Review: iPod Touch 3ª generación (8 GB)

22 11 2009

Tras usar durante infinidad de tiempo mi iPod Nano de tercera generación (que ahora emplea mi hermana en su aventura Erasmus por Bruselas) y el Classic de sexta generación, llevo unos días pegado a un iPod Touch de tercera generación con una capacidad de 8 GB que viene conmigo a todas partes. Desde que este modelo del icónico reproductor musical apareciera en el mercado allá por el 2007 siempre me han llamado mucho la atención, de modo que cuando el otro día ofrecían en el foro de Elotrolado.net uno apenas desprecintado por sólo 110 euros no me lo pensé mucho antes de aceptar.

iPod Touch 3ª gen (8 GB)

¿Qué tiene de particular un iPod Touch?

El iPod Touch es un gadget que mezcla la reproducción de música, vídeo y podcasts con otras características más avanzadas como la conectividad inalámbrica, navegación por Internet, gestión del correo electrónico, integración con Google Maps… así como la posibilidad de instalar las aplicaciones disponibles en la App Store de Apple. De todos modos, una definición muy empleada para hacernos una idea del concepto básico de este aparato es que se trata de “un iPhone sin phone”.

Nada más abrir la caja del iPod Touch uno se encuentra en la mano con un aparato muy ligero y sobre todo muy esbelto: es tan fino y suave en los bordes que parece que se va a deslizar entre nuestros dedos. Del mismo modo, la cubierta trasera es del mismo material y estilo habitual en los reproductores de la firma de la manzana: acero cromado que se raya con mirarlo. De hecho, tras unos días de uso y sabiendo lo cuidadoso que soy con mis cosas, empiezan ya a aparecer en ella las típicas marcas que con el tiempo dejarán esta superficie prácticamente mate; que es como está ahora esa parte de mi iPod Classic.

En todo caso, me niego a emplear ningún tipo de funda en mis aparatos: pagamos una pasta por un teléfono un poco más delgado que el anterior o por un MP3 que podamos llevar en el pantalón sin notarlo y le cascamos una gruesa funda de silicona que multiplica su volumen por dos y hace que sacar el gadget del bolsillo se convierta en un sufrimiento. Yo lo siento por los arañazos de la cubierta trasera, pero no veréis un gadget de mi propiedad envuelto en una fea funda de silicona; aunque sí que es verdad que ya procuro que en el bolsillo donde va el iPod o teléfono de turno no haya ninguna otra cosa (llaves, monedas…). Y es cierto que hubo una época en la que compré un par de fundas para mi iPod Nano e incluso hice una comparativa entre ambas; pero sopesando los pros y los contras al final opté por llevarlo “a pelo” en el bolsillo.

iPod Touch 3ª gen (8 GB)

Como os decía el reproductor es realmente delgado: bastante más que el iPod Classic y más o menos en la línea de grosor del iPod Nano de tercera generación. Sus medidas en concreto son 110 × 61 × 8 mm. En cuanto al peso, se queda en 115 gramos. El reproductor, visto desde arriba es un poco más alto que un Classic, pero en su delgadez es donde reside su gran ventaja en cuanto a la portabilidad del mismo.

iPod Touch 3ª gen (8 GB)

La filosofía Touch

La filosofía del iPod Touch es muy diferente a la de los reproductores más clásicos de la marca de la manzana equipados con la típica rueda táctil. En este caso, el aparato sólo tiene tres botones físicos: un botón de inicio bajo la pantalla, otro de bloqueo en el borde superior y un pulsador doble en el lateral que sirve para subir y bajar el volumen sin tener que andar trasteando con la pantalla. En la parte inferior se puede encontrar el típico conector para sincronizar y cargar los iPod así como el jack estándar de 3,5mm para conectar los auriculares.

Por lo demás, todo el manejo del iPod Touch se basa en el empleo de la pantalla multitáctil de 3.5 pulgadas y resolución de 320 x 480 píxels. Pulsando sobre sus iconos arrancaremos las aplicaciones que nos permitirán escuchar música, ver vídeos, navegar por Internet, acceder a la tienda virtual de Apple, consultar el e-mail, acceder a Google Maps, mirar las cotizaciones de la bolsa, la previsión meteorológica… y todo lo que podamos imaginar mediante la instalación de aplicaciones externas como luego veremos.

iPod Touch 3ª gen (8 GB)

Actualmente el iPod Touch se comercializa en 3 tamaños: 8 GB, 32 GB y 64 GB; si bien el más pequeño no es más que uno de segunda generación con firmware actualizado a la última versión; y de ahí su bajo precio (oficialmente cuesta 179 euros; mientras que las versiones de mayor capacidad se van a los 269 y 359 euros respectivamente). Exceptuando algún detalle, la funcionalidad es la misma, por lo que todo aquello que os comente sobre el modelo básico se puede extrapolar a los dos modelos superiores.

En cualquier caso, no es la capacidad de almacenamiento lo que más me llama la atención del iPod Touch; sino el conjunto de todas sus características. Para llevar encima toda mi música y mis podcasts ya tengo los 80 GB del iPod Classic, por lo que el Touch lo tengo para emplear sus caracterísiticas multimedia y llevar una selección de unos veinte discos que me puede apetecer escuchar en cierto momento. Selección que voy cambiando de vez en cuando en función de mis gustos musicales o los álbumes que más esté escuchando en una época determinada. Más o menos lo mismo que hacía cuando el iPod Nano era mi único reproductor portátil.

La importancia del Wi-Fi

Sobre el papel, el Touch promete muchas cosas que hay que coger un poco con pinzas: si estamos bajo una red Wi-Fi a la que podamos conectarnos disfrutaremos de todas sus funciones, pero fuera de su cobertura la funcionalidad del Touch queda un poco mermada. Podemos arrancar la aplicación del correo (compatible con la mayoría de las cuentas POP3 e IMAP, por cierto) y escribir un borrador estemos donde estemos; pero no podremos mandarlo hasta que nos conectemos a una red Wi-Fi. Del mismo modo, Google Maps también toma los datos de Internet, por lo que sin conexión a la red de redes no podremos consultar ningún dato. Si necesitáis consultar todas estas cosas estéis donde estéis, vuestras necesidades van más enfocadas a un iPhone o similar; es decir, un dispositivo que se conecte a Internet mediante la red de telefonía móvil, pues así no dependeréis de encontrar una red Wi-Fi abierta; algo que en España todavía no es tan común como en EEUU o Japón.

iPod Touch 3ª gen (8 GB)

Como estáis viendo, la conexión Wi-Fi es el eje central de todas las funciones de conectividad del iPod Touch, por lo que siempre estaremos limitados a encontrar una red inalámbrica a la que conectarnos si queremos aprovechar todo su potencial. En caso contrario, el iPod Touch es un reproductor multimedia fantástico que además cuenta con una gran autonomía; pero no podremos disfrutar del resto de sus características al 100%.

De todos modos, para no alargar demasiado este artículo os voy a enumerar algunas características del Touch que me han gustado especialmente para luego puntualizar otras que no me han hecho demasiada gracia. Creo que será mejor hacerlo así, porque si voy enumerando características párrafo tras párrafo esto puede acabar siendo el artículo de nunca acabar; y lo que quiero es dar una visión muy general del Touch con sus pros y sus contras.

Cosas que me gustan del iPod Touch

+ Conectividad Wi-Fi: soy un enamorado de la conectividad inalámbrica. El primer dispositivo Wi-Fi que entró en mi casa fue mi portatil Toshiba hace ya unos cinco años; y desde entonces cada vez hay más cosas que se conectan de este modo a Internet. Si un ordenador está fijo en un lugar de la casa soy el primero que lo conecta por cable porque es más rápido e inmune a interferencias; pero para dispositivos móviles el Wi-Fi es lo mejor que les ha podido pasar.

+ E-mail: la aplicación que gestiona el e-mail funciona estupendamente. Es rápida, fácil de usar y muy funcional. Me gusta mucho poder escribir un mail en cualquier lugar con facilidad y comodidad. Si tengo conexión a Internet lo puedo mandar en ese preciso instante; pero si no, se almacena y se envía en cuanto me conecte a una red Wi-Fi.

+ Google Maps: una de las aplicaciones más útiles que existen. Es raro el día que no uso Google Maps en mi ordenador para localizar alguna dirección, por lo que su inclusión en el iPod Touch me parece todo un acierto por si necesitamos encontrar algún lugar “sobre la marcha”. Por cierto, me parece impresionante que tengamos disponible el modo Google Street View.

+ Precisión de la pantalla: el teclado (y en general todo lo que se maneja en pantalla) tiene una precisión envidiable, y lo mejor es que no hay que usar ningún tipo de lápiz táctil para ello. Usaremos los dedos para manejar todos y cada uno de los aspectos del aparato y veremos que su precisión es grande. Y no creáis que hay presionar mucho; un sutil toque con la yema del dedo basta para que el Touch se entere de nuestras intenciones.

+ Navegador integrado: el Touch viene con el navegador Safari integrado y funciona muy bien. No tiene soporte para Flash, pero en general las páginas web cargan con rapidez y uno se puede mover con soltura por ellas. Me encanta que con un doble click sobre una parte de la web se hace un zoom para pasar a ocupar todo el ancho de la pantalla. Si ponemos el Touch en horizontal el navegador se adapta a dicho formato.

+ Aplicaciones externas: la posibilidad de instalar cualquier aplicación desarrollada para el iPod Touch aumenta las posibilidades del aparato. Las hay enfocadas a todo tipo de cosas; desde una que nos permitirá estar al tanto de las misiones de la NASA o consultar el plano del Metro hasta otras tan frívolas como convertir el Touch en una espada de Star Wars o en un nivel de burbuja. Del mismo modo, también hay gran cantidad de juegos disponibles, siendo algunos de ellos técnicamente bastante buenos. Aunque muchas aplicaciones son de pago, hay también un buen número de ellas que son completamente gratuitas (de hecho todas las que aparecen en la siguiente captura lo son).

Las aplicaciones que tengo instaladas en el momento de escribir este artículo. La de la NASA se está descargando en este instante

Aplicación de Metro de Madrid (¡muy útil, currada y encima gratuita!)

El juego Racing GTI (carreras en 3D)

Dentro de su sencillez, Labyrinth 3D tiene unas físicas impresionantes

Cosas que no me gustan del iPod Touch

- Autonomía de la batería: si bien la autonomía como reproductor de MP3 es excelente (la marca dice que una carga completa nos dará 36 horas de audio), esta se reducirá considerablemente si empezamos a trastear con todas las funciones multimedia, Wi-Fi y demás hasta el punto de que si lo usamos intensivamente tendremos que ponerlo a cargar prácticamente todos los días.

- Agarre: hay que tener cuidado al coger el iPod Touch para que no se nos resbale de las manos. Sus bordes son muy finos y están tan pulidos que a veces me da la sensación de que el aparato se puede resbalar e ir al suelo. No se me ha caído ni una vez, pero al sacarlo del bolsillo siempre voy con mucho cuidado para no llevarme un susto.

- Sistema de localización: puede que en grandes ciudades como Madrid o Barcelona sea más preciso; y cuando lo pruebe por allí actualizaré este punto con algún comentario al respecto. Sin embargo, mis tests por Alcalá de Henares han sido decepcionantes: al no tener GPS integrado (el iPhone sí lo tiene) la localización del aparato se basa únicamente en la identificación de las redes Wi-Fi que haya en el alcance del aparato (si es que las hay), las cuales tendrán que estar dadas de alta en una base de datos que relaciona el identificador de la red como sus coordenadas geográficas. En un mundo ideal la idea funcionaría; pero la realidad es que las pocas veces que el sistema me ha posicionado he obtenido márgenes de error de varios kilómetros, llegando al extremo en una ocasión de situarme directamente sobre Castelldefels (Barcelona) cuando en realidad estaba en pleno centro de Alcalá.

Trucos y consejos de uso

· Para ahorrar batería os recomiendo desactivar el push para las aplicaciones que hagan uso del mismo (como el gestor de e-mail). Lo del push consiste en que si está activado, el iPod estará constantemente conectado a Internet por si llega un correo de modo que os lo notificará al instante; pero claro, eso implica un gasto de batería considerable y tampoco creo que pase nada si tardamos un cuarto de hora en recibir un e-mail.

En mi caso, lo que hago es desactivar el push y ajustar un intervalo de comprobación del mail de 30 minutos. De este modo, si la pantalla del iPod está activa (trasteamos por sus menús con el Wi-Fi encendido) se estará comprobando el e-mail constantemente; pero en el momento que la pantalla se apague, el Wi-Fi sólo se conectará cada media hora para ver si hay correos nuevos en el servidor y a continuación se volverá a apagar.

· En el momento que encendamos la pantalla, si había algún correo nuevo aparecerá una cifra junto al icono del mail para indicar dicha situación. Del mismo modo, los correos que hayamos redactado sin conexión y que tengamos almacenados en la bandeja de salida se mandarán en cuanto el iPod se conecte a Internet.

Pantalla de inicio del iPod Touch. ¡Tengo un e-mail sin leer!

· En Google Maps se queda en caché lo último que hayamos visto en el mapa. Por tanto, si no tenemos claro que en el sitio al que vayamos a ir pueda haber una red Wi-Fi disponible puede ser una buena idea visitar esa localización cuando tengamos conexión a Internet para que así la tengamos en la caché y la podamos consultar una vez allí.

· Podéis hacer una captura de pantalla del iPod Touch en cualquier momento pulsando al mismo tiempo el botón central y el de bloqueo. Así es como he sacado las capturas que ilustran este artículo.

Capturas varias

Para finalizar, os dejo con algunas capturas acompañas de algún breve comentario de cosas que se han quedado “en el tintero” a lo largo del artículo pero que no quiero dejar pasar por alto.

Aplicación de Youtube integrada en el Touch. En ella podemos ver vídeos igual que en el PC de casa (pero tenemos que estar conectados a una red Wi-Fi, claro)

Calculadora científica (en vertical se simplifica)

En la mayoría de las aplicaciones, si colocamos el Touch en horizontal el teclado adopta esta disposición para escribir con más comodidad

Aplicación para ver las cotizaciones de la bolsa. ¡Vaya día para los inversores!

Podemos navegar entre nuestros discos a golpe de dedo

Los controles del iPod durante la reproducción (esto se puede "minimizar" y seguir haciendo otras cosas mientras escuchamos música)

Podemos visitar la App Store desde el propio iPod Touch

Y lo mismo con la iTunes Store por si queremos comprar música directamente desde el reproductor

La aplicación de predicción meteorológica. Hasta el momento ha acertado en sus predicciones

Conclusiones

Podemos resumir todo lo visto anteriormente diciendo que el iPod Touch es un dispositivo capaz de cubrir unas cuantas necesidades en un aparato que apenas se nota en el bolsillo. Sin embargo, la mayoría de sus funciones dependen de que podamos estar conectados a una red Wi-Fi; por lo que el Touch será más útil cuantas más redes de este tipo haya en el entorno por el que nos movamos. En medio del campo el iPod Touch es un fantástico reproductor de música, podcasts y vídeo que también hará funciones de bloc de notas; pero poco más.

Sin embargo, en medio de una gran ciudad, con muchas posibilidades de conectarnos a una red Wi-Fi abierta, el iPod Touch se convierte en un pequeño ordenador que nos va a permitir navegar por Internet, consultar el correo y hacer prácticamente todo lo que podemos hacer con el ordenador de casa (salvando las distancias, claro está).

La conectividad a Internet es la clave del Touch; pero… ¿no es precisamente ese el futuro de la informática? De hecho, Google con su Chrome OS plantea algo similar: un sistema operativo para ordenadores personales que necesita Internet para funcionar al 100% y que sin esa conexión no es capaz más que de ejecutar algunas funciones básicas. Está claro que Internet no es nada sin la informática; pero en un futuro cercano la informática tampoco será nada sin Internet.





Cuatro millones de móviles acaban de quedar inutilizados

9 11 2009

El Sábado me llamó mucho la atención que a las 10:30 de la mañana había una cola de personas que salía de la tienda Vodafone de la plaza de Cervantes y se prolongaba bastantes metros por la acera. En ese momento no caí en la razón por la que estaba allí toda esa gente, pero cuando después de comer escuché en TV que estaban hablando del tema de los móviles prepago caí en la cuenta:

Si tenéis un movil con tarjeta prepago y no habéis sido precavidos, ahora mismo tenéis un bonito trozo de plástico en el bolsillo debido a ley que obliga a tener asociado cada teléfono con su usuario. Una ley que ha contemplado dos años de plazo para llevar a cabo este proceso de identificación; pero incluso así las operadoras calculan que actualmente hay en España unos cuatro millones de móviles todavía sin identificar y que, por tanto, han quedado fuera de servicio hace apenas unos instantes en una especie de apocalipsis tecnológico.

mobile-phones_cmyk

Inicialmente se dijo que todo teléfono no identificado el 9 de Noviembre de 2009 (es decir, hoy) quedaría inutilizado por completo; pero gracias a una negociación de última hora entre las operadoras y el gobierno se ha decidido dar un plazo extra de seis meses durante los cuales aquellos números no identificados no podrán llamar ni ser llamados hasta que sus dueños los registren convenientemente en una tienda de telefonía.

Sea como sea, el caos va a ser bestial: toda esa gente que se levantará de la cama y se encontrará con que su teléfono no funciona se acercará a las tiendas de telefonía para tratar de solventar la situación cuanto antes, por lo que las colas y los problemas están más que asegurados de ser ciertas las cifras de tarjetas prepago no identificados proporcionadas por las operadoras.

Vale que la medida tal vez no contente a todo el mundo; pero señoras y señores, ha habido dos largos años para identificar esas tarjetas, y para que todo el mundo se entere de ello las compañías han estado bombardeando con SMSs a los usuarios; por lo que aquellos teléfonos no identificados a día de hoy están fuera de servicio por despiste o dejadez de sus propietarios.

Espero que no estéis en esa situación, porque por la ley de Murphy hoy el móvil os hará más falta que nunca; pero bueno, al menos sabéis que tenéis seis meses para solventar la situación y que vuestro teléfono vuelva a la normalidad en cuanto os paséis por una tienda de telefonía perteneciente a vuestra compañía para dar vuestros datos personales. Eso sí, no lo dejéis correr; no vaya a ser que se os pasen también esos seis meses de plazo y entonces la cosa no tenga ya remedio.

De todos modos, las largas colas del Sábado por la mañana me demuestan una cosa: dejar las cosas para el último día es el auténtico deporte nacional.





La tarjeta que no es una tarjeta

6 11 2009

No tenía previsto hacer una serie de entradas sobre cosas que no son lo que parecen; pero dado que el otro día me regalaron algo que cumple con esta característica, he decidido escribir una entrada similar a aquella en la que os mostraba un disquete y un posavasos para enseñaros lo que me dieron en la presentación de Darksiders el pasado Lunes.

No es lo que parece

Normalmente, a lo medios que acudimos a este tipo de eventos se nos facilita a la entrada un dossier de material gráfico y notas de prensa que viene bien para preparar el posterior reportaje del acto. Lo habitual es proporcionar esa información grabada en un CD o DVD por ser el medio más barato y universal para pasar datos, pero con la llegada de los ultraportátiles sin unidades ópticas y la bajada de precios de las memorias flash, a THQ se les ha ocurrido darnos el material grabado en esa tarjeta que podéis ver en la imagen y que en realidad es…

No es lo que parece

¡Un pendrive USB de 1 GB!

A mí me parece una idea muy práctica y a la vez un bonito recuerdo de la presentación. Estaría bien que esto se pusiera de moda entre las compañías y así coleccionar tarjetas/pendrive de cada evento que se celebre en el futuro  :-P





Resumen de mi Trabajo de Fin de Carrera

6 10 2009

Puesto que algunos de vosotros me pedisteis que hiciera un breve resumen de mi trabajo de fin de carrera titulado Instalación domótica en una vivienda unifamiliar, en principio me había planteado tratar de contaros por encima en qué se basa y qué pretende dicho proyecto. Lo que ocurre es que dándole vueltas al tema he llegado a la conclusión de que no hay mejor resumen que las propias transparencias que empleé para la defensa del mismo ante el tribunal encargado de evaluarme.

portadapresentacion

Además, del proyecto como tal no os puedo poner nada porque no estoy seguro de estar autorizado a tal cosa, ya que tengo entendido que el documento queda en poder de la universidad; pero esas transparencias que os digo son íntegramente de mi propiedad y, por tanto, puedo hacer con ellas lo que me plazca. En cualquier caso, si queréis echar un vistazo al libro del proyecto, tenéis una copia a vuestra disposición en la biblioteca de la escuela politécnica de la universidad de Alcalá (no hace falta identificarse para entrar en la sala).

Las transparencias que os ofrezco aquí consisten en un documento en formato PDF de 1,6 MB (os he hecho una conversión del Powerpoint original, por eso apreciaréis que algunas cosas se ven un poco raras) que podéis descargar haciendo click sobre la imagen que hay sobre estas líneas y cuyas 35 páginas están estructuradas en las siguientes partes:

  • Generalidades sobre domótica
  • El cliente y su vivienda
  • KNX
  • Coste económico
  • Ventajas del sistema domótico
  • Conclusión final

Exponer todo esto me llevó veinte minutos exactos y, como os decía en la entrada escrita poco después de presentarlo, gustó tanto al tribunal que decidieron darme la máxima calificación posible. Por eso creo que puede ser un buen modo de explicaros en qué consiste mi proyecto de fin de carrera sin soltaros un rollo kilométrico lleno de parrafadas técnicas.

¡Un saludo!





Me quedo con Vista + Debian

14 06 2009

Al final conseguí que Debian funcionara perfectamente en el PC de sobremesa. Sin embargo, el verdadero problema fue la instalación de Windows XP, que no era capaz de ejecutarse adecuadamente sobre el hardware del ordenador pese a que me había descargado los drivers necesarios de la web de Acer.

Al final he recapacitado y he vuelto a instalar Windows Vista, pues aunque en la última semana me ha hecho un par de faenas gordas, he de reconocer que durante todo este tiempo ha funcionado muy bien en mi PC. De todos modos, una vez instalado, lo que he hecho ha sido reducir la partición que lo alberga para dejar 50 GB libres destinados a Debian.

Detalle monitor

Veo en los comentarios de las dos entradas anteriores que algunos pensáis que lo de Debian es más un capricho que una necesidad; y aunque hay algo de verdad en ello porque todo lo que hago en Debian lo puedo hacer en Windows, también es cierto que tengo mis motivos para emplear este sistema operativo, así que paso a enumerarlas:

- Me atrae mucho la filosofía del software libre. Hay programas de este tipo incluso mejores que algunos de tipo comercial. Sin ir más lejos, Open Office se ha convertido en la única suite ofimática que tengo instalada en mis tres ordenadores ya sea bajo Windows o bajo GNU / Linux.

- El sistema de gestión de paquetes por medio de Aptitude me parece algo grandioso. Todo el software disponible centralizado y actualizable a la versión más actual con apenas un par de comandos.

- GNU / Linux es un software capaz de sacar todo el rendimiento posible a las máquinas sobre las que se instala. Su consumo de memoria es muy bajo, no ocupa demasiado en el disco duro y está tan optimizado que todo funciona a mayor velocidad que en Windows.

- Del mismo modo, al haber miles de personas actualizando constantemente el sistema, se adapta con rapidez al hardware más actual, de tal modo que empelando la versión 64 bits de Debian me aseguro de que le estoy sacando todo el rendimiento posible a mi ordenador.

- Debian es el sistema operativo que empleo en mi Asus EeePC 701 casi desde el primer día; y pese a haber estado centenares de horas utilizándolo, jamás he tenido ni un sólo cuelgue, pérdida de datos ni problemas en general.

- Además de todo esto, hay que tener en cuenta que me gusta mucho probar cosas por mí mismo, y cualquier variante de GNU / Linux es un sistema operativo ideal para esto porque tiene una filosofía de uso y mantenimiento muy diferente a Windows, de tal modo que al final sabes manejar ambos (siempre he pensado que cuantos más conocimientos se tengan en la vida, mejor).

Pues bien, una vez comentado todo esto os comento que el software de mi ordenador ya está totalmente instalado y, por lo tanto, no os daré más la lata sobre este asunto  :-P . Cuando tenga que retocar fotografías me pondré con Windows; sistema en el que también he instalado el gestor de correo Mozilla Thunderbird, por lo que al final será el sistema que más tiempo emplee. Sin embargo, a la hora de dedicar una tarde a “internetear”, escribir una larga entrada en el blog o querer experimentar un poco con el sistema arrancaré Debian y lo emplearé para estas cosas y algunas más.

Lightroom

Eso sí, antes de terminar estos párrafos me gustaría daros las gracias a todos los que habéis comentado alguna cosa en las entradas relacionadas con este tema, ya que vuestros puntos de vista y reflexiones me han ayudado a darme cuenta de que renunciar por completo a Vista puede ser un quebradero de cabeza a largo plazo. Esta claro que Vista no es ninguna maravilla, pero bueno, después de ver cómo va XP en este ordenador prefiero quedarme como estoy; pero además ahora con la posibilidad de ejecutar Debian cuando me apetezca.

¡Un saludo!





Mi ordenador llevará Debian y Windows XP en particiones separadas

13 06 2009

Finalmente conseguí que Debian + KDE4 funcionara correctamente en mi ordenador de sobremesa. Ya no tengo efectos gráficos no deseados (era culpa del driver de nVidia; con uno más actualizado se solucionó el problema) y el ordenador funciona estable y a toda velocidad gracias a que he instalado la versión de 64 bits del sistema operativo que aprovecha mejor las prestaciones de mi micro Core2Duo.

kde4_debian

Lo que ocurre es que lo de la virtualización del Windows XP no es algo tan simple como pensaba; y aunque he conseguido hacerlo funcionar a una velocidad bastante decente se me presenta el problema de la resolución de pantalla y el rendimiento de Lightroom: lo que ocurre básicamente es que en el ordenador virtualizado tengo un hardware de vídeo muy poco potente (lógico, pues todos sus componentes están emulados por software) y los milagros en informática no existen.

El manejo general del sistema operativo es rápido (también influye que le he asignado 2 GB de RAM; dejando a Debian con la memoria muy muy justita) pero el pobre Lightroom rinde poco más o menos que como en mi portátil además de que estoy limitado a una resolución máxima de 1600×1200, que si bien no es poca, sucede que es de formato 4:3 con las desventajas que esto implica a la hora de trabajar con fotografías como ya os comenté en una entrada de hace un tiempo.

virtualbox_fin

Total, que la solución que voy a llevar a la práctica (ya tenía la idea anteriormente; pero varios comentarios vuestros en la entrada sobre la eliminación de Windows Vista me han llevado a ver que puede ser la mejor opción) es dividir el disco duro en tres particiones:

- Una para Debian, que será la que arranque por defecto ya que será el sistema que emplee la mayor parte del tiempo.

- Otra para Windows XP; sin demasiadas necesidades de espacio porque va a ser para el sistema, Lightroom y poco más.

- Una tercera (con todo el espacio restante) para datos, de tal modo que en ella tendré todas las fotografías y vídeos que vaya editando así como el grueso de los juegos que pueda analizar para ultimONivel. Lo más importante es que a esta partición pueda acceder tanto desde Debian como desde Windows XP.

En fin, a ver qué tal queda todo al final, pero de momento me he dado cuenta de que aunque la virtualización va muy bien para ejecutar el sistema base y programas “estándar”, para cosas que requieran muchos recursos la bajada de rendimiento es bastante acusada y, en ocasiones, no va a ser posible emplear las mismas posibilidades que el sistema sin virtualizar (como lo de la resolución de 1920×1080 en mi caso particular).

Espero que la próxima entrada hablando sobre este tema sea para comentaros que ya está todo instalado y funcionando  ;-)





Bye bye Windows Vista

11 06 2009

Cansado de querer hacerse el amo del sistema por encima de su verdadero dueño (es decir; yo) hoy he ajusticiado al puñetero Windows Vista desinstalándolo del ordenador grande pese a que al comprarlo pagué su correspondiente licencia original.

Ahora estoy instalando GNU/Linux (concretamente Debian Squeeze) para virtualizar a continuación Windows XP como aplicación dentro de VirtualBox y así poder seguir empleando Adobe Lightroom con soltura. De momento la instalación de Debian ha ido muy bien y sólo tengo que solventar un problema con el refresco de ciertos elementos del sistema gráfico; pero creo que dejar todo a punto me va a llevar unos días porque ahora mismo apenas veo la luz al final del tunel.

Caminando bajo el andamio

Así me siento ahora (informáticamente hablando)

De cualquier modo, el único problema “real” es del refresco que os comento; pues en caso de que no pueda virtualizar XP, optaría por instalarlo en una partición aparte para poder arrancar con él cuando tuviera que ponerme a editar mis fotografías; pero el caso es que no quiero volver a Vista bajo ningún concepto, porque gracias a sus “jugarretas” he perdido todas las listas de reproducción de iTunes así como los podcasts suscritos (menos mal que la música no) y además no se puede ejecutar de ninguna manera el siguiente juego que tenía pensado analizar para ultimONivel pese a que las especificaciones de mi ordenador sobrepasan con creces los requisitos que pide el juego.

Siento el rollazo, pero tenía que darle algún tipo de salida a todo un día delante del ordenador casi sin parpadear…





Tengo nuevo disco duro externo: 1 TB sólo para fotografías

5 05 2009

Mi antiguo disco duro externo de 250 GB se estaba llenando hasta los topes y de un tiempo a esta parte siempre tenía que estar haciendo malabarismos para poder ir grabando las fotografías que hago.

A poco menos de 6 MB por fotografía realizada desde que tengo la D40 y dado el volumen de imágenes que voy captando cada mes, se hacía necesario una medida radical; así que ayer al salir de trabajar me acerqué a Madiamarkt y compré un disco duro de 1 Terabyte (1024 Gigabytes) para dedicarlo exclusivamente a temas fotográficos.

Se trata de un modelo de Toshiba igual a los que empleamos en la oficina al que ya había echado el ojo el día anterior gracias al un catálogo que venía en El País. Sabiendo aquello consulté con el informático de mi trabajo para que  me comentara qué tal iba este modelo, comentándome que pese a que se les da una tralla bestial no han dado ningún problema.

toshiba_external_hard_drive

Os comento un poco por encima que su precio es de apenas 99 euros (está de oferta) y el disco que va dentro de la unidad es de tipo SATA, con 8 MB de caché y conexión al ordenador por USB 2.0 . En cuanto pase los 70 GB de fotografías que tengo en el antiguo disco externo y una vez verificado que todo se haya copiado perfectamente, lo dedicaré únicamente a guardar otro tipo de cosas, pues estos dispositivos de almacenamiento masivo siempre hacen mucho apaño.

Haciendo una rápida cuenta, en este disco duro me cabrían unas 175000 fotografías disparadas en RAW con la D40, así que ya puedo fotografiar todo lo que quiera sin temor a quedarme sin espacio en el que poder almacenar mis imágenes; al menos a medio plazo, porque ya se sabe que los discos duros, tengan el tamaño que tengan, se acaban llenando. Pero para cuando éste se encuentre a punto de desbordarse, seguro que ya hay en el mercado modelos que multiplicarán por diez esta capacidad.





Nunca le he encontrado la gracia a los marcos digitales

9 04 2009

Pese a que adoro la fotografía de mil y un modos, no le acabo de encontrar la gracia a los marcos digitales. OK, son prácticos porque en el mismo espacio que ocupa un marco de toda la vida pueden mostrar tantas fotografías como quepan en una minúscula tarjeta de memoria; pero cuando veo alguno en un centro comercial siempre pienso: “no me lo compraría ni aunque costara veinte euros…”.

marcodigital8

El problema es que los veo muy “frios”; sin el encanto que tiene una buena foto en papel colocada sobre un escritorio. Una de esas fotografías que os digo ha sido imprimida (o revelada), recortada, enmarcada… ha llevado un trabajo realizado con ilusión. Sin embargo, insertar una tarjeta de memoria con trescientas imágenes en el lector de un marco digital es una acción que no tiene mucha ciencia que digamos.

Y ya sabéis que me gusta mucho el tratamiento digital de las fotografías y la practicidad que representa una cámara digital sobre una analógica. Sin embargo, para mí siempre tendrá algo especial una foto en papel firmada por detrás y metida en un marco comprado con cariño. Lo sé por experiencia propia y ajena.





Review: auriculares Skullcandy INK’D

22 03 2009

Estoy muy contento con mis auriculares Denon AH-C351 de tipo in-ear; suenan estupendamente, los puedes llevar durante horas sin sufrir ninguna molestia… Sin embargo hay un detalle que nunca me ha acabado de convencer para llevarlos por la calle: el empleo de un cable de extensión.

Esta conexión auxiliar (necesaria a no ser que llevemos el MP3 en el bolsillo de la camisa) hace que el cable tenga un “peso” en su tramo medio que va oscilando con nuestros pasos y golpeando con la ropa, haciendo que esas vibraciones se transmitan a través del cable llegando a nuestros oídos. Si vamos caminando por la calle podremos percibir con claridad una serie de “tomp, tomp, tomp, tomp…” a cada paso y un molesto “raaaas, raaaaaas…” cada vez que el cable roza en nuestra ropa.

Para escuchar música en casa no tienen rival en auriculares de este tipo pero, precisamente por lo que os estoy comentando, a la hora de llevarlos a la calle solía emplear unos AKG “de botón” que tengo desde hace años. El problema es que en una ciudad, todo lo que no aísle un poco del ruido exterior nos va a obligar a subir mucho el volumen del reproductor, de tal modo que al final siempre tenía que ir por la calle con la música a todo trapo; cosa que no me hace demasiada gracia de cara a mi salud acústica.

Pues bien, resulta que ayer estuve en El Corte Inglés buscando un flash para mi cámara de fotos (salí huyendo de la sección de fotografía al ver los astronómicos precios de todo lo que había allí) y para aprovechar un poco el “viaje” me pasé por la sección de sonido. Allí me encontré con una novedad, y es que habían traído algunos modelos de auriculares de la marca Skullcandy entre los que se encontraban unos in-ear que tenía bastantes ganas de probar y que han salido al mercado hace menos de un mes: los INK’D.

Skullcandy INK'D (II)

La marca Skullcandy

La gracia del tema consiste en que Skullcandy es una marca que hasta ahora se ha distribuido íntegramente por internet, de modo que me sorprendió verlos en un stand junto a los modelos de Shure, Pioneer, AKG y Senheisser. Ya había leído en foros ( www.head-fi.org principalmente) que era una marca que ofrecía una calidad bastante decente a buen precio, de modo que decidí darles una oportunidad.

Los había en varios colores, así que opté por el blanco, pues me pareció más elegante que los verdes, azules y rosas que también había por allí. Tal vez me los habría comprado en negro, pero o bien no los habían traído en ese color o tal vez se habrían agotado temporalmente. De todos modos, el blanco no me pareció feo en absoluto, así que la elección tampoco me supuso un gran esfuerzo.

Además, por los 22 euros que marcaban tampoco iba a pasar nada si no cumplían con mis expectativas. Sólo por el rato de entretenimiento que me iban a proporcionar mientras redactaba esta review ya merecía la pena volver a casa con ellos. Pagué los auriculares tras un rato de espera en una caja vacía (sólo a mí se me ocurre ir de compras a las 3 de la tarde) y nada más llegar a casa me dispuse a probarlos.

Especificaciones técnicas

Algunos datos técnicos para los que nos gusta cuantificarlo todo  :-P

- Diámetro de transductores: 11 mm
- Rango de frecuencias: 20 – 20000 Hz
- Impedancia: 16 ohmios
- Potencia máxima de entrada: 100 mW
- Longitud del cable: 1,3 m
- Tipo de conector: 3,5 mm dorado

Desembalaje

Si queréis ver el desembalaje de los auriculares, os recomiendo el siguiente vídeo que he encontrado en Youtube. Aunque está en inglés, en él podréis ver cómo es la caja y cómo vienen presentados los INK’D de tal modo que os haréis una idea más aproximada de lo que os estoy hablando. Como podréis apreciar, la iconografía de la caja es bastante fea (no nos vamos a engañar; esas calaveras parecen diseñadas para algún juguete propio de niños de 8 años) pero por suerte lo importante es el contenido, y eso está bastante mejor cuidado que la apariencia.

Nada más desembalarlos llega mi primera sorpresa: los auriculares no tienen marcadas las típicas letras L y R que diferencian a qué oído pertenece cada auricular. Busco algo en las instrucciones y al final compruebo en Internet que, efectivamente, no hay marca de distinción alguna. Tras ver que funcionan correctamente decido enchufarlos en el PC, pasar todo el sonido al canal izquierdo y marcar dicho auricular con un minúsculo punto rojo. Es la primera vez que me encuentro unos auriculares sin distinción física de los canales, y aunque es verdad que nos los pongamos como nos los pongamos la música va a sonar, para mí es inaceptable escuchar cualquier disco con el efecto estéreo cambiado de signo. Mala nota para Skullcandy en ese aspecto; que tampoco es tan caro hacer una minúscula marca a cada auricular.

Una vez solventado el tema de distinguir entre izquierda y derecha (sin connotaciones políticas, ¿eh? :-P ) me dispuse a probarlos “en serio” conectándolos a mi iPod classic y escuchando un par de horas de música de diversos estilos. Ahora bien, no dejó de sorprenderme durante los primeros minutos el pequeño tamaño de los auriculares, pues ocupan poco más que los típicos tapones para los oídos que todos hemos tenido que emplear alguna vez para poder dormir o estudiar en un lugar ruidoso.

Los INK’D sobre el terreno

Mi primera sensación nada más colocármelos es que aislan muy bien del mundanal ruido. Incluso sin música sonando, vamos a escuchar todos los sonidos de nuestro entorno bastante “amortiguados”, cosa que se agradece si decidimos dar un paseo, por ejemplo, recorriendo la Gran Vía de Madrid.

La música se escucha, en términos generales, muy bien; aunque comparados con los Denon los graves son algo menos poderosos y los agudos no tan brillantes. No es demasiado acusado, pero algo sí que se nota en la tranquilidad de mi salón (no así en el bullicio de la calle). No obstante, es verdad que mis auriculares de referencia tienen unos agudos cristalinos, pues ese es su punto fuerte y no en vano costaron más del doble que estos Skullcandy.

Skullcandy INK'D (I)

Ya en la calle, con el volumen del iPod a algo menos de la mitad, sólo se escucha la música, sin entrometerse el ruido del tráfico, las conversaciones de la gente y demás sonidos habituales. Sólo escucharemos de fondo algunos bocinazos y ruidos especialmente fuertes (un camión de basura en plena recogida de contenedores y cosas así). Si lo que queremos con unos auriculares es meternos en nuestro propio mundo sin que nadie nos moleste, esta parece una buena opción.

Otro aspecto que no me quiero dejar en el tintero son que del mismo modo que no entra sonido del exterior, tampoco la gente podrá escuchar nuestra música, por lo que podremos ponernos nuestra música en la biblioteca sin desquiciar los nervios del opositor que tenemos en la silla de enfrente.

Me gustaría comentar también que podemos llevar los auriculares un par de horas seguidas sin ningún tipo de molestia en los oídos. Además, la silicona de la que están hechos los tapones que nos metemos en los oídos es ligeramente pegajosa al tacto y una vez colocados no se moverán ni un milímetro (es importante probar los tres tamaños de tapón que traen para ver cuál es el que mejor se adapta a la fisonomía de nuestros oídos).

Del mismo modo, no se aprecian ruidos excesivos de golpes ni roces a través del cable cuando estamos en movimiento; más que nada porque al ser éste tan ligero (aquí no hay conexión con ningún cable auxiliar; todo va de una pieza) no se mueve al caminar por muy rápido que vayamos. La única “protuberancia” presente en el cable es la pieza plástica que bifurca el cable en su típica forma de ‘Y’, pero es tan liviana que se puede decir que directamente “no pesa”. Por cierto, el conector de sonido es de 3,5mm, dorado y es del tipo recto; para mi gusto más cómodo (al menos al conectarlos al iPod) que los clásicos en forma de ‘L’.

En resumen

Poco más me queda por decir de estos Skullcandy. Los he comprado para llevarlos por la calle y es lo que pienso hacer porque mis pruebas han sido más que satisfactorias durante estos días. Es cierto que mis Denon dan una calidad de sonido algo superior, pero por lo que os comentaba en los primeros párrafos del artículo, esos los dejaré para escuchar música en casa o en algún lugar en el que esté estático.

Los Skullcandy son esencialmente para gente en movimiento; y en ese caso la ligera pérdida de fidelidad acústica (insisto, no suenan mal en absoluto; pero pierden un poco en comparación con mis Denon) compensa por la comodidad y el aislamiento acústico que ofrecen. Al fin y cabo, ¿qué más nos da que los auriculares lleguen a 20000 ó  21000 Hz entre el ruido del tráfico de la gran ciudad? Dejemos la alta fidelidad para casa, que es donde la podemos apreciar en realidad  ;-)





La comodidad de trabajar en Full HD

10 03 2009

Cuando me compré mi último ordenador mi prioridad fundamental era que viniera con un buen monitor porque lo iba a emplear sobre todo para edición fotográfica. Los 1024 x 768 puntos de mi portátil se me quedaban bastante cortos a la hora de manejar Adobe Lightroom y necesitaba algo que me permitiera trabajar con comodidad. El tema de la lentitud de mi antiguo ordenador se podía solucionar a base de paciencia, pero al tener una resolución tan comprometida de pantalla estaba obligado a manejar el zoom constantemente y a cerrar y abrir las barras de los menús todo el tiempo; algo que era una locura.

Para que os hagáis una idea de la diferencia de resolución entre unos equipos y otros, os pongo una captura de pantalla de mi fondo de escritorio sobre la que he dibujado dos cuadros en color rojo. El más pequeño de los dos corresponde a la resolución de pantalla del Asus Eee PC 701 (800 x 480) y el mayor al Toshiba con sus 1024 x 768 píxels. La imagen al completo tiene la resolución del monitor de mi actual ordenador: 1920 x 1080. (Podéis pinchar sobre la imagen para que se abra en una nueva ventana a su resolución original).

Asus Eee PC 701 (800 x 480), Toshiba A55 (1024 x 768) y monitor Acer V223HQ (1920 x 1080)

Asus Eee PC 701 (800 x 480), Toshiba A50 (1024 x 768) y Acer V223HQ (1920 x 1080)

Como veis, la diferencia es abismal; y para que os hagáis una idea aún mejor de lo que es trabajar con Lightroom en uno y otro equipo os voy a poner dos capturas de pantalla durante el tratamiento de una misma fotografía en dicho programa. Además, os comento que he escalado las imágenes para que comparativamente tengáis la misma sensación que yo de diferencia “física” entre el tamaño de la pantalla de uno y otro equipo (15″ contra 22″). Si pusiéramos el portátil junto a la pantalla del sobremesa, la proporción entre tamaños sería exactamente esta:

Lightroom en Toshiba A-50 (1024 x 768)

Lightroom a 1024 x 768 (Toshiba A-50)

Lightroom en Full HD

Lightroom en Full HD (1920 x 1080)

Como veis, la captura extraída del Toshiba desaprovecha mucho espacio alrededor de la fotografía. Además, fijaos en que el tamaño de la barra de la derecha ocupa prácticamente una cuarta parte de la primera imagen y por lo tanto nos va a restar bastante espacio de trabajo para tratar las imágenes.

Quien dice Lightroom, dice cualquier otro programa; y es que cuanto mayor sea la resolución de pantalla más espacio de trabajo vamos a tener a nuestra disposición. Un monitor es más aprovechable para cualquier aplicación cuanto mayor sea su resolución; y no se me ocurre ningún motivo que haga aconsejable uno más reducido.

Además de todo esto, hay que tener en cuenta que el ratio anchura:altura de un monitor de 1024 x 768 será de 4:3 mientras que en uno de resolución Full HD es de 16:9; que lo hace mucho más adecuado para cualquier cosa que se visualice en formato panorámico (el famoso formato 3:2 de las cámaras reflex, películas, conciertos…).

En fin, reconozco que estoy contento con el rendimiento de mi ordenador; pero lo que más me gusta de él es la calidad de imagen que obtengo gracias al monitor. ¡La inversión mereció la pena!





Review: Papershow de Oxford

1 03 2009

A estas alturas ya sabréis que soy bastante aficionado a la electrónica de consumo. Me fascina comprobar cómo las cosas que tiempo atrás parecían ser casi de ciencia-ficción acaban llegando al mercado a un precio que las pone al alcance de cualquier persona como ha ocurrido con teléfonos móviles o navegadores GPS.

Siempre que puedo intento estar al día de todas las novedades que van apareciendo en este particular mundillo y la verdad es que ya hacía tiempo que le había echado el ojo al dispositivo del que os voy a hablar hoy. Por eso mismo, cuando un compañero de trabajo me comentó hace unos días que se había comprado “uno de esos bolígrafos que guardan en el ordenador lo que vas escribiendo”, le pregunté si le importaría dejármelo un par de días para probarlo, pues ambos somos bastante tecnófilos y hemos compartido ya varias charlas sobre gadgets de lo más variopintos. Gracias a que su respuesta fue afirmativa, hoy os puedo comentar mis impresiones sobre un dispositivo elegante y que funciona mejor de lo que esperaba: el Papershow comercializado por la empresa Oxford.

Papershow VI

Algunos conceptos preliminares

Informándome un poco antes de ponerle las manos encima al aparato propiamente dicho (ya conocéis mi afición a leer los manuales de todos los “cacharros” que llegan a mi casa) vi que Papershow se basa en la transmisión inalámbrica vía Bluetooth de los trazos capturados por el bolígrafo a un pendrive USB que se inserta en el ordenador y que sirve tanto de receptor como de unidad de almacenamiento de los datos generados. Al emplear esta tecnología sin hilos, podemos alejarnos hasta unos seis metros del ordenador sin que haya errores de transmisión; más que suficiente para el tipo de aplicación para la que está diseñado el Papershow.

Este bolígrafo (que por su forma se asemeja más a una pluma estilográfica) alberga en su interior una pila AAA para su alimentación, emplea recambios de tinta estándar y es más ligero de lo que su robusto aspecto podría insinuar. Además, tiene un tacto de goma bastante agradable y no resulta excesivamente grueso para una mano de tamaño medio, pudiendo utilizarse durante bastante tiempo seguido sin molestia alguna. El hecho de que emplee pilas no termina de convencerme, más que nada porque creo en las ventajas de las baterías recargables de ion-litio, pero sí que es cierto que al emplear este tipo de alimentación, nada nos impide llevar en la maleta del portátil cuatro de pilas de repuesto y así tener toda la autonomía que creamos necesaria.

Por su parte, el receptor que se acopla al ordenador tiene el tamaño de cualquier llavero USB y no molesta en absoluto ni a la hora de llevarlo de aquí para allá ni de tenerlo conectado al PC. Precisamente para transportarlo con comodidad, Papershow viene metido en una funda de plástico traslúcido no más grande que el típico estuche para gafas en la que podemos introducir también una pila de recambio y otro cartucho de tinta para cubrirnos las espaldas ante cualquier imprevisto.

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El elegante estuche del Papershow

Lo que no cabe en dicha funda es el bloc de notas (no olvidemos que Oxford es una empresa que se dedica principalmente a la elaboración de material de papelería) que hay que emplear forzosamente con Papershow, pues sus hojas (que disponen de un área de impresión tamaño DIN A4+) tienen una microtextura grabada en ellas que es la piedra angular del sistema debido a que el bolígrafo detecta su posición en el papel gracias a esa granularidad especial del mismo. Ya os adelanto que cualquier intento de emplear el Papershow sobre un folio normal y corriente hará que el ordenador ni se entere de lo que estamos haciendo, así que nuestro equipo de trabajo básico se va a componer de bolígrafo, receptor USB y bloc de notas aparte del consabido ordenador, claro está.

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Nuestro equipo de trabajo básico

Del mismo modo, también hay disponibles unas hojas especiales tamaño DIN A4 sobre las que podemos imprimir una presentación de Powerpoint y, previa importación de la misma al software desarrollado por Oxford, dibujar sobre ella las anotaciones y correcciones que creamos necesarias de tal modo que al final podemos grabar en un nuevo fichero la presentación con todo lo apuntado sobre ella.

Usando el Papershow por primera vez

Bueno, una vez visto un poco por encima en qué consiste y qué apariencia tiene este dispositivo, vamos a meternos ahora a cacharrear un poco con él: para empezar hay que destacar que Papershow no trae ningún CD con software ni nada que se le parezca (al estilo Apple), pues todo va a estar contenido en el pendrive que acompaña inseparablemente a este especial bolígrafo. Ahora bien, cuando estrenemos nuestro flamante “bolígrafo con escáner incorporado” hemos de tener disponible forzosamente una conexión a Internet en el ordenador para que el programa que contiene el pendrive se conecte a la página web de Papershow y descargue el software automáticamente.

Papershow III

Bolígrafo y receptor USB

Hay que reconocer que esta labor se realiza de una forma completamente transparente para el usuario y tras unos minutos ya tendremos nuestro bolígrafo casi listo para empezar a trabajar. Y digo “casi” porque todavía nos quedaría enlazar adecuadamente el bolígrafo y el receptor mediante bluetooth; algo que se realiza en apenas un par de clicks de ratón y que apenas difiere del proceso necesario para emparejar un teléfono móvil o un dispositivo manos libres que funcione bajo dicha tecnología.

Una vez finalizado este proceso (que sólo hay que realizar la primera vez que utilicemos el Papershow) ya podemos empezar a trabajar con él; y la verdad es que es algo realmente intuitivo. Lo único que tenemos que hacer es pinchar el dispositivo USB en el ordenador y se abrirá el programa que nos va a permitir trasladar nuestros trazos a la pantalla. A partir de ahora, el modo de “encender y apagar” el sistema es simplemente quitando y poniendo el capuchón del bolígrafo, pues en él está el interruptor de transmisión del dispositivo. Una solución sencilla, elegante y totalmente transportable, pues al estar todo el software contenido en el receptor USB podremos emplear el Papershow en cualquier ordenador con sistema operativo Windows XP o Vista sin más complicaciones.

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La pantalla inicial del software del Papershow

Aprendiendo a escribir

OK, ya estamos preparados para empezar a dibujar. Abrimos el bloc por la primera página, destapamos el bolígrafo, lo deslizamos sobre el papel y… una línea azul en pantalla ha seguido milimétricamente nuestro trazo en la libreta. Repetidos vistazos a uno y otro elemento reflejan que la forma de ambos es absolutamente idéntica y que están situados exactamente en el mismo lugar del papel (tanto el real como el virtual). Una segunda línea confirma que el dispositivo funciona con una alta precisión a la hora de representar rectas dibujadas con cuidado, así que vamos a aumentar un poco el ritmo de dibujado para ver hasta dónde son capaces de seguir los trazos en pantalla a la tinta “de verdad”. Dibujamos un cuadrado y a continuación empezamos a sombrearlo primero lentamente para ir poco a poco aumentando la velocidad de los trazos hasta hacerlo prácticamente a ritmo de carboncillo.

Sorprendentemente, el software del Papershow ha seguido píxel por píxel todo lo que hemos dibujado en el papel. Pese a que lo estamos empleando en un portátil que tiene ya cuatro años de antigüedad todo se mueve con una agilidad pasmosa; y es que antes de empezar a usarlo supuse que tal vez ante una cantidad de datos demasiado grande podría experimentar retrasos en la transmisión o trazos erróneos en pantalla. Sin embargo, nada de esto sucedió durante la prueba, demostrando que este bolígrafo trabaja con más rapidez de lo que pudiéramos pensar.

Nos fijamos ahora en la zona derecha del papel, donde hay una serie de iconos especiales con diversos cometidos: por un lado tenemos los encargados de cambiar el color de la tinta y el grosor del trazo, también los hay para dibujar formas predefinidas como flechas, cajas, círculos y demás elementos habituales de las presentaciones en Powerpoint. La típica goma de borrar para eliminar cualquier error también está presente así como una zona de controles gracias a los que nos podremos mover por las diversas páginas virtuales que podemos ir gestionando dentro de la aplicación (una misma hoja del bloc nos puede servir prácticamente para toda una presentación). El modo de activar estos elementos es simplemente pinchando con el bolígrafo sobre ellos, de modo que el cambio de uno a otro se realiza instantáneamente.

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El área de control presente en cada hoja del bloc

Todos estos controles mencionados son accesibles también con ayuda del ratón, pues están en la parte superior de la pizarra virtual del Papershow; pero lo cierto es que es mucho más rápido, cómodo y atractivo controlar todo sin levantar el bolígrafo ni la mirada del papel sobre el que estamos dibujando.

Tras mis tests de trazos, flechas, letras, formas extrañas y demás elementos “no artísticos” decidí realizar una prueba algo más compleja para ver hasta qué punto Papershow puede tener alguna aplicación fuera del ámbito de las presentaciones en Powerpoint y similares. Recurrí a una persona que sabe dibujar bastante mejor que yo (lo cual tampoco es difícil) y le pedí que hiciera un dibujo empleando única y exclusivamente este dispositivo. El resultado final lo capturé tal cual, sin ningún tipo de retoque, de tal modo que en las tres imágenes que hay a continuación tenéis los dibujos realizados a mano sobre el bloc de Papershow y el resultado final capturado directamente de la pantalla del ordenador (podéis pinchar sobre las imágenes para que se abran a su resolución original).

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Dibujo a mano alzada

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Chico (rectas)

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Chica (curvas)

¿A quién está dirigido Papershow?

Aunque los trazos son precisos, el problema del Papershow a la hora de enfrentarse a retos más artísticos es que está limitado pro una gama muy restringida de colores, sólo dispone de tres grosores de línea y no hay posibilidad de controlar la presión del pincel sobre el papel como haría una tableta digitalizadora. Dibujar con Papershow es como si nos dieran seis rotuladores de colores y un folio en blanco; se pueden hacer cosas interesantes, pero hay que tener mucho arte y dedicarle mucho tiempo. Seguramente Andy Warhol estaría encantado con él y algunas obras realizadas con este aparato estarían colgadas en afamadas pinacotecas de estilo pop-art; pero para el común de los mortales, realizar un dibujo más o menos complejo con Papershow puede ser una odisea.

Tampoco parece ser el típico estudiante universitario el usuario más adecuado para este producto, pues aunque es capaz de trasladar nuestros textos escritos a mano con total claridad a un formato digital fácilmente distribuible (PDF) hay que tener en cuenta que debemos tener un ordenador encendido permanentemente a nuestro lado, cosa que no siempre es fácil en las atestadas aulas de la universidad, y que el formato de las hojas del bloc no está orientado a escribir decenas de líneas de apuntes, pues su amplia cuadrícula está más adaptada a esquemas y diagramas de flujo.

Sin embargo, el Papershow sí que es un producto brillante en presentaciones con Powerpoint como las que realizan los profesores en sus clases o los comerciales de las empresas. De hecho me estoy planteando pedírselo de nuevo a mi compañero cuando me toque defender mi trabajo de fin de carrera ante el tribunal encargado de evaluarlo porque creo que puede causar una buena impresión a sus miembros y a mí me puede simplificar un poco las cosas.

La facilidad con la que podemos trasladar nuestras notas y bocetos al proyector de la sala como si de un tablet-pc se tratara y la sencillez con la que podemos volcar toda esa información a un soporte digital o en papel apenas unos segundos después de haber finalizado nuestra exposición es algo muy a tener en cuenta.

Empleando este dispositivo, la persona que está realizando la presentación puede ir haciendo las correcciones e indicaciones que crea oportunas directamente sobre sus diapositivas mientras los asistentes sólo han de estar pendientes de la explicación, pues al final de la charla se les pasará en formato digital todo el material generado. De este modo los presentes no se vean obligados a estar constantemente haciendo anotaciones sobre unas fotocopias en las que, por lo general, al final cada uno tiene apuntada una cosa distinta consiguiendo en definitiva que la audiencia esté más atenta a la explicación en si.

Papershow II

La apariencia del bolígrafo es discreta y elegante a la vez

Conclusión

Aunque creo que en los párrafos anteriores ha quedado bastante claro en qué ámbitos Papershow puede ser una opción muy a tener en cuenta, podríamos resumir este concepto en que es un producto hecho a medida para aquellas personas que necesitan transmitir ideas a una audiencia más o menos amplia mediante el empleo de proyectores y presentaciones de Powerpoint. Papershow no busca reemplazar al típico ordenador necesario para estas cosas, pero sí que lo complementa perfectamente tanto para mostrar con claridad y “en tiempo real” lo que queremos exponer así como para, una vez finalizada la presentación, distribuir la información generada en tiempo récord.

Lo mejor

- Gran precisión y agilidad a la hora de escribir
- Facilidad de instalación
- Buena portabilidad
- Sin cables de ningún tipo

Lo peor

- Se alimenta mediante una pila AAA
- Necesita un PC con Windows funcionando cerca de nosotros





No es lo mismo Dual Core que Core2Duo

17 02 2009

Si en estos días echamos un vistazo a un catálogo de un centro comercial cualquiera nos vamos a encontrar siempre con una amplia oferta de ordenadores, la mayoría de los cuales cuentan con un microprocesador Intel en su interior ya sea “Dual Core” o “Core 2 Duo”. Lo que ocurre es que pese a que la denominación de los dos micros que más se emplean actualmente es muy similar, hay grandes diferencias entre ellos; y por eso me he animado a escribir este pequeño artículo aclaratorio que puede venir bien a aquellos que no estén muy al tanto de este tema y anden pensando en hacerse con un nuevo ordenador.

Intel Dual Core (o Core Duo)

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Los micros Dual Core de Intel (también llamados Core Duo) están basados en la arquitectura del conocido Pentium 4 rebautizada como “Intel Core”, y fueron el primer intento de la compañía de crear un procesador de bajo coste con doble núcleo (anteriormente se había empleado una técnica de multiproceso en los P4 llamada Hyper-threading que se fundamentaba en procesar dos hilos de ejecución al mismo tiempo con un sólo núcleo).

Estos micros consisten básicamente en una modificación de los últimos P4 para dotarlos de dos núcleos en lugar de uno y así obtener una mayor potencia de proceso sin necesidad de elevar la frecuencia de reloj del circuito y, por lo tanto, disparar el consumo de energía (bajar tan sólo un 15% la velocidad del procesador implica un consumo energético del 50%).

El problema de los Dual Core es que, como os digo, su arquitectura es algo antigua y por lo tanto van a estar algo “lastrados” debido a que la tecnología avanza a pasos cada vez más grandes. El hecho de contar tan sólo con 2 MB de memoria caché, un bus de 533 ó 667 MHz y estar construidos con una estructura interna de 32 bits hace que no rindan tanto como pudiéramos pensar de un micro de última generación (porque de hecho no lo son).

Intel Core 2 Duo

core2duo_logo

Los Core 2 Duo se basan en una arquitectura completamente nueva llamada “Intel Core 2″ compatible con las anteriores pero con un diseño completamente de 64 bits. La tecnología empleada es de 45 ó 65 micras en según qué modelos de microprocesador y tenemos las variantes de una unidad con dos núcleos (Core 2 Duo) o con dos unidades de dos núcleos cada una (Core 2 Quad). Sin embargo nos vamos a centrar en la versión con dos núcleos, pues es la que lleva a confusión con la generación anterior de procesadores por la similitud de nombres. Estos micros están equipados con buses a 800, 1066 y 1333 MHz y cuentan con memoria caché de 2, 3, 4, ó 6 MB.

Los microprocesadores Core 2 Duo no son mucho más caros que los Dual Core y el aumento de rendimiento puede ser bastante evidente en función de lo que vayamos a hacer con el ordenador. Puede que si lo vamos a emplear para jugar no lo notemos demasiado, pues la mayor parte del proceso va a recaer en la tarjeta gráfica; pero si necesitamos potencia de cálculo pura y dura (retoque fotográfico, edición de sonido…) los Core 2 Duo nos van a dar cierta ventaja, sobre todo al poder emplear instrucciones de 64 bits que aprovecharán programas como Adobe Photoshop Lightroom 2 y algunos sistemas operativos actuales; aunque bien es cierto que en esos casos podemos sacar todavía más rendimiento si optamos por un Core 2 Quad.

En resumen

Los Core 2 Duo (también llamados de forma abreviada “C2D”) implementan una velocidad de bus mayor, una caché más amplia y un rendimiento general más alto que los Dual Core; siendo por lo tanto mucho más recomendables que estos, pues podremos ejecutar aplicaciones más complejas en menor tiempo. Es cierto que los dos procesadores cuentan con dos núcleos en su interior, pero su concepción y estructura interna son diferentes; siendo el primero de ellos un “apaño” para sacar al mercado un procesador multinúcleo y el segundo una solución ya más estudiada y optimizada.

Un consejo final que me gustaría daros es que hoy en día ya no nos podemos fiar del rendimiento de los microprocesadores sólo fijándonos en el número de megahertzios como hacíamos en los tiempos del 386 y los primeros Pentium. De un tiempo a esta parte veréis que todos los micros de Intel cuentan con un número a continuación de su denominación que indica, a título orientativo, su situación en relación con el resto de modelos de la misma familia (Core 2 Duo, Core 2 Quad, Celeron, Core Duo, i7…) no siendo válido para comparar modelos de distintas familias.

Si, por ejemplo, vamos a la página de Intel y consultamos el listado de micros Core 2 Duo nos vamos a encontrar con una lista que a día de hoy parte del modelo E4300 (el más básico) y termina en el E8500 ; estando entre medias todos los modelos restantes (como por ejemplo el E7300 que equipa mi nuevo ordenador).

En fin, espero que la charla de hoy le sirva a alguien para que cuando coja un catálogo entienda la diferencia que puede haber entre un ordenador equipado con un microprocesador Dual Core y otro con un Core 2 Duo; pues aunque el nombre y el precio pueden ser muy similares, el hecho de elegir uno u otro puede condicionar el rendimiento de nuestro nuevo equipo.

Y os aseguro que hay mucha gente que ignora este detalle, pues yo mismo no sabía nada de esto hasta que me informé de todo antes de comprar mi reciente ordenador y mi cuñado lo descubrió unos minutos antes de comprarse un nuevo portátil hace apenas una semana (menos mal que fui con él y se lo comenté).





Estrenando mi nuevo ordenador

31 01 2009

Todo comenzó por culpa de un catálogo.

El viernes, al llegar de trabajar, cayó en mis manos un panfleto de Carrefour en el que aparecía una oferta muy tentadora de un monitor Acer de resolución full HD (1920 x 1080), 22″ de tamaño y formato 16:9. El caso es que ya llevaba unos días pensando en lo de hacerme con un ordenador nuevo por dos motivos: el incómodo formato 4:3 de la pantalla del portátil y la lentitud de proceso de dicho equipo con programas de edición de fotografía y vídeo. Aunque la duda inicial consistía en si ampliar la memoria de lo que ya tenía o directamente comprar un nuevo ordenador, al final opté por la segunda opción, pues la memoria salía bastante cara en comparación con el ligero aumento de rendimiento que iba a obtener; y eso sin tener en cuenta que seguiría limitado por su pantalla.

Escritorio

El escritorio de Windows Vista

Pues bien, leyendo el catálogo que os digo se me ocurrió una idea: ir a por el monitor aprovechando su bajo precio (149€) y, cuando dentro de un tiempo me comprara una nueva CPU, estrenar las dos cosas a la vez. Después de comer me acerqué al Carrefour de Alcalá, lo compré y lo que ocurrió es que una vez que me vi con el monitor en el maletero del coche me dije: “¿Y por qué no me quito ya de encima lo de la CPU y así dejo finiquitado el tema del nuevo ordenador?”.

Total, que me acerco a un conocido centro comercial de Alcalá de Henares y me dedico a dar vueltas por diversas tiendas en busca de una CPU que tuviera al menos 3 GB de RAM, disco duro SATA, que ocupara poco espacio y sin necesidad de tener una excesiva potencia gráfica, pues jamás uso el PC para jugar. Tenía claro que el nuevo ordenador sería para navegar por internet, escuchar música y, sobre todo, edición digital de fotografía y vídeo; por lo que buscaba sobre todo un buen monitor y un equipo que moviera Adobe Lightroom con soltura. Por supuesto, el presupuesto era limitado, pues no está la economía como para andar tirando el dinero y siempre es bueno ahorrar un poco todos los meses para cualquier gasto imprevisto que pueda surgir en el futuro. De todos modos, contaba con que junto con el ordenador me tendría que comprar también una tarjeta Firewire para poder conectar la cámara de vídeo y así montar mis propias creaciones como hacía hasta el momento con el portátil (que incluía dicha conexión “de serie”).

CPU

La pequeña CPU

Pero volviendo a la búsqueda del nuevo ordenador, al final, tras casi desesperarme porque todas las CPUs eran del tamaño habitual (excesivo para el espacio del que dispongo en mi mesa) me encontré en Mediamarkt un equipo Acer Aspire X1700 (curiosamente del mismo fabricante que el monitor) que me llamó poderosamente la atención por tener un tamaño bastante contenido y un aspecto atractivo para mis ojos, por lo que me acerqué a echarle un vistazo con detenimiento y fijarme en sus características técnicas:

- Micro Intel Core 2 Duo E7300

- 3 GB memoria RAM DDR2 800 MHz

- HDD SATA de 320 GB

- Grabadora de DVDs

- Tarjeta gráfica Nvidia GeForce 7100

- Tarjetas de sonido y red integradas en placa

- 5 puertos USB frontales y 3 traseros

- Salida de sonido 7.1 óptica y analógica

- Conexión HDMI trasera

- Conexión IEEE 1394 (Firewire) frontal

- Lector de tarjetas integrado

- Conector de auriculares y micrófono frontal

- Windows Vista Home Basic preinstalado

Todo ello por 419€, por lo que el equipo al completo me salía por algo menos de 600€ (568€ si somos rigurosos). De todos modos, antes de tomar una decisión definitiva opté por charlar un rato con el vendedor para ver qué me contaba de este ordenador y me dijo (sin yo decirle nada previamente sobre el uso que le iba a dar) que es un ordenador que lleva ya unas semanas a la venta, que no ha dado problemas y que es ideal para todo menos para jugar a los juegos más recientes porque la gráfica no es demasiado potente.

No sé si es que el vendedor me vio cara de “jugón empedernido” o qué; pero me dijo aquello como quien reconoce un pecado mortal que le llevará a los infiernos de cabeza. Debió pensar que en cuanto escuchara lo de la gráfica saldría corriendo de allí, pero curiosamente aquello fue lo que me convenció del todo para comprar este equipo; pues más que potencia bruta buscaba fiabilidad, y por lo que este hombre me dijo es lo que me iba a encontrar tras aquella pequeña carcasa metálica.

En fin, el resto ya os lo podéis imaginar: llegué a casa a media tarde, hice una foto de las cajas, la colgué en el blog y a continuación empecé a montar todo y posteriormente a configurar Windows hasta tenerlo a mi gusto y con los programas que empleo habitualmente instalados. Una labor que terminé hoy a la hora de comer y tras la que hice unas cuantas fotografías para compartir con vosotros en esta entrada.

Detalle monitor

Detalle de la enorme resolución del monitor

De momento he de decir que Adobe Lightroom vuela (no en vano aprovecha las capacidadades multinúcleo del nuevo microprocesador), que Vista no me ha hecho ninguna cosa rara (posiblemente porque le he amenazado diciendo que a la mínima de cambio formateo e instalo el XP de mi antiguo portátil) y que trabajar con un monitor a 1920 x 1080 pixels de resolución es una auténtica delicia. Ya os comentaré algún que otro detallito más adelante, pero hoy me apetecía contaros un poco por encima mis primeras sensaciones a los mandos de la nueva máquina  ;-)

Lightroom

Abobe Lightroom 2.2 en todo su esplendor

¡Un saludo!





Nuevo vídeo del Asus EeePC 701: usándolo en el día a día

25 01 2009

Ha actualizado nuevamente la review del Asus EeePC 701 porque voy viendo en los múltiples comentarios de la entrada que algunos de vosotros me pedís que narre un poco cómo uso el Eee 701 en el día a día. Pues bien, para que la explicación sea más descriptiva he grabado el siguiente vídeo en el que muestro algunas de las cosas que empleo cada día como puede ser la visualización de fotografías, vídeos, edición de documentos e imágenes así como el uso de internet. Es un vídeo muy en la línea del que publiqué hace ya tiempo en la duodécima actualización, pero que en este caso muestra otros programas y algunos usos más “lúdicos” del equipo.

NOTA: debido al algoritmo de compresión que emplea Youtube el vídeo no se ve muy nítido que digamos y en esta ocasión (no sé en qué se basa) no existe la posibilidad de activar una versión a más resolución como la que se encuentra en otros vídeos que yo mismo he subido en el pasado. Investigaré sobre el tema…