Mar de sombrillas, bosque de setas de colores bajo cuyas sombras cientos de personas se resguardan del sol que instantes antes doraba sus pieles. Océano de tela, burbujas de publicidad que resplandecen al sol en un caos de sol, arena y agua que deja las preocupaciones, las prisas y los agobios en las ahora casi desiertas calles de la ciudad.






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