Llegó el verano de golpe y porrazo; sin avisar, como todos los años. Volvieron las altas temperaturas, las noches dando vueltas en la cama sin poder dormir, las piscinas llenas de niños correteando en la pradera, los paseos por el monte, las duchas con el agua casi fría, las ventanas abiertas de madrugada, las mangas cortas desde primera hora de la mañana…
Volvió una vez más el verano fiel a su cita y con él esa extraña sensación de libertad que el sol parece intensificar. La luz a ultima hora de la tarde llena las calles, nos acurruca en los paseos por la ciudad, contrae las pupilas y nos permite ver las cosas con la perspectiva que nos da la experiencia de ser un año más viejos.
Y en medio del calor más asfixiante, con la piel abrasada por los rayos del sol, la sombra de una nube es un auténtico regalo caído del cielo (literalmente) que nos hace sonreir y continuar nuestros pasos un par de calles más.






Que bonito lo que escribes…..por las calles no hay nadie hasta la noche es curioso jajaja
Yo me fui esta tarde a correr a las 7 y media pasadas y pugggggg la pelua que estaba cayendo madremiaaaaaaa!!!!!!
Aqui hace un calor que te cagas,que insoportable y solo pensar que esto acaba de empezar pufffff en fin!! duchazo bien frio y palante!!!!
Besos!!!!