Roban la cuenta de iTunes a mi hermana y usan su tarjeta para hacer compras

Mi hermana es una de esas personas que se loguea alegremente para mirar el correo en cualquier ordenador. Por eso tampoco me extrañó mucho que esta mañana (ahora mismo está en Alcalá pasando unos días) me comentara que le habían llegado un par de pagos de la iTunes store por cosas que no había comprado. En concreto tenía un pago de un euro de hace un par de semanas y otro de 28 euros del jueves pasado. El caso es que entre mi hermano, ella y yo estuvimos “atando cabos” y llegamos a reconstruir lo que había ocurrido; así que os lo comento aquí para que no os ocurra lo mismo que a ella:

Como os decía, mi hermana no tiene reparos a la hora de hacer login en cualquier ordenador para mirar el correo; siendo desde mi punto de vista una práctica muy poco recomendable tal y como os comenté hace ya unos meses. Obviamente a ella también le comenté este asunto en su momento pero, como mucha gente, no creía que fuera a pasar nada (y ya sabéis que nunca pasa nada… hasta que pasa). No sé si en aquel momento pensaría que era un poco exagerado en cuanto a medidas de seguridad a la hora de navegar por Internet; pero el caso es que al final parece que algo de razón tengo.

El problema es que mi hermana no sólo se saltó mi regla básica de no hacer login más que en ordenadores propios; sino que además tenía la misma contraseña en todos sitios, de modo que el agujero de seguridad era bastante grande. La cosa es que en alguno de los ordenadores desde los que consultó el correo alguna vez debía de haber un troyano de tipo keylogger que, sin que nos demos cuenta, se dedica a mandar todo lo tecleado a una dirección de Internet, de tal modo que no tiene ninguna ciencia descubrir el nombre de usuario y la contraseña de la persona que está utilizándolo.

Pues bien, una vez que la persona recibió los datos de mi hermana se ve que aprovechó para entrar a su correo y al ver que tenía cuenta en la iTunes store (suponemos que leyó algún correo remitido por Apple) intentó meterse allí empleando los mismos datos de acceso de la cuenta de email para ver si “sonaba la flauta”. Y puesto que la contraseña para ambos sitios era la misma, a partir de ese momento pudo hacer y deshacer a voluntad todo lo que quiso; algo especialmente peligroso si tenemos en cuenta que toda cuenta de iTunes store va asociada a una tarjeta bancaria (si no, no se puede crear dicha cuenta).

Lo primero que hizo el ladrón fue cambiar la dirección de email asociada con la cuenta de la iTunes store por una con el mismo nombre de usuario pero asociada a una sospechosa web China, de modo que a partir de ese momento todas las facturas de las compras realizadas ahí irían al mail de esa persona en lugar del de mi hermana. De ese modo, a no ser que ella mirara los movimientos de la cuenta bancaria, no se daría cuenta de que alguien estaba haciendo compras con su cuenta. Además, como es lógico, también cambió la contraseña de acceso para así hacerla perder el control por completo de su propia cuenta de iTunes.

Tal y como os comenté al principio, el ladrón hizo dos pagos con la cuenta una vez robada: uno de un euro (suponemos que para comprobar que tenía acceso) y luego unos días después otro por valor de 28 euros. Ya sé que no es una gran suma, pero daos cuenta de que es muy lógico actuar así por parte del ladrón. Si tenemos la nómina y varios recibos domiciliados en la cuenta, entre los movimientos de cada mes un pago de unos treinta euros de vez en cuando se nos puede pasar completamente desapercibido. De hecho, si no llega a ser porque se metió en la web del banco y miró el extracto de su cuenta muy posiblemente ni se hubiera dado cuenta.

Obviamente ese tío no va a salir de pobre con esos 28 euros, pero pensad que si todos los días fusila alguna que otra cuenta y se dedica a hacer compras por importes similares (que de algún modo luego recibirá en dinero contante y sonante; aunque eso no sé cómo lo llevará a cabo) en un par de meses puede juntar una suma importante. Es decir, que como se suele decir: “Grano no hace granero, pero ayuda al compañero”.

Lo que hemos hecho para solucionar el tema es llamar al banco y comentarles esto mismo, anulando al momento la tarjeta de mi hermana. Dentro de unos días le llegará otra con un número diferente, de tal modo que a partir de este momento el ladrón no podrá comprar nada más en la iTunes store usando la cuenta de mi hermana; pero aun así me temo que los 29 euros que le han robado no va a poder recuperarlos. De todos modos, el lunes llamará a Apple para comentar el caso (la atención al cliente sólo funciona de lunes a viernes) para ver si se puede hacer algo más.

Cómo evitar este tipo de fraudes

Para evitar que os suceda algo así, os remito a lo que aconsejé en la entrada reseñada anteriormente sobre cómo navegar con seguridad en Internet y que se resume en no mirar el correo más que en ordenadores de confianza y tener una contraseña para cada sitio en el que estemos registrados. No hace falta que sean contraseñas completamente distintas; pero sí que es una buena idea tener una “raíz común” en todas ellas y luego añadir un sufijo diferente para cada web.

Por ejemplo, podemos tener como raíz una combinación extraña de letras y números (por ejemplo 3498crynjarv88) y luego para cada sitio añadir algo relacionado pero no excesivamente sencillo de adivinar. Podemos usar buzoneo para el email, amigotes para Facebook, piopio para Twitter… El caso es echarle un poco de imaginación. Del mismo modo, os recomiendo que desactivéis la pregunta secreta para recuperar las contraseñas olvidadas, porque representa un riesgo considerable para la integridad de nuestros datos.

Hay que reconocer que mi hermana ha tenido relativa buena suerte, porque aunque el cargo ha sido de 29 euros en total, también podría haber sido diez veces esa cantidad y el ladrón igualmente hubiera salido tan campante; de tal modo que haber aprendido esta lección sobre seguridad en Internet no le ha salido demasiado caro dentro de lo que cabe. En cualquier caso, tentar a la suerte no es una buena idea, así que mejor os recomiendo extremar las precauciones y siempre actuar con lógica en todo aquello relacionado con los datos personales en Internet.

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Recomendaciones a la hora de comprar una cámara digital

Aprovechando que se acercan las Navidades y que uno de los regalos estrella de estas fechas suelen ser las cámaras digitales, me gustaría hoy hacer un pequeño repaso a los tres tipos más habituales de cámaras que podemos encontrar en las tiendas.

Cierto es que en comercios especializados podemos encontrar todavía cámaras de carrete, cámaras de medio formato y cosas así pero, como os digo, hoy me gustaría centrarme en lo más habitual: las típicas cámaras que podemos encontrar en cualquier centro comercial y que son lo que la inmensa mayoría de la gente buscará en las próximas semanas.

Cámaras compactas

Son las más vendidas con diferencia desde la popularización de las cámaras digitales. En los últimos tiempos han avanzado las ventas de los otros dos tipos de cámaras que luego veremos; pero a día de hoy las compactas son las que más rápidamente vuelan de las estanterías de las tiendas. Además, todas ellas graban vídeo, lo que puede ser un aliciente para algunos usuarios.

Una cámara compacta no abulta mucho más que un paquete de cigarrillos y gracias a ello podemos llevarla en el bolsillo de una chaqueta o en un pequeño bolso sin que apenas notemos que está ahí. En los últimos modelos se prescinde de cualquier visor óptico de tal modo que el encuadre de la fotografía lo realizaremos utilizando la pantalla trasera de la cámara, que suele tener un tamaño de unas tres pulgadas en diagonal.

Por lo general poseen un zoom óptico de entre tres y cuatro aumentos y de un tiempo a esta parte se están poniendo de moda los objetivos angulares para poder realizar fotos de grupo en las que quepa todo el mundo en la imagen. De todos modos, no esperéis milagros en estas cámaras, pues sus ópticas no suelen ser demasiado luminosas y a veces podemos ver deformaciones en las imágenes debido al compromiso entre tamaño y calidad.

Una cámara compacta no tiene rival para llevarla encima y hacer fotografías de todo lo que se nos cruce por delante. Yo mismo tengo una Sony Cybershot DSC-P200 que viene conmigo cuando no llevo la réflex encima y, desde luego, no tengo pensado desprenderme de ella pese a que tiene sus limitaciones porque me resulta muy práctica para ciertas situaciones.

Las desventajas de las compactas vienen derivadas precisamente de su pequeño tamaño: el sensor es mucho más pequeño que el de una réflex y eso hace que las imágenes presenten un ruido bastante importante en cuanto subimos la sensibilidad ISO (la densidad de píxels es tremenda) y no es posible realizar desenfoques acusados con ellas por la construcción de sus ópticas.

Una compacta básica nos puede costar poco más de 100 euros, mientras que una de gama media superará los 200; por lo que el desembolso no es demasiado grande en términos generales.

Cámaras bridge

Una bridge es una cámara que se encuentra a medio camino entre una compacta y una réflex. Llevan un objetivo único con un zoom bastante potente (suelen rondar los doce o quince aumentos; pero hay modelos que llegan a los veinte) y para albergarlo poseen un cuerpo algo más aparatoso que recuerda en cierto modo al de las réflex por su forma.

El enfoque también se realiza con ayuda de la pantalla situada en la parte trasera (que puede ser basculante) y en los modelos más recientes se han incorporado sistemas de estabilización para ayudar a que las imágenes queden nítidas disparando a las distancias focales más largas. Últimamente también se ha puesto de moda el incluir la posibilidad de disparar en formato RAW con las posibilidades de post-proceso que esto ofrece.

La gran ventaja de las bridge es que ofrecen un zoom muy potente en un cuerpo más o menos pequeño y ligero. Algo que agradecerán los excursionistas (de campo o de ciudad) que no quieren cargar con un equipo muy pesado y buscan la polivalencia de un equipo que les permita pasar de teleobjetivo a angular en un momento y sin andar cambiando de objetivo. Al igual que las compactas, todas ellas (al menos que yo sepa) son capaces de grabar vídeo.

Los problemas de las bridge vienen dados principalmente porque el sensor no es mucho más grande que el de una compacta (los problemas de ruido siguen presentes en cuanto subimos la sensibilidad ISO) y el amplio rango del zoom hace que se presenten defectos ópticos en algunas distancias focales como pérdidas de nitidez en la posición de teleobjetivo y distorsión de barril usando el angular.

Las cámaras bridge son algo más caras que las compactas de gama equivalente, costando una bastante básica en torno a los 250 euros y las de gama media sobre los 400.

Cámaras réflex

De las réflex no os contaré gran cosa, pues casi todos los artículos de esta sección del blog están basados en este tipo de cámaras y a estas alturas ya tendréis una idea hecha de qué nos pueden ofrecer. En cualquier caso, a nivel de funcionamiento os remitiré a una entrada en la que explicaba en pocos párrafos cómo funciona una réflex.

Las cámaras réflex siempre tienen ópticas intercambiables, y ahí es donde reside la potencia de estas. Lo habitual es que con la cámara venga un objetivo “de kit”, que suele tener unas características bastante normalitas. Suelen ser modelos con una distancia focal de 18 a 55 mm y apertura rondando f/4 que, si bien en la distancia más corta puede cumplir con soltura, enseguida veremos que se nos va quedar muy justo para acercarnos a los detalles lejanos, por lo que enseguida pensaremos en hacernos con un teleobjetivo.

Por cierto, de un tiempo a esta parte, la práctica totalidad de los modelos de réflex que salen al mercado son capaces de grabar vídeo. No puedo decir que lo hagantodas porque por ejemplo la reciente Nikon D3000 no posee esta característica; pero sí que es algo que antes era impensable y ahora es de lo más habitual. Y todo esto por la adopción del sistema Live View, que no es otra cosa que la posibilidad de enfocar y componer las fotografías empleando la pantalla de la cámara. Claro, una vez que la imagen se visualiza en una pantalla digital, el grabarla en una tarjeta de memoria es algo trivial, y de ahí la adopción general de la grabación de vídeo.

De todos modos, en las cámaras réflex la diferencia de calidad en las imágenes la marca el objetivo que llevemos acoplado, por lo que conviene optar por un cuerpo no demasiado caro y así poder comprar una óptica acorde con nuestras necesidades más adelante. Yo recomiendo empezar con la óptica del kit y, una vez que veamos qué es lo que más nos gusta hacer, optar por un objetivo acorde con ello. Tal vez sea el macro, la fotografía de aves o los paisajes; y en cada uno de estos casos necesitaremos ópticas diferentes.

En cuanto a precios, las cámaras réflex más sencillas (Nikon D3000, Canon 1000D…) suelen costar unos 500 euros y vienen acompañadas de un objetivo básico. Si nos vamos a la gama media (Nikon D90, Canon 450D) tendremos que hacernos a la idea de que el coste se nos irá a los 900 euros aproximadamente por un conjunto de cuerpo más objetivo básico.

Conclusiones

Como veis, cada tipo de cámara tiene sus potenciales usuarios: las compactas están orientadas a personas que quieren tener un recuerdo visual de los sitios a los que van sin complicarse mucho la vida. Las bridge están un escalón por encima y vendrán bien a usuarios que busquen polivalencia en un aparato que ni pese ni abulte demasiado. Por su parte, las cámaras réflex están enfocadas (nunca mejor dicho) a aquellos usuarios que buscan creatividad y calidad en sus imágenes sin importarles el mayor gasto que suponen estos equipos así como las dimensiones o el peso del conjunto.

La familia Nikon sigue creciendo

En cuanto al coste de una cámara, tened en cuenta que comprando una compacta o una bridge poco más tendréis que gastar a no ser que queráis comprar un trípode, una funda o algo así. Sin embargo, la compra de una cámara réflex es sólo la punta de iceberg, ya que poco a poco acabarán cayendo objetivos, flashes, filtros, bolsas de transporte y otros elementos que superarán con creces el coste inicial del equipo. De hecho, cualquier objetivo Nikon o Canon de gama media-alta (no hablemos ya de las ópticas más punteras) seguramente os costará más que el propio cuerpo de la cámara y, por supuesto, más que cualquier compacta o bridge que podáis ver en la tienda. De todos modos, otras marcas como Sigma, Tamron o Tokina fabrican objetivos compatibles con todas las marcas que os permitirán ahorrar algo de dinero.

Consejos generales

– Para mi gusto es mejor que las cámaras empleen una batería recargable de Li-ion. Las pilas son cosa del pasado y duran bastante poco en comparación con las baterías más recientes. En mi D40 puedo hacer más de 700 fotos (apenas uso el flash, eso sí) antes de tener que recargarla.

– Aseguraos de que la cámara emplee tarjetas SD. Podéis ver lo que cuesta una tarjeta de 2 GB en ese formato y luego buscar el equivalente en XD o en Memory Stick y entenderéis por qué lo digo.

La tarjeta en su estado original

– El estabilizador es muy recomendable para fotos en condiciones de poca iluminación. Si es electrónico lo que hará es subir la sensibilidad ISO para disminuir el tiempo de exposición, mientras que si es óptico lo que se hará es mover algún elemento dentro de la cámara para contrarrestar el temblor de nuestras manos.

– Aunque todo es cuestión de gustos, yo os recomiendo optar por una marca de fotografía “de toda la vida” como Nikon, Canon, Fuji, Olympus… Son marcas que llevan muchos años haciendo cámaras de fotos y saben bien cómo hacer un producto de calidad. No soy amigo de emitir “juicios universales”, pero reconozco que en las cámaras compactas Canon es, probablemente, la que mejores modelos fabrica.

– A la hora de comprar una compacta o una bridge lo más importante es la óptica. Aseguraos de que los parámetros de rango focal y luminosidad se adecuan a lo que estáis buscando porque no podremos cambiarla.

Mi set de herramientas

– En las cámaras réflex los objetivos suelen ser compatibles entre los diferentes cuerpos de una misma marca. De todos modos, informaos bien de esos temas porque, por ejemplo, en los últimos cuerpos de Nikon de gama baja (D40, D40x, D60, D3000, D5000) los objetivos AF no son capaces de enfocar automáticamente y tendremos que hacerlo a mano. Del mismo modo, un objetivo DX viñeteará en una cámara FX si no usamos el modo de recorte. Podéis echar un vistazo a las dos entradas que he referenciado en este párrafo para más información sobre estos conceptos.

– Si vais a comprar vuestra primera réflex tened en cuenta que en cuanto os hagáis con un flash y un par de objetivos ya estaréis casados con esa marca para toda vuestra vida. Todas las marcas que tienen cámaras réflex en el mercado dan una calidad más o menos similar, ya que el responsable último de la fotografía es el que aprieta el disparador; pero tened por seguro que lo que os compréis para una marca no servirá para otras, así que pensad bien la decisión porque es más importante de lo que parece. Si queréis cambiar de marca pasados unos años os va a tocar vender todo vuestro equipo y comenzar de cero otra vez.

– En cualquier caso, comprad aquello que os resulte más práctico y con lo que creáis que os vais a sentir más a gusto. Al fin y al cabo, lo más importante no es la cámara, sino la persona que presiona el disparador; de modo que el mejor consejo es que una vez que tengáis la cámara en vuestras manos la uséis mucho y así veréis como cada vez vais haciendo mejores fotografías.

Domingo por la mañana

¡Un saludo y gracias por leerme!

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

Compradores informados gracias a Internet

Hay que ver cómo ha cambiado el mundo con la llegada de Internet: algunas cosas que antes dábamos por sentadas hoy en día son parte del pasado; pero esta vez no os voy a hablar de las bondades del e-mail o el acceso a la información desde (en teoría) cualquier lugar del planeta, sino de cómo ha cambiado la red de redes nuestra conducta a la hora de ir de compras.

Un Pilot sobre el teclado

Hace unos cuantos años, si queríamos comprar un reproductor de CDs portátil teníamos dos opciones: o comprábamos alguna revista especializada de electrónica (por ejemplo ON-OFF) para informarnos de las últimas novedades del mercado o bien nos fiábamos del criterio del vendedor de la tienda. En el primer caso hay que tener en cuenta que la prensa obtiene ingresos a través de la publicidad, por lo que tal vez la información no sea todo lo imparcial que sería deseable; mientras que en el segundo corremos el riesgo de que el vendedor nos quiera colar ese modelo de hace tres años que no se quita de encima ni a precio de coste. ¿Verdad que os suena todo esto?

Sin embargo, hoy en día podemos meternos en cualquier foro y pedir información sobre algún producto, pues seguro que hay usuarios que han tenido ocasión de probarlo. También podemos buscar una review en algún pequeño blog cuyo titular quiere compartir su experiencia de uso con el resto del mundo (esto, como algunos sabréis, lo suelo hacer a menudo por aquí  😉 ). Del mismo modo, podemos meternos en las páginas de los fabricantes para comprobar cuáles son las últimas novedades disponibles y así ir a la tienda con un cierto conocimiento de causa…

En definitiva, con Internet tenemos en nuestras manos una magnífica herramienta para acudir a la tienda sabiendo lo que queremos y lo que podemos esperar de un determinado producto. Precisamente por eso, muchas marcas están intentando entrar en las redes sociales (facebook, tuenti…) para ganarse la confianza de los usuarios y generar un cierto “buenrollismo” general, aunque sigo pensando que nada podrán hacer si sacan un producto que no cumple con un mínimo de calidad y la bola de nieve comienza a rodar por foros y blogs de todo el mundo.

Esta es una de las grandezas de Internet: hoy en día la información es poder, y está en manos de los usuarios.

FRENDO: la linterna que funciona por tracción animal

Hace unos días me pasé por Decathlon (tienda de deportes que frecuento bastante) con intención de hacerme con unos guantes para estos días de frío que tenemos encima. Lo que ocurre es que una vez allí me di cuenta de que en casa tenía prácticamente todos los tipos de guantes existentes en el establecimiento: de lana, polares, de piel, forrados y hasta de seda; de modo que comprar otro par sería algo un poco redundante.

El caso es que ya que estaba allí me dediqué a echar un vistazo a lo que había por las estanterías y enseguida pasé junto a algo que me llamó la atención. Siempre he pensado en llevar una pequeña linterna encima porque más de una vez he echado en falta algo así, pero nunca lo he hecho porque me da mucha rabia el tener que cargar también con un set de pilas. Pero más que el cargar con las pilas lo que peor llevo es el tema de que si las dejas puestas la linterna se puede encender sin querer gastándolas o lo que es peor, se pueden sulfatar y echar a perder el propio aparato.

Sin embargo, como os digo, esa tarde me encontré de frente con una linterna que me llamó poderosamente la atención y al final me acompañó a caja y todo donde me cobraron 9,90€ por ella. Se trata de una pequeña fuente de luz con tres tipos de iluminación (50% de potencia, 100% y “modo flash”) cuya principal característica es que en vez de pilas lleva un condensador (un elemento electrónico capaz de almacenar energía) que se recarga gracias a una pequeña manivela desplegable que debemos girar.

Según las especificaciones del fabricante, si damos vueltas a la manivela durante un minuto obtendremos los siguientes tiempos de autonomía:

– Media potencia: 20 minutos
– Plena potencia: 10 minutos
– Modo flash: 100 minutos

De momento no la he probado mucho fuera de casa (más que nada en la escalera de mi comunidad) pero ya veo que cargada completamente emite una luz muy blanca y brillante que permite ver con claridad en completa oscuridad, sobre todo con el modo que usa toda la potencia posible. Para espacios reducidos con la mitad de potencia es más que suficiente para ver de sobra, reservando el modo de mayor consumo para espacios abiertos y necesidades de mucha iluminación (una avería mecánica en el coche o similar).

El “modo flash” tiene la finalidad de ser localizados si nos perdemos en el monte, pues emite destellos muy luminosos y apenas descarga el condensador de la linterna. También podemos emplearlo para provocarnos un ataque epiléptico, pero en general su uso apropiado es el indicado anteriormente.

Poco más os tengo que contar de este “invento”, la verdad. Deciros, eso sí, que tiene un peso de 92 gramos y unas dimensiones de 8 x 5 x 4 centímetros; grande para llevar en un bolsillo del pantalón pero adecuado para que vaya en una mochila o en la guantera del coche.

La gran ventaja de esta linterna es que es capaz de dar luz de manera completamente autónoma, y sólo podría “dejarnos tirados” una avería en el sistema de alimentación (con el tiempo lo veremos) o que se funda el LED, algo que en principio es poco probable.

Bueno, espero que esta pequeña review os haya resultado interesante. ¡Un saludo!  😉

www.bateríasdigitales.com

El único problema con el que me enfrenté cuando compré la PDA de la que os hablaba el viernes es que su batería había estado muuuuuchos meses sin ser cargada; hasta el punto de que por mucho tiempo que la conectara a la corriente no era capaz de guardar nada de energía en sus células (aprovecho para hacer mención de este útil post que escribí hace tiempo sobre las baterías de litio) y por lo tanto todo dato guardado en la memoria se perdía irremediablemente en cuanto se desconectaba el cargador del enchufe.

Buscando soluciones a través de internet (la batería oficialmente no es reemplazable por el usuario) me topé con una tienda (tras haber desechado unas cuantas previamente debido a que o bien estaban en Hong-Kong o bien no me daban ninguna buena espina) en la que vendían una batería de recambio para la Palm Tungsten E (modelo 383E562XL) a un precio bastante razonable de 27€ más 3€ de gastos de envío por agencia de mensajería. La tienda como tal se llama Baterías Digitales, y en su web poseen una amplia gama de baterías de recambio para cámaras digitales, videocámaras, ordenadores portátiles y PDAs.

Lo que más me gustó es que la tienda está situada dentro de la Comunidad de Madrid (más rapidez y menor coste para los envíos) que tiene un trato muy directo con el cliente y que posee muy buenas referencias si buscamos un poco por internet. No me fiaba mucho de hacer un pago con tarjeta de crédito a una tienda situada en la otra punta del mundo, así que finalmente me animé a hacer el pedido en esta tienda vecina y pagarlo haciendo un ingreso directamente en su cuenta bancaria de Cajamadrid.

Pues bien, al día siguiente salió mi pedido y antes de 24 horas ya lo tenía en casa a través de Nacex, los cuales me dieron incluso un número de seguimiento para poder “trackear” el paquete. La batería llegó en perfecto estado a mis manos y enseguida me puse manos a la obra para poder instalarla.

La operación de instalación se complicó un poco debido a que la batería era un poco más alta que la “oficial” de Palm y la tapa trasera de la PDA se resistía a encajar correctamente, de modo que antes de forzar nada escribí un correo a la tienda para que me asesoraran un poco, y el caso es que me sorprendió gratamente que antes de dos horas tenía un e-mail en mi bandeja de entrada comentándome alguna cosa útil que al final me vino bastante bien para conseguir colocar la batería con éxito.

En definitiva: una tienda online más que recomendable con una amplia gama de productos (raro es que no tengan una batería de sustitución para tu portátil, cámara o PDA) y con una atención al cliente muy cuidada y esmerada, que al fin y al cabo es algo a tener en cuenta. La próxima vez que necesitéis una batería de recambio acordáos de www.bateriasdigitales.com

¡Nos leemos! 😉