Usando una Gopro como cámara de fotos (2ª parte)

No sé si recordaréis una entrada de hace ya tiempo en la que os hablaba de mi manifiesta inutilidad para realizar vídeos mínimamente interesantes y de que el uso principal que le doy a la Gopro Hero que tengo es como cámara de fotos.

Gopro piscina Ago-16

Aunque en aquel artículo ya aparecía una fotografía hecha bajo el agua, la mayor parte de las imágenes estaban tomadas en lugares donde también podríamos usar una cámara normal y corriente, de modo que aunque traté de buscar perspectivas más o menos originales la cosa tampoco es que fuera excesivamente sorprendente.

Pues bien, en esta ocasión he aprovechado unos días de vacaciones en los que me he ido a la playa con mi chica para usar la Gopro en la piscina de la urbanización dando lugar a unas fotografías originales y, en cierto modo, refrescantes ahora que el sol pega con fuerza sobre las calles de Madrid.

Gopro piscina Ago-16

Como iréis viendo a lo largo de la entrada, casi todas ellas tienen algún tipo de tratamiento de color, ya que pretendía centrarme en las texturas y las distorsiones del agua dejando un poco de lado en este caso la representación fiel de la realidad.

Ya sabéis lo mucho que me gusta ese carácter misterioso de disparar las fotografías y no saber hasta llegar a casa qué aspecto tendrán, ya que me recuerda a la época de la fotografía analógica con la que me estrené en este mundillo a principios de los 90. El caso es que cuando volvíamos de la piscina (estas fotografías las hicimos a lo largo de tres jornadas) y metíamos la tarjeta de memoria en una tablet nos sorprendimos con muchas de ellas.

Gopro piscina Ago-16

Gopro piscina Ago-16

No hay que olvidar que esa especie de estado de ingravidez que el agua te otorga hace que las fotografías tengan ángulos extraños y posiciones que de otra manera no podríamos conseguir. También es verdad que si la piscina hubiera estado llena de gente muy posiblemente no hubiéramos tenido tanta “libertad creativa” (o tan poca vergüenza) y las fotos no hubieran quedado como han quedado.

Gopro piscina Ago-16

Gopro piscina Ago-16

Si vais a hacer fotografías bajo el agua la luz es un tema fundamental (en realidad siempre lo es). Por eso en una piscina tienes la ventaja de partir de un agua completamente cristalina. Y lo digo porque debajo del mar, a nada que haya algo de movimiento de la arena del fondo, el agua estará algo más turbia y perderéis mogollón de detalle.

Gopro piscina Ago-16

Gopro piscina Ago-16

Y luego están el resto de elementos que el agua implica: reflejos, burbujas, peinados imposibles… Elementos que también he intentado plasmar en esta serie de imágenes. Como podéis ver en la fotografía anterior, también es posible aprovechar la luz solar en el fondo de la piscina; sobre todo si luego tratamos la fotografía en clave alta para realzar los contrastes como hice en el caso concreto de esa.

Gopro piscina Ago-16

Gopro piscina Ago-16

Como veis aquí arriba, no todo son capturas bajo el agua, ya que colocar la cámara al ras de la superficie y tratar de captar el instante exacto de una zambullida también tiene su punto veraniego; especialmente si el tratamiento de color da lugar a una escena de lo más “californiana”.

Gopro piscina Ago-16

Gopro piscina Ago-16

Y ya poco más me queda por mostraros en lo que a fotografías subacuáticas se refiere (al menos de momento). Ahora vuelve el asfalto, los semáforos y las tardes cada vez más cortas; pero al menos en esta entrada quedan plasmados los buenos ratos que pasamos mi chica y yo en la piscina durante unos días de agosto, así que seguro que dentro de unos meses me sorprendo releyendo estas líneas cuando tenga “mono” de agua pero me tenga que conformar con la bañera de casa.

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Rincones: Lagos de Covadonga (Asturias)

Los lagos de Covadonga fue el lugar al que nos dirigimos una vez terminada nuestra visita al santuario del mismo nombre. Era uno de los puntos fuertes de nuestros días en Asturias y la verdad es que no nos decepcionó en absoluto.

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Sólo hay una cosa que no me acabó de gustar de los lagos de Covadonga: la estrecha y serpenteante carretera que lleva a este lugar; y es que a sus características intrínsecas hay que sumarle que no paraban de bajar autocares de excursionistas a toda mecha y que además estaban en plena “operación asfalto” con cortes de tráfico en medio de las rampas más fuertes.

En cualquier caso, a mitad de camino os recomiendo deteneros unos minutos en el Mirador de la Reina y que echéis un vistazo al paisaje que se divisa desde allí.

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Aunque la vista desde el Mirador de la Reina es tremenda, no lo es menos el paisaje que se divisa desde la orilla del lago Enol, que es el más conocido de los dos que conforman el conjunto de los lagos de Covadonga.

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En cualquier caso, una vez en los lagos hay algo que os va a sorprender mucho nada más bajaros del coche: el sonido de los cencerros de las vacas que hay por el lugar. Un ambiente alegre y apacible que os relajará mucho y que además os inspirará fotografías muy naturales.

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He de reconocer que me lo pasé pipa por aquellas praderas. Me pareció un lugar lleno de paz en el que la gente pasea sin prisas entre vacas, terneros, pájaros y árboles disfrutando de un aire limpio y sin rastro de contaminación.

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Lejos, muy lejos de aquí quedan las prisas de la ciudad, los horarios estrictos y el Metro en hora punta. Los lagos de Covadonga son un rincón para disfrutar y para olvidarse de todo lo demás.

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De verdad, si os acercáis a ver el santuario de Covadonga, aprovechad también para visitar los lagos porque es una excursión que merece mucho la pena y os vais a dar cuenta (si no lo habéis hecho ya) de los rincones tan bonitos que hay en España.

Rincones: Sierra de Gredos

Hace unos días pasé un fin de semana de camping junto a mi chica en Hoyos del Espino (Ávila), un bonito lugar situado en las inmediaciones de la sierra de Gredos. Como de costumbre, llevé conmigo una cámara (en este caso la Olympus E-PL1 junto al 14-42 que trae “de serie”) y con ella capté imágenes de algunos de los rincones por los que pasamos.

Sierra de Gredos

La sierra de Gredos es un lugar para estar en contacto con la naturaleza: aguas cristalinas, silencio, aire puro… Dos días de vida campestre que disfrutamos mucho y que nos enseñó una zona de España que ninguno de los dos conocíamos.

Sierra de Gredos

Sierra de Gredos

Sierra de Gredos

Yo, que trabajo en el sector de las aguas, no podía hacer otra cosa que maravillarme ante la pureza del líquido elemento fluyendo por los arroyos montaña abajo y observar cómo los animales se acercaban a estos para beber, refrescarse o, directamente, vivir en sus inmediaciones.

Sierra de Gredos

Sierra de Gredos

Como os decía antes, además de unas fotos que intentan transmitir la belleza de estos lugares, nos quedan de esta excursión unos recuerdos fantásticos que nos animan a seguir recorriendo la geografía del país. Si tenéis ocasión de acercaros por la sierra de Gredos os aseguro que no os vais a arrepentir.

Influencias del incendio de Andilla a 50 Km de distancia

Como muchos de vosotros sabréis, durante los últimos días el nombre de la comunidad valenciana ha sonado bastante en las noticias por culpa de dos incendios de grandes dimensiones que han arrasado miles y miles de hectáreas.

Incendio en las proximidades de Onda

Precisamente durante el día de más actividad del fuego que se declaró en la localidad de Andilla, mi chica y yo estuvimos dando un paseo por el pantano de Sitjar (a unos cincuenta kilómetros de la zona afectada) y desde ahí la columna de humo que cubría el cielo hacía que el paisaje pareciera en cierto modo como de Marte, ya que una tonalidad rojiza lo bañaba todo y caían cenizas blancas por todos lados.

Incendio en las proximidades de Onda

Un escenario ciertamente apocalíptico que dio lugar a unas fotos bastante fuera de lo común de las que me gustaría compartir con vosotros las tres que ilustran esta entrada para que podáis haceros una idea de lo que se podía ver por allí, pues contemplar a las seis de la tarde un sol rojo como la bombilla de un semáforo a través de una enorme nube de humo fue algo que a mí particularmente me impresionó.

Incendio en las proximidades de Onda

¡Nos leemos!

Un día en la ciudad de las artes y las ciencias de Valencia. Museo Príncipe Felipe, Hemisferic y Umbracle

Como os dije en la entrada anterior, he dividido la crónica de la visita a la ciudad de las artes y las ciencias de Valencia en dos partes para no saturaros a fotografías; así que en esta segunda entrega voy a centrarme en el museo Príncipe Felipe, el Hemisferic y las zonas comunes que existen entre las instalaciones.

Arquitectura (X)

Museo Príncipe Felipe

El museo Príncipe Felipe es una sala de exposiciones enfocada a que el usuario interactue con lo que hay allí. No es un museo “al uso” en el que uno va desfilando delante de diversos elementos sin más; sino que todos ellos están diseñados para que el visitante los toque, juegue, huela o los emplee de algún modo.

De primeras uno podría pensar que se trata de un museo enfocado al público infantil; y aunque es cierto que se trata de un lugar en el que los niños lo pasarán en grande al tiempo que aprenderán algunos conceptos científicos básicos, no es menos cierto que tanto mi novia como yo disfrutamos como enanos durante el par de horas largas que nos llevó visitar las tres plantas de las que consta.

Os dejo con algunas imágenes que capté allí dentro esperando que os gusten:

Arquitectura (VIII)

Radio

Deslizarse

Arquitectura (VII)

Volando bajo

Autoretrato conjunto

Hemisferic

Nunca había ido a un cine IMAX y he de decir que aunque me ha gustado mucho, también he pasado algún mal rato por culpa de la inmersión que uno tiene en la película que está viendo.

Me explico: por si no lo sabéis un IMAX es una sala de proyección de cine cuasi-esférica en la que la película se proyecta directamente sobre la semicircunferencia superior de la bóveda que forma la sala. Esto hace que para ver la película tengamos que estar muy reclinados y que la imagen nos rodee por completo dando la sensación de que la vida transcurre a través de un ojo de pez.

Si estamos viendo imágenes más o menos estáticas el efecto es tremendo, pues parecemos estar en medio de la secuencia que narra la película. El problema viene cuando llegan escenas muy movidas como un partido de fútbol entre elefantes o un vuelo en avioneta (ambas pertenecientes a la película que vimos titulada “Nacidos para ser libres”) pues al no tener referencia de la sala porque todo nuestro campo de visión está ocupado por las imágenes proyectadas la sensación de mareo es bastante fuerte.

No debo de ser un bicho raro cuando justo antes de comenzar la proyección una voz en off nos dice que si nos sentimos mareados cerremos los ojos unos segundos y la sensación desaparecerá al momento y, de hecho, uno de los comentarios más escuchados al salir de allí era precisamente que a la gente se le iba la cabeza en algunas escenas. Sea como sea, el consejo funciona y si cierras los ojos unos segundos todo vuelve a la normalidad (al menos hasta el siguiente movimiento brusco de cámara).

Por cierto, como podéis observar no hay fotografías del interior de la sala debido a que hay prohibición expresa de captar imágenes allí dentro. Me fastidia porque con una foto hubiera quedado mucho más claro lo que os he contado en los párrafos anteriores y porque la sala es sencillamente espectacular; pero no quería tener problemas con el personal de la sala y decidí dejar la cámara dentro de la  mochila.

Umbracle

El conocido como Umbracle no son más que las zonas comunes en la ciudad de las artes y las ciencias por las que se puede circular libremente para moverse entre los diferentes edificios. Se trata de un escenario muy bueno para el fotógrafo, ya que las rotundas formas de los edificios así como el lago que cubre buena parte de la extensión dan lugar a imágenes muy relajantes que muchos de vosotros ya habréis visto una y mil veces.

Arquitectura (IX)

Arquitectura (III)

Precisamente, ya con la noche echándose encima y a punto de volver a casa realicé un trío de fotografías usando diferentes focales al conjunto formado por el Hemisferic y el museo de arte Reina Sofía (que no visitamos) de las que no soy capaz de quedarme con una sola, de modo que he decidido colocar las tres en secuencia y que cada uno decida cuál le gusta más.

Arquitectura (V)

Arquitectura (VI)

Arquitectura (XI)

Como os decía antes, podéis hacer esas mismas fotos que os muestro en este apartado sin tener que pagar ningún tipo de entrada, ya que se trata de una zona de libre acceso. Si estáis haciendo fotos por Valencia y os apetece dar una vuelta por un conjunto arquitectónico bello e innovador podéis acercaros por la ciudad de las artes y las ciencias porque seguro que os llevaréis de recuerdo alguna fotografía que merezca la pena.

Cruce de caminos

¡Nos leemos!

La imparable fuerza del agua

El inicio de semana ha sido complicado en la provincia de Castellón. Este año las lluvias tardaron en hacer acto de presencia; pero cuando lo han hecho se han encargado de dar buena muestra del poder que tienen. En estos sitios de Levante no suele llover en muchas ocasiones; pero cuando lo hace más vale que tengas cerca algún lugar en el que refugiarte.

Borrasca

Como veis, la entrada de hoy no trata sobre fotografía, aunque emplearé algunas imágenes propias para ilustrar estos párrafos. Lo que me gustaría contaros en esta ocasión más bien tiene que ver con la naturaleza, las leyes físicas y el sentido común.

Entendiendo la dinámica de los fluidos

Lo primero que hay que tener claro es que el agua fluye por la acción de la gravedad y por el principio de los vasos comunicantes. Por tanto, si se pone a llover en lo alto de un monte el agua terminará por bajar hasta las faldas y ya se encargará ella de buscar el camino que le sea más cómodo para hacer su recorrido.

Por eso mismo, el agua siempre tiende a ir por los cauces secos de los ríos; ya que se trata de los puntos más bajos del terreno y ahí es donde se acumulará todo el agua de los alrededores para empezar a circular montaña abajo.

Retratando el Henares

Por su parte, los líquidos contenidos en dos recipientes (y podéis llamar recipiente incluso a un océano) comunicados entre ellos siempre tenderán a ponerse al mismo nivel. Y da igual si conectáis con una manguera una piscina y un vaso; al final la lámina de agua quedará a la misma altura en ambos.

Por eso mismo, cuando se produce una inundación por el desbordamiento de un río se inundan garajes y bajos; ya que el agua siempre encuentra una vía de comunicación con esos recintos y los anega hasta ponerlos a nivel con la calle.

La fuerza del agua

Leyendo noticias como la de la muerte de cinco personas atrapadas dentro de sus coches en el cauce del Río Seco en las cercanías de Castellón me doy cuenta de que mucha gente piensa que el agua es inofensiva y que cuando llueve todo lo más que sucede es que se forman charcos más o menos grandes que acaban evaporándose cuando sale el sol.

La realidad es que el agua en grandes cantidades y desplazándose en busca de los puntos más bajos del terreno tiene una fuerza devastadora que acaba llevándose por delante todo lo que represente un obstáculo para ella. Tal vez en las ciudades, con su sistema de alcantarillado, la cosa no tenga mayor importancia y una tormenta sólo tenga como consecuencia que nos mojemos un poco las punteras de nuestros zapatos preferidos; pero en entornos naturales (y el cauce seco de un río lo es) las tormentas pueden ser muy peligrosas si no tenemos un poco de cabeza.

A storm is approaching (I)

Para hacernos una idea de la fuerza que tiene el agua podéis pensar que un metro cúbico (un cubo de un metro por cada lado) son mil litros de agua y pesa una tonelada.  Un metro cúbico viene a ocupar más o menos lo que un palé de supermercado lleno de cajas de leche; y os aseguro que el cauce de un río con el agua bajando deprisa puede llevar cientos de metros cúbicos por segundo, por lo que su fuerza es enorme.

Los cauces “secos”

Aunque durante buena parte del año haya cauces que estén completamente secos, eso no quiere decir que nunca más vaya a ir agua por ellos. De hecho, como os decía antes, un cauce tiene su razón de ser en que es la parte de la orografía más favorable para que discurra el agua; y a base de muchos siglos de lluvias, de arrastrar sedimentos y de desgastar piedras, el terreno queda modelado bajo los dos principios que rigen el movimiento del agua.

De hecho, os dejo a continuacion dos fotografías tomadas en el río Chinchilla de Oropesa del Mar. En la primera podéis ver a ras de suelo las piedras que conforman el lecho del río y que la mayor parte del año es un atajo que la gente suele tomar para salir directamente a la N-340 desde las inmediaciones de Marina D’or.

Lecho del Río Chinchilla (Oropesa del Mar)

Como veis, se trata de una especie de camino de varios metros de ancho que se puede recorrer a pie o en coche sin excesivos problemas con tiempo seco. Sin embargo, tras un par de días de fuertes lluvias en el interior de la provincia (domingo y lunes básicamente) el agua acumulada en las zonas montañosas comienza a descender y al final termina toda en el cauce del Chinchilla, dando lugar a un panorama bastante diferente.

Por cierto, como dato curioso os diré que donde el agua hace esa curva al fondo de la siguiente fotografía es el lugar desde el que hice la fotografía de las piedras que os mostraba hace un instante.

Lluvias en Oropesa del Mar (22/11/2011)

Os puedo decir que la crecida del río fue bastante rápida: a última hora de la mañana del lunes esa zona tenía algo de agua acumulada; pero a eso de las seis de la tarde, al volver a pasar por allí cerca, me encontré con que el cauce corría velozmente aguas abajo buscando el mar a toda velocidad impidiendo incluso el paso por la carretera que cruza la vía del tren por debajo de un puente como muestra la siguiente imagen.

Lluvias en Oropesa del Mar (22/11/2011)

A la mañana siguiente el panorama no era muy diferente; y la luz del día permitía ver el color del agua debido al arrastre de tierras de modo que aquello parecía el Amazonas.

Lluvias en Oropesa del Mar (22/11/2011)

Por lo que os decía antes de la fuerza del agua en movimiento, si alguien pasa por ahí con su coche subestimando ese peligro corre el riesgo de que las ruedas “pierdan pie” y el coche se vea arrastrado por la corriente como si fuera una lata de Coca-cola.

Y es que si existe un cauce seco podéis dar por sentado que allí va a acabar llegando todo el agua que caiga en caso de lluvia; ya que las propias leyes físicas han dictaminado que ese es el recorrido más cómodo para el agua (que, al igual que la electricidad, siempre busca el camino con menos resistencia para llegar de una punto ‘A’ hasta un punto ‘B’) y ya hará por encauzarse por ese camino se encuentre lo que se encuentre por delante.

Si no conocéis el Río Seco, podéis echar un vistazo a la fotografía que os muestro bajo este párrafo y que retrata al ahora famoso cauce a su paso por Castellón hace un par de semanas. Como veis, mediante una obra bastante compleja se ha optado por encauzar al río artificialmente evitando así crecidas descontroladas e inundaciones de las tierras circundantes.

Río Seco (Castellón)

En lo que quiero que os fijéis es en el tamaño del cauce del río, pues si miráis con atención veréis que a ambos lados del mismo discurren sendas carreteras de sentido único que os darán una idea del ancho de la “autopista acuática”. Obviamente, en un mundo en el que nadie construye un metro más de lo estrictamente necesario, semejante sección sólo puede tener una explicación: el río puede llegar a ser muy caudaloso bajo ciertas circunstancias, ya que si siempre estuviera seco no se hubiera hecho semejante obra.

Eso sí, cuando hice esta fotografía el río no llevaba agua (lo que se ve es un simple charco de una lluvia puntual) pero el miércoles pasé por esa zona con el coche y la cosa había cambiado bastante (aunque lamentablemente no pude pararme a hacer fotos).

Si ya de por si un río pequeño como el Chinchilla impone bastante respeto al verlo con agua circulando, os podéis imaginar que un cauce más ancho que una autopista puede ser algo muy peligroso si nos planteamos atravesarlo en medio de una tormenta. Sin embargo, hay gente que todavía no le ve el peligro a ese tipo de acciones y al final todos los años hay víctimas por cosas así.

Noche de tormenta

Sólo espero que ya que este blog parece llegar cada día hasta más gente (las cifras de visitas así me lo indican) al menos haya alguien que se acuerde de estos párrafos la próxima vez que se plantee cruzar un cauce seco con su coche en medio de una tormenta. Recordad que lo peligroso no es lo que esté cayendo ahí mismo en ese momento; sino lo que haya caído en lo alto de las montañas hace ya un buen rato.

La estanqueidad de las réflex profesionales

Hay un detalle que distingue a las cámaras réflex de gama profesional del resto: el sellado del cuerpo contra polvo y humedad. No quiere esto decir que estas cámaras sean sumergibles ni mucho menos; pero sí que podremos disparar con ellas con cierta tranquilidad bajo lluvia, nieve o entornos polvorientos.

Regando los jardines de la Plaza de Cervantes (VII)

Obviamente, al ser modelos dirigidos a gente que vive de la fotografía, estos han de resistir condiciones meteorológicas adversas, ya que un fotoperiodista no puede permitirse dejar de disparar porque se ponga a llover o porque se desate una tormenta de arena en el desierto. De este modo, los cuerpos de las cámaras tope de gama de los catálogos de las diferentes marcas suelen estar fabricadas con un cuerpo de aleación metálica (magnesio en la mayoría de las ocasiones gracias a su ligereza) que incluye juntas de estanqueidad en todas sus partes móviles para evitar la entrada de líquidos o elementos externos en el interior aunque por fuera no haya por donde cogerla. Una medida que no es infalible pero que otorga un plus de fiabilidad a estos modelos.

De todos modos, un error muy común es pensar que con uno de estos cuerpos podemos disparar durante horas bajo un intenso aguacero sin preocuparnos de nada; porque al fin y al cabo, de lo que hoy estamos hablando es del sellado del cuerpo; pero nada hemos dicho todavía sobre los objetivos y ya sabéis que una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones.

Los objetivos: posible talón de Aquiles

Las ópticas que acoplamos a las cámaras también se dividen en gamas, y al igual que ocurre con los cuerpos, no todas están preparadas para que les caiga agua encima sin que entre humedad en su interior. En general, los teleobjetivos profesionales pueden aguantar condiciones adversas sin demasiados problemas; pero los objetivos más básicos (el habitual 18-55 “de kit”) pueden dar problemas si no se tiene cuidado con ellos.

Nikkor 80-200 f/2.8 en soledad

Los conocidos 70-200 f/2.8, 24-70 f/2.8 y compañía están fabricados de tal modo que incluso usándolos bajo la lluvia o la nieve no presentarán problemas de funcionamiento; aunque sí que pueden empañarse sus lentes en caso de cambios de temperatura bruscos y/o humedad ambiental muy elevada. Por ejemplo, toda la gama L de Canon está preparada para aguantar el tipo bajo todas las condiciones, pero siempre se advierte de que para completar el sellado del objetivo es necesario tener colocado un filtro roscado en la parte frontal, ya que si no podría entrar humedad por las uniones entre las lentes que conforman la óptica y la carcasa de la misma.

El cuerpo de mi D300 pertenece a la gama profesional de Nikon (de hecho hasta la llegada de la D300S y la reciente D7000 era la cámara con sensor DX de mayores prestaciones) y, por tanto, sé que acompañado de la óptica adecuada no debería de tener problemas de funcionamiento. En mi caso particular, cuando está lloviendo suelo llevarme mi querido Nikkor AF-S 35mm f/1.8 DX porque como no tiene partes móviles y posee una junta de caucho en su montura me da bastante confianza y de hecho nunca me ha dado problemas de ninguna clase. De todos modos, el voluminoso Nikkor AF 80-200 f/2.8 también me ha demostrado que aguanta perfectamente los chaparrones pese a ser un objetivo de focal variable gracias a su construcción a prueba de bombas.

Pero ojo, porque ningún objetivo es acuático ni sumergible (a no ser que nos vayamos a la gama Nikonos, que consta de varias cámaras analógicas y objetivos especialmente diseñados para ser empleados bajo el agua) y lo que aquí estamos diciendo es que ciertas ópticas pueden aguantar un chaparrón o una tormenta de nieve sin que entre humedad en su interior; pero si los sumergís en agua salada habréis firmado la sentencia de muerte de cualquiera de ellos.

Review AF-S Nikkor 35mm f/1.8 DX

Una situación especialmente peligrosa

En todo caso, hay una situación especialmente peligrosa cuando estamos disparando bajo condiciones meteorológicas adversas: el cambio de objetivo. Durante los instantes que dura el cambio propiamente dicho estamos exponiendo a los elementos la parte interna de la cámara y podemos encontrarnos con la mala suerte de que entre cualquier cosa por allí. Por lo tanto, no se os ocurra cambiar de óptica bajo un aguacero porque aunque a lo mejor no notéis nada de primeras, si entra humedad dentro de la cámara puede aparecer corrosión pasados unos días y al final acabar estropeándose la electrónica interna, que siempre es muy sensible a ese tipo de cosas.

Un caso muy radical de esto que os digo es el de un compañero del foro de Nikonistas que tenía una D300 y se encontraba haciendo fotos en la orilla de una laguna con tan mala suerte que la cámara se cayó al agua con el objetivo desmontado durante apenas un par de segundos; tiempo suficiente como para que se le anegara completamente por dentro. Si hubiera llevado el objetivo montado a lo mejor el agua no hubiera pasado de la carcasa de la cámara; pero al estar la bayoneta de la cámara totalmente expuesta, el agua entró en el interior y, además de provocar varios cortocircuitos que hicieron que la cámara se volviera loca, la humedad corroyó en pocos días las pistas de los circuitos impresos y al final hubo que tirar la cámara entera.

Familia de condensadores

Aun así, que nadie piense que una D40 se estropeará irremisiblemente porque le caigan un par de gotas de agua encima porque, sin ir más lejos, en mi viaje a principios de este año a Bruselas y alrededores, nos llovió prácticamente todos los días y yo no dejé de hacer fotos en ningún momento. No pasa nada porque la carcasa externa de una cámara se moje ligeramente pero, eso sí, en caso de que caiga agua a cántaros y no dispongáis de un equipo preparado para ese tipo de situaciones mejor no tentar a la suerte y guardar la cámara en la mochila hasta que se calme un poco el chaparrón.

A modo de resumen

En resumidas cuentas, hacerse con un cuerpo de gama profesional nos va a permitir disparar bajo condiciones climatológicas adversas con cierta tranquilidad. Aunque esté cayendo bastante agua del cielo o nos salpique un coche que pase sobre un charco su electrónica interna permanecerá a salvo de humedades. Sin embargo, debemos tener cuidado con los objetivos, ya que no todos están preparados para esas mismas situaciones y podemos encontrarnos con la desagradable sorpresa de que si bien nuestra cámara funciona perfectamente, la óptica deja de responder o lo hace erráticamente porque le ha entrado humedad en su propia electrónica.

Durante la lluvia

Tratada con cabeza, una cámara réflex nos puede dar muchos años de alegrías; pero siempre debemos de ser conscientes de las limitaciones de nuestro equipo y no probar sus límites de resistencia si no queremos llevarnos alguna sorpresa desagradable.

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