Sed bienvenidos a la trigesimosegunda entrega de Alcalá de Henares ayer y hoy. Hoy vamos a dar una vuelta por el paseo de la estación de Alcalá de Henares: una de las zonas en las que más cambios ha habido en el pasado siglo. Sin embargo, comenzaremos con una fotografía en la que todo sigue prácticamente igual y que demuestra que esta zona no ha cambiado apenas nada desde los años 80 (los cambios profundos vinieron bastante antes).

“Edificio de la calle Zuloaga nº 12″. Anónima. Principios de los años 80. Extraída del libro “15 años de ayuntamientos democráticos”. ISBN: 84-87914-11-X.
Una buena mano de pintura y unos cuantos arreglos en la fachada (supongo que por dentro la remodelación sí que habrá sido grande) hacen que este conocido edificio de Alcalá siga siendo perfectamente reconocible pese a haber transcurrido prácticamente una generación entre una fotografía y la otra.

Actual club de jubilados del distrito VII
Como habéis visto, pocas cosas han cambiado en este emblemático edificio en las dos últimas décadas; pero si caminamos casi hasta la estación de trenes (más o menos donde está el monumento homenaje a las víctimas del 11-M) y miramos calle abajo, sí que vamos a apreciar muchos cambios si nos retrotraemos algo más de medio siglo en el tiempo.
En primer lugar podemos ver el paseo de la estación aproximadamente hacia los años 50: poco más que un camino de piedras más bien preparado para que circularan por él los habituales carromatos tirados por caballos que se estilaban en aquellas épocas por la ciudad.
Sabemos que estamos en el paseo de la estación porque la cúpula del Palacio de Laredo permanece inalterable a día de hoy, aunque en la fotografía actual queda tapada por los nuevos edificios que se han ido edificando en las décadas posteriores.

“Paseo de la estación”. Anónima. Hacia 1950. Extraída del libro “Alcalá habla, hoy es ayer” de Ramón del Olmo. ISBN: 84-87914-71-3.
Como podemos apreciar, la gran cantidad de vegetación presente en épocas pasadas han dado paso a una mayoría de cemento con algún que otro arbolillo disperso a modo de adorno, de tal modo que (para mi gusto) el conjunto ha perdido belleza para ganar en funcionalidad, ya que hoy en día el paseo de la estación es una de las calles más dénsamente transitadas de esta ciudad.

El paseo de la estación en la actualidad
En fin, cambios y más cambios: a veces para bien y a veces para mal; pero siempre tengo la sensación de que las ciudades son entidades vivas que nacen, crecen y no dejan de cambiar durante su existencia… Puede que día a día no nos demos cuenta, pero cuando echamos la vista atrás en ocasiones nos quedamos boquiabiertos al ver que actualmente poco tienen que ver algunos rincones de la ciudad con lo que fueron años atrás.
¡Gracias por leerme!




















