Fotos a pleno sol
Mi relación con el sol es curiosa: siempre me he llevado mejor con el calor que con el frío, y por lo tanto soy de esas personas que, puestos a elegir, prefiere el rigor del verano al gélido invierno.
Y es verdad que con estos calores un simple paseo a las seis de la tarde consigue dejarte “planchado”, que te baja la tensión, se te pone dolor de cabeza, te arden las plantas de los pies… y un sinfín de sensaciones más o menos desagradables que podrían ser remediadas con sólo quedarse fresquito en casa.
Sin embargo, no puedo resistirme a la tentación de recorrer las calles de la ciudad casi en completa soledad. El sol en lo alto del cielo barre a la gente del mundo exterior debido a que se está mucho mejor bajo el aire acondicionado de casa o del bar de turno y es entonces cuando aprovecho para retratar rincones y lugares de por aquí.
Para mí las muchedumbres son un enemigo de la fotografía: siempre he hecho mis mejores fotos cuando apenas había gente por los alrededores y podía concentrarme nada más que en el motivo que quería retratar. No siempre es sencillo conseguir esa soledad, pero jugando con la hora y la temperatura es posible hacer que las calles estén prácticamente a nuestra disposición (aunque malditos los coches que están presentes dondequiera que miremos…).
Como muestra esta imagen de hace apenas veinte minutos y en la que no hay rastro de gente a escasos cincuenta metros de la Plaza de Cervantes:
PD: Recomendación musical para hoy: “La primera mentira” (del disco “Todo es el momento” de Niños Mutantes)








Es una gran idea!!, pero y que tal antes de amanecer, unos minutos antes de un sabado o domingo??