Rincones: la vía verde entre Benicassim y Oropesa del Mar

Aunque ya hablé sobre la vía verde en una entrada de hace un par de años, para los que no sepáis de qué estoy hablando os diré que se trata de un itinerario de unos seis kilómetros que comunica las localidades castellonenses de Oropesa del Mar y Benicassim y que discurre por el antiguo trazado de la vía del tren que seguía la línea natural de la costa.

Este recorrido goza de gran popularidad entre gentes de todo tipo de uno y otro municipio, así que aprovechando unos de mis habituales paseos en bicicleta por allí, el pasado fin de semana me llevé mi Olympus E-PL1 y me dispuse a mostraros de una forma gráfica los paisajes que podréis ver en diferentes puntos del recorrido.

Indicaros nada más que las imágenes están tomadas secuencialmente comenzando el recorrido en Benicassim y terminando en Oropesa. Si habéis pasado por la vía verde en alguna ocasión os sonarán la mayoría de los paisajes que aquí os muestro; y si no es así al menos espero que disfrutéis de las fotografías.

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

Los paisajes de la vía verde Oropesa - Benicassim

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Ciclismo (de todo tipo)

En estos días del Tour de Francia recuerdo, no sin cierta añoranza sobre todo tras etapas como la de ayer con Carlos Sastre haciendo la machada del año, las épocas en las que era fiel seguidor del ciclismo. Hablo de los años 90 y la época de Miguel Indurain en la que las sobremesas de Agosto eran un clamor popular con cada escapada del navarro. En esta urbanización se escuchaban a la hora de la siesta una multitud de televisiones haciendo sonar al unísono la narración de la carrera francesa y el murmullo de la gente cada vez que sucedía algo digno de mención.

Sin embargo, con el tiempo fui dejando un poco de lado a este deporte (aunque yo era más de mountain bike) hasta el punto de dejar de practicarlo, pues aunque en Alcalá apenas tocaba la bicicleta por el tráfico que hay, sí que daba mil y una vueltas por aquí en busca de algún lugar inexplorado. Cada vez que abro el gran armario que hay a la entrada del apartamento veo ahí colgada mi antigua bicicleta que me mira con cara de pena esperando que le monte las ruedas y salga de nuevo a recorrer los caminos reconozco que me entra el gusanillo, pero al final nunca me animo a volver a ponerme el casco y surcar los caminos de Oropesa del Mar.

Sin embargo, no me he olvidado de que el pasado verano cogí esa bicicleta una sola vez y por un triste vaso de plástico que pisé con la rueda delantera trazando una curva me fui al suelo dejando una visible marca en mi rodilla derecha que todavía se puede ver al fijarse con detenimiento.

No sé si la cogeré algún día este verano; la verdad es que después de aquello se me han quitado un poco las ganas. Además, en mi tiempo libre disfruto más caminando y fijándome en los paisajes urbanos que hay por la zona, paseando con tranquilidad y tratando de dar con la foto del verano.

Me había planteado llevarme un día la bicicleta para ver qué tal va el GPS del teléfono móvil con ella. Puesto que vienen marcados caminos de tierra y pistas forestales además de un modo de funcionamiento específico para rutas ciclistas me gustaría ver qué tal va en esas circunstancias. De todos modos, si al final me animo ya os imaginaréis que escribiré algo por aquí.

PD: la imagen que he encontrado para ilustrar esta entrada me parece de lo más acojonante que he visto en años 😮