Hay una glorieta (ciertas personas prefieren llamarlas rotondas o incluso redondas) en pleno centro de Alcalá de Henares que es el hazmereír de todo conductor que pasa por ella y que se ha convertido en el elemento más característico de la calle Daoiz y Velarde de la ciudad complutense.
En realidad, aunque esté marcada como glorieta a todos los efectos del código de la circulación es una simple farola subida en un pedestal que causó estupefacción entre propios y extraños cuando fue colocada en tan peculiar emplazamiento.
Allí son habituales los golpes entre vehículos por despiste (al entrar en ella mucha gente no es consciente de que es una auténtica glorieta) o porque directamente se la tragan al girar, ya que si no se va muy atento y no se conoce la zona es posible no verla.
En fin, a Alcalá de Henares se la conoce principalmente por ser la cuna de Miguel de Cervantes, pero me parece que a este paso nos haremos famosos también por esta peculiar (y ridícula) glorieta.






¡¡Mira!! , ¡¡si el bar de enfrente se llama Cibeles!! Cuando el dueño vio la glorieta pensó, “igualita que la Cibeles”, y le cascó el nombre xDD
[...] de la calle mayor Reconozco que pese a que esta ciudad tenga sus cosas malas (y hasta ridículas) me encanta dar una vuelta por sus calles llenas de detalles y perderme entre la gente anónima que [...]
[...] el resto de los elementos poco tienen que ver (lo que antes era un cruce sin más ahora es “la glorieta más ridícula del mundo mundial“) esa esquina achaflanada en la que ahora se sitúa la Churrería Cibeles me sirvió de guía [...]
que ñoñada