Excursión fotográfica a Fuentes de la Alcarria (Guadalajara)

El obligado reposo causado por aquella tendinitis de la que os hablaba hace unos días ha logrado recuperar en buena medida mi maltrecha muñeca en menos tiempo de lo esperado, así que hoy me he ido de excursión con mi cámara por tres pueblos de Guadalajara que darán lugar a otras tantas entradas de carácter eminentemente fotográfico.

Aunque reconozco cierta influencia no es que pretenda emular a Camilo José Cela, quien hace más de sesenta años recorrió estos mismos parajes dando lugar a su archiconocida obra “Viaje a la Alcarria”; pero sí que me atrae la idea de recorrer en soledad algunos pueblos desconocidos para mí retratando sus rincones y que suponen un contraste muy grande frente a la vida en la ciudad. De hecho, después de mi escapada a Villar del Olmo hace un par de semanas me he planteado hacer este tipo de cosas con relativa frecuencia, ya que representan para mí un oasis de placer y además me permiten contaros historias cotidianas a través de mis fotografías.

Del mismo modo que Don Camilo retrato los usos y costumbres de diferentes lugares de esta comarca de Guadalajara mediante el uso de la palabra, a mí me gustaría mostraros a través de mi cámara aquellas cosas que me han llamado la atención de los lugares que voy recorriendo. Y os puedo asegurar que habrá muchas excursiones de este tipo en el futuro porque es algo que me gusta hacer y porque puede que dentro de poco tenga la oportunidad de recorrer algunos rincones de España bastante más alejados de Alcalá.

Las imágenes que ilustran la entrada de hoy están tomadas en Fuentes de la Alcarria (localización en Google Maps). Un apacible pueblecito de apenas 31 habitantes situado en una elevación del terreno y flanqueado por el meandro de un río; lo que da lugar a un paisaje pintoresco en el que la naturaleza parece envolver a una encrucijada de calles en las que el tiempo se ha detenido. Y os aseguro que descubrir este lugar ha sido toda una sorpresa, ya que en mi vida había escuchado ni tan siquiera hablar de él y reconozco abiertamente que me ha encantado. Sus rincones, la tranquilidad de sus calles y su especial emplazamiento hacen de este pueblo un lugar único que os recomiendo visitar si tenéis la oportunidad.

¡Os dejo con las fotos!

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

Fuentes de la Alcarria

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Excursión al mercado medieval de Hita (Guadalajara)

Siempre me ha gustado mucho el ambiente que se respira en los mercados medievales: todos los años asisto al que se realiza en Alcalá y me lo paso como un enano haciendo fotografías mientras recorro unas calles que en esos días presentan un aspecto radicalmente distinto.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, cuando el pasado domingo mi amigo Joe me comentó que había un mercado de esas características montado en el pueblo de Hita (Guadalajara), no tardé demasiado en coger mi cámara e allí junto con él y con mi hermana dispuestos los tres a pasar una tarde de lo más agradable. Al final, tras más de 100 fotografías disparadas a lo largo de la tarde, he seleccionado casi una treintena que ilustrarán esta entrada:

Al pueblo se llega tras un rato de autovía y unos kilómetros de carretera serpenteante y muy malamente asfaltada. De repente, en medio de una gran llanura se levanta un pico en cuyas faldas están las casas de la ciudad conocido por ser de aquí el famoso arcipreste de Hita.

Hita

Las calles en cuesta ofrecen multitud de vistas bastante espectaculares: hasta más allá de donde la vista es capaz de alcanzar se divisan campos y pequeñas elevaciones del terreno que dan lugar a un paisaje de lo más alcarreño. Además, ya que estábamos por estas tierras, cuando abandonamos el pueblo aprovechamos para dar una vuelta por los alrededores en busca de cosas curiosas (¡y vaya si las encontramos!).

Vistas desde la parte alta de Hita

Mi hermana y Joe reponiendo energías

Con respecto al mercado, hay que reconocer que está montado en un marco incomparable: la puerta que da acceso al centro de Hita parece el decorado de una película; pero no: es de auténtica piedra y lleva ahí desde hace siglos. A mí la verdad es que me impresionó bastante tanto por sus dimensiones como por su perfecta conservación.

Las puertas de Hita

El otro lado de la puerta

Y bueno, recorriendo las calles del centro nos encontramos con las cosas típicas de los mercados medievales: puestos de muy diversos géneros, gente disfrazada, una montón de sillas vacías dispuestas a acoger al público de una obra de teatro que se iba a representar… y claro, no podía perder la oportunidad de fotografiar todo eso y alguna que otra cosilla más.

El cazador cazado que estaba cazando a otro cazador

Dos damiselas

Joe a punto de ser guillotinado

La cofradía del calimotxo

Cadenas en el aire

Lo mejor del ser humano

Los caballeros ya no son lo que eran

Farol a pleno sol

Extasis acuático

Sillas vacías (I)

Por cierto, con las sillas me “cebé” bastante, pues formo parte de un curioso grupo de Flickr llamado “empty seats”, y aquello era como un oasis para cualquiera de sus miembros  😛

Sillas vacías (II)

Sillas vacías (III)

Luego estuvimos un rato en las gradas de una especie de teatro medieval (que me perdonen los historiadores; pero nunca se me ha dado muy bien describir este tipo de cosas) esperando a que comenzara un desfile de grupos vestidos para la ocasión, pero como al final la cosa empezaba demasiado tarde me entretuve un rato haciendo fotografías a la gente que había por allí y nos marchamos.

¡¡Papá, cómprame pipas!!

Buscando

Viento

Contemplando los dominios

Al salir nos encontramos con la sorpresa de que el desfile había comenzado ya por las calles de Hita y se dirigía hacia el teatro, así que en cierto modo pudimos ver el desfile; y bastante más cerca que si nos hubiéramos quedado en las gradas.

Colorido medieval

Acoso

A continuación nos marchamos ya de Hita. A mí me gustó mucho el pueblo así como todo lo que había montado referente al mercado medieval. Además, tiene una ventaja, y es que no está tan lleno como el que montan en Alcalá, pues la última vez que estuve apenas se podía caminar y lo único que podía hacer era dejarme arrastrar por la masa de gente que ocupaba cada centímetro cuadrado del centro. En Hita al menos podías moverte sin ningún tipo de agobio.

Eso sí, antes de tomar de nuevo la autovía nos dirigimos por un camino cercano al pueblo de Ciruelas, donde hay una gran finca llena de toros donde tuve la oportunidad de fotografiar a algunos de estos animales que, vistos de cerca, imponen mucho respeto.

Toros (I)

Toros (V)

Toros (II)

Toros (III)

Toros (IV)

Y así terminó nuestra excursión a Hita y sus alrededores. A modo de balance se puede decir que lo pasamos más que bien, hizo un tiempo magnífico y además rompimos la monotonía de una tarde en la que, de otro modo, ninguno de los tres hubiéramos hecho gran cosa.

¡Tenemos que repetir más a menudo este tipo de cosas, que las tenemos un poco abandonadas!  😉