Aquellos maravillosos años de la infancia: 1986

En casa nunca hemos tenido mucha costumbre de celebrar el Carnaval, pero en el del año 1986 a mis padres les pareció divertido vestirme de karateka y hacerme posar de esa guisa delante de la cámara de fotos. Fruto de aquello salieron unas cuantas diapositivas de las que he seleccionado la siguiente por ser aquella en la que menos ridículo aparezco.

Febrero de 1986

Al margen de mis escasas cualidades para las artes marciales, en la escasa porción de habitación que aparece en la fotografía podéis distinguir un colorido elemento que destaca sobre los demás: la casa de los Pitufos. Se trata de uno de los juguetes que recuerdo con más cariño porque aunque hace ya años que acabó en la basura, fueron innumerables las horas pasadas jugando con mis Playmobil como habitantes de la misma.

Y ya que estamos con estos temas, me gustaría contaros que yo era un niño extremadamente cuidadoso con mis juguetes, pero la llegada de mi hermano (que en esta época tenía dos años recién cumplidos) hizo que todas esas cosas que trataba con esmero acabaran destrozadas gracias a su costumbre de patear todo lo que tenía a mano y lanzar cosas por la terraza en cuanto veía la puerta abierta. De hecho, una de las pérdidas que más me dolió (junto con unos cuantos juegos de Spectrum que acabaron estampados sobre la calle) fue precisamente una nave espacial de Playmobil sobre la que un día mi hermano decidió ponerse de pie destrozándola en mil pedazos.

Y es que aunque si hoy en día le conocéis y veis que casi ni se atreve a toser sobre su iPhone o que no os deja sentaros sobre su cama “porque se arruga”, os aseguro que tiene un pasado de “destrozón” que en su día me provocó mil y una lágrimas.

Dentro de unos días escribiré algo sobre una foto de 1987 de la que recuerdo perfectamente cómo y dónde se hizo. Ya os contaré…  ^__^

Anuncios

El legado de Queen

Llevo ya unos días escuchando a Queen (les conocía de mucho antes, pero me he vueto a enganchar a su música) y maravillándome una vez más ante la genialidad creativa de un grupo imprescindible en la historia de la música. Criticados por unos, idolatrados por otros; pero hay que tener en cuenta que es un grupo sin el cual no se puede entender la historia de la música actual.

Lo que ocurre es que Queen no volvió a ser ni mucho menos lo mismo desde la muerte de Freddy Mercury; el alma mater del grupo y showman por excelencia. En cada concierto, en cada actuación se dejaba el alma y la piel sobre el escenario para hacer que la gente disfrutara de cada minuto del espectáculo. Él entendía los conciertos de rock como algo en el que el grupo y el público interactuaban mútuamente. Si queréis un ejemplo que os ponga los pelos de punta, mirad el DVD llamado “Queen at Wembley” y estad atentos al juego vocal que se trae Freddy con el público al principio de “Under pressure”… A mí de verdad que me parece escalofriante el modo en el que juega con el público, increible, en serio.

Como os decía, Queen no ha vuelto a ser ni siquiera la sombra de lo que fue con Mercury en el grupo. Incluso voy a pasar por alto que en estos últimos meses han vuelto a los escenarios con un nuevo vocalista porque creo que nada tiene que ver con el grupo original por mucho que canten las canciones de siempre.

Por suerte nos quedan los discos, los conciertos y las imágenes de entonces para ayudarnos a entender que la forma que tiene la música hoy en día es gracias a grupos que como Queen quisieron innovar y afrontar riesgos artísticos y personales muy importantes. Pocos grupos se han atrevido a tocar tantos y tan diversos palos como Queen.

Y para finalizar, nada como recordar el título de la canción que cerraba el que fue su último gran concierto (el de Wembley en 1986), “God save the Queen”, que no es más que el propio himno de inglaterra interpretado por el grupo y cantado a coro por el público presente en el estadio. Un momento para no olvidar.

¡Disfrutad de la buena música siempre que podáis! 😉