El pasado fin de semana paseaba por una calle de Alcalá de Henares (para variar
) y un gato que se movía grácilmente unos metros por delante de mí me hizo pensar en cómo se verá la ciudad casi pegado al suelo.
Evidentemente no me iba a quedar con la duda, así que aprovechando una calle desierta (domingo por mañana más o menos temprano) me senté en el suelo y este es el resultado: Alcalá de Henares a vista de gato.
¡Gracias por la idea, minino, pero me quedo con mi metro setenta y dos!






Miau maaaau maaaau miaaaaau: “Uau que foto, ¡y que limpias las calles!”