Tengo nuevo disco duro externo: 1 TB sólo para fotografías

Mi antiguo disco duro externo de 250 GB se estaba llenando hasta los topes y de un tiempo a esta parte siempre tenía que estar haciendo malabarismos para poder ir grabando las fotografías que hago.

A poco menos de 6 MB por fotografía realizada desde que tengo la D40 y dado el volumen de imágenes que voy captando cada mes, se hacía necesario una medida radical; así que ayer al salir de trabajar me acerqué a Madiamarkt y compré un disco duro de 1 Terabyte (1024 Gigabytes) para dedicarlo exclusivamente a temas fotográficos.

Se trata de un modelo de Toshiba igual a los que empleamos en la oficina al que ya había echado el ojo el día anterior gracias al un catálogo que venía en El País. Sabiendo aquello consulté con el informático de mi trabajo para que  me comentara qué tal iba este modelo, comentándome que pese a que se les da una tralla bestial no han dado ningún problema.

toshiba_external_hard_drive

Os comento un poco por encima que su precio es de apenas 99 euros (está de oferta) y el disco que va dentro de la unidad es de tipo SATA, con 8 MB de caché y conexión al ordenador por USB 2.0 . En cuanto pase los 70 GB de fotografías que tengo en el antiguo disco externo y una vez verificado que todo se haya copiado perfectamente, lo dedicaré únicamente a guardar otro tipo de cosas, pues estos dispositivos de almacenamiento masivo siempre hacen mucho apaño.

Haciendo una rápida cuenta, en este disco duro me cabrían unas 175000 fotografías disparadas en RAW con la D40, así que ya puedo fotografiar todo lo que quiera sin temor a quedarme sin espacio en el que poder almacenar mis imágenes; al menos a medio plazo, porque ya se sabe que los discos duros, tengan el tamaño que tengan, se acaban llenando. Pero para cuando éste se encuentre a punto de desbordarse, seguro que ya hay en el mercado modelos que multiplicarán por diez esta capacidad.

Desmontando algunos mitos sobre las baterías de Li-ion

Las baterías de Li-ion (o baterías recargables de iones de litio) son las más comunes hoy en día en cualquier aparato electrónico desplazando a las de Ni-MH, que han quedado para las típicas pilas recargales para diskmans y demás. Son baterías que por su bajo peso y su rendimiento están especialmente indicadas en teléfonos móviles, MP3, ordenadores portátiles, cámaras de fotografía digital, navegadores GPS, videoconsolas portátiles…

No quiero enrollarme demasiado, así que iré directamente al tema que quería tratar, y que son los mitos que se han creado en torno a este tipo de baterías y que no son más que fruto de aplicar costumbres del pasado a nuevas tecnologías. Hay una serie de cosas que se leen por diversas páginas, foros y que nos cuentan los vendedores en muchas ocasiones y que como digo son consecuencia de aquello que aplicábamos a las antiguas baterías de Ni-MH e incluso Ni-Cd. Vamos a ello:

1- Suele decirse que la primera vez que utilicemos un aparato equipado con una batería de litio (como digo, se las suele denominar Li-ion) se debe dejar cargando durante ocho ó diez horas, aunque a las dos o tres horas (tiempo típico de carga de una de estas baterías) el aparato nos indique que la batería está completamente cargada.

Esto sí que era recomendable a la hora de emplear baterías de Ni-MH, pero con las de Li-ion no es en absoluto necesario: una batería de litio lleva siempre un circuito de protección ante sobrecargas que se encarga de cortar la corriente una vez que detecta que las células que componen la batería han llegado a su nivel estandar (suele ser de 4.2 voltios). Por tanto, una vez que el aparato dice “carga completa” no entra más corriente a la batería y no tiene efecto alguno sobre ella el dejarla más tiempo con el cargador conectado.

2- También se suele decir que conviene hacer ciclos completos de carga y descarga para evitar el “efecto memoria”, que en las baterías Ni-MH consistía en que si poníamos a cargar una batería que no estaba completamente descargada se perdía parte de la capacidad de la batería por sobrecarga de alguna de sus células.

En las baterías Li-ion esto no es necesario, e incluso es más recomendable cargarlas frecuentemente puesto que así las células están menos tiempo con corriente circulando por ellas. Las baterías Li-ion no tienen efecto memoria alguno y por tanto podemos cargarlas cuando mejor nos venga sin tener que esperar a que estén completamente agotadas como ocurría con las antiguas baterías.

3- Hay una serie de cosas que son lo peor que le podemos hacer a una batería de litio:

· El calor: una batería Li-ion pierde capacidad si se almacena en lugares calientes. Les conviene mejor el frío, aunque con conservarlas por debajo de 25 grados centígrados es más que aceptable. Es por esto que las baterías de algunos ordenadores portátiles se degradan muy rápidamente si a la hora de diseñarlos no se ha tenido en cuenta que la zona de la batería debería estar fría, es decir, lejos del disco duro y el microprocesador…

· Almacenarla durante mucho tiempo totalmente cargada: lo mejor es guardar una batería a media carga; si lo hacemos con la batería completamente cargada sus células sufrirán y la batería se irá deteriorando con el tiempo. No conviene almacenarla mucho tiempo completamente descargada por lo que vamos a ver en el siguiente punto.

· Dejar que la batería se descargue por completo: si una batería Li-ion llega a perder por completo su carga no volverá a cargar. Este punto no se alcanza cuando el aparato que tiene la batería se apaga porque tiene un nivel muy bajo de energía, ya que de eso se encarga el anteriormente citado circuito de protección. Con el tiempo la batería va perdiendo carga por si misma (coeficiente de autodescarga) y si la dejamos muchos meses sin cargar puede que baje del umbral mínimo necesario para empezar a cargar y la batería quede inservible (¿nunca os ha pasado eso con un movil antiguo que habéis dejado mucho tiempo en un cajón?)

4- Por último, comentar que las baterías de Li-ion tienen una serie de ciclos de vida (carga-descarga) que vienen a ser unos 500.

Se supone que tras 500 cargas y descargas la batería estará a un 70% de su capacidad, pero a eso habrá que sumar la pérdida de capacidad que provoca el tiempo, el calor y la carga almacenada (los tres puntos que comentaba anteriormente). Nada dura eternamente, y las baterías no escapan a esta ley universal 😉 Por cierto, jamás intentéis desmontar una de estas baterías, pues son especialmente inestables bajo ciertas condiciones (por eso llevan el famoso circuito de protección; circuito que si falla o se manipula puede llevar incluso a la explosión de la batería como ocurrió recientemente con algunos modelos de portátiles equipados con baterías defectuosas).

Bueno, pues eso es todo; espero que esto os sirva de ayuda a la hora de entender a esas pequeñas baterías que hoy en día están por todos lados. ¡Cuidaos mucho y cuidad de vuestras baterías! 😉