El balance de blancos

Si el otro día hablábamos del manejo de cuatro parámetros básicos en fotografía, hoy nos vamos a meter con un aspecto esencial de este mundillo: el balance de blancos.

¿No os ha ocurrido alguna vez ir a hacer una fotografía y que misteriosamente esta aparezca azulada o bien en tonos naranjas? Vuestra cámara está perfectamente; lo que ocurre es que el balance de blancos empleado no es el adecuado para el tipo de iluminación que hay en la escena. Vamos a ver por qué para una cámara no es igual la luz que emite una bombilla, la luz del sol o la de un tubo fluorescente.

LONGITUDES DE ONDA: EL QUID DE LA CUESTIÓN

La luz que llega a nuestros ojos no es más que una onda que en función de su longitud adquiere un tono u otro. Tono que se mide en grados kelvin tomando como base un radiador ideal de color negro de forma muy parecida al brillo de una bombilla, pues en función de la temperatura de su filamento brillará con más o menos intensidad y por lo tanto variará el color de la luz que emite.

Si la fuente de luz tiene una baja temperatura (2700 – 3000 ºK) dará un tono cálido rojizo o anaranjado. Por contra, con temperaturas altas (3600 – 5500 ºK) obtendremos una iluminación blanca o casi blanca. A modo de ejemplo os comentaré que una cerilla tiene una temperatura de color de 1700 ºK, una bombilla de filamento ronda los 3000 ºK, una bombilla de xenon suele rondar los 4100 ºK, la luz típica en un día despejado es de unos 5800 ºK…

Aunque para el ojo humano estos cambios no son demasiado perceptibles (más que nada porque nuestro cerebro se adapta a ellos sin darnos cuenta) para el sensor de una cámara fotográfica representan unas diferencias importantísimas a la hora de captar la luz de una escena: imaginad una hoja de papel de color blanco iluminada con diferentes fuentes de luz. Si la iluminamos con un una bombilla de filamento quedará de cierto tono, pero si ahora apagamos la bombilla y abrimos la ventana sin cambiar ningún parámetro de la cámara nos vamos a encontrar con que lo vemos todo anaranjado porque la electrónica se ha quedado con la idea de que es una bombilla (con su correspondiente temperatura de color) la que está iluminando la hoja.

Por lo tanto debemos siempre aprovechar los diferentes balances de blancos que nos ofrece nuestra cámara digital que hay incluso en los modelos más básicos que podemos encontrar en el mercado. Variando estos parámetros vamos a poder captar la realidad tal y como la vemos o también tratar de buscar algún efecto “artístico” que varíe completamente la percepción del motivo fotografíado.

LOS TIPOS DE BALANCE DE BLANCOS EN UNA CÁMARA

Lo habitual en casi cualquier cámara digital es encontrarnos con una serie de parámetros ya definidos para el balance de blancos, uno automático así como uno “personalizable” que podremos emplear para escenas con iluminación “rara”. Vamos a ir comentando cada uno de ellos:

Soleado: para las horas centrales de días despejados.

Nublado: idóneo para las primeras y últimas horas del día así como días sin sol. Da unos tonos algo más cálidos que en el balance para sol, por lo que no es descabellado emplearlo para retratos en exteriores sin flash.

Incandescente: el icono de la bombilla es para realizar fotografías en interiores con luz de tungsteno. De emplear otro modo veremos que todo tiene un intenso tono naranja.

Fluorescente: para iluminación con tubos fluorescentes. Puede ir bien para fotografíar ciertos monitores LCD.

Automático: aunque en general soy enemigo de los modos automáticos de las cámaras, en este caso hay que reconocer que es útil en condiciones de iluminación mezclada o un poco rara. La cámara intentará hallar por si misma el balance de blancos más adecuado para cada escena y lo mejor es que suele hacerlo bien en la mayoría de las ocasiones.

Personalizado: si alguna vez váis a un evento en el que haya multitud de fotógrafos (rueda de prensa o similar) os llamará la atención que antes de que comience el acto algunos de ellos se ponen a enfocar a una cartulina blanca. Lo que están haciendo no es más que emplear el balance de blancos personalizado, que consiste en enfocar a una superficie blanca lisa y pulsar un botón para decirle a la cámara “ese es el color blanco, ¿OK?”. A partir de ese valor para el color blanco la electrónica de la cámara ya se encarga de calcular todo el espectro cromático para que la fotografía sea fiel a los colores originales. Es un modo de afinar la fidelidad de los colores al máximo y como os digo es habitual que los fotógrafos profesionales hagan uso de dicho modo.

UNOS EJEMPLOS PRÁCTICOS

Vamos a ver cómo afecta el balance de blancos a la hora de hacer una misma fotografía variando únicamente dicho parámetro. Se trata de una imagen en un día nublado de la playa de la Concha en Oropesa del Mar que he repetido cuatro veces para que veáis la variación de los colores, así que os voy a ir comentando una por una las diferencias entre ellas:

Automático

Automático. La cámara ha detectado bien que el día estaba nublado y ha sacado unos colores bien equilibrados y bastante aproximados a lo que uno podía ver a simple vista.

Soleado

Soleado. En este caso los tonos se enfrían bastante y tenemos una cierta sensación de “paisaje ártico”. Usar este modo sin sol da como resultados unas fotos un poco “frías” pero muy aprovechables si buscamos ese fin.

Fluorescente

Fluorescente. En este caso el azul empieza a predominar en la escena, aunque no tanto como en el modo que veremos a continuación. Aunque el resultado se aleja bastante de la realidad el efecto puede quedar curioso en ciertas escenas.

Tungsteno

Tungsteno. La luz del día se ve azul en el modo diseñado para iluminación con bombillas, del mismo modo que la luz de las bombillas se ve naranja en el modo diseñado para iluminación solar. A no ser que busquemos un efecto artístico no debemos usar estos modos bajo estas condiciones.

Bien, por hoy hemos terminado las lecciones fotográficas. Espero que hayáis pasado un rato entretenido y que a partir de hoy le deis la importancia que se merece a este parámetro de vuestra cámara digital.

¡Un saludo! 😉

* Todos los artículos de este tipo en https://luipermom.wordpress.com/fotografia

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7 pensamientos en “El balance de blancos

  1. Excelente artículo.

    Agradecido totalmente por todos los consejos que nos das a través de tus notas y más aun por el tiempo que se ve que tomas para hacer la redacción y selección de imágenes para los ejemplos.

    Es primera vez que entro a este blog y la verdad me ha servido mucho para aclarar muchas interrogantes que tenia con estos temas.

    Saludos desde Panamá.

  2. Bastante interesante, ya que nunca le di mucha importancia a tal parámetro!

    Pero tengo una duda. Desde que adquirí mi primera reflex leo tus artículos y por consecuencia mayoritariamente disparo en RAW.

    Es recomendable cambiar de automático el balance de blancos, si posteriormente retocaré las fotografías para transformarlas a jpg?

    Saludos desde Chile 😀 agradezco tu tiempo para compartir tus conocimientos!

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