Review: Papershow de Oxford

A estas alturas ya sabréis que soy bastante aficionado a la electrónica de consumo. Me fascina comprobar cómo las cosas que tiempo atrás parecían ser casi de ciencia-ficción acaban llegando al mercado a un precio que las pone al alcance de cualquier persona como ha ocurrido con teléfonos móviles o navegadores GPS.

Siempre que puedo intento estar al día de todas las novedades que van apareciendo en este particular mundillo y la verdad es que ya hacía tiempo que le había echado el ojo al dispositivo del que os voy a hablar hoy. Por eso mismo, cuando un compañero de trabajo me comentó hace unos días que se había comprado “uno de esos bolígrafos que guardan en el ordenador lo que vas escribiendo”, le pregunté si le importaría dejármelo un par de días para probarlo, pues ambos somos bastante tecnófilos y hemos compartido ya varias charlas sobre gadgets de lo más variopintos. Gracias a que su respuesta fue afirmativa, hoy os puedo comentar mis impresiones sobre un dispositivo elegante y que funciona mejor de lo que esperaba: el Papershow comercializado por la empresa Oxford.

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Algunos conceptos preliminares

Informándome un poco antes de ponerle las manos encima al aparato propiamente dicho (ya conocéis mi afición a leer los manuales de todos los “cacharros” que llegan a mi casa) vi que Papershow se basa en la transmisión inalámbrica vía Bluetooth de los trazos capturados por el bolígrafo a un pendrive USB que se inserta en el ordenador y que sirve tanto de receptor como de unidad de almacenamiento de los datos generados. Al emplear esta tecnología sin hilos, podemos alejarnos hasta unos seis metros del ordenador sin que haya errores de transmisión; más que suficiente para el tipo de aplicación para la que está diseñado el Papershow.

Este bolígrafo (que por su forma se asemeja más a una pluma estilográfica) alberga en su interior una pila AAA para su alimentación, emplea recambios de tinta estándar y es más ligero de lo que su robusto aspecto podría insinuar. Además, tiene un tacto de goma bastante agradable y no resulta excesivamente grueso para una mano de tamaño medio, pudiendo utilizarse durante bastante tiempo seguido sin molestia alguna. El hecho de que emplee pilas no termina de convencerme, más que nada porque creo en las ventajas de las baterías recargables de ion-litio, pero sí que es cierto que al emplear este tipo de alimentación, nada nos impide llevar en la maleta del portátil cuatro de pilas de repuesto y así tener toda la autonomía que creamos necesaria.

Por su parte, el receptor que se acopla al ordenador tiene el tamaño de cualquier llavero USB y no molesta en absoluto ni a la hora de llevarlo de aquí para allá ni de tenerlo conectado al PC. Precisamente para transportarlo con comodidad, Papershow viene metido en una funda de plástico traslúcido no más grande que el típico estuche para gafas en la que podemos introducir también una pila de recambio y otro cartucho de tinta para cubrirnos las espaldas ante cualquier imprevisto.

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El elegante estuche del Papershow

Lo que no cabe en dicha funda es el bloc de notas (no olvidemos que Oxford es una empresa que se dedica principalmente a la elaboración de material de papelería) que hay que emplear forzosamente con Papershow, pues sus hojas (que disponen de un área de impresión tamaño DIN A4+) tienen una microtextura grabada en ellas que es la piedra angular del sistema debido a que el bolígrafo detecta su posición en el papel gracias a esa granularidad especial del mismo. Ya os adelanto que cualquier intento de emplear el Papershow sobre un folio normal y corriente hará que el ordenador ni se entere de lo que estamos haciendo, así que nuestro equipo de trabajo básico se va a componer de bolígrafo, receptor USB y bloc de notas aparte del consabido ordenador, claro está.

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Nuestro equipo de trabajo básico

Del mismo modo, también hay disponibles unas hojas especiales tamaño DIN A4 sobre las que podemos imprimir una presentación de Powerpoint y, previa importación de la misma al software desarrollado por Oxford, dibujar sobre ella las anotaciones y correcciones que creamos necesarias de tal modo que al final podemos grabar en un nuevo fichero la presentación con todo lo apuntado sobre ella.

Usando el Papershow por primera vez

Bueno, una vez visto un poco por encima en qué consiste y qué apariencia tiene este dispositivo, vamos a meternos ahora a cacharrear un poco con él: para empezar hay que destacar que Papershow no trae ningún CD con software ni nada que se le parezca (al estilo Apple), pues todo va a estar contenido en el pendrive que acompaña inseparablemente a este especial bolígrafo. Ahora bien, cuando estrenemos nuestro flamante “bolígrafo con escáner incorporado” hemos de tener disponible forzosamente una conexión a Internet en el ordenador para que el programa que contiene el pendrive se conecte a la página web de Papershow y descargue el software automáticamente.

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Bolígrafo y receptor USB

Hay que reconocer que esta labor se realiza de una forma completamente transparente para el usuario y tras unos minutos ya tendremos nuestro bolígrafo casi listo para empezar a trabajar. Y digo “casi” porque todavía nos quedaría enlazar adecuadamente el bolígrafo y el receptor mediante bluetooth; algo que se realiza en apenas un par de clicks de ratón y que apenas difiere del proceso necesario para emparejar un teléfono móvil o un dispositivo manos libres que funcione bajo dicha tecnología.

Una vez finalizado este proceso (que sólo hay que realizar la primera vez que utilicemos el Papershow) ya podemos empezar a trabajar con él; y la verdad es que es algo realmente intuitivo. Lo único que tenemos que hacer es pinchar el dispositivo USB en el ordenador y se abrirá el programa que nos va a permitir trasladar nuestros trazos a la pantalla. A partir de ahora, el modo de “encender y apagar” el sistema es simplemente quitando y poniendo el capuchón del bolígrafo, pues en él está el interruptor de transmisión del dispositivo. Una solución sencilla, elegante y totalmente transportable, pues al estar todo el software contenido en el receptor USB podremos emplear el Papershow en cualquier ordenador con sistema operativo Windows XP o Vista sin más complicaciones.

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La pantalla inicial del software del Papershow

Aprendiendo a escribir

OK, ya estamos preparados para empezar a dibujar. Abrimos el bloc por la primera página, destapamos el bolígrafo, lo deslizamos sobre el papel y… una línea azul en pantalla ha seguido milimétricamente nuestro trazo en la libreta. Repetidos vistazos a uno y otro elemento reflejan que la forma de ambos es absolutamente idéntica y que están situados exactamente en el mismo lugar del papel (tanto el real como el virtual). Una segunda línea confirma que el dispositivo funciona con una alta precisión a la hora de representar rectas dibujadas con cuidado, así que vamos a aumentar un poco el ritmo de dibujado para ver hasta dónde son capaces de seguir los trazos en pantalla a la tinta “de verdad”. Dibujamos un cuadrado y a continuación empezamos a sombrearlo primero lentamente para ir poco a poco aumentando la velocidad de los trazos hasta hacerlo prácticamente a ritmo de carboncillo.

Sorprendentemente, el software del Papershow ha seguido píxel por píxel todo lo que hemos dibujado en el papel. Pese a que lo estamos empleando en un portátil que tiene ya cuatro años de antigüedad todo se mueve con una agilidad pasmosa; y es que antes de empezar a usarlo supuse que tal vez ante una cantidad de datos demasiado grande podría experimentar retrasos en la transmisión o trazos erróneos en pantalla. Sin embargo, nada de esto sucedió durante la prueba, demostrando que este bolígrafo trabaja con más rapidez de lo que pudiéramos pensar.

Nos fijamos ahora en la zona derecha del papel, donde hay una serie de iconos especiales con diversos cometidos: por un lado tenemos los encargados de cambiar el color de la tinta y el grosor del trazo, también los hay para dibujar formas predefinidas como flechas, cajas, círculos y demás elementos habituales de las presentaciones en Powerpoint. La típica goma de borrar para eliminar cualquier error también está presente así como una zona de controles gracias a los que nos podremos mover por las diversas páginas virtuales que podemos ir gestionando dentro de la aplicación (una misma hoja del bloc nos puede servir prácticamente para toda una presentación). El modo de activar estos elementos es simplemente pinchando con el bolígrafo sobre ellos, de modo que el cambio de uno a otro se realiza instantáneamente.

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El área de control presente en cada hoja del bloc

Todos estos controles mencionados son accesibles también con ayuda del ratón, pues están en la parte superior de la pizarra virtual del Papershow; pero lo cierto es que es mucho más rápido, cómodo y atractivo controlar todo sin levantar el bolígrafo ni la mirada del papel sobre el que estamos dibujando.

Tras mis tests de trazos, flechas, letras, formas extrañas y demás elementos “no artísticos” decidí realizar una prueba algo más compleja para ver hasta qué punto Papershow puede tener alguna aplicación fuera del ámbito de las presentaciones en Powerpoint y similares. Recurrí a una persona que sabe dibujar bastante mejor que yo (lo cual tampoco es difícil) y le pedí que hiciera un dibujo empleando única y exclusivamente este dispositivo. El resultado final lo capturé tal cual, sin ningún tipo de retoque, de tal modo que en las tres imágenes que hay a continuación tenéis los dibujos realizados a mano sobre el bloc de Papershow y el resultado final capturado directamente de la pantalla del ordenador (podéis pinchar sobre las imágenes para que se abran a su resolución original).

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Dibujo a mano alzada

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Chico (rectas)

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Chica (curvas)

¿A quién está dirigido Papershow?

Aunque los trazos son precisos, el problema del Papershow a la hora de enfrentarse a retos más artísticos es que está limitado pro una gama muy restringida de colores, sólo dispone de tres grosores de línea y no hay posibilidad de controlar la presión del pincel sobre el papel como haría una tableta digitalizadora. Dibujar con Papershow es como si nos dieran seis rotuladores de colores y un folio en blanco; se pueden hacer cosas interesantes, pero hay que tener mucho arte y dedicarle mucho tiempo. Seguramente Andy Warhol estaría encantado con él y algunas obras realizadas con este aparato estarían colgadas en afamadas pinacotecas de estilo pop-art; pero para el común de los mortales, realizar un dibujo más o menos complejo con Papershow puede ser una odisea.

Tampoco parece ser el típico estudiante universitario el usuario más adecuado para este producto, pues aunque es capaz de trasladar nuestros textos escritos a mano con total claridad a un formato digital fácilmente distribuible (PDF) hay que tener en cuenta que debemos tener un ordenador encendido permanentemente a nuestro lado, cosa que no siempre es fácil en las atestadas aulas de la universidad, y que el formato de las hojas del bloc no está orientado a escribir decenas de líneas de apuntes, pues su amplia cuadrícula está más adaptada a esquemas y diagramas de flujo.

Sin embargo, el Papershow sí que es un producto brillante en presentaciones con Powerpoint como las que realizan los profesores en sus clases o los comerciales de las empresas. De hecho me estoy planteando pedírselo de nuevo a mi compañero cuando me toque defender mi trabajo de fin de carrera ante el tribunal encargado de evaluarlo porque creo que puede causar una buena impresión a sus miembros y a mí me puede simplificar un poco las cosas.

La facilidad con la que podemos trasladar nuestras notas y bocetos al proyector de la sala como si de un tablet-pc se tratara y la sencillez con la que podemos volcar toda esa información a un soporte digital o en papel apenas unos segundos después de haber finalizado nuestra exposición es algo muy a tener en cuenta.

Empleando este dispositivo, la persona que está realizando la presentación puede ir haciendo las correcciones e indicaciones que crea oportunas directamente sobre sus diapositivas mientras los asistentes sólo han de estar pendientes de la explicación, pues al final de la charla se les pasará en formato digital todo el material generado. De este modo los presentes no se vean obligados a estar constantemente haciendo anotaciones sobre unas fotocopias en las que, por lo general, al final cada uno tiene apuntada una cosa distinta consiguiendo en definitiva que la audiencia esté más atenta a la explicación en si.

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La apariencia del bolígrafo es discreta y elegante a la vez

Conclusión

Aunque creo que en los párrafos anteriores ha quedado bastante claro en qué ámbitos Papershow puede ser una opción muy a tener en cuenta, podríamos resumir este concepto en que es un producto hecho a medida para aquellas personas que necesitan transmitir ideas a una audiencia más o menos amplia mediante el empleo de proyectores y presentaciones de Powerpoint. Papershow no busca reemplazar al típico ordenador necesario para estas cosas, pero sí que lo complementa perfectamente tanto para mostrar con claridad y “en tiempo real” lo que queremos exponer así como para, una vez finalizada la presentación, distribuir la información generada en tiempo récord.

Lo mejor

– Gran precisión y agilidad a la hora de escribir
– Facilidad de instalación
– Buena portabilidad
– Sin cables de ningún tipo

Lo peor

– Se alimenta mediante una pila AAA
– Necesita un PC con Windows funcionando cerca de nosotros

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8 pensamientos en “Review: Papershow de Oxford

  1. Hay una cosa que no me ha quedado clara: ¿puedes elegir si capturar los trazos en el pc, o SIEMPRE tienes que digamos “entintar” el papel? ¿Siempre tienes que tener un PC cerca? Es decir, que no dispone de memoria para escribir en el papel y luego descargarlo?

  2. Exacto, hay que dibujar en el papel para que los trazos se pasen al PC. No conozco con exactitud el principio de funcionamiento del bolígrafo, pero viendo la orientación de la cámara que lleva (justo donde va la “mina”) me imagino que irá leyendo el trazo y situándolo en el papel con ayuda del minúsculo entramado de puntos que hay en el papel.

    Y sí, siempre hay que tener el programa en funcionamiento en un ordenador cercano al no disponer de una memoria interna en la que ir almacenando los datos capturados; por eso digo que es un dispositivo ideal para gente que realiza presentaciones en Powerpoint, ya que es un poco aparatoso para, por ejemplo, un estudiante universitario.

    Espero haber aclarado todas tus dudas 😉

    ¡Un saludo!

  3. Y yo pensando que era de esos que escribes sobre el papel (sin tinta), llegas a casa y lo descargas en Word… mmm… por que eso existe, no? A ver si lo he soñado…

  4. Sí, ese tipo de bolígrafos existen; y están más enfocados a lo que comentas de tomar apuntes y descargarlos en casa al PC. Lo que ocurre es que son menos precisos y no están enfocados a la creación de esquemas como el Papershow.

    ¡Un saludo!

    PD: yo te tenía que mandar un mail; a ver si me pongo manos al teclado… XD

  5. Pues lo siento, pero yo no le veo la gracia. He visto vídeos (lo que te falta en tu análisis, por cierto) y resulta que como ya han dicho, hay que escribir realmente en el papel, o sea, hay que gastar dinero en cuadernos. Y se puede borrar lo que escribes tachándolo en la hoja, pero luego no puedes escribir encima de lo tachado. Luego la dependencia de un pc, la escasa resolución, los pocos colores y formatos…
    Parece que los que lo inventaron no saben que existen las tabletas digitalizadoras y los tablets. Para presentaciones , una tableta, o una simple PDA, o un portátil, obvio, hacen mucho más. Hasta un puntero hace casi más (salvo guardar lo que dibujes). Pero esto en vez de algo nuevo parece un invento del siglo pasado. Me parece que los de la compañía ésta lo que quieren es vender cuadernos.

    • Sí, Aliana, como comento en el análisis, en el caso del Papershow es necesario hacer uso de unas hojas de papel especiales que comercializa Oxford. Ese es otro de los motivos por los que considero que este dispositivo está más enfocado a profesionales de la comunicación que a estudiantes y similares.

      Gracias por tu comentario.

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