Paisajes (I)

Aunque las nubes siempre me habían llamado la atención como os decía en el post anterior, también es cierto que hasta que hace un par de años nunca pude apreciar la fotografía de paisajes como es debido. En la ciudad es raro encontrar extensiones de campo tan grandes como para captar una imagen en la que no aparezca rastro alguno de edificio y por lo tanto la sensación de amplitud es menor; pero eso no era así en un pequeño pueblecito de Soria en el que estuve durante una semana hace dos veranos y en el que miraras hacia donde miraras las espigas, los caminos de tierra y los árboles se perdían en el infinito.

Aquellos días capté varios centenares de imágenes con mi cámara; pero estas tres que muestran kilómetros y kilómetros de campo son, para mí, bastante representativas de lo que se puede encontrar uno cuando se aleja de la ruidosa urbe.

El camino II

Campos sin fin

El camino

Tarde de fotos en el campo

Peke en el campo

Tengo que reconocer que estoy particularmente orgulloso de esta fotografía. Ayer por la tarde Sonia y yo nos llevamos a Peke para que jugara un poco por el campo lejos de la gran ciudad y aprovechamos tanto ella como yo para hacerle algunas fotos.

Pues bien, de las 85 que hice yo (sí, lo sé, a veces me pongo muy pesado con la cámara 😛 ) esta es la que mejor ha quedado de todas. Parece que el perro está posando tan tranquilo, pero la verdad es que ayer fue complicado sacar imágenes suyas, ya que hacía tanto tiempo que no llevábamos a jugar lejos de la gran ciudad que cuando puso sus patitas en el campo no paró hasta que nos sorprendió allí la lluvia y la noche. Por cierto, os pongo también una imagen de las amenazadoras nubes que se plantaron sobre nuestras cabezas y otra de la bonita vista que se divisa desde allí.

Nubarrón

Vista de Alcalá

Por cierto, mañana estaré por Toledo y me llevaré la cámara, así que ya sabéis lo que os espera dentro de poco… ¡¡Muahahahahaaaaa!!