Los modos de disparo

Hace ya unos meses redacté una entrada en este blog para animaros a que perdiérais el miedo a disparar en modo manual con cámaras que contaran con dicha función. Sin embargo, creo que sería importante explicar también el funcionamiento en el que se basan el resto de modos de disparo presentes en el dial de funciones para que así en una próxima entrada podamos hablar sobre algo que está íntimamente relacionado con los modos semiautomáticos: la compensación de exposición.

Vamos a repasar, pues, los modos de disparo más habituales en las cámaras réflex; aunque eso no quiere decir que el artículo no sea de utilidad  para usuarios de otras cámaras porque, aunque puede que no todos, también tendrán disponibles algunos de estos modos.

De todas formas, existen también una serie de modos programados (macro, retrato, noche…) en los que no entraremos porque no os van a enseñar a hacer mejores fotografías y lo único que hacen es elegir automáticamente los parámetros que vosotros mismos elegiréis en cuanto sepáis manejar los modos semiautomáticos así como el modo manual. Se trata de situaciones de disparo sobre las que hablaremos en el futuro, ya que llevo tiempo dándole vueltas a la idea de comentar lo más importante de ciertos tipos de fotografías.

Las cámaras en general son muy agradecidas con el fotógrafo: cuanto menos dejemos en manos de la cámara, mejores resultados obtendremos (al menos a medio plazo). Es una pena comprarse una cámara réflex y nunca usar otra cosa que no sea el modo automático, pues en tal caso una simple compacta nos hubiera hecho prácticamente el mismo servicio pero a un coste y un peso mucho menores.

En cualquier caso, antes de meternos en faena me gustaría señalar que durante toda la explicación voy a emplear una serie de términos fundamentales con los que convendría que estuviérais familiarizados. En concreto sería bueno que supiérais a lo que me refiero cuando hablo de apertura, tiempo de exposición y sensibilidad ISO. Si andáis despistados con esos conceptos le podéis echar un vistazo al primer artículo técnico que escribí llamado “Cuatro conceptos básicos sobre fotografía” en el que los comento de una forma bastante simple.

Manual (M)

Este es el modo que nos va a permitir controlar tanto la apertura del objetivo como el tiempo de exposición. Jugando con ambos parámetros vamos a variar la cantidad de luz que alcanza el sensor y, por tanto, el grado de exposición de la fotografía. Además, cada uno de estos dos parámetros juega un papel fundamental sobre el aspecto final de la imagen, pero eso lo veremos cuando echemos un vistazo a otros modos que vendrán después.

Baldo

Para ayudarnos a conseguir una exposición equilibrada en modo manual contamos con la ayuda del exposímetro, que no es otra cosa que una barra en el visor (o en la pantalla) que nos indica mediante su desplazamiento a un lado u otro si la foto quedará demasiado oscura (subexposición) o demasiado clara (sobreexposición).

En cualquier caso, en la entrada a la que me refería al inicio de este artículo tenéis todos los detalles sobre el manejo de este modo de disparo, por lo que os remito a ella si queréis profundizar un poco más en el tema.

Prioridad a la apertura (A o Av)

En este primer modo semiautomático vamos a jugar con la apertura del objetivo, dejando que la cámara elija la velocidad de disparo adecuada para conseguir una exposición equilibrada (exposímetro al centro).

Si con la rueda de control elegimos un diafragma más abierto (entra más luz por el objetivo) la cámara aumentará la velocidad de disparo en consecuencia. Del mismo modo, si cerramos el diafragma, el tiempo de exposición será más largo para que al final la cantidad de luz que alcance el sensor sea la misma durante la toma de la fotografía.

Este modo se suele emplear cuando lo que queremos controlar son los desenfoques del segundo plano, ya que es lo que más va a variar al modificar este parámetro. Aperturas grandes harán que los fondos se desenfoquen de forma prominente (ideal para retratos) y las más pequeñas aumentarán la profundidad de campo haciendo que aparezca casi todo nítido en la imagen; algo que nos vendrá muy bien para la fotografía de paisajes aplicando la técnica de la distancia hiperfocal.

Sed

35mm, f/2.2, 1/50, ISO 200

Como contrapartida hay que tener en cuenta que la cámara calcula la velocidad de disparo por nosotros, por lo que en condiciones de iluminación escasa es posible que la velocidad de disparo baje tanto que la fotografía quede trepidada (movida). En caso de no querer / poder abrir más el diafragma podemos rebajar el tiempo de exposición aumentando la sensibilidad ISO, o bien podemos emplear un objetivo estabilizado para evitar la trepidación de la imagen a velocidades de disparo lentas.

Prioridad a la velocidad (S o Tv)

Si habéis comprendido en qué consiste el modo anterior, éste no representa ningún misterio. Empleando el modo de prioridad a la velocidad jugaremos con dicho parámetro, encargándose la cámara de elegir la apertura adecuada para equilibrar la exposición.

Este modo se suele emplear para fotografiar cosas en movimiento o bien si queremos evitar la trepidación de las imágenes. Fijaremos la velocidad deseada (lenta si queremos plasmar el movimiento o rápida si queremos congelarlo) y la apertura del diafragma se ajustará en consecuencia, por lo que perderemos la capacidad de jugar con el desenfoque de los fondos.

En medio de la noche

35mm, f/2.5, 1/10, ISO 400

Salto de andenes

200mm, f/8, 1/800, ISO 200

Si elegimos una velocidad de disparo con una iluminación escasa es posible que el diafragma no pueda alcanzar la apertura necesaria (se podrá abrir como máximo hasta el número f del objetivo) y entonces tendremos que subir la sensibilidad ISO para que la cámara nos permita hacer la fotografía. Por eso mismo los teleobjetivos con grandes aperturas y las cámaras réflex con ISOs muy altos son bienes preciados entre los reporteros gráficos encargados de cubrir eventos deportivos, ya que congelar un fórmula 1 en plena recta de meta es tarea complicada si el día está completamente nublado.

Programa (P)

En este caso estamos ante un modo que es prácticamente automático, pues la cámara será la que elija por nosotros tanto la apertura como la velocidad de disparo. Lo que ocurre es que en esta ocasión podremos modificar cualquier otro parámetro de la cámara como el uso del flash, los puntos de enfoque a emplear, el tipo de medición, la sensibilidad ISO…

Anónima cazadora de recuerdos

Es un modo un poco “de compromiso”: no es muy recomendable porque la cámara va a escoger por si misma estos dos parámetros tan importantes, por lo que no nos va a permitir jugar ni con la velocidad de disparo ni con los efectos de desenfoque; dos cosas que darán una personalidad propia a nuestras imágenes y que nadie debería elegir por nosotros.

Automático (AUTO o cuadro verde)

Si el modo anterior no era muy recomendable, éste lo es todavía menos. Empleándolo nuestro único papel al hacer la fotografía será el de componer la escena y apretar el disparador; algo muy poco recomendable si queremos mejorar nuestra técnica fotográfica.

Mercado medieval 2009

Si la iluminación es insuficiente el flash se activará (dando lugar a situaciones como la que os comentaba cuando hablamos de este elemento), la sensibilidad ISO se ajustará según el criterio de la cámara, el enfoque siempre se hará sobre el objeto más cercano al objetivo… En definitiva no tendremos ningún control sobre el proceso de la toma de la fotografía más allá de apuntar la cámara y disparar.

Y sí, habrá quien diga que eso es muy útil para quien no sepa nada sobre fotografía, pero si lo pensáis un poco, merece más la pena empezar usando un modo semiautomático y así al menos ver que en función de los parámetros que tocamos conseguimos unos efectos u otros.

Reflexiones finales

Entiendo que todo tiene un comienzo y que nadie nace sabiendo; pero como os decía al principio del artículo, emplear una réflex exclusivamente en modo automático es un desperdicio de posibilidades.

Lo que yo os recomiendo si os acabáis de comprar una cámara que disponga de modos semiautomáticos (el manual podéis dejarlo al margen de momento) es que empecéis a jugar con ellos desde el primer día. Seguramente las primeras fotografías serán un desastre: algunas quedarán movidas, en otras aparecerán zonas de la imagen desenfocadas que nos hubiera gustado ver nítidas… pero si tenéis claro qué es lo que estáis haciendo y cómo afectan a la imagen la apertura y la velocidad de disparo, poco a poco veréis que vuestras imágenes van ganando en calidad y al final seréis vosotros los que mandéis sobre la cámara y no al revés.

La sombra del agua

La fotografía es una cuestión de paciencia, y si dedicáis un rato a comprender cómo funciona esa cámara que os acabáis de comprar podréis sacarle mucho más partido en el futuro. Yo, por mi parte, lo único que puedo hacer es arrojar luz sobre algunas cuestiones en estos artículos precisamente para que perdáis el miedo y os deis cuenta de que cualquier persona puede hacer fotografías bastante buenas con tan sólo saber un par de conceptos básicos.

¿Cómo funciona el autofocus en las cámaras réflex?

El autofocus es un sistema aparecido en la década de los 80 que sustituyó (o más bien complementó) al enfoque manual en las cámaras fotográficas. Un avance importante que permitió al fotógrafo delegar esa tarea a un automatismo presente en el cuerpo de la cámara, por lo que se ganaba un tiempo importante en fotografía de acción donde cada décima de segundo cuenta para conseguir la mejor imagen posible.

Enfoque por detección de fase

El enfoque por detección de fase ha sido hasta hace poco el método empleado en la práctica totalidad de las cámaras réflex equipadas con autofocus. Este enfoque se basa en la propia imagen que se capta a través del objetivo y llega hasta nuestros ojos mediante el visor de la cámara. Ahora bien, si en una cámara réflex la imagen que entra por el objetivo se refleja en un espejo y llega directamente hasta nuestros ojos, ¿cómo hace la cámara para enfocar cuando presionamos hasta la mitad el disparador?

shutter-button

Yo también me preguntaba esto mismo hasta que un día decidí indagar un poco por mi cuenta, descubriendo que la solución es más sencilla de lo que pensaba: el espejo que desvía la luz entrante en la cámara por el objetivo hacia el ocular mientras componemos la fotografía no refleja la imagen al 100%; sino que deja pasar a través de él un pequeño porcentaje suficiente para “ver” lo que queremos fotografiar mediante un sensor dedicado situado detrás de él.

Nikon-DSLR-Chart

A grandes rasgos, el funcionamiento de este tipo de enfoque se basa en que mediante un sistema óptico la luz incidente sobre el sensor de enfoque en realidad se divide previamente en dos haces; y en función de la posición en la que se proyecten sobre dicho sensor se determina el punto de enfoque de la escena para que la cámara ajuste las lentes del objetivo en consecuencia.

Enfoque por contraste

En las cámaras réflex que emplean el sistema Live View así como en las compactas, el enfoque se realiza por contraste directamente sobre el sensor principal de la cámara; es decir, comparando los píxeles de una pequeña zona de la imagen y variando el enfoque del objetivo hasta que consigue la máxima diferencia de color entre unos y otros. Se trata de un concepto más sencillo que el anterior y que entenderéis mejor con un par de imágenes que bien podría representar el área a analizar por el sistema de autofocus:

desenfocado

enfocado

Si la fotografía no está enfocada (como en el primer caso) la imagen resulta borrosa y por lo tanto los colores estarán entremezclados. La cámara entonces irá variando el enfoque y considerará que el motivo está enfocado cuando la diferencia de tonalidades entre los píxeles sea máxima (el caso de la segunda imagen).

Sabiendo esto entenderéis por qué en las instrucciones siempre se advierte que el enfoque automático no funcionará bien en un área de color liso, con muchos puntos brillantes o en completa oscuridad. Si el sensor encargado del enfoque no es capaz de distinguir entre un píxel y sus adyacentes será incapaz de realizar su trabajo.

Esto es el funcionamiento del autofocus visto a grandes rasgos. Luego ya entraría en juego el que la cámara puede tener varias zonas de enfoque, que algunas de ellas están orientadas en forma vertical, otras en horizontal y otras en ambos sentidos, que a veces hay un sistema de iluminación para ayudar al enfoque en condiciones de oscuridad… pero todo esto ya son variaciones sobre el mismo tema.

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Una vez visto resulta sencillo, pero cuando no sabía cómo funcionaba el sistema de autofocus en las réflex le estuve dando bastantes vueltas al tema pensando dónde estaría “escondido” el sensor encargado de esta función para no interferir en la imagen que vemos a través del visor durante el enfoque.

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