jugar con la perspectiva le daremos un contexto que en muchas ocasiones es lo más importante de una imagen. Os lo explicaré con una fotografía de ejemplo que hice recientemente.

Vertederos improvisados

Si hubiera fotografiado esa caja sin más, la imagen carecería de todo sentido. El espectador sólo vería un cajón de madera que en su momento contendría algún electrodoméstico de la marca Siemens, pero no diría nada más. Sin embargo, al emplear una distancia focal pequeña y acercarme mucho a ella, puedo hacer que la caja ocupe buena parte del encuadre y al mismo tiempo sacar todo el material que la rodea y que conforma una auténtica escombrera ilegal en medio del campo; que es precisamente lo que pretendía mostrar en esta imagen.

Tampoco sirve usar el angular desde lejos para así poder meterlo todo en la imagen sin ningún elemento ocupando la mayor parte del encuadre; porque precisamente el protagonismo de esa caja de Siemens es lo que le da a la imagen un toque distintivo. Recordad que con un angular la PDC es muy grande y los elementos de la imagen aparecerán nítidos en ella estén en el plano que estén, por lo que el único modo de destacar uno es haciendo que aparezca con un gran tamaño respecto a los demás.

Os dejo a continuación otros ejemplos similares en los que el uso de un angular mete al elemento principal de la imagen en un contexto que es el que da sentido a la fotografía.

¡Todos a una!

Días de verano

No parking here

TELEOBJETIVOS

Por su parte, un teleobjetivo consigue justo el efecto contrario, ya que tiende a aislar el motivo principal gracias a su estrecha profundidad de campo y, por tanto, el desenfoque del resto de planos que conforman la imagen.

En esta ocasión voy a recurrir a una fotografía que hice hace más de un año para ejemplificar este “aislamiento” que os digo.

Miradas (II)

Como véis, pese a la gran cantidad de elementos que aparecen en la fotografía, al final nuestra mirada se dirige en primera instancia al hombre que hay en primer plano y a continuación a la mujer que lo mira a él y que empieza a aparecer ligeramente desenfocada. Todo lo demás (personas, puestos, banderas…) que ese día había en la calle aparece completamente difuminado y nos permite centrar nuestra atención sobre el motivo principal de la imagen.

A continuación os dejo con un trío de fotografías en las que los desenfoques de los fondos nos permiten olvidarnos de ellos para centrar nuestra mirada en el motivo principal.

Las palomas de Madrid

Bendición de San Antón 2011

El explorador

RESUMIENDO

Como habéis podido ver, lo que siempre os digo de que hay que llenar el encuadre para conseguir una fotografía visualmente atractiva es importante; pero igual de importante es elegir bien la focal con la que vamos a disparar esa fotografía, ya que esa decisión cambiará por completo el significado de la imagen.

¿Queréis situar al sujeto principal de modo que la imagen cuente una historia? Usad un angular.

¿Queréis expresar una cierta sensación de soledad o aislar algo en un encuadre lleno de elementos? Usad un teleobjetivo.

Concentración de clásicos en Oropesa del Mar

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Parecidos razonables entre dos portadas de discos

¿Alguien más se ha dado cuenta del evidente parecido entre las portadas de los álbumes Intimacy de Bloc Party y El Incendio de Sidonie?

¿Guiño? ¿Tributo? ¿Casualidad? ¿Plagio?… Cada uno tendrá su opinión, pero sea como sea son dos discazos como la copa de un pino. Eso sí, me gustaría comentar que Intimacy salió en Julio de 2008 y El Incendio en Agosto de 2009, por lo que los chicos de Bloc Party quedan libres de toda sospecha.

Por cierto, me di cuenta del parecido entre ambas portadas porque el otro día aparecieron una junto a la otra en el coverflow del iPod Touch. ¡Qué cosas!

Las fotografías no se hacen; se sienten

Según va pasando el tiempo cada vez me doy más cuenta de que las fotografías no se hacen; se sienten.

Muchas veces os he hablado de aspectos técnicos sobre esta bonita disciplina; pero creo que nunca he compartido con vosotros mi forma de decidir entre hacer una fotografía de algo o no hacerla. Y os adelanto que eso es algo que no lleva asociada regla matemática alguna ni sistema científico de ningún tipo, ya que se basa fundamentalmente en la experiencia propia que sólo el tiempo es capaz de darle a cada uno.

Mirando hacia arriba

Como os decía, artículos técnicos hasta el momento he escrito muchos en estas entradas y todavía quedan unos cuantos más para el futuro; pero para no centrarme sólo en ese tipo de temas he decidido adentrarme también en aspectos algo más personales de la fotografía. Evidentemente mis fotos no sin ni mejores ni peores que las tuyas, estimado lector, porque al fin y al cabo una fotografía no es más que el punto de vista personal e intransferible de cada uno sobre aquello que le rodea; pero creo que lo que quiero contar hoy se puede aplicar a prácticamente todo el que tenga una cámara en las manos.

Sin darnos cuenta, en las fotografías se reflejan nuestros miedos, inquietudes, obsesiones, creencias, anhelos, deseos… Y eso las convierte en una herramienta muy válida para comprender la forma de sentir y de pensar de una persona. Después de haber subido más de tres mil fotografías a Flickr, creo que si alguien recorre mi galería de principio a fin descubrirá cosas sobre mí que tal vez incluso yo mismo desconozco.

Cabizbajos

Por eso digo que no puedo daros ninguna receta mágica para salir a la calle y hacer fotos; pero sí que os contaré qué es lo que me hace sentir el impulso de mirar por el visor y apretar a continuación el disparador.

Conociendo el equipo

Lo primero de todo, como ya recalqué hace unas cuantas semanas, es conocer las limitaciones de nuestro equipo fotográfico. Es decir, saber qué fotografías vamos a poder hacer y cuáles no con el material que tenemos disponible. Si tenemos una cámara sencilla con un objetivo zoom poco luminoso, no esperéis poder hacer la típica foto de un colibrí chupando el néctar de una flor con las alas extendidas, ya que para eso hace falta equipo muy caro y voluminoso. Sin embargo, conociendo cuales son los límites de nuestra cámara y nuestras ópticas, seremos conscientes de lo que podemos hacer bien y saldremos a la calle sabiendo en lo que podemos centrarnos para obtener una buena imagen. Y que conste que hay cientos de fotos fantásticas que podemos hacer con cualquier cámara por simple que esta sea, como ésta que hice meses atrás en Madrid con mi ya veterana Sony DSC-P200.

De Madrid al cielo

Para no alargarme demasiado no insistiré más en este aspecto, pues en la entrada reseñada anteriormente tenéis más información sobre la importancia de conocer lo que podemos hacer con el material que poseemos.

Los ojos siempre bien abiertos

Obviamente, un aspecto fundamental es ir por la calle con los ojos bien abiertos. Es decir, de nada sirve salir a hacer fotografías si no levantamos la mirada del suelo. Tal vez así descubramos un enlosado precioso al doblar una esquina; pero podéis dar por hecho que el 90% de las cosas fotografiables nos pasarán completamente desapercibidas.

Luces y sombras

En mi caso particular siempre intento buscar detalles no muy habituales: tejados con formas originales, hileras de cosas que se repiten, sombras, colores vivos, reflejos, gente… Elementos en los que no todo el mundo se fija y que son los que hacen de la fotografía de un lugar común toda una sorpresa. Por cierto, aprovecho para mencionar en este punto a Baldomero Perdigón, que es todo un maestro en esto de buscar los puntos de vista más originales de Alcalá.

La importancia de ser receptivo

Pese a lo anterior, hay que reconocer que hay días y días. Habrá ocasiones en las que saldremos con la cámara y todo nos llamará la atención y otras en los que ya nos pueden plantar en medio de los Campos Elíseos y no seremos capaces de ver nada digno de ser retratado. Sobre esto yo tengo una teoría según la cual todo tiene, por lo menos, una foto bonita. Lo complicado es encontrársela.

Traffic accident

En cualquier caso, pese a que en ocasiones la inspiración sea nula, lo mejor es salir a la calle con la idea en la cabeza de que la mejor foto del día puede estar en cualquier lugar. Abrir nuestras miras y no restringirnos sólo a dos o tres cosas es lo que hará de nuestras fotografías una experiencia muy gratificante.

Nunca borres fotos en plena calle

Alguna vez he visto una foto recién capturada en la pantalla de la cámara y he pensado en borrarla de inmediato; pero ya me ha ocurrido en varias ocasiones que he llegado a casa y al verla en el ordenador me he dado cuenta de que no era tan mala como pensaba o que tratándola en blanco y negro (o de algún otro modo) ganaba unos cuantos puntos.

Un ejemplo de esto que os digo es aquella imagen en la que la sombra de una persona no parecía corresponderse con la edad de su dueña. Hoy miro la fotografía y me parece bastante original, pero también recuerdo que nada más verla en la cámara pensé que no era gran cosa y que podría borrarla.

Juventud en la sombra

Al fin y al cabo, en las tarjetas actuales caben una barbaridad de fotografías, así que es mejor borrar las imágenes una vez que estemos cómodamente sentados delante del ordenador.

Lo importante es que te guste a ti

A la hora de hacer una fotografía (como al escribir en este blog) sólo sigo una norma: que me guste a mí. Nunca hago una fotografía pensando en que le guste a Fulanito o a Menganito, ya que entonces esto dejaría de ser algo completamente personal. A la hora de decidir qué fotos publico me guío por mi propio criterio, y así seguirá siendo a no ser que algún día acabe trabajando como fotógrafo para algún cliente.

Ramas secas

Creo que en la vida es importante seguir tu propio instinto en la medida de lo posible, y ya que tanto en el tema fotográfico como en lo que escribo por aquí tengo plena libertad para hacer lo que crea oportuno, la norma es simple: si estoy contento con el resultado lo publico; y si no, se va a la papelera.

Si luego la fotografía coincide con vuestros gustos y consideráis que es buena, yo me alegraré un montón; pero lo principal es que me guste a mí, porque sólo de ese modo se puede crear un estilo propio y personal a la hora de retratar las cosas.

Lo que digan los demás está de más

Algo muy ligado con lo anterior es la importancia de ser tú mismo a la hora de hacer fotografías. Que no te importe plantarte en medio de una calle atestada de gente para captar la imagen de algo que te ha llamado la atención. Yo a veces me he sentado en el suelo en busca de un ángulo diferente, me he subido a lugares elevados para hacer un plano picado, me he plantado en medio de una glorieta para hacer fotos de un atasco… Y siempre estará el típico idiota que te pitará con el coche o se reirá al verte intentar hacer una foto en una postura extraña; pero cuando llegas a casa y ves el resultado te das cuenta de que si no te hubieras atrevido a hacer esa foto, no podrías sentirte orgulloso de ella.

A contracorriente

Esto lo aprendí en mis experiencias como reportero de ultimONivel, ya que si bien en las primeras presentaciones a las que acudí yo me sentaba en mi sitio y trataba de no dar mucho el cante; pronto aprendí que aquí el que no corre vuela, de modo que empecé a sacar la cámara y ponerme a hacer fotos dónde y cuándo mejor me pareciera.

¡Disfrútalo!

Lo más importante es que la fotografía practicada como afición sea eso: una afición de la que disfrutar. Si un día teníais pensado salir a hacer fotos y no os apetece… ¡Quedaos en casa! Del mismo modo, si tenéis ganas de salir a la calle porque sentís que estáis inspirados y hay posibilidades de conseguir la foto de vuestra vida, no dejéis que un cambio de planes a última hora apague vuestra creatividad.

¿Te apetece un té?

Disfrutad. Haced lo que os de la gana con vuestra cámara, que para eso os la habéis comprado. Con ella en la mano tenéis la posibilidad de retratar el mundo como os parezca, y no habrá nadie que pueda demostrar que vuestro modo de ver las cosas sea mejor o peor que otro. Creed en vosotros mismos y veréis cómo vuestras fotos van ganando en calidad prácticamente sin que os deis cuenta.

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Compensación de exposición: para qué sirve y cómo se usa

Los sistemas de medición de la iluminación de las cámaras actuales funcionan bastante bien, pero hay situaciones que no son capaces de manejar con soltura y ahí es donde entra en juego la llamada “compensación de exposición”, que es una característica que posee toda cámara digital sea del tipo y la gama que sea y que nos va a permitir fotografiar correctamente escenas con fuertes contraluces o con zonas de diferente iluminación.

Puesta de sol en Oropesa (II)

¿Qué es la compensación de exposición?

La compensación de exposición no es más que un control bidireccional que aclara u oscurece la fotografía según el sentido en el que lo movamos; tan simple como eso. Se mide en pasos de exposición (recordad que un paso equivale a una diferencia del doble o la mitad en la luz captada por la cámara) y la cosa consiste en que si empleamos valores positivos estaremos aclarando la imagen y empleando valores negativos la estaremos oscureciendo.

Evidentemente esta función sólo tiene sentido en los modos de disparo de prioridad a la apertura y prioridad a la velocidad, pues en modo manual seremos nosotros los que controlaremos el aspecto final de la fotografía llevando el exposímetro a izquierda o derecha a voluntad y en modo automático será la cámara la que decida todo por nosotros. En los modos semiautomáticos, por defecto el exposímetro se llevará al punto central; punto que estaremos desplazando a un lado o a otro al actuar sobre la compensación de la exposición como ahora veremos.

De todos modos, tened cuidado, porque si dejáis seleccionado un cierto valor de compensación y luego pasáis a modo manual dicha compensación seguirá presente. Puesto que la compensación de exposición se suele emplear de manera esporádica, yo os recomiendo que una vez conseguida la fotografía que queríais, volváis a dejarla en cero (al menos es lo que yo hago siempre para evitar despistes y problemas).

Aplicación en un caso práctico

Os comento que durante todo el artículo voy a referirme al modo de exposición matricial, que es que el que emplean por defecto la mayoría de las cámaras actuales y el más adecuado para casi todas las situaciones (otro día podemos explicar los tres modos de medición disponibles en las cámaras, si os parece).

Este modo consiste en que la cámara divide la escena en varias “porciones” midiendo la iluminación de cada una de ellas para luego realizar un promedio de todas ellas y calcular así una exposición adecuada a las condiciones. En realidad el proceso no es tan simple, pero para hacernos una idea de cómo funciona nos puede servir.

Procesador encargado de medir la exposición en las cámaras Nikon

Centrándonos en nuestro ejemplo, imaginad que queremos fotografiar la entrada de un túnel, con la zona central del encuadre engullida por las sombras y la periferia bien iluminada porque está dando el sol. En tal caso, lo que va a ver la cámara es una zona central muy oscura; y aunque los alrededores estén bien iluminados, va a tender a aclarar toda la escena porque entiende que en una buena parte de ella hay una iluminación insuficiente y tratará de evitar esa subexposición incluso a costa de sobreexponer ligeramente el resto.

En realidad, lo que queremos es que las sombras queden bastante negras y que el exterior se exponga correctamente (tal y como lo vemos con nuestros ojos) de modo que lo que la cámara entiende en este caso no es la situación que tenemos delante y demostrándose que la electrónica de las cámaras es inteligente, pero sólo hasta cierto punto.

Exterior de la "cueva" sobreexpuesto y sombras demasiado claras

¿Qué hacer en ese caso? Pues lo más fácil será oscurecer ligeramente la fotografía para que así la escena quede tal y como la vemos a través de nuestros ojos: con la superficie exterior correctamente expuesta y la zona de sombra algo más oscura. Esto es lo que vamos a hacer mediante la compensación de exposición.

Aplicando una compensación de exposición de -0.7 pasos hemos conseguido exponer correctamente el exterior y hemos logrado unas sombras más profundas

En este caso la diferencia entre el exterior y el interior no es demasiado evidente porque entra bastante luz por el otro extremo del “túnel” y además la pared exterior no es completamente blanca. Si hubiéramos hecho esta misma prueba con un túnel más oscuro y cuyas paredes exteriores fueran blancas veríais que la sobreexposición de la primera imagen sería mucho mayor y tendríamos que haber compensado con un valor bastante más elevado que esos -0.7 pasos que hemos utilizado en el ejemplo.

Por supuesto, como ya os estaréis imaginando, en situaciones de iluminación contrarias a la del ejemplo tendríamos que usar una compensación positiva para evitar que la fotografía aparezca demasiado oscura en términos generales.

¿Cómo se compensa la exposición?

En el caso de las cámaras Nikon, este parámetro (mucho más importante de lo que puede parecer) se controla con un pequeño pulsador localizado junto al botón del disparador de tal modo que para modificar la compensación de exposición debemos mantenerlo presionado mientras giramos a un lado u otro la ruleta de control mediante el dedo pulgar.

Como os decía al principio del artículo, va a haber situaciones en las que la cámara no sea capaz de interpretar correctamente la iluminación de la escena que pretendemos fotografiar y requiera de un ajuste por nuestra parte para dejar las cosas tal y como las queremos. Voy a mostraros a continuación mediante una serie de imágenes tomadas de la pantalla de mi cámara en qué consiste el procedimiento de la compensación de exposición. Espero que con ellas podáis ver que es algo realmente sencillo e intuituvo.

De todos modos, me gustaría señalaros que el control de exposición también lo visualizaremos en el visor de la cámara, por lo que no es necesario apartar la vista de él para modiicar este parámetro.

Pantalla LCD de mi Nikon D40 en el modo de "prioridad a la apertura". Como veis, tenemos seleccionado un diafragma de f/3.2 e ISO 200, por lo que la cámara ajusta una velocidad de disparo de 1/60 para que la imagen quede correctametne expuesta

Cuando pulsamos el botón de la compensación de exposición aparece el tiempo de exposición que calcula la cámara, el exposímetro y se remarca el valor de compensación en la parte inferior

Si giramos la ruleta hacia la derecha, obtendremos valores negativos de compensación, lo que implica que oscureceremos toda la fotografía (útil para situaciones en las que la imagen aparece más clara de lo deseable). En este caso hemos aplicado 0.7 pasos de compensación de tal modo que el tiempo de exposición ha disminuido hasta 1/100 permitiendo que llegue menos luz hasta el sensor de la cámara. ISO y apertura siguen siendo las mismas.

Podemos compensar hasta un máximo de cinco pasos, que equivale a que el sensor va a recibir 32 veces menos luz que con la exposición sin ningún tipo de compensación (fijaos en que ahora el tiempo de exposición es de 1/2000).

Si giramos la ruleta hacia la izquierda, obtendremos valores positivos de compensación, lo que implica que aclararemos toda la fotografía (útil para situaciones en las que la imagen aparece más oscura de lo deseable). En este caso hemos aplicado 1.3 pasos de compensación de tal modo que el tiempo de exposición ha aumentado hasta 1/25 permitiendo que llegue más luz hasta el sensor de la cámara. ISO y apertura siguen siendo las mismas.

Al igual que antes, podremos compensar hasta un máximo de cinco pasos positivos, que equivale a que el sensor va a recibir 32 veces más luz que con la exposición sin ningún tipo de compensación (fijaos en que ahora el tiempo de exposición es de medio segundo).

El secreto está (como siempre) en probar y experimentar

Con estos párrafos espero que hayáis podido ver que esas fotografías que a veces nos quedan inexplicablemente claras u oscuras pese a que tenemos todo correctamente configurado en la cámara no son más que la consecuencia de las limitaciones de la inteligencia artificial de la cámara. En este caso, con poner un poco de esfuerzo por nuestra parte vamos a poder conseguir fotografías perfectamente expuestas aunque las condiciones de iluminación sean un poco “raras”.

Cadenas

De todos modos, no hay una metodología exacta para conseguir la fotografía que queremos: en este caso el secreto está en probar con diversos valores de compensación de exposición hasta que obtengamos el resultado deseado, pero lo importante es captar el concepto y a partir de ahí emplear nuestra capacidad de improvisación para obtener una buena fotografía. Ya veréis cómo en poco tiempo empezáis a utilizar este concepto de una forma casi intuitiva.

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