Morir de amor (o casi)

Sé que debo de ser el hazmerreír de todo el hospital, pero no fue mi culpa. Fue aquella chica del parque; la que se cruzó conmigo un poco antes de que me desplomara.

No era guapa, ni alta ni tenía nada que me llamara demasiado la atención a simple vista; pero un instante después de cruzarnos su perfume me trajo tan buenos recuerdos que inspiré con fuerza para retener el aire en mis pulmones todo el tiempo posible y así prolongar aquella sensación. Olía igual que mi amiga Inés, de la que llevo años sin saber nada, y gracias a ello volvieron a mi memoria momentos que creía olvidados para siempre. Me fascina comprobar que tengo una memoria olfativa prodigiosa; o al menos mucho mejor que la que empleo para recordar números de teléfono o el mes en el que tengo que cambiar el aceite al coche.

Con aquel olor embriagador dentro de mí, seguí caminando sin detenerme cargado con las bolsas de la compra mientras notaba que la vista se me nublaba un poco y la cabeza empezaba a embotarse. Sin embargo, aquello era un mal menor comparado con lo que estaba disfrutando al recordar aquellos paseos por la playa, el día que vino a Madrid y nos encontramos en la explanada de la plaza de Las Ventas, los atardeceres sentados en cualquier terraza tomando algo fresco, las veces en las que su padre bajaba a recogerla en pijama con el coche…

Fue entonces cuando noté un golpe seco y todo se volvió negro. De fondo empecé a escuchar voces agitadas, y poco después sentí que el olor a aquel perfume volvía a hacerse presente; sólo que esta vez no sabía si la chica con la que me acababa de cruzar había vuelto sobre sus pasos o era la propia Inés la que estaba a mi lado.

Ni una cosa ni la otra. Cuando abrí los ojos, una doctora de pelo castaño enfocaba directamente a mis pupilas con una linterna. Le pregunté dónde estaba Inés, pero en lugar de responderme me colocó una mascarilla verde conectada a un tubo flexible del que empezó a salir aire fresco.

– Todavía tiene el oxígeno demasiado bajo – dijo alguien que yo no alcanzaba a ver-. Un poco más y se muere.

– De amor – añadí yo justo antes de quedarme dormido en la camilla.

De charla con musarañas

De viaje por Europa. Segundo día: Colonia (Alemania)

En la noche del primer al segundo día todos dormimos como niños, pero aquello no duró mucho porque el sonido del despertador a las ocho menos cuarto de la mañana fue como una metralleta que nos obligaba a salir de la cama. Sin embargo, por mucha pereza que nos entrara, la ciudad de Colonia (Köln en alemán) nos esperaba a unos 200 Km de distancia, y para ello antes debíamos pasar por la estación de Midi para recoger el coche que habíamos alquilado.

La primera sorpresa del día nos la llevamos al recoger el vehículo, pues lo que debía ser un VW Polo se convirtió por arte de magia (bueno, más bien porque en ese momento no estaba disponible) en un Renault Megane familiar último modelo con bastante más potencia y considerablemente más amplio, lo que nos vino muy bien para los viajes que hicimos en los dos días que dispusimos de él.

Y ya sin más, os dejo con las fotografías y sus pies de página para luego escribir otro par de párrafos al final de la entrada a modo de conclusión del día. Por cierto, aprovecho para comentaros que fotográficamente es el día que más inspirado estuve, así que espero que os gusten las imágenes.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

En muchas calles de Bruselas las líneas del tranvía y el carril bici comparten la misma franja de asfalto... ¡Hay que ir con mil ojos!

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Tranvías y coches suelen convivir sin demasiados problemas, aunque es lógico teniendo en cuenta que en caso de accidente el tranvía lleva las de ganar.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Echando un vistazo al coche recién alquilado. ¡Todavía olía a nuevo!

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Una foto dentro del coche por las carreteras de Bruselas (fijaos en el velocímetro digital).

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

El preciso instante en el que cruzamos la frontera de Alemania.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

En Alemania hay un límite de velocidad genérico de 130 Km/h, pero cuando te encuentras un tramo de autopista (Autobahn) marcado con esa señal puedes circular a la velocidad que quieras por los carriles indicados.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Y, por supuesto, quisimos comprobar qué es eso de circular casi a 200 Km/h de forma completamente legal.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Ya en Colonia me llamó la atención que había edificios con muchas líneas rectas y amplios ventanales. Éste en concreto me gustó mucho por lo luminoso que era.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Es impresionante caminar por el centro y de repente encontrarte con dos mastodónticas torres que se elevan por encima de cualquier otra cosa que pueda haber en la ciudad.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Mis dos hermanos y yo a los pies de la catedral.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

No hay forma de captar en fotografía la grandiosidad del templo. No es que no entre en la imagen; sino que tampoco es posible abarcarla con la vista.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Las velas; algo típico en toda iglesia que se precie.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Dentro de la catedral se encuentra la vidriera más original que he visto nunca: ¡Está pixelada!

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

El Río Rhin a su paso por Colonia. No es uno de los tramos más anchos, pero da una idea de su inmensidad. La catedral la hemos dejado a unos 100 metros detrás de nosotros.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Puente sobre el Rhin. ¿Sabéis qué son esas cosas que hay en la verja?

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Candados. Son candados colocados ahí por una tradición que ahora os contaré.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Al parecer, las parejas graban sus nombres en un candado, lo colocan en el puente y a continuación tiran la llave al río, significando esto que siempre estarán juntos. Como veis, algunos de ellos están muy elaborados.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

El puente es larguísimo, y a lo largo de todo él se encuentran literalmente miles de candados, llamando la atención de todo el que pasa por allí.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Un pequeño castillo a orillas del Rhin. Me encantó la vista desde el puente con esas nubes que pocos minutos antes habían descargado granizo sobre nuestras cabezas.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Este tejado me recordó a la piel de un lagarto. Curioso, ¿verdad?

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

No hacíamos más que preguntarnos por qué los semáforos de Colonia tienen dos muñecos rojos y sólo uno en verde. Suponemos que es para que se vean mejor, porque uno es una copia del otro y realizan exactamente la misma función.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Una iglesia muy "geométrica" con una bonita estatua en sus jardines. Me encantó la tranquilidad del lugar.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

En Alemania hay bastante costumbre de usar la bicicleta, pero vimos muchas más en los dos días posteriores. A mí particularmente esta estampa me gustó mucho.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

¿Cómo resistirse a apretar un botón en el que dice "Atención, no apretar nunca"? EDITO: al parecer el botón dice "Atención, nuevo precio". Yo de alemán no sé ni media palabra, ¿se nota? 😀

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Como veis, toda ciudad tiene una calle igual que Preciados en Madrid (gente a punta pala y comercios sin fin).

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Un vistazo a la catedral de Colonia a media distancia. Fijaos en el tamaño de la gente que hay en la puerta del templo (apenas unos píxels).

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Todavía tendremos que alejarnos un buen trecho para conseguir una imagen que nos permita hacernos una idea clara del tamaño de la catedral.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Aquí podéis comprobar la enormidad de la catedral, que fue construida entre los siglos XIII y XIX y que fue prácticamente lo único que quedó en pie de toda la ciudad durante la segunda guerra mundial.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Un museo alemán, con las ventánas típicas de esta región.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Restos de una muralla romana, y a modo de "bonus" una preciosa casa anexa.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Un auténtico Trabant; coche icónico de la República Democrática Alemana y que tenía un motor de dos cilindros y carrocería de resina mezcla de plástico y serrín (parece increíble, pero se ablanda con la lluvia).

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

Unos edificios con forma curiosa en las afueras de la ciudad parecen despedirnos al final de la tarde justo antes de coger de nuevo la autopista hacia Bruselas.

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

De vuelta a Bruselas nos detuvimos a los pies del Atomium. Un lugar mítico en mi infancia que me encantó visitar. (NOTA: fotografía retirada por prohibición de http://www.atomium.be/ ).

Viaje a Bruselas, Colonia, Amsterdam y Brujas (Feb. 2010)

La última foto del día fue esta de la estructura del Atomium, y mientras la hacía no paraba de recordar lo mucho que me fascinaba este monumento cuando era pequeño y lo extraño que se me hacía pensar que ahora estaba justo debajo de él. Para mí fue un momento muy especial. (NOTA: fotografía retirada por prohibición de http://www.atomium.be/ ).

Fue un día impresionante, os lo aseguro. Los dos días restantes fueron intensos e interesantes por todo lo que vimos, pero para mí éste fue el día más inolvidable del viaje. La Autobahn, la visión de la catedral, el puente sobre el Rhin, todos esos candados, la vista del Atomium… Fueron un montón de cosas que me impresionaron mucho y que consiguieron que, pese a estar muy cansado, esa noche me costara bastante conciliar el sueño.

De todos modos había que dormir, porque al día siguiente nos esperaba un nuevo madrugón para ir a Amsterdam y descubrir un paisaje muy diferente al de Colonia.

NOTA IMPORTANTE: he retirado las dos fotografías donde aparecía el Atomium debido a que según la web oficial del monumento éste tiene copyright, de tal modo que la sociedad encargada de gestionarlo podría adoptar algún tipo de medida si, por lo que sea, acaba viendo estas fotografías algún día. Me parece fatal, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un lugar público, que la enorme estructura se puede fotografiar desde fuera de su recinto y que prohibiendo la publicación de las imágenes se le hace un flaco favor al turismo en esa zona; pero como no tengo ganas de futuros problemas, he optado por eliminar las fotografías y publicar esta nota aclaratoria. De todos modos, dejo los pies de foto para que quede constancia de que estuve en ese lugar y que así se vea más claramente que las fotografías han sido eliminadas con posterioridad. Por cierto, gracias a Carpo por el aviso.

De viaje por Bruselas y alrededores

Bruselas me espera. En apenas unas horas aterrizaré en el aeropuerto de Charleroi y allí comenzará el periplo por tierras centroeuropeas que me llevará junto a a mis hermanos y Joe a pasar cuatro días completos recorriendo ciudades de arriba a abajo, haciendo fotos y conociendo lugares que hasta ahora no había pisado.

¡Arre caballito!

Ha sido un viaje lárgamente planeado, pues la idea surgió ya en verano cuando mi hermana anunció que se iba a Bélgica para cursar el último año de su carrera, perfeccionar los idiomas y de paso ampliar un poco sus ya de por si amplias miras. No se puede quejar, pues además de que se lo está pasando estupendamente (no hay noche sin su fiesta Erasmus correspondiente) parece que el estudio va bien y todo apunta a que volverá en verano con todo aprobado, dando así por finalizada su carrera de Publicidad y Relaciones Públicas.

He de reconocer que no estoy muy contento con el tiempo que está haciendo. Cuando hizo tan malo en Navidades, pensé que para finales de Febrero la cosa mejoraría ostensiblemente; pero ya habréis visto que desde el pasado fin de semana apenas hemos visto el sol y la cosa no tiene pinta de que vaya a cambiar demasiado. Además, si aquí no hace muy buen tiempo os podéis imaginar que en la zona de Europa comprendida entre Francia y Alemania no es que vaya a haber un clima tropical precisamente, así que habrá que abrigarse bien.

Como ya os he dicho en alguna ocasión, mi intención para los próximos días es, sobre todo, hacer fotografías de aquello que me llame la atención. Durante los últimos meses me he dado cuenta de que mis imágenes han mejorado bastante, así que considero este viaje como una especie de “examen” para comprobar si fuera de mi entorno también soy capaz de captar la esencia de los lugares por los que paso.

Torres, agujas, nidos y tejados

La verdad es que no sé cómo saldrán las cosas, pero lo más normal es que vayan bien. Nosotros lo llevamos todo planificado y preparado, pero que luego el tiempo sea horrible, que el avión se retrase seis horas o que pillemos todos la gripe A (o B o C) ya es cuestión de suerte y son cosas que ni siquiera sería lógico plantearse.

En principio vamos a visitar, aparte de la propia ciudad de Bruselas (Bélgica), las localidades de Brujas (también en Bélgica), Amsterdam (Holanda) y Colonia (Alemania); por lo que el viaje y las oportunidades para hacer fotografías son, a priori, bastante amplias. De todos modos, esa es la idea inicial que llevamos, pero siempre hay que contar con que los planes pueden modificarse en función de otras variables con las que no contamos. En todo caso, vayamos donde vayamos, trataré de llevar siempre encima mi habitual curiosidad por lo que me rodea y las ganas de retratar aquello que capte mi atención.

Domingo por la mañana

En cuanto al blog, no tengo pensado actualizar esto para nada hasta el próximo día 23; pero se me ha ocurrido llevarme mi iPod Touch y gracias a él poder estar al tanto del e-mail así como actualizar mi cuenta de Twitter para dar cuenta de mis andanzas por el centro de Europa a todo aquel que le interese saber de mí durante esos días.

Precisamente para facilitaros esa tarea, puesto que esta entrada será la que esté en la portada del blog durante estos próximos días, os voy a dejar a continuación una imagen en la que podréis leer la última actualización de mi Twitter. Si queréis ver un histórico de lo que he ido escribiendo podéis hacer click directamente sobre ella y os llevará a mi canal donde figuran todas las actualizaciones.

En cualquier caso, os advierto que la web que aloja este servicio a veces está caída, de modo que también tenéis en la parte superior de la columna derecha un widget que muestra las últimas actualizaciones de mi Twitter y que permanecerá ahí durante los días del viaje.

De todos modos, tened en cuenta que para conectarme a Internet y actualizar Twitter voy a depender de las redes WiFi que me vaya encontrando por ahí. En la casa de mi hermana no hay problema porque tiene conexión inalámbrica, pero en medio de una ciudad no sé si las redes inalámbricas a disposición del público escasearán tanto como aquí. En cualquier caso, si se os ofrece algo, me podéis mandar un correo y aunque sea en un rato antes de irme a dormir os responderé.

Bueno, pues poco más que añadir. Sólo me queda daros las gracias por aguantar los rollos que os he soltado durante estos días previos al viaje y prometeros que a la vuelta os contaré lo que haya sucedido por allí acompañando las palabras con un montón de fotos.

En una calle del centro

Besos y abrazos según corresponda. ¡Hasta pronto!