Llegamos a la última entrada de la serie Oropesa del Mar ayer y hoy volviendo al mismo lugar de la anterior pero mirando esta vez en dirección Sur para contemplar la que, para mi gusto, es una de las mayores atrocidades urbanísticas que se han hecho en el entorno de esta localidad castellonense.
Se trata de la zona de campos de cultivo que existía entre lo que es el pueblo de Oropesa, el monte Bovalar y la zona de la costa. Un lugar plagado de almendros y caminos de tierra en el que actualmente el cemento reina sin competencia. Este lugar no es nuevo para nosotros, pues ya se intuía todo esto en las entradas tercera y quinta de la serie; sin embargo, desde el castillo del pueblo se puede ver el destrozo urbanístico en toda su magnitud.
Tierras de cultivo en 1997.
Vamos a ver en la fotografía actual que el cambio ha sido brutal, y es que de todas las tierras de cultivo que había por aquí sólo resiste la invasión una pequeña parcela en la parte derecha de la imagen. El resto ha sido tomado por chalets y viviendas de poca altura, estando las zonas en las que no hay casas todavía (en la parte izquierda de la fotografía) totalmente urbanizadas y parceladas, de modo que antes o después también se erigirán casas en ellas.
Estoy seguro que de aquí a unos pocos años los campos de almendros de Oropesa del Mar serán cosa del pasado; y entonces a algún lumbreras se le ocurrirá levantar un monumento en alguna plaza entre las viviendas que veis en la imagen con la forma de uno de esos árboles.
Tierras de cultivo en la actualidad.
Por cierto, fijaos también en la pequeña montañita que se ve en la parte izquierda de la pantalla. Se trata de la elevación desde donde hice la fotografía de la séptima entrada de la serie, y si os dais cuenta de la cantidad de chalets que han proliferado en ese punto concreto comprenderéis por qué me fue imposible tomar aquella fotografía desde el punto exacto desde el que fue hecha la original y por qué tuve que desechar un par de imágenes más.
Y con estas dos fotografías de hoy hemos llegado al final de esta corta serie de imágenes, así que creo que es un buen momento de hacer balance sobre lo que hemos podido ver en esta serie de entradas:
Tras once entradas observando los cambios acontecidos en los últimos doce o catorce años en Oropesa del Mar creo que podemos ver que el núcleo urbano permanece más o menos invariable mientras que otras zonas están prácticamente irreconocibles hasta el punto de que una persona que no haya venido por aquí desde 1994 es posible que se sienta bastante perdida.
Los mayores cambios se han dado en las zonas dedicadas a tierras de cultivo, tanto en Marina D’Or como en las áreas que existían entre el pueblo, el monte Bovalar y la zona de la playa de La Concha. Ahí el cambio sí que ha sido notable, alcanzando también al propio monte, pues donde se veían unos pocos chalets dispersos ahora cuesta encontrar una parcela sin edificar.
Es cierto que se han quedado fuera de la serie algunas imágenes que me hubiera gustado compartir con vosotros, pero de momento me las guardo porque para el año que viene ya estoy dando vueltas a algunas ideas que si llegan a buen puerto pueden dar lugar a algunos artículos muy interesantes. De momento se quedarán en stand-by durante los próximos once meses, pero prometo que los cambios urbanísticos de Oropesa que este año he comenzado a ilustrar tendrán continuación en el futuro.
Y sin más me despido de vosotros en cuanto a la serie Oropesa del Mar ayer y hoy, pues todavía me quedan unas cuantas cosas por contaros relacionadas con esta localidad que pese a los años transcurridos y todas las cosas que se han ido perdiendo por el camino nunca he dejado de querer.
¡Un abrazo y gracias por vuestro tiempo!






































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