El calor de la mañana y los recuerdos asociados

Llega el buen tiempo y parece que es para quedarse. Algo muy lógico si tenemos en cuenta que estamos a punto de iniciar el mes de Junio.

Luz + sol + calor = primavera

Reconozco que este año las cosas han cambiado radicalmente: cuando estaba en la universidad siempre era consciente de la época en la que me encontraba. Sin embargo, una vez metido de lleno en el mundo laboral las semanas pasan y uno no es consciente de ello hasta que un día se da cuenta de que puede ir por la calle a las ocho de la mañana en manga corta perfectamente; señal de que el verano prácticamente está asomando por la puerta.

Estos calores de primera hora de la mañana antes los asociaba a exámenes, prácticas y demás asuntos relacionados con el mundillo académico. Siempre me acuerdo por estas fechas de algunos exámenes de química en el instituto, de las temidas prácticas finales de las asignaturas de programación en la universidad… Eran síntomas que anunciaban la llegada del final de cada curso y que me traen muy buenos recuerdos porque poco después vendrían las vacaciones, la playa y todo lo demás.

Este verano será muy diferente, de eso no hay duda. Mis circunstancias han cambiado, mis perspectivas de futuro también y es posible que dentro de unos meses haya bastantes cambios en mi vida. Sin embargo, cada vez que bajo a la calle poco después del amanecer y no siento el frío en mi piel no puedo evitar sentir una agradable sensación que me transporta a épocas pasadas.

Energía solar

Cada día tengo más claro que fui diseñado para funcionar a base de energía solar. Lo digo porque después de este invierno de lluvia y nubes me encuentro con que desde que han llegado los días de la primavera estoy en una especie de estado hiperactivo que no me permite estarme quieto ni cinco minutos.

Sombras anónimas

No hay tarde que me quede en casa, no hay rincón bañado por la luz incapaz de emocionarme, no hay mirada anónima que no consiga derretirme… Y es que, como decía mi hermana el otro día, la sensación de caminar por la calle sintiendo la ropa calentarse con los rayos del sol es algo impagable y que cambia tu estado de ánimo radicalmente; y eso es algo que sabe muy bien porque lleva ya casi nueve meses de Erasmus en Bruselas donde un día despejado es un acontecimiento extraordinario.

Adoro esta época del año porque es aquella en la que me siento más creativo y más activo. De hecho, este fin de semana me he levantado pronto tanto ayer como hoy para patearme la ciudad de arriba a abajo haciendo fotos; y observando en casa los resultados, compruebo una vez más que el buen tiempo es para mí la vitamina más eficaz a todos los niveles.

Primavera e inspiración

Ya estamos metidos de lleno en la primavera. Es verdad que gracias al cambio de hora de la semana pasada al levantarse hace bastante frío; pero cuando el sol comienza a calentar hay que reconocer que en la calle se está de lujo. Y bien que me alegro por ello, porque esta es posiblemente la época del año que más me gusta al ver que cada día los campos están más verdes y vamos más ligeros de ropa.

Flores de primavera

Gracias al buen tiempo reinante en estas fechas y a que por fin he dejado atrás unos días de trabajo francamente estresantes, parece que vuelve la inspiración perdida. En los días anteriores muchas veces me iba a la calle a hacer fotos y volvía a casa con apenas una docena de imágenes que acababan todas descartadas porque sencillamente me daba la impresión de que ninguna de ellas contaba algo de interés.

En las últimas semanas también me he dado cuenta de que en multitud de ocasiones me sentaba al ordenador con intención de escribir algo y no salía absolutamente nada: escribía un renglón… lo borraba… dos renglones más… borraba uno… borraba el otro… y al final pasaba del tema esperando a un momento más creativo. En definitiva, una falta total de inspiración que me resultaba bastante extraña, ya que por lo general todos los días se me ocurren varias cosas sobre las que escribir de tal modo que incluso algunas de ellas las guardo como borradores para emplearlas más adelante.

Pero el caso es que anteayer, entre que era el primer día “tranquilo” en la oficina desde hace ya un tiempo y que el sol calentaba con fuerza a media tarde, comencé a darme cuenta de que yendo con la cámara por la calle se me ocurrieron mil cosas que fotografiar del mismo modo que nuevos temas para el blog acudieron a mi cabeza en varias ocasiones. Digamos que volvieron las sensaciones habituales, y la verdad es que lo celebro, porque llevaba una temporada en la que mi creatividad estaba francamente bajo mínimos.

Monumento al deporte

De hecho, estoy preparando un artículo sobre fotografía que sacaré dentro de poco y que aunque no tiene una utilidad práctica demasiado elevada, sí que me parece que es muy ilustrativo acerca de cómo funcionan las cámaras digitales y el modo en el que capturan los datos.

¡Nos leemos!

A las puertas de la primavera

Después de un invierno en el que no ha parado de llover, la naturaleza empieza a mostrar ahora su cara más hermosa. Y no sólo porque el sol haga acto de presencia cada vez durante más horas bañándolo todo de luz y calor; sino porque los tonos que han adquirido en apenas unos días los paisajes que rodean Alcalá hacen presagiar que la primavera está a punto de aparecer y que lo hará con una fuerza inusitada.

Ponerle puertas al campo

Indicios de primavera II

Henares

Indicios de primavera I

Indicios de primavera III