Bajando las revoluciones

Unos días después de presentar mi proyecto de fin de carrera me di cuenta de algo importante cuando me encontré con mi amiga Cris en plena calle: seguía con un ritmo de vida tan acelerado como cuando estaba a tiempo completo con dicho proyecto. Supongo que la fuerza de la costumbre había hecho que considerara completamente normal ir a todas partes mirando el reloj y sacando minutos de debajo de las piedras, pero en realidad las cosas habían cambiado y ya no había necesidad alguna de vivir la vida con esas prisas, pues ahora mismo dispongo de todo el día para mí sólo.

Cristina, que además es la cartera de mi barrio, me dijo: “Bueno, no te entretengo más que ya veo que estás ansioso por irte”. Fue entonces cuando me di cuenta de que en realidad no tenía nada que hacer, pero nada más pararme con ella ya estaba mirando el reloj (una descortesía bastante grande por mi parte, dicho sea de paso) con la sensación de ir con la hora justa. El caso es que efectivamente reanudé la marcha, pero ya con el pensamiento de que debía bajar las revoluciones porque en realidad no tenía ningún motivo que me hiciera estar bajo presión: no había plazos de tiempo ni cosas que dejar preparadas al final del día, así que perfectamente podría irme a hacer fotografías por la ciudad durante tres horas sin preocuparme de nada más.

Los carteros también se pierden

Habían sido demasiados meses dando paseos a contrarreloj y desgastando las horas delante del ordenador para tener mi proyecto listo en la fecha de la presentación; y reconozco que hubo días de mucho estrés cuando alguna cosa no salía por muchas vueltas que le daba. Sin embargo, al final todo había salido realmente bien, así que ahora tenía que aprovechar y dedicarme tiempo a mí mismo, pues en breve aparecerá algún empleo (o al menos eso espero) que absorberá una buena parte de la jornada. Al fin y al cabo, si no empleaba esos días de asueto para practicar una vida relajada al final nunca me iba a deshacer de ese ritmo infernal de los últimos tiempos.

El caso es que tras un par de minutos dándole vueltas al tema decidí retroceder sobre mis pasos y buscar a Cris para comentarle el tema y excusarme por mis injustificables prisas de hacía un momento.

Tuve suerte, ella todavía caminaba por la misma calle dónde nos encontramos, así que aparecí a su lado y le dije que la acompañaba un rato; algo a lo que accedió encantada. Durante el paseo aproveché para comentarle lo que os he narrado unos párrafos más arriba: que llevaba varios meses llevando un ritmo de vida demasiado acelerado y que parece ser que ya lo había tomado como algo normal en mí. Prometí que rebajaría ese régimen de mi motor interno de tal modo que me tomara todo con más calma. Y la verdad es que desde ese momento noto que vivo mucho más tranquilo y sin agobios.

A lo mejor si no me hubiera encontrado a Cristina aquella mañana seguiría mirando el reloj, pero mientras dure esta etapa de mi vida pienso tomarme las cosas con calma y tratar de disfrutar de cada cosa que haga me lleve el tiempo que me lleve. De hecho, unos días después me volví a encontrar con ella y me di cuenta (del mismo modo que ella me lo dijo) de que hay una diferencia abismal entre el Luis de aquellos días aciagos y el de ahora.

Es verdad que de todo se aprende; pero lo más importante es pararse de vez en cuando a mirar dentro de uno mismo y darse cuenta de qué cosas estamos haciendo mal para corregirlas. Muchas veces somos capaces de ver hasta los más mínimos errores en los demás, pero incapaces de detectar un fallo muy gordo dentro de nosotros mismos.

Bueno, ya está bien de filosofar: ¡Me voy a dar una vuelta aprovechando que hace sol!

Autoretrato sombrío

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4 pensamientos en “Bajando las revoluciones

  1. HOla! tio que me encanta tu blog, te descubrí buscando informacion de el objetivo de 35mm o de 50mm de nikon, y vi el pedazo analisis que habias hecho y me enganché, me leí yo que sé, mogollón de entradas, y eso que me gusta, y esta última netrada de “filosofia barata” me ha gustado, por que está bien aprender a disfrutar del tiempo relajarse y salir a echar unas fotillos, solo eso, que a tope con el blog, y felicidades por haber terminado ya la carrera el proyecto y por la matricula que te pusieron! enhorabuena!

    • ¡Hola Iker!

      Me alegro de que el blog te parezca interesante. Y aunque toca varios temas, como ves la fotografía suele tener el papel principal. Siempre intento colgar fotos medianamente interesantes y, sobre todo, tratar de echar una mano a la gente que está empezando.

      Este tipo de cosas son las que más me animan a seguir escribiendo cosas por aquí prácticamente a diario.

      ¡Un saludo!

  2. Ajá B/N y siluetas ajáaaaaaaaaaaaaaaaaa

    Me recuerda a algo a ver a ver a ver*

    Genial que descanses de verdad, toma ese lente y dale vueltas toma el auto y vete sin destino alguno a ver dónde llegas*

    Es genial hacerlo.

    Saludos y besos al caminante de caminos sosegados.

    Muacks

    • Pues sí, de eso se trata: de disfrutar del tiempo del que ahora dispongo. De hecho, estos días he hecho bastantes fotografías de las que me siento orgulloso. Ya os iré mostrando por aquí 😉

      ¡Un besito!

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