El 2012 en retrospectiva

Como de costumbre, casi sin avisar el 2012 llega a su fin. Han sido doce meses de madrugones, idas, venidas, muchas alegrías, pocas decepciones y alguna que otra sorpresa; pero el caso es que tengo la sensación de que desde la pasada Nochevieja todo ha sucedido en apenas un suspiro así que, como suelo hacer cada año, vamos a echar la vista atrás por un instante.

Pasa la vida

Se va un año del que no me puedo quejar para nada y durante el cual he seguido disfrutando de mi gente, mi trabajo y mis aficiones de modo que al 2013 sólo le puedo pedir que las cosas sigan, cuanto menos, igual. Sea como sea, siempre he pensado que uno ha de intentar siempre avanzar, así que espero que en un futuro cercano lleguen nuevos retos que me hagan evolucionar a todos los niveles.

En lo que al blog respecta, repasando las entradas de los últimos doce meses me gustaría hacer una pequeña selección de los artículos que, para mí, son los más destacados del año. Puede que no sean los más leídos o los que más comentarios tienen; pero cuando me pongo a releerlos me traen muy buenos recuerdos.

Fotográficamente hablando, este año ha sido para mí el del despegue de las cámaras sin espejo, ya que mi Olympus E-PL1 me ha acompañado a casi todos los lugares donde he estado. No quiere esto decir que de buenas a primeras reniegue de mi querida réflex ni mucho menos; pero es verdad que ahora la cámara que me acompaña diariamente es la pequeña m4/3 y que la D300 ha quedado reservada para los días en los que expresamente voy a hacer fotografías de algo.

No sé que nos deparará el año que esta noche estrenaremos, pero lo que sí os puedo asegurar es que yo seguiré haciendo fotografías y publicando mis ocurrencias por aquí; de modo que pasad una noche muy divertida en buena compañía y en enero nos volvemos a leer.

Retrato formal

¡Feliz 2013!

Felices fiestas

Queridos lectores,

No quisiera desaprovechar la oportunidad de desearos muy felices fiestas. Más allá de todas las cosas materiales, la Navidad es un buen motivo para reunirnos con las personas que queremos y así es como la entiendo yo sobre todo desde que vivo en Oropesa del mar.

Estrella de mar

Disfrutad de esta noche y pasadlo bien con vuestras parejas, familia y amigos. Yo, a modo de regalo de Papá Noel, ya estoy preparando unas entradas que iré publicando de aquí a final de año que creo que os gustarán bastante.

¡Que paséis una noche muy especial en buena compañía!

La estación de la tranquilidad

El pasado domingo desperté y me resultó extraño escuchar tan sólo el leve rumor del mar. Por primera vez desde hace más de dos meses no había niños gritando, gente dándose los buenos días en el portal, televisiones a todo volumen o ruido de cucharillas agitando el café del desayuno. Por la ventana de mi habitación sólo se escuchaba el lejano batir de las olas y aproveché para saborear durante unos minutos esa reconfortante sensación.

De año en año uno casi se olvida del aluvión de gente que viene en julio y se marcha en agosto; pero de verdad que es impresionante ver cómo esas mismas calles desiertas a cualquier hora se convierten durante unas semanas en una auténtica marea humana. Algo que, obviamente, es bueno para el comercio, el turismo y la economía local; pero que nos vuelve locos a los que trabajamos aquí durante los doce meses del año y experimentamos de la noche a la mañana ese brutal cambio de ritmo.

Acces platja

Todo se dispara durante el verano: las colas para comprar el pan, el consumo de agua, los atascos, el agobio en la playa, el tiempo de espera para que venga un fontanero… Consecuencias lógicas de multiplicar por diez una población que durante el invierno no representa ni el 5% de la que vive en Alcalá de Henares.

Pero ahora ya se fueron casi todos. Volvemos a ser aquí los cuatro gatos de siempre. El escenario es el mismo, el tiempo sigue siendo casi igual de bueno (si bien las primeras lluvias tras el estío amenazan desde el interior de la provincia) y la tranquilidad es la reina del baile de Oropesa del mar.

Durante todo el verano no he podido permitírmelo; pero ahora nada me impide detenerme a contemplar durante un rato esa tranquilidad que desprende la costa cuando se queda en completa soledad.

Autoretrato

Adoro el otoño.

La playa de la Renegá en Oropesa del Mar: un remanso de paz

Al margen de las tres grandes playas de arena fina que hay en Oropesa (La Concha, Morro de Gos y Amplaries) existe en la parte sur de la localidad una zona de litoral virgen donde podemos darnos un baño lejos de aglomeraciones, prisas y empujones.

Renegá

Se trata de la playa de la Renegá, visible desde el trazado de la conocida vía verde que une Oropesa y Benicassim y accesible a pie a través de un par de pasos que existen bajo la misma. Pasos que permiten el tránsito de vehículos; aunque lo más recomendable para evitar daños al entorno sería dejar el coche en las calles colindantes y bajar hasta la propia playa caminando, pues no hay más de doscientos metros entre el asfalto y el mar.

Playa de La Renegá

En esta playa donde la arena, los pinos y las rocas se mezclan a partes iguales no hay duchas como tampoco hay sombrillas de alquiler ni chiringuitos y el fondo del mar está tapizado de pequeñas piedras afiladas que se encargarán de dejarnos algún que otro rasguño en los dedos de los pies; pero a cambio de estos pequeños sacrificios podremos disfrutar de un día de playa lejos del mundanal ruido. Algo que hoy en día cada vez cuesta más encontrar en las costas de Levante.

Playa de La Renegá

Es cierto que se trata de una zona que hace unos años muy poca gente conocía y a la que cada vez acuden más veraneantes en busca de algo diferente; pero aun así, comparada con las principales playas de la localidad, La Renegá es un remanso de paz de lo más recomendable y que os recomiendo visitar alguna vez.

Dar el salto

En mi reciente visita a Valencia me encontré con una escena que no consigo sacarme de la cabeza y que en cuanto la vi supe que daría lugar a una buena fotografía.

Manos blancas

Esta pared llena de manos no es producto de ninguna manifestación ni se trata de la obra de algún artista vanguardista. Lo que veis en la imagen que ilustra esta entrada no son más que las palmas de decenas de niños que, usando una de las paredes del gigantesco Gulliver del que ya os hablé, juegan a ver quién es capaz de llegar más alto saltando.

Lo más interesante es que no hay un bote de pintura para esto ni ningún cartel que indique nada; y es que para dejar ahí su marca los niños se embadurnan las manos con el polvo blanco que desprende la arena que cubre el suelo del lugar y a continuación intentan dar el salto más grande de sus vidas. Y la cosa ha calado tanto que, por lo visto, se ha convertido en una especie de tradición no escrita que cuenta con multitud de adeptos.

Como os digo, me llama mucho la atención esto que os cuento por dos motivos: por ser un hecho espontáneo e improvisado y también porque la imagen que capté, fuera de su contexto, tiene un toque dramático con todas esas manos blancas tapizando la pared.

Las 20:42

Durante el invierno, a las 20:42 es noche cerrada en cualquier punto de España.

Sin embargo, en pleno mes de julio, las 20:42 es un instante perfecto para hacer una escapada y contemplar el atardecer en buena compañía junto a la orilla del mar.

The great scape

Influencias del incendio de Andilla a 50 Km de distancia

Como muchos de vosotros sabréis, durante los últimos días el nombre de la comunidad valenciana ha sonado bastante en las noticias por culpa de dos incendios de grandes dimensiones que han arrasado miles y miles de hectáreas.

Incendio en las proximidades de Onda

Precisamente durante el día de más actividad del fuego que se declaró en la localidad de Andilla, mi chica y yo estuvimos dando un paseo por el pantano de Sitjar (a unos cincuenta kilómetros de la zona afectada) y desde ahí la columna de humo que cubría el cielo hacía que el paisaje pareciera en cierto modo como de Marte, ya que una tonalidad rojiza lo bañaba todo y caían cenizas blancas por todos lados.

Incendio en las proximidades de Onda

Un escenario ciertamente apocalíptico que dio lugar a unas fotos bastante fuera de lo común de las que me gustaría compartir con vosotros las tres que ilustran esta entrada para que podáis haceros una idea de lo que se podía ver por allí, pues contemplar a las seis de la tarde un sol rojo como la bombilla de un semáforo a través de una enorme nube de humo fue algo que a mí particularmente me impresionó.

Incendio en las proximidades de Onda

¡Nos leemos!

Y llego el verano

Como cada año, el verano ha llegado casi sin avisar, y con él una montaña de personas que ayer copaban la carretera y que esta mañana se daban cita en la playa entre frases típicas y pieles blanqueadas por efecto del invierno.

Comienza para mí el periodo del año más exigente en lo profesional, pero por suerte siempre puedo dar un paseo al amanecer para disfrutar de unos paisajes que le devuelven a uno el sosiego que hasta hace apenas un par de semanas ha campado a sus anchas por estas tierras.

Paisaje costero

Recuerdos de la universidad

Será por la época en la que estamos o porque ya me empiezan a quedar lejos los años de la universidad; pero cuando voy por la calle y escucho a la gente hablando de exámenes no puedo evitar que a mi mente vengan un montón de recuerdos.

Visita a la escuela politécnica de Alcalá de Henares

Si os hablo desde mi punto de vista, he de decir que me acuerdo del primer año de carrera; y más concretamente del primer examen. Ese que, acostumbrado al ritmo del instituto, te pilla con la guardia cambiada y el dos y medio que sacas duele como una patada en la espinilla. Sin embargo, ese primer batacazo es necesario (y casi diría que hasta obligatorio) porque en ese momento te das cuenta de que lo que necesita un ingeniero es afrontar las cosas de otro modo.

Y es verdad que de ese primer examen al que me refería antes sales cabreadísimo porque te pidieron contar hasta un millón cuando sólo te han enseñado los números del uno al diez; pero es que ese será el plan durante toda la carrera. Y el segundo batacazo sabe todavía peor porque esta vez habías pasado decenas de horas pegado a los apuntes, y en el tercero te llegan las dudas, el “tenía que haber ido por letras”, el “con lo bien que estaría yo siendo jardinero” y el “esto no es para mí”

Pulcritud

Muchos abandonarán en ese punto; otros más adelante. Pero si perseveras verás como poco a poco y casi sin darte cuenta vas cambiando tu mentalidad y empiezas a ver el mundo de otro modo, porque es verdad que en la universidad se imparten una serie de materias; pero por encima de todo se enseña un modo de pensar: a dividir un gran problema en pequeños problemas más sencillos de resolver y que al final hemos de encajar como si de un puzzle se tratara.

Obviamente, dar una materia es algo sencillo cuando se tienen los conocimientos de la misma; pero ahí es donde fracasan muchos profesores, que parecen estar ahí porque alguien les ha obligado a ello sin mostrar en ningún momento ganas de instruir o pasión por la asignatura impartida. Por supuesto, os enseñarán a hacer integrales, a calcular un campo magnético o a diseñar un circuito sumador; pero esto es algo que también podemos hacer nosotros mismos en casa con la ayuda de un buen libro y una pizca de curiosidad innata. Estos profesores que os digo (y me encontré con unos cuantos a lo largo de la carrera) eran personajes de la facultad que iban a de un aula a otra, se subían a la tarima y daban clase mirando al extintor de la pared del fondo esquivando así las miradas de todos los presentes.

Fin de curso

Sin embargo, había otros profesores que se apasionaban con su trabajo: que se sentaban en la mesa del laboratorio para contarte que cuando eran pequeños la tensión en su casa era de 110 voltios, que te explicaban que cuando se acerca una tormenta los caballos agachan las orejas para evitar atraer los rayos, que se les iluminaba la mirada cuando ibas a su tutoría a plantear alguna duda… De esos son de los que más me acuerdo y también de los que más cosas aprendí.

De nada sirve tener muchos conocimientos metidos en la cabeza si uno no es capaz de transmitirlos a su audiencia de un modo ameno e interesante. Tal vez una de tantas revoluciones que necesita la universidad ahora que corren tiempos complicados sea tener un profesorado capaz de mostrar a sus alumnos algo de pasión por lo que hacen.

No te alejes nunca

“Cuando se decidió a coger el spray, en realidad ya estaba muy lejos de allí”

No te alejes nunca

EXPLICACIÓN: En una reciente visita a Santa Pola me encontré esto cerca de unos riscos desde donde se divisaba toda la ciudad. No sé si se trata de una despedida, una petición, un pensamiento o un aviso para navegantes; pero el caso es que nada más verlo se me vino a la cabeza la frase que tenéis sobre la imagen.

Un año en Oropesa

Por estas fechas se cumple un año desde que me vine a vivir a Oropesa del mar. Parece mentira, pero ya han pasado doce meses desde que en el puente de mayo de 2011 cogí mis bártulos y dejé la ciudad que ha sido mi casa durante prácticamente toda mi vida.

Un vistazo al mar

Se dice pronto; pero ya he pasado aquí mi cumpleaños, el día de la hispanidad, la festividad de los Reyes Magos, las cuatro estaciones, las fiestas locales, la mayoría de competiciones deportivas que se disputan por temporadas… Y, aunque sean cada cuatro años, también unas elecciones generales.

Un año en el que considero que he crecido mucho en lo personal y en lo laboral, ya que saber compaginar trabajo, tiempo libre y tareas domésticas es todo un arte en el que a día de hoy me defiendo bastante bien. Gracias a la independencia de la que disfruto me estoy convirtiendo en un pequeño Arguiñano y además he aprendido a organizarme mucho mejor que cuando vivía en Alcalá.

Sigilo

Como os podréis imaginar, gestionar todo esto yo sólo tiene una contrapartida que es la ausencia casi total de tiempo libre. Algo que se nota en el ritmo de actualizaciones del blog, pues durante los últimos meses no he podido publicar tanto material por aquí como hubiera deseado. Lo que ocurre es que, como bien comprenderéis, si tengo que racionar el tiempo de ocio del que dispongo, obviamente prefiero coger la cámara y salir a hacer fotos durante un par de horas antes que sentarme al teclado, pues bastante tiempo me paso ya delante del ordenador en la oficina como para seguir en casa en el mismo plan.

Sea como sea, he de reconocer que estoy contento con la vida que llevo. Cierto es que la gente a la que quiero está un poco lejos de aquí y que a veces me siento como un bombero esperando a que suene la alarma para salir a sofocar un incendio; pero mi trabajo me gusta, me motiva y me hace sacar lo mejor de mí y, además de todo eso, el bajar a la calle una mañana de Febrero y disfrutar del mar en completa soledad es un auténtico placer que compensa los días aciagos que acechan cuando a todos os da por venir aquí a la vez.

Paraisos cercanos (Benicassim)

Siempre he pensado que lo que hacemos hoy va marcando el camino hacia el futuro; y estoy seguro de que todo el esfuerzo invertido y todas las enseñanzas que estoy sacando de esta experiencia me servirán para seguir mirando al mañana con optimismo tanto en el aspecto personal como en el profesional.

Ser feliz es lo mínimo a lo que uno ha de aspirar en la vida, y para eso has de ponerle humildad, ganas e ilusión a cada uno de tus actos.

¡Gracias por leerme!

Naturaleza y tiempo

Hace unos años alguien de Santa Pola pensó en emplear una barca antigua como macetero, de modo que la colocó en medio del jardín y plantó en ella un puñado de flores y algunos cactus. Lo que no imaginaba entonces es que mucho tiempo después la propia barca acabaría abriéndose como una sandía madura ante el empuje del jardín que allí creció.

Barca-maceta

La barca es de 1986, pero… ¿en qué momento salió del mar para formar parte del paisaje de la ciudad?

La fuerza de la naturaleza y el paso del tiempo; una combinación a veces explosiva y que siempre capta mi atención.

Conducir un kart: diversión en estado puro

Uno de mis divertimentos favoritos en Oropesa del mar (y que practico casi siempre que viene alguna visita) es el karting. Tenemos en Oropesa una pista situada en el lateral de la N-340 en la que puedes competir y hacer todas las chaladuras que jamás harías con tu coche: tomar curvas derrapando, frenar a muerte en el último metro de las rectas, circular a centímetros del kart que te precede… De modo que cualquier excusa es buena para ir un rato allí a quemar adrenalina.

Marlon Kart (Ronda 2: 01/04/2012)

El fin de semana pasado estuvieron por aquí mi hermana y su novio, y dado que no era la primera vez que nos acercábamos por allí (saben de sobra lo divertido que es) nos dejamos caer de nuevo por Marlon Kart; sólo que esta vez en dos días consecutivos para disputar otras tantas mangas de las que Estela dejó constancia en forma de las fotografías que ilustran esta entrada.

Por cierto, el objetivo empleado en todas ellas es el Nikon 55-200 VR; y a la vista de los resultados creo que hubiera venido muy bien una óptica que alcanzara 300 o incluso 400 mm de focal. Todo se andará.

1ª ronda: Sábado 31 de Marzo. 10:30

Marlon Kart (Ronda 1: 31/03/2012)

Marlon Kart (Ronda 1: 31/03/2012)

Marlon Kart (Ronda 1: 31/03/2012)

Marlon Kart (Ronda 1: 31/03/2012)

Marlon Kart (Ronda 1: 31/03/2012)

Marlon Kart (Ronda 1: 31/03/2012)

Marlon Kart (Ronda 1: 31/03/2012)

Marlon Kart (Ronda 1: 31/03/2012)

2ª ronda: Domingo 1 de Abril

Marlon Kart (Ronda 2: 01/04/2012)

Marlon Kart (Ronda 2: 01/04/2012)

Marlon Kart (Ronda 2: 01/04/2012)

Marlon Kart (Ronda 2: 01/04/2012)

Marlon Kart (Ronda 2: 01/04/2012)

Marlon Kart (Ronda 2: 01/04/2012)

Marlon Kart (Ronda 2: 01/04/2012)

Por si os planteáis acercaros por la pista a dar unas vueltas, os comento que ocho minutos corriendo con los super-karts (la categoría más recomendable para vivir emociones fuertes) cuesta 20 euros por persona y, por supuesto, os proporcionan casco. En la categoría intermedia os cobrarán 15 euros por el mismo tiempo; pero son motores de menor potencia y yo creo que no merece la pena por esos escasos cinco euros de diferencia.

En cualquier caso, os dejo un enlace a la página oficial del circuito donde podéis encontrar toda la información que podáis necesitar.

Es verdad que lo de los karts puede parecer caro (y de hecho lo es) pero si salís a la pista con ganas de divertiros os aseguro que nada más bajaros del bólido ya estaréis deseando volver a poneros el casco y salir disparados a enlazar curvas. Eso sí, las agujetas en los antebrazos al día siguiente son de órdago, advertidos estáis.

Por cierto, como podéis ver en las imágenes, la primera ronda la gané yo y la segunda Joe, de modo que el desempate lo disputaremos la próxima vez que se deje caer por aquí. ¡Espero que sea pronto!

Primavera

En el preciso instante en que se publican estas líneas dejamos atrás el invierno y entramos en la estación más alegre y colorida del año: la primavera.

Almendros

Curiosamente hoy también es el día en el que daré carpetazo a dos asuntos muy importantes en mi trabajo que han hecho que todo lo que no tenga que ver con lo laboral lo haya dejado muy de lado en los últimos meses. Una época de mucho trabajo en la que he tenido que renunciar a muchas cosas pero de la que me siento tremendamente orgulloso al recoger ahora los frutos de todo ese esfuerzo.

Quiero decir con esto que de ahora en adelante veréis algo más de vida por este blog, ya que aunque durante los últimos tiempos se me han ocurrido unas cuentas ideas para dar base a nuevos artículos, mi falta de tiempo libre ha hecho que muy pocas de ellas se hayan llegado a materializar en algo tangible.

Piedras

Con la llegada de la recién estrenada primavera aumentan las horas de luz, la temperatura es más agradable y los colores del campo sirven de inspiración al fotógrafo, de modo que ya iré reflejando por aquí con ayuda de mis imágenes cómo cambia todo por estas tierras castellonenses en las que ya llevo casi un año viviendo.

Pisadas

¡Nos leemos!

El pub “El molí” de Oropesa del Mar

NOTA: me dicen en los comentarios que el pub sigue abierto; y aunque el aspecto de su terraza de a entender justo lo contrario, no tengo motivos para pensar que esa afirmación sea inventada. Sea como sea, si el pub sigue abierto yo me alegro sinceramente por ello, pues no me gusta que cierren negocios que llevan toda una vida dando servicio a la gente.

Tengo algún vago recuerdo del pub “El Molí” de Oropesa del Mar; supongo que de finales de los 90 cuando solía salir de marcha con mi grupo de amigos por algunos de los numerosos locales de ocio que por aquellos años había en esta localidad donde ahora vivo y trabajo.

Aquellos tiempos de pelo largo...

Lo recuerdo como un lugar tranquilo en el que podías charlar tranquilamente en su terraza cuando el calor apretaba en las noches de verano; si bien la pega que tenía es que estaba situado en el casco urbano del pueblo y a los que teníamos el apartamento en la zona de la playa no nos apetecía mucho caminar hasta allí, de modo que al final solíamos frecuentar otros locales más próximos como Roxanne, La bohemia, Marengo o el mítico Coco-Surf.

Y no sé por qué, pero ahora mismo se me viene a la memoria cómo nos reíamos de uno de los miembros de aquella pandilla que siempre se refería a este tipo de bares como “paf” sin hacer caso de nuestros consejos para que no pronunciara aquello como si se tratara de la onomatopeya de una bofetada. También me acuerdo ahora de que por aquellos tiempos algunos de nosotros ya teníamos la edad suficiente como para entrar en los bares y otros no; de modo que siempre estaba la inquietud de saber si el portero de turno dejaría a alguno en la calle o haría la vista gorda (que, dicho sea de paso, era lo habitual).

El caso es que cuando esta mañana paseaba por el pueblo con mi cámara en la mano y me encontré abierta la puerta de la terraza de El molí no me lo pensé dos veces y entré con intención de hacer unas fotos, pues ya sabéis lo mucho que me atraen los lugares abandonados. Cierto es que después de la experiencia perruna de aquella casa vieja cerca de la carretera me lo pienso mucho antes de husmear en algún sitio aparentemente deshabitado, pero esta vez lo vi claro y me animé a ir en busca de signos que denoten el paso del tiempo.

Pub El Molí

Pub El Molí

Pub El Molí

Pub El Molí

Pub El Molí

Pub El Molí

Pub El Molí

Como podéis ver, el sitio no es que lleve cerrado uno o dos meses, pues la presencia masiva de óxido así como la “misteriosa desaparición” de todo aquello que pudiera tener un mínimo de valor (grifos, lámparas…) demuestra que hace tiempo que aquello no funciona.

No sé si el pub cerraría hace dos, cinco o diez años; pero al menos los minutos que pasé entre sus restos me trajeron buenos recuerdos de épocas pasadas.